1. Cesc, vienes de conseguir medallas en campeonatos nacionales e internacionales. ¿En qué momento sentiste que diste el salto al nivel élite del kata senior?
En el momento en el que intenté mostrar mi personalidad en los katas. No solo inspirarme en otros karatekas o copiar la manera en que otros entrenan, sino poner mi propia personalidad. Creo que eso fue muy bueno. En cuanto empecé a hacerlo, a nivel internacional empecé a pasar rondas y, de hecho, conseguí la medalla de bronce en la Serie A con 21 años. Y fue simplemente eso: dar un poquito mi personalidad, sin copiar a ningún japonés ni mirar vídeos. Intenté leer el kata a mi manera e interpretarlo como yo lo sentía, incluso cambiando ritmos o algún detalle para poder hacerlo realmente al 100% como yo lo sentía, y no solo por hacer o por imitar el kata que hacen otros.
2. España vive un momento de transición tras la retirada de Sandra Sánchez. ¿Cómo ves el futuro del kata español y qué papel te gustaría jugar en esta nueva etapa?
Sí, totalmente. Pienso que el kárate español está en plena transición. De hecho, hay nuevos componentes y nuevos equipos de kata, kata individual… un poco de todo. Y la verdad es que está saliendo muy bien. Por suerte, el kárate español en kata goza de una salud buenísima, así que no creo que tenga ningún problema. A mí me gustaría representar a España, sea en individual o en equipo, no lo sé, pero sí que me encantaría poder hacerlo en algún campeonato internacional. Creo que la generación que viene ahora está muy preparada: vienen muy concienciados y la preparación es diferente a la de antes. Se nota muchísimo. Lo que marcó un antes y un después fue Sandra junto a su entrenador Jesús, porque implantaron un trabajo físico y mental más integrado con la preparación del kata tradicional. Eso ha trascendido mucho en los karatekas y aquí en España se está incorporando en los entrenos, y se nota un montón. Confío mucho en lo que viene.
3. Has competido en eventos como la Serie A. ¿Qué diferencias notas entre el circuito internacional y el nacional?
La verdad es que noto muchísimas diferencias. Lo he hablado con muchos amigos míos de la competición, tanto de Baleares como de otras comunidades que también compiten a nivel internacional. Por ejemplo, creo que se valoran cosas distintas: a nivel nacional se aprecia un poco más el dinamismo y la viveza del kata, mientras que a nivel internacional se valora más la técnica, las respiraciones, los contrastes de ritmo… un kata más pausado. Por eso, los competidores también eligen katas diferentes: unos que lucen más a nivel nacional y otros que destacan más a nivel internacional. Incluso, el mismo kata no obtendría la misma puntuación en ambos circuitos. Puedes hacerlo de una manera para que te valoren mejor en España y cambiar ritmos o alguna técnica para que te lo valoren más fuera. Esto pasa mucho.
4. Si tuvieras que elegir un kata que haya marcado tu carrera, ¿cuál sería? ¿Y cuál es el que más disfrutas entrenar?
Un Kata que ha marcado mi carrera, si lo tuviera que decir ahora, sería Chibana. Porque fue el Kata que me motivó a volver a entrenar y a competir a alto nivel. Fue el que me impulsó, la verdad. Era con el que iba con ganas a entrenar para aprendérmelo y con ganas de sacarlo en rondas y de que la gente lo vea. Y de demostrar que he vuelto a competir y he vuelto a entrenar duro, muy duro. Y fue con este Kata con el que yo me motivé, gracias a este Kata, la verdad.
Y el que más disfruto de entrenar, sin duda, Suparinpei. Suparinpei es mi Kata favorito. Es con el que creo que mejores cualidades puedo mostrar de mí mismo, porque tiene mucho contraste de ritmos y eso creo que es uno de mis puntos fuertes: marcar ritmo lento y fluido con explosividad. Y creo que Suparinpei, del estilo de Goju Ryu, de hecho últimamente se hace muchísimo a nivel internacional, en semifinales, finales o luchas por medalla. Es con el que más disfruto de entrenar porque todo esto lo tiene. Además, es largo, requiere condición física. Es un Kata que creo que hace mucha gente, pero que muy poquita gente lo hace bien, ¿sabes?
Porque no creo en que un Kata tenga que ser mejor que otro solo porque es más largo. De hecho, por ejemplo, soy muy fan también del Kata Kururunfa, de Goju Ryu, porque también tiene estos cambios de ritmo, estos contrastes de potencia y de fluidez, y es un Kata relativamente cortito. Pero no tiene por qué situarlo por debajo de otros Katas que son más largos. Yo no creo en eso: creo simplemente en cómo se ejecuta el Kata, cómo lo controlas y cómo dominas el Kata. Da igual el nombre y da igual lo largo que sea. De hecho, debería dar igual. A veces no es así, pero debería dar igual qué Kata ejecutas. La cuestión es tú cómo lo haces y lo que transmites. Eso es lo realmente importante.
5. ¿Qué aspecto técnico del kata sigues trabajando con más intensidad? ¿Sientes que hay un área en la que aún tienes mucho margen de mejora?
La parte mental, la psicología en el kata. Creo que es lo que más puede trascender a la gente, tanto a la que sabe de kárate como a la que no, que está en el público o incluso viendo la tele. Es lo que más queda, lo que tú transmites. De hecho, he sido testigo de campeonatos en los que no se ha valorado del todo la técnica, la condición física o ciertos puntos… y, al final, con lo que uno se queda es con lo que transmites cuando sales al tatami. Con ese kata que recuerdas y que te sorprende.
Hay una frase que me gusta mucho: “No se trata de gustar, sino de causar impresión”. Y creo que esa parte en el kata se puede trabajar muchísimo. No me gusta ver competidores que simplemente ejecutan el kata, colocan las técnicas, colocan los pies y los brazos, y se van sin más. No: hay que intentar sacar lo que uno lleva dentro a través de esos movimientos. Es una oportunidad para transmitir sin hablar, y eso hay que trabajarlo mucho.
¿Un área en la que aún tengo mucho margen de mejora? Sí, muchísimas. Todas. No creo que tenga nada que sobresalga especialmente. Sí que tengo cualidades en cuanto a condición física, pero en el área técnica, por ejemplo, tengo muchísimo margen de mejora. Incluso en katas que estoy aprendiendo ahora, de otros estilos que no había trabajado antes. Sí, tengo muchísimo margen de mejora aún.

6. ¿Cómo es un día de entrenamiento para ti? ¿Cómo distribuyes el trabajo físico, técnico y mental?
Si tengo el tiempo suficiente, siempre hago algún entreno físico de fuerza en el gimnasio, porque creo que ese trabajo es lo que también te da la explosividad en los katas, si lo haces de la manera correcta. Luego hago trabajos isométricos, de fuerza isométrica, y después ya la parte técnica del kata: sea por series, kata entero o trabajo por parejas para hacer el bunkai y entender mejor el kata.
Hoy en día tenemos la oportunidad de aprender todo esto gracias a internet, así que creo que es una fuente de información que se puede explotar muchísimo para entender mejor el kárate, además de viajar y aprender de otras escuelas, porque eso es lo que realmente nutre al karate: aprender entre nosotros.
Al final siempre incluyo una vuelta a la calma con estiramientos, relajación y respiraciones, algo muy importante en el estilo de Goju Ryu por el tipo de respiraciones que llevan sus katas, como Kururunfa, Suparinpei o incluso Papuren de Shito Ryu, que también tiene cambios de ritmo en los que la respiración es fundamental. Esto hay que trabajarlo un poco cada día, no dejarlo de lado. Así que mi rutina es física y técnica cada día y, si tengo tiempo, también mental al final. Siempre empiezo con el trabajo físico y luego paso al kárate y al kata, en ese orden.
7. ¿Qué importancia le das al trabajo de fuerza y pliometría en la preparación del kata moderno?
Muchísima. Pliometría, muchísima. Sí, como he dicho antes, yo lo hago. Lo hago cada día. El trabajo de fuerza, tanto con lastre como sin lastre, creo que es primordial para el kata hoy en día. Es lo que le da un salto de calidad, totalmente, al nivel físico. Pero siempre enfocado al kárate. No basta con levantar peso, hacer máquinas o pesas. Tiene que ser un trabajo de fuerza centrado en los movimientos que vas a ejecutar en los katas, en el kárate, siempre que se pueda adaptar. Si no, sí tendrá beneficios, pero no del todo. Por eso, yo siempre diría que sí: trabajo de fuerza y pliometría, pero no aislado, sino adaptado siempre al kárate y al kata.
8. En un deporte tan perfeccionista como el kata, ¿cómo gestionas la frustración cuando algo no sale como esperabas?
Intento observar. Siempre. Porque a veces pasa que uno pierde y no sabe por qué. Muchos competidores, si están leyendo esto, sabrán a lo que me refiero. Una cosa muy diferente es que pierdas porque el adversario es claramente superior a ti: en técnica, físicamente o porque a ti no te ha salido bien, incluso te has desequilibrado, y tú lo sabes. Genial.
Pero creo que la frustración viene cuando te falta información, cuando no sabes por qué has perdido. A lo mejor has perdido por bastante y no lo entiendes; incluso te veías al nivel del adversario o mejor que él… y aun así te han dado perdedor. Creo que ahí es cuando llega la frustración, cuando no lo entiendes.
Lo correcto es observar. Observar por qué el otro tal vez ha ganado o por qué, en esta ocasión, ha funcionado una manera diferente de hacer el kata. Observar dónde estamos, recopilar toda la información posible para no frustrarte, no caer en el enfado ni en la confusión, sino aprender, adaptarte… y el lunes, entrenar.
Creo que lo peor que puedes hacer es enfadarte y frustrarte e intentar imponer tu estilo si ves que no encaja o no lo valoran. La competición está en constante cambio, en constante movimiento. Es más fácil adaptarte tú al entreno y a la competición actual que esperar que cambien para favorecerte. No te van a dar ganador porque sí: realmente te tienen que ver por encima de tu adversario. Así que yo diría eso: observar, aprender y adaptarte. Es lo mejor.
9. ¿Cuál ha sido el momento más duro de tu carrera hasta ahora? ¿Alguna lesión o experiencia difícil que te haya marcado?
Sin duda, la muerte de mi sensei, Ramón Carmona. Él falleció hace un par de años, poco después del COVID, y yo en ese momento ya estaba en una etapa complicada en la competición. Veníamos de la pandemia, que paró todo, y yo apenas entrenaba, estaba bastante desmotivado y veía cosas que no me gustaban. Como he dicho antes, también había muchas cosas que él no entendía, así que ahí reconozco que hubo fallo mío.
La muerte de mi maestro me dio un giro de 180 grados en mi manera de ver el kárate. Estuve muy mal y perdido durante mucho tiempo, pero me lo tomé como que él me dio la fuerza y la energía para volver, no solo al nivel de antes, sino para superarlo con creces y disfrutar de este deporte. Aprendí a no frustrarme por conseguir o no medallas, porque al final no vamos a vivir de ellas. Hay que disfrutar de la competición y del kárate.
Creo que él, donde esté, me está apoyando y dando fuerzas para hacer todo lo que estoy haciendo ahora: viajes, competiciones, seminarios, películas… todo se está alineando. La vuelta fue muy dura porque todo el mundo sabía que llevaba años sin entrenar a alto nivel ni competir a nivel nacional o internacional. Me tocó caer en primera ronda, no ser seleccionado para el equipo de España, escuchar susurros y comentarios de que ya no estaba al nivel o que me quedaba mucho. Incluso entrar a un club y que apenas te saluden porque has estado fuera.
Pero estuve muy arropado por mi actual profesor, David Moulet. A pesar de ser de un estilo distinto al mío —él es de Shotokan y yo vengo de Shito Ryu—, me acogió como a un alumno suyo de toda la vida. Desde hace años nos llevábamos bien y entrenaba con él y con sus alumnos, que son amigos míos. Me apoyó en todo: entrenar, darme caña, invitarme a campeonatos… gracias a eso fui subiendo de nivel hasta volver a sentirme cómodo en el tatami, tanto a nivel nacional como internacional.
Sí, la muerte de mi maestro fue un antes y un después en mi carrera, pero me lo tomé como que él me dio fuerza para volver.

10. ¿Qué significa para ti el éxito? ¿Medallas, reconocimiento o simplemente disfrutar del proceso y del camino?
Para mí, el éxito en el kárate es disfrutar. Creo que el nivel máximo al que se puede llegar es disfrutar del kárate. No me gusta nada ver competidores que, como he dicho antes, imitan a otros, colocan los brazos y las piernas sin intención, y que si no consiguen medalla se frustran o, si dejan de competir, abandonan el kárate. Ahí es donde se ve realmente a quién le gusta este deporte.
La competición es solo una parte muy pequeña del kárate. Si de verdad te gusta, da igual si compites o no. Competir es un extra: hazlo porque disfrutas, porque tienes el gusanillo y porque te encanta, pero no solo por las medallas. Como he dicho antes, no vamos a vivir de ellas. Por muy bueno que seas y por muchas que ganes, si no disfrutas, eres un perdedor.
En cambio, aunque no hayas ganado nunca una medalla nacional o internacional, si vas al tatami, te reencuentras con amigos de otras comunidades, viajas, te preparas para una fecha, ves cómo mejoras poco a poco… ahí ya has ganado, cien por cien.
El éxito total viene de disfrutar del kárate: sea en tu gimnasio practicando kihon, preparándote para un examen de tercer o cuarto dan, enseñando a otros, arbitrando, siendo coach… da igual. Disfruta del kárate. Al final, este deporte no monetiza tanto como otros, así que el verdadero éxito es ser feliz haciéndolo.
11. Hoy día los deportistas no solo compiten, también comunican. ¿Crees que en el kárate profesional ya es imprescindible construir una imagen personal sólida?
Sí, totalmente. Creo que hay que ser buen comunicador. Yo lo intento ser, y una de mis misiones es dar visibilidad al kárate a través de redes sociales, seminarios, entrenos o incluso con gente que desconoce este deporte y que, al verme en el gimnasio, descubre lo que es el kárate y la competición. Dar un poquito de visibilidad, ¿sabes?
Creo que sí puede ser imprescindible. Dos buenos ejemplos son Sandra y Damián: son muy buenos comunicadores y han hecho muchísimo por el kárate, no solo a nivel nacional, sino mundial. Le han dado una visibilidad impresionante.
Por eso, hoy en día no basta con ser bueno: hay que ser un profesional completo. Un profesional 360, con imagen, comunicación, recursos y, por supuesto, calidad en tu deporte. Un deportista de hoy tiene que ser un 360, cien por cien.
12. Tienes patrocinadores fuera del ámbito marcial, como Massimo Dutti. ¿Cómo lograste esa conexión y qué papel juega la estética en tu carrera?
Bueno, Massimo Dutti no es mi patrocinador, simplemente trabajo para Massimo Dutti. Pero sí he tenido patrocinadores como Fujimae y alguna otra marca o empresa independiente. Todas las ayudas que he recibido han sido gracias a hacer lo que hago: subir contenido e intentar explicar un poquito lo que es realmente el kárate.
A veces la gente tiene una imagen del kárate que viene de las películas, como Karate Kid, o de series de televisión, y no es una imagen real, al menos del kárate de competición. Las competiciones de kárate no suelen emitirse en televisiones públicas o accesibles, y cuando se emiten no son muchos campeonatos, así que la visibilidad es escasa.
Gracias a dar visibilidad al kárate —al menos en mi ámbito, en mi círculo, en mi isla— he conseguido ayudas. No es que haya hecho nada extraordinario, simplemente ha sido eso: dar visibilidad, cuidar la imagen, cuidar el contenido que uno sube, ser constante, ser creativo… y, sobre todo, que te guste tu deporte. Al final, cuando disfrutas de tu deporte, se nota y lo transmites, y la gente lo ve.
13. Si pudieras cambiar algo del circuito de competiciones para hacerlo más atractivo al público, ¿qué introducirías?
Creo que lo más importante es que el público entienda lo que está viendo. En kumite es algo más claro por el tema de la puntuación, pero en kata, cuando la competición es tan ambigua, si alguien viene a verla y no entiende por qué gana uno u otro, deja de ser atractiva. Es así de simple.
Por eso es normal que no haya tanto público, incluso aunque se emita por televisión. Un ejemplo claro fueron las Olimpiadas: mucha gente no entendía qué eran los katas ni por qué ganaba un competidor y no otro. Y creo que ese es un fallo evidente, no sé cómo no se han dado cuenta.
Además, esto está relacionado con la falta de ayudas: si no hay público, es porque no se entiende, y si no se entiende, no se genera interés. Hay que hacerlo fácil para el espectador, y creo que eso es primordial.
14. Tu lema es «Karate, Magic, Dance». ¿Sientes que tu formación artística influye directamente en tu manera de interpretar los katas?
Sí, creo que mi formación artística influye directamente en mi manera de interpretar los katas. Mi estilo de baile, el Popping, se basa muchísimo en contracciones musculares y en cambios de ritmo —lentos, rápidos, explosivos, etc.—, y creo que un kata requiere precisamente eso: explosividad, cambios de ritmo, fuerza isométrica, control y coordinación total del cuerpo, propriocepción, ritmo…
Así que sí, un estilo de baile como el Popping influye directamente, incluso en la contracción muscular necesaria para ejecutar los katas. Sí, sí, totalmente.
15. Has participado en Got Talent con un número que mezclaba magia y baile. ¿Qué aprendiste de esa experiencia fuera del tatami?
Pues un poquito lo que comenté hace dos preguntas: si no eres atractivo para el público, el público no te compra, da igual que seas bueno. Al kárate no le beneficia únicamente el mejor karateka, aunque sea el mejor de la historia; lo que realmente le beneficia es gente buena que, además, dé visibilidad, enseñe, comunique y acerque el kárate a quienes no lo conocen.
En la magia pasa igual. Muchas veces me ha ocurrido que un truco de altísimo nivel no es valorado por alguien que no entiende de magia. En cambio, uno mucho más simple y corto, pero bien comunicado, bien mostrado y bien ejecutado, conecta con el público.
Creo que en el kárate sucede lo mismo, porque al final es un arte y, en el caso del kata, una exhibición artística de artes marciales. La gente te tiene que “comprar”. Las mentes simples no entienden lo sublime, y eso hay que saber aprovecharlo. Si alguien no entiende mucho de kárate, da igual: tienes que conseguir que te compre.
No importa que ejecutes movimientos o técnicas de altísimo nivel si quien tienes delante no lo entiende y no lo valora. En cambio, si haces algo más sencillo pero causas impresión y logras que te compren, el objetivo está cumplido.
16. Entre todas las disciplinas artísticas que practicas —baile, magia, beatbox, piano—, ¿hay alguna que sientas que te ha aportado especialmente al kárate?
Sí, sobre todo el baile. Es la que más me ha aportado. Por todo lo que comenté antes: las contracciones musculares, la coordinación, la fuerza isométrica, los cambios de ritmo… Incluso la creatividad.
17. ¿Crees que al kárate todavía le falta ese “toque artístico” para conectar con un público más amplio?
Depende. Si me lo preguntas a mí, diría que sí, sobre todo por el tema de transmitir y conectar con los árbitros y con el público. Eso hace más atractivo el deporte y la competición, y creo que nos puede beneficiar a todos.
Sin embargo, pienso que el kárate no debe perder su esencia: lo que es el kata, su significado y su camino. No debe desvirtuarse nunca. Para eso también está el kárate tradicional. Nadie nos obliga a competir, al final. La competición es completamente opcional, y no tiene nada que ver un kata de competición con uno hecho de manera tradicional, en tu dojo y con tu maestro.
Si lo que queremos es transmitir más, llegar a un público más amplio y que la gente pueda valorar el kárate desde sus casas, entonces sí que creo que haría falta un poco más de viveza y emoción en el kata, al menos en las competiciones, tanto en kata como en kumite. El concepto deportivo, el de show, el de llamar la atención de marcas y atraer al público, tiene mucho que ver con transmitir y con conseguir que la gente tenga ganas de ver kárate.
18. Has participado en la película Karateka, sobre la vida de Sandra Sánchez. ¿Cómo surgió la oportunidad y qué sentiste al formar parte del proyecto?
Sí, participé en la película Karateka de Sandra Sánchez. La oportunidad surgió porque estuve entrenando con Sandra y con Jesús. En ese momento ellos estaban haciendo el casting para la película, buscando a los diferentes personajes que necesitaban. Me escribieron para saber si estaba interesado, porque les cuadraba para uno de los papeles.
Hice el casting y fue muy bien. Ahí se me dio la oportunidad y me ofrecieron el papel. Fue simplemente gracias a que ellos me dieron la confianza y la oportunidad. Me vieron entrenar, me conocieron mejor —aunque ya nos conocíamos de antes— y coincidió justo en el momento perfecto para que pensaran en mí.
19. ¿Cuál fue exactamente tu papel o función dentro del rodaje de Karateka? ¿Participaste como actor, figurante, asesor técnico…?
Mi papel en la película fue como doble de acción. No puedo dar muchos detalles, pero me veréis haciendo parte de algún kata.
20. ¿Qué sentiste al compartir proyecto con Sandra y con figuras como Jesús del Moral? ¿Te impresionó el ambiente cinematográfico?
La verdad es que ya tenía experiencia en rodajes, porque he trabajado en anuncios, he sido extra en alguna serie o película y también en videoclips. Así que conocía lo que es estar entre cámaras, pasar todo el día rodando, los descansos, las horas de espera y las repeticiones de tomas.
Pero compartirlo con Sandra y con Jesús fue especial. Lo vi todo muy dinámico en comparación con otros rodajes en los que he estado: muy bien organizado, muy fluido. El ambiente, además, fue increíble.
Vi a Sandra súper involucrada en su película, y a Jesús igual. Se implicaban en todo: daban su ayuda, su opinión, aportaban su granito de arena constantemente. La película es suya al cien por cien, y eso se nota porque se volcaban totalmente en su propio rodaje. Impresionante. Estoy seguro de que va a quedar un peliculón.
21. Rodar una película con actores y cámaras no es lo mismo que competir. ¿Qué fue lo más difícil o diferente de estar en un plató?
Sí, es verdad, rodar una película no es lo mismo que competir, aunque en cierto modo se parece. Al final, en ambas ejecutas un kata y te ve muchísima gente que no conoces.
La diferencia es que en la competición hay personas que te juzgan y rivales que quieren ganarte, mientras que en la película simplemente se trata de ejecutar el kata y disfrutar. Los que están ahí están para ayudarte, apoyarte y hacer que todo salga bien. No hay rivales, todo el mundo colabora y busca el mismo objetivo. Esa es la gran diferencia que noté.
22. ¿Te gustaría seguir explorando el mundo del cine o ha sido una experiencia puntual? ¿Te ves participando en más proyectos audiovisuales?
Sí, el mundo del cine siempre me ha gustado. Como he dicho, tengo otras experiencias en series, películas, como extra, en anuncios, etc., y es un mundo que me atrae mucho.
Lo que pasa es que lo veo muy volátil y, al menos en España, sé de primera mano que hay actores y actrices a los que muchas veces les falta trabajo, y eso me da pena. Así que sí, me encantaría participar en más proyectos audiovisuales, pero no lo veo como algo fijo o del que dependa totalmente en mi vida. Aquí en España lo considero un ámbito un poco inestable. Por eso, no creo que me dedicara a él al cien por cien durante toda mi vida.
23. ¿Qué crees que puede aportar una película como Karateka a la difusión del kárate en España y en el mundo?
La película Karateka es totalmente inspiradora y creo que va a dar mucha visibilidad al kárate en todo el mundo. Sean o no karatekas, va a inspirar a muchísimas personas, porque la historia de Sandra es real: ella ha tenido que superar un montón de cosas para llegar a donde está.
Creo que puede motivar a mucha gente, además de mostrar la visibilidad que el kárate puede tener y cómo este deporte puede cambiarte la vida, transmitir valores y transformar a las personas.
Pienso que todo el mundo debería verla, practique o no kárate, porque es una película muy bonita, con un mensaje muy claro. No quiero adelantar nada, pero sí puedo decir que cualquier persona puede disfrutarla, porque el mensaje que transmite es increíble.
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Con 28 años, Cesc del Valle demuestra que el kárate moderno puede ser mucho más que técnica y disciplina: es también creatividad, comunicación y capacidad de inspirar. En esta entrevista nos ha mostrado sin filtros su manera de entender el kata, su compromiso por transmitirlo con personalidad y emoción, y la importancia de disfrutar del camino por encima de las medallas.
Cesc habla con la misma energía con la que ejecuta un Suparinpei: cambios de ritmo, sinceridad, pasión y fuerza. Nos ha llevado desde su faceta como competidor y comunicador hasta su experiencia en el cine junto a Sandra Sánchez, pasando por su visión de un kárate que sepa conectar con el público sin perder su esencia.
Escucharle es entender que el éxito no está solo en subir a un podio, sino en vivir el kárate a plenitud, en entrenar con intención, en ser creativo, en aportar al tatami algo que sea auténticamente tuyo. Y Cesc lo hace cada día, dentro y fuera de la competición, con la misma determinación con la que afronta un campeonato o un rodaje.
Un karateka 360, como él mismo diría: atleta, artista y comunicador, pero sobre todo, un apasionado de su arte.

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