Vet3 (46–50): 26 competidores, nivel altísimo… y una categoría que ya no pasa desapercibida
Hay un fenómeno que ya no se puede barrer debajo de la alfombra: el kárate veterano está viviendo un boom. Crece en número, crece en nivel y —esto es lo más interesante— crece en peso dentro del circuito. Lo que antes algunos reducían a “una categoría bonita” empieza a parecerse demasiado a lo que siempre debió ser: competición seria.
Si alguien quiere comprobarlo, que mire el termómetro más alto: Veteranos 3 (46–50) en la Liga Nacional.
Veintiséis competidores.
En máster, eso no es “una cifra buena”. Es un aviso.
Y no hablamos de una categoría inflada a base de inscripciones. Hablamos de una categoría que se ha llenado… de gente que sabe competir.
El boom veterano: por qué está pasando ahora
No hay una sola razón. Han coincidido varias, y todas empujan en la misma dirección:
1) La gente ya no se retira como antes.
Muchos karatekas han vuelto después de años, pero no vuelven por nostalgia: vuelven con objetivos. Con otra cabeza.
2) Hoy se entrena mejor.
Más preparación física, más planificación, más análisis, más método de club y más cultura competitiva. El veterano actual no compite “como puede”. Compite con un plan.
3) El máster se ha ganado respeto a base de hechos.
Cuando los cuadros se llenan, hay rivalidad real y las finales se deciden por detalles técnicos, deja de ser “un añadido” y se convierte en una parte central del espectáculo.
Vet3 (46–50): dos cosas difíciles de ver juntas
Lo excepcional de esta Vet3 no es solo el número. Es la combinación:
mucha participación
y mucho nivel
Con 26 inscritos, el margen de error se vuelve mínimo. No hay cruces “amables”. No hay rondas de trámite. En un cuadro así, incluso el favorito sabe que puede encontrarse un rival incómodo demasiado pronto.
Y aquí hay un matiz importante. No he competido todavía en esta categoría, así que no puedo hablar desde la experiencia directa. Pero sí puedo decir lo que me han transmitido quienes ya han estado ahí: que el ambiente en veteranos es competitivo y exigente, pero también respetuoso, limpio y con una sensación de comunidad que no siempre se encuentra en otras franjas.
Se aprieta, pero se reconoce el kárate del otro.
Se compite con intensidad, pero sin esa murga permanente.
Hay rivalidad, pero también un código compartido.
Y cuando competitividad real y buen ambiente conviven, algo está funcionando.
Mi primera vez: Vet3, Liga Nacional… y un regreso reciente
En mi caso hay un detalle que cambia el enfoque: compito por primera vez en Veteranos 3 y es mi primera Liga Nacional. Y, además, llevo relativamente poco desde que volví a las artes marciales: un año y medio.
Eso me coloca en un punto concreto: no vengo a contarlo desde la teoría, sino desde la piel. Desde el calentamiento, el cuadro, los nervios, el silencio antes de ejecutar… y la realidad de plantarte en una categoría de 26 donde casi cualquiera puede cruzarse contigo y exigirte un nivel técnico máximo.
No lo digo como excusa. Lo digo como contexto. Porque esto va a ser una crónica “desde dentro”.
Los 26: protagonistas y un cuadro sin regalos
Con 26 inscritos es imposible hablar solo de dos o tres nombres. Basta mirar el listado para entenderlo: esta Vet3 mezcla escuela, experiencia, palmarés, hambre y cartas tapadas. Un cuadro así no se “supera”. Se atraviesa.
Pero si hay un foco inevitable, es el gran cartel que flota sobre la categoría: Botrán vs Veiga.
Y no es solo un cruce de nombres. Es un cruce de estilos.
Shotokan contra Shito-ryu.
Control estructural y limpieza técnica frente a explosión, ritmo y potencia expresiva.
Cadencia medida frente a intensidad que marca territorio desde el primer gesto.
Botrán representa el oficio competitivo de quien sabe gestionar rondas, sostener tensión y convencer desde la precisión. Es el tipo de competidor que no necesita exagerar nada: su ejecución habla por él.
Veiga, por su parte, compite también en individual y llega con ambición y con esa sensación de que quiere dejar huella en una categoría que no regala nada. Su presencia eleva el nivel general. Cuando él está en el cuadro, todo el cuadro sube un escalón.
Ese duelo no es solo atractivo. Es estructural. Puede condicionar todo el campeonato.
Ahora bien: pensar que esta Vet3 se reduce a dos nombres sería un error.
Alrededor hay aspirantes con argumentos sólidos.
David Aparicio, explosivo, con un Shito-ryu potente y mentalidad de podio.
Sergio Felipe De Cabo Machín, aspirante real al oro, competidor acostumbrado a sostener nivel ronda tras ronda.
Oumar Fall Ndao, actual campeón de Andalucía: presencia, potencia y capacidad de imponer desde el primer movimiento.
Y hay nombres que, desde la experiencia directa, sé que no se pueden subestimar. José Miguel Giráldez Galán, con quien pude competir en el último Campeonato de Andalucía, es un ejemplo claro: su nivel es serio, sólido y perfectamente capaz de meterse en cualquier ronda decisiva. Es de los que no necesitan titulares para demostrar que están ahí.
Luego están los perfiles que te ganan el campeonato por oficio: Jesús Ruiz Alcolea con el sello Kazokusport; Cebrián Pardo desde el entorno Carbonell; García Serrano aportando estructura; Krings Lafuente con el combustible de la revancha tras una descalificación reciente. Hambre pura.
Chamorro de la Orden, maestro en Tsukuri, representa la experiencia que no se acelera. De los que no regalan nada y saben competir desde la calma.
Rafael Fernández Luna entra en el grupo de competidores con costumbre de podio. Francisco Javier Acedo aporta completitud y solvencia. Jorge Racero presencia y recorrido. Eduardo Menés Planas credenciales nacionales que pesan. José Luis Martínez Díaz décadas de experiencia que sostienen nivel cuando el campeonato se estrecha.
Y luego están los nombres que pueden convertirse en sorpresa sin previo aviso: Asensio Rojas, Castellanos Zamora, De Olano Mata, Fernández Sánchez, García Gracia, Gómez Rodríguez, Ponce Durán, Saorín Morote, Soler Ramos… y todos los demás.
En una categoría de 26, las sorpresas no son excepción. Son parte del sistema.
Lo que viene: crónica desde dentro
Esto no es una previa para quedar bien. Es una foto real de lo que está pasando:
veteranos está creciendo
Vet3 se ha convertido en un bloque potente
el nivel es alto
la categoría ya no pasa desapercibida
y la Liga Nacional, en esta franja, promete rivalidad, aspirantes… y giros
Yo lo voy a vivir por primera vez desde dentro.
Y lo voy a contar como se tiene que contar: con detalle, con honestidad y con respeto.
Porque si algo está claro es que nuestros máster ya no compiten por nostalgia.
Compiten de verdad.

0 comentarios