En el corazón de Pamplona, el Centro Deportivo EMPI no es solo un dojo. Es un legado. Es historia viva del kárate navarro, escrita por tres generaciones de la familia Gabaldón. Desde el abuelo Floren, pionero y maestro exigente, hasta Mikel, referente técnico y seleccionador con una visión innovadora, y ahora Jaime, joven promesa con una medalla de plata en la Youth League y una actitud arrolladora dentro y fuera del tatami.
En esta entrevista exclusiva para Dojodigital.es, padre e hijo dialogan juntos, se interrumpen con complicidad, se lanzan retos, recuerdan momentos clave y reflexionan sobre su presente y futuro. Un recorrido íntimo y deportivo por su historia compartida, que va mucho más allá de los títulos y las medallas. Aquí hay valores, emoción, y mucho, muchísimo amor por el kárate.
1. Mikel, tu padre Floren fue pionero del kárate en Pamplona. ¿Qué recuerdos tienes de él como maestro y como padre dentro y fuera del tatami?
Mikel:
Bueno, la verdad es que mi padre, Floren, empezó a dar clases de kárate ya cuando era adolescente, en la calle Mayor, en el centro de Pamplona, junto al maestro Saldaña..
¿Qué recuerdos tengo de él? Pues empecé a practicar kárate con solo tres añitos, y recuerdo perfectamente una foto en una de sus clases, donde estoy en el centro, siendo con diferencia el más pequeño del grupo.
Como padre, siempre ha sido un referente para mí, un ejemplo a seguir en mi día a día. Pero tengo que reconocer que, como maestro, ha sido la persona más exigente que me he encontrado.
Quiero recalcar esto porque creo que esa exigencia nos ha ayudado muchísimo, no solo a formar a muchos alumnos, sino también a formarnos a nosotros mismos como personas.
2. ¿Qué crees que significó para tu padre ver que vosotros, sus hijos, continuabais su legado con el Centro Deportivo EMPI?
Mikel:
Fue un sueño hecho realidad. Nuestro padre siempre había querido tener su propio dojo, pero por diferentes circunstancias en su vida no pudo hacerlo. Él trabajaba por las noches en un bar, y eso le impedía tener otro empleo a jornada completa en un gimnasio.
En 2014 llegó nuestro momento. Fue una oportunidad preciosa para mi hermano y para mí, y no dejamos pasar el tren. Nos subimos a él y hasta hoy llevamos ya once años con el Centro Deportivo EMPI.
Estamos muy, muy contentos.
3. Jaime, ¿qué te han contado sobre tu abuelo Floren? ¿Has podido entrenar con él o ver vídeos suyos? ¿Qué es lo que más te inspira de su historia?
Jaime:
Sí, yo he entrenado con mi abuelo Floren, y en todos los entrenamientos que he tenido con él se nota que es muy marcial y que lo sabe todo.
Cuando yo sea abuelito como él, me gustaría ser como él, seguir dando clases y poder tener mi propio dojo, porque es una oportunidad muy grande.
4. Para los dos: ¿cómo es compartir el kárate como algo familiar? ¿Se vive distinto cuando no solo es un deporte sino parte de la historia de vuestra familia?
Mikel:
La familia Gabaldón respira y vive por y para el kárate. Llevamos muchos años dedicándonos a él, y como puedes imaginar, en nuestra casa se habla de kárate, se vive el kárate, se ve kárate… y lo disfrutamos todos juntos día a día. La verdad es que, para nosotros, es una auténtica gozada.
Jaime:
Para mí es muy guay vivir el kárate en familia. Cuando estoy entrenando, estoy con mi tío, a veces también viene mi abuelo, estoy con mi padre… incluso con mi hermana.
Y además me lo paso genial con todos mis amigos que tengo en el dojo. Muchas veces jugamos al pilla-pilla antes de las clases, y me lo paso genial.
5. Si tuvieseis que definir en una sola frase qué significa el kárate para la familia Gabaldón, ¿cuál sería?
Mikel:
Si hay algo que nos define, lo tenemos en la entrada de nuestro centro deportivo. Es una frase muy especial para nosotros:
“Lucha por tus sueños.”
Creemos que en esta vida hay que esforzarse cada día por conseguir lo que uno desea. En nuestra familia, esa frase está muy presente: luchar por tus sueños con constancia, con actitud, con alegría… y con la intención de ser, cada día, un poquito mejor que el anterior.
6. Mikel, llevas más de 10 años al frente de Empi. ¿Cuál ha sido el mayor reto de dirigir un dojo familiar y cómo ha cambiado desde el primer día hasta hoy?
Mikel:
El mayor reto que nos hemos encontrado en EMPI ha sido sacar la mejor versión, laboralmente hablando, tanto de mi padre, Floren, como de mi hermano, Gorka.
Cuando empiezas con un dojo propio, surgen muchos problemas en el día a día y tienes que ir adaptándote constantemente.
Es cierto que entre nosotros nos damos espacio laboral, y que cada decisión que toma uno está respaldada por los otros dos. En ese sentido, no hemos tenido ningún problema.
Desde 2014 hemos cambiado muchísimo. El crecimiento en cuanto a alumnos ha sido una auténtica barbaridad… y queremos más.
De hecho, a día de hoy nos estamos planteando abrir un segundo local para ampliar las instalaciones del centro.
7. Jaime, tú has crecido literalmente dentro del dojo. ¿Te sientes un alumno más o notas que tienes una responsabilidad especial por ser “el hijo del sensei”?
Jaime:
Yo siento que tengo una responsabilidad especial por ser quien soy: el hijo del sensei, Mikel.
Llevo conmigo los valores del kárate y sé que tengo que enseñarlos a otros, para que luego ellos también puedan transmitirlos a más personas.
8. ¿Tenéis alguna anécdota divertida o emotiva que haya pasado en el dojo y que recordéis con cariño?
Mikel:
De todos estos años, me quedo claramente con la fiesta del décimo aniversario. Fue una tarde súper bonita. Vinieron todos nuestros alumnos, también antiguos alumnos, y llegamos a reunir a casi 500 personas para celebrar los diez años del Centro Deportivo EMPI.
Hubo actuaciones de todo tipo, exhibiciones… y se creó un ambiente familiar, que es justo lo que nosotros buscamos en el dojo. Fue algo muy, muy especial.
Jaime:
Fue un fiestón. ¡Mi primera vez en una discoteca! Y no la última.
9. Mikel, como seleccionador y entrenador, ¿qué diferencia ves entre formar a un niño que quiere competir y uno que solo quiere disfrutar del kárate sin presiones?
Mikel:
Lo que veo es muy claro: la implicación.
Un niño o una niña que quiere competir debe saber —y su familia también— que eso requiere esfuerzo. Por ejemplo, nuestros competidores entrenan cinco días a la semana, y eso, para una familia, es muy duro.
Ir cinco veces al centro deportivo, encajar los horarios, salir corriendo del cole, cambiarse deprisa… Es un esfuerzo enorme por parte de todos.
Y luego están los niños y niñas que vienen a hacer kárate porque les gusta y les motiva, sin el objetivo competitivo. Ellos lo que buscan es un ambiente donde se sientan cómodos, donde se diviertan y, sobre todo, donde se sientan valorados.
Ahí los formadores tenemos que tener mucho cuidado y darles el cariño que se merecen. Porque, al final, un niño que se siente a gusto, repite.
Y un niño haciendo kárate debe sentirse bien en todo momento.
10. Jaime, ¿qué es lo que más te gusta de competir en kata? ¿La preparación, el momento de salir al tatami o cuando ves los resultados?
Jaime:
Pues en verdad, disfruto todo. Me gusta entrenar, y hasta los nervios que siento cuando estoy en el tatami.
El kárate, para mí, es la vida.
Y EMPI es como mi segunda casa.

11. Mikel, ¿cómo planteas una temporada para un deportista de base que quiere llegar a la élite? ¿Hacéis planificación anual, objetivos por fases, o lo enfocáis de otra manera?
Mikel:
Las planificaciones las hacemos anuales. Lo que solemos hacer es partir del calendario de la Federación Cántabra, de la Española y también del calendario Mundial.
En función de los objetivos que tenemos para esa temporada, organizamos y ajustamos la planificación. Lo solemos bajar a objetivos por clases, en papelitos que vamos trabajando poco a poco.
Está claro que para que un deportista de base llegue a la élite hace falta mucho trabajo.
Pero también es cierto que, desde la primera o segunda clase, hay niños y niñas que parecen estar tocados por una varita. Lo ves enseguida.
Entonces, desde una base muy didáctica y con un enfoque divertido, comenzamos a dirigir su trabajo hacia la competición. Siempre motivando, con buenas palabras, y teniendo claro que sigue siendo un niño o una niña que acaba de empezar, aunque tenga un potencial que ves claramente que puede llegar a brillar muy alto.
Así es como solemos enfocar y plantear nuestras temporadas.
12. Jaime, cuando sales al tatami en una competición internacional como la Youth League, ¿en qué piensas? ¿Tienes algún ritual o forma de concentrarte?
Jaime:
Cuando estoy en una competición como la Youth League, pienso que voy a salir con todo y que voy a ganar.
Mi pequeño ritual es secarme los pies y golpear un poco el tatami antes de empezar.
13. Mikel, como seleccionador, ¿cómo ves el nivel actual del kata infantil y juvenil en España? ¿Estamos a la altura de las grandes potencias como Japón o Italia?
Mikel:
La verdad es que el nivel de kata en España es una auténtica barbaridad, y lo es ya desde las categorías inferiores.
Yo, que tengo la suerte de vivir los Campeonatos de España a pie de tatami, puedo decir que ver competir a los niños y niñas benjamines es un auténtico espectáculo. Es increíble cómo trabajan siendo tan pequeños. Una maravilla.
Recientemente, en Poreč, tuvimos hasta ocho competidores españoles en categorías Under-14 luchando por medallas.
Así que sí, creo que España goza de un nivel de kárate infantil y juvenil impresionante, y sin duda estamos al nivel de grandes potencias como Japón e Italia.
14. Jaime, ¿te fijas en otros competidores internacionales? ¿Tienes algún referente mundial al que sigas o te gustaría parecerte?
Jaime:
Sí, tengo dos referentes: uno de España y otro de fuera.
El español es Raúl Martín, que para mí es un gran referente porque pega fuerte, transmite, es rápido y tiene un gran trabajo detrás.
Y el otro, que es de estilo Shotokan, es Kazumasa Moto. Para mí, es el mejor competidor del mundo.
15. ¿Cómo os preparáis técnicamente? ¿Dais más importancia a la potencia, a la limpieza técnica, a la expresión o al ritmo? ¿Qué aspectos creéis que marcan la diferencia hoy en día en kata?
Mikel:
Esta pregunta me gusta mucho, porque si en algo somos especialmente meticulosos, es en la parte técnica.
Hoy en día, por supuesto, la potencia en un competidor de kata es fundamental, al igual que la limpieza. Pero creo que lo que realmente marca la diferencia es la técnica.
También influye la puesta en escena, ese ritmo que llama la atención y que, combinado con una buena pegada, impacta visualmente.
Pero si te hablo como coach, lo que más valoro es a un competidor que sea técnicamente impecable. Me encanta ver a alguien que trabaja limpio, preciso, con control.
Eso, para mí, es lo que realmente define un buen kata.
16. ¿Qué papel juega la preparación física en vuestro entrenamiento? ¿Jaime hace trabajo de fuerza, coordinación, prevención de lesiones… o con su edad todavía lo enfocáis más desde el juego?
Mikel:
Hoy en día, una buena preparación física es fundamental. Todo nuestro equipo de competición tiene, todos los lunes, una sesión específica de preparación física de una hora y cuarto.
Esa preparación siempre la ajustamos en función del calendario de campeonatos, para que encaje con los momentos clave de la temporada.
Por supuesto, Jaime es uno más en esos entrenamientos. Hace trabajo de fuerza, coordinación, prevención de lesiones… aunque, siendo un niño en plena etapa de crecimiento, adaptamos ciertas cargas y movimientos para que su desarrollo sea el más adecuado posible.
Yo soy de los técnicos que cree firmemente que la preparación física marca la diferencia.
Un ejemplo que me encanta es el de Ariel Torres, el competidor estadounidense. Es una auténtica máquina, y lo que transmite tiene mucho que ver con la preparación física que lleva detrás.
Por eso, nosotros sí que le damos mucha importancia y mantenemos esa sesión semanal específica para el equipo de competición.
17. Jaime, después de un campeonato, ¿cómo analizáis juntos los vídeos? ¿Sueles verte en las repeticiones? ¿Qué es lo primero que te fijas?
Jaime:
Normalmente no solemos analizar los vídeos muy a fondo. Pero cuando los vemos, nos fijamos en los puntos que se pueden mejorar y también en los puntos fuertes, para seguir haciéndolos igual.
18. Mikel, como padre y entrenador, ¿es difícil separar el papel de coach y el de padre cuando ves a tu hijo competir?
Mikel:
No hay duda: separar ese papel de padre y ponerse el de entrenador es algo que solo entendemos los que tenemos a nuestros hijos o hijas compitiendo.
Yo podría decir que, cuando compite Jaime, las pulsaciones me van a 2000. Siempre digo que más de una vez voy a necesitar que me reanimen en algún campeonato, porque soy un coach que se pone muy nervioso con todos los míos. Me gusta verles brillar.
Creo que todo entrenador quiere eso: ver a sus alumnos destacar. Y cuando estoy con la selección me pasa igual, quiero lo mejor para todos los chicos seleccionados.
Pero con Jaime y con Helena —que también es mi hija— hay ese punto extra. Son mis hijos, y la verdad es que no es fácil separar ambos papeles… aunque creo que, de momento, lo estamos llevando muy bien.
Eso sí: con las pulsaciones no a 1000… sino a 2000.
19. ¿Qué otras cosas os gusta hacer juntos fuera del tatami? ¿Hay tiempo para desconectar o todo es kárate?
Jaime:
Fuera del tatami también nos gusta hacer muchas cosas, como jugar a pádel.
A veces aprovechamos algún ratito libre para escaparnos a jugar un partido.
Mikel:
Y sí, la verdad es que tenemos bastante tiempo para desconectar.
Después de entrenar, muchas veces acabamos hablando de pádel o de cualquier otra cosa.
Bueno, y luego en este punto también, algo que me gusta mucho con Jaime es que tenemos un “día de chicos”.
Entonces, bueno, sí que es cierto que en el día a día se nos hace un poquito complicado, con tanto entrenamiento, con tanta competición…
Pero sí que intentamos mantener ese “día de chicos”, donde nos vamos a jugar a pádel, o nos vamos a una bolera, a los recreativos, o al cine.
Y luego, por supuesto… ¿qué acabamos cenando, Jaime?
Jaime:
Una hamburguesa.
Mikel:
Correcto.
20. ¿Quién es más competitivo en casa, el padre o el hijo?
Mikel:
Hemos tocado un tema importante: la competitividad entre padre e hijo.
Voy a lanzar la pregunta al aire… Jaime, ¿quién es más competitivo, tú o yo?
(Los dos, al mismo tiempo):
—Tú.
Mikel:
La verdad es que en este punto… los dos somos muy competitivos. No nos gusta perder ni al parchís.
Y sí que es cierto que, cuando veo a Jaime, me recuerda a cómo era yo de pequeño.
Es un niño que se pica mucho, muy competitivo, pero si hay algo de lo que estoy realmente orgulloso es que, en competición, no es nada así.
Siempre ha llevado muy bien las derrotas, tiene un nivel de deportividad altísimo y eso, para mí, vale muchísimo más que cualquier victoria.
Pero sí, en casa… tanto él como yo somos competitivos al máximo.
Nos gusta ganar al pádel, a las cartas, a cualquier juego. Y, obviamente, nos gusta ganar.
Así que en esta pregunta… empate para los dos.

21. Si algún día Jaime decide ser entrenador o montar su propio dojo, ¿qué consejo le darías, Mikel?
Mikel:
¡Qué buena pregunta!
Si algún día Jaime decide ser entrenador o montar su propio dojo, el consejo que le daría es que, primero, se forme bien, que sea un auténtico profesional, y que mantenga la inquietud diaria por seguir mejorando.
Porque, al final, de eso se trata en la vida: de tener esa curiosidad y ese impulso constante por buscar tu mejor versión.
Y eso solo se consigue con trabajo, esfuerzo y sacrificio.
Así que si tuviese que darle un consejo, sería que tenga muy clara la idea, que luche por su sueño, que lo intente con todo…
Y que sepa que va a tener que trabajar mucho y muy duro, pero que vale la pena, porque es algo muy gratificante.
22. Y al revés, Jaime: si algún día tu padre decidiera competir otra vez en kata, ¿tú le entrenarías?
Jaime:
Sí, sí, sí. Yo le entrenaría y muy a gusto. Le daría toda la caña que él me da a mí.
Porque muchos días le digo: “¡Vuelve a competir, vuelve a competir!”
Pero no quiere… no sé por qué.
23. ¿Cómo veis el futuro del kárate en España? ¿Creéis que es un deporte suficientemente valorado o todavía queda mucho por hacer?
Jaime:
El futuro del kárate en España, ahora mismo, es como un avión en despegue.
Hay muchísima gente buena compitiendo a nivel internacional y consiguiendo resultados importantes.
Mikel:
Pero, por desgracia, creo que todavía no es un deporte suficientemente valorado.
Desde que salió del programa olímpico, se ha perdido parte del apoyo, sobre todo en becas y ayudas, y es muy difícil que empresas privadas apuesten por patrocinar.
Nosotros, por ejemplo, tenemos la suerte de contar con el apoyo de dos empresas navarras: Compresores Redin y Rentair, que nos patrocinan y nos apoyan. Desde aquí quiero agradecerles ese respaldo, porque es muy importante para nosotros.
Aun así, pienso que el kárate todavía no está en su momento top.
Queda mucho por hacer, mucha visibilidad que ganar, y mucho trabajo por delante para que tenga el reconocimiento que merece.
24. ¿Qué os gustaría que quedara en la gente cuando piensen en la familia Gabaldón y en el dojo Empi? ¿Cuál sería el legado ideal?
Mikel:
Pedazo de pregunta para cerrar la entrevista.
Pues mira, cuando la gente piense en nosotros —y creo que hablo también en nombre de mi padre y de mi hermano— nos gustaría que recordasen que, al venir a EMPI, se sintieron en familia.
Que vivieron unos valores dentro del dojo que les han servido para su vida.
Creo que si tenemos algo bonito los profesores de kárate es eso: somos capaces de inculcar valores muy valiosos para el crecimiento personal y para el futuro de nuestros alumnos.
Así que sí, me encantaría que la gente nos recordase por los valores que les hemos transmitido.
Lo digo muchas veces, pero dentro de nuestro centro deportivo tenemos una segunda familia, que es la familia del kárate.
Y, por suerte, también una tercera familia, que es la del pilates. A las dos les estamos súper agradecidos, porque después de 11 años seguimos aquí: al pie del cañón, trabajando, innovando y con ganas de mejorar cada día.
¿Y cuál sería el legado ideal?
La verdad… si hay algo que no sé hacer, es predecir el futuro (de momento). Pero quizá un legado bonito sería que este pequeño que tengo a mi lado —Jaime— tomara el relevo algún día, que se formara junto a su hermana y pudieran llevar la parte de kárate dentro de EMPI.
Para nosotros, eso sería algo muy bonito… y un motivo enorme de orgullo.
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Hablar con Mikel y Jaime Gabaldón es abrir una ventana al alma de una familia que ha hecho del kárate su forma de vida. Tres generaciones unidas por una pasión que no entiende de horarios ni de sacrificios, porque lo suyo no es un trabajo: es una misión.
El Centro Deportivo EMPI es hoy mucho más que un dojo. Es un refugio, un trampolín y una escuela de vida. Y si el futuro se escribe con letras de esfuerzo, humildad y alegría, no hay duda de que los Gabaldón seguirán marcando el camino. Porque como bien dicen ellos: “Lucha por tus sueños… y hazlo cada día mejor que el anterior.”

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