España compite, Japón impone y Turquía confirma: las claves de la Series A de A Coruña

Abr 27, 2026

La delegación española cerró la Karate One – Series A de A Coruña con seis medallas: una plata y cinco bronces. El kumite femenino y el kata por equipos sostuvieron el balance nacional en una cita de enorme profundidad internacional.

A Coruña no acogió este fin de semana una competición más. El Palacio de los Deportes de Riazor fue escenario de una Karate One – Series A con dimensión mundial: 83 países, 1.195 inscripciones competitivas y más de 1.270 atletas registrados/acreditados. Un campeonato abierto, exigente y con puntos de ranking internacional en juego, dentro de un circuito donde cada ronda cuenta y donde los cuadros, por volumen y nivel, obligan a competir al límite desde el primer cruce.

España no fue solo anfitriona. Fue también una de las grandes delegaciones del campeonato. Con 111 inscripciones, se situó como el segundo país con mayor volumen competitivo, únicamente por detrás de Italia, que alcanzó las 115. Francia, Turquía, Portugal, Alemania, Ucrania, Croacia, Inglaterra y Egipto completaron el grupo de selecciones con más presencia en una cita que volvió a demostrar una realidad cada vez más evidente: una Series A no perdona. No basta con llegar bien; hay que sobrevivir a cuadros largos, rivales de estilos muy distintos y jornadas donde cualquier despiste te saca de la pelea por las medallas.

El balance español fue sólido: seis medallas, repartidas en una plata y cinco bronces. No fue una actuación de dominio absoluto, pero sí una presencia constante en zonas de podio, especialmente en el kumite femenino y en el kata por equipos. Y ahí está una de las lecturas más interesantes del campeonato: España compitió bien en casa, pero lo hizo dentro de una prueba en la que Japón, Turquía, Portugal, Ucrania, Colombia, Brasil, México o Francia dejaron claro que el karate internacional está cada vez más repartido.

El kumite femenino sostiene buena parte del medallero español

El principal apoyo del medallero nacional llegó desde el kumite femenino, donde España sumó tres de sus seis medallas.

La actuación más destacada fue la de Insaf Bentama-Serroukh Jebari, plata en kumite femenino -50 kg. La española alcanzó la final en una categoría que terminó coronando a la turca Hira Nur Temizel. Los bronces fueron para la italiana Emma Colletti y la egipcia Alaa Zeidan, mientras que Eva Rodríguez Loredo firmó también una notable quinta posición para España. Dos españolas entre las cinco mejores en una categoría internacional de este nivel no es un detalle menor: habla de profundidad competitiva y de una división nacional con recursos.

En -61 kg, Iosune Urra Beraza sumó otro bronce para España. La categoría fue ganada por Anna Rodina, registrada bajo WKF-1, con plata para la neerlandesa Ashley Kakiay y bronces para la azerbaiyana Gulay Orujova y la propia Iosune. Fue una de esas medallas que pesan más de lo que parece, porque llegó en una división muy abierta, con presencia europea, asiática y africana en los puestos altos.

La tercera medalla femenina individual llegó en -68 kg, donde Julia Just Clopes subió al podio con otro bronce. El oro fue para Behije Mustafa, de Kosovo, la plata para la egipcia Jana Hazem Elsayed y el otro bronce para la italiana Marta Buono. España también situó a Cristina Rivero Sainz en la undécima posición.

En el resto de categorías femeninas, Gema Morales Ozuna fue novena en -55 kg, mientras que Paula Ramírez Ortega terminó undécima en +68 kg. El oro en -55 kg fue para la ucraniana Olekasndra Hulavska, y en +68 kg Turquía volvió a imponer su sello con el triunfo de Fatma Uygur.

La lectura es clara: el kumite femenino español no monopolizó la competición, pero sí sostuvo buena parte del resultado nacional. En una cita tan amplia, colocar finalistas, medallistas y varias competidoras en zona alta confirma que el bloque femenino español llegó a A Coruña con capacidad real de competir.

El kata español encontró el camino en los equipos

En kata, la lectura española fue distinta. En individual, España no alcanzó el podio, pero sí dejó presencia en puestos destacados. Alba Martín fue séptima en kata femenino individual, en una categoría dominada de forma casi absoluta por Japón. Sasara Eguchi se llevó el oro, Aira Minamoto la plata y Risa Ikarashi uno de los bronces. El otro fue para la turca Keyda Nur Colak, que evitó el pleno japonés en el podio.

En kata masculino individual, Japón volvió a marcar territorio con el oro de Sena Monoi y el bronce de Kairi Nendai. La plata fue para el turco Emre Vefa Goktas y el otro bronce para el estadounidense Mason Stowell. España situó a Antonio Lozano Fernández en la novena posición y a Alejandro Galán Lacón en la undécima.

Pero donde el kata español encontró su mejor versión fue en el formato colectivo. En kata equipo femenino, España sumó un bronce con el conjunto Spain 2, formado por Irene Yao Alcaraz Carrion, Paola García Lozano, Carla Guardeño León y Sara Tabuenca Serrano. El oro fue para Portugal 2, con Ana Cruz, Natacha Fernandes, Beatriz Portal e Ines Oliveira, y la plata para Turquía 2, con un equipo en el que también estaba Keyda Nur Colak, medallista individual. Marruecos completó el podio con el otro bronce.

En kata equipo masculino, España volvió a subir al podio con el bronce del equipo formado por Raúl Martín Romero, Salvador Balbuena Cisneros, Iván Martín Montenegro y Alejandro Galán Lacón. Turquía se llevó el oro con Furkan Kaynar, Kutluhan Duran, Muhammed Efe Yurtseven y Ozan Parlak, Francia 2 fue plata y Montenegro 2 compartió el tercer puesto con España.

La conclusión es clara: España no encontró medalla en el kata individual, pero sí respondió con fuerza en los equipos. Y eso merece una lectura propia. En una Series A, el podio por equipos no se consigue solo con sincronización; exige personalidad común, solidez técnica, bunkai creíble y capacidad para competir sin fisuras en las rondas decisivas. Los dos bronces españoles no maquillan el resultado individual, pero sí apuntan a una estructura colectiva que sigue siendo competitiva en el contexto internacional.

Japón domina el kata individual

Si hubo una selección que dejó una sensación clara en kata individual, fue Japón. No solo por las medallas, sino por la impresión de profundidad. En femenino, tres japonesas terminaron entre las cuatro medallistas: oro para Sasara Eguchi, plata para Aira Minamoto y bronce para Risa Ikarashi. En masculino, oro para Sena Monoi y bronce para Kairi Nendai.

Japón no apareció en A Coruña como una delegación que pelea algunas medallas sueltas. Apareció como un bloque capaz de condicionar el nivel de toda la categoría. Cada vez que Japón coloca varios nombres arriba en kata, obliga al resto a competir contra un estándar técnico, físico y competitivo altísimo.

Y no solo en kata. En kumite masculino -75 kg, Hiroki Araki también subió a lo más alto del podio, por delante de Timofei Leontev, registrado bajo WKF-1. Los bronces fueron para el mexicano José Francisco Ávila Ibarra y el francés Hairiss Hierso. Japón, una vez más, dejó huella en más de un frente.

Turquía, la delegación más transversal

Si Japón fue la gran referencia del kata individual, Turquía fue probablemente la delegación más transversal de la cita. Ganó en kumite femenino, ganó en kata equipo masculino, fue finalista en kata masculino individual, metió equipos en finales y sumó presencia en varias categorías.

En kumite femenino -50 kg, Turquía se llevó el oro con Hira Nur Temizel. En +68 kg, repitió triunfo con Fatma Uygur. En kata equipo masculino, Turquía se proclamó campeona. En kata masculino individual, Emre Vefa Goktas fue plata. En kata equipo femenino, Turquía 2 también fue plata. Y en kumite masculino +84 kg, Kadir Furkan Genç fue plata y Umut Eren Gündoğ bronce.

No fue una presencia concentrada en una sola modalidad. Turquía compitió arriba en kata, en kumite, en masculino, en femenino, en individual y en equipos. Ese tipo de actuación no se improvisa: revela estructura.

América también golpeó fuerte

A Coruña también dejó una lectura importante para el karate americano. En kumite masculino -84 kg, el oro fue para el colombiano Rubén Darío Henao Amu, con plata para el mexicano Jesús Francisco Moreno Bautista. En +84 kg, Brasil se llevó el título con Giovani Felipin Salgado, por delante del turco Kadir Furkan Genç.

México, además, sumó un bronce en -75 kg con José Francisco Ávila Ibarra, mientras que Estados Unidos entró en el podio de kata masculino con Mason Stowell. Colombia también tuvo presencia destacada en kata masculino con Hernán Amaya Gómez, quinto, y Venezuela situó a Stephany Valentina Ferreira Vielma en séptima posición en kata femenino.

No fue una cita cerrada entre Europa, Japón y Turquía. América también encontró espacio en Riazor, y lo hizo con oros en categorías masculinas de kumite especialmente exigentes.

Portugal, otra lectura importante

Portugal también merece mención. No solo por el oro en kata equipo femenino, sino por su doble bronce en kumite masculino -60 kg, con Diogo Miguel Nunes Ribeiro y Gustavo Oliveira compartiendo podio. En kata femenino individual, Natacha Fernandes fue quinta, antes de formar parte del equipo portugués campeón.

En una competición con tantos focos, Portugal salió de A Coruña con una imagen muy sólida: presencia en kata, presencia en kumite y resultados de podio en categorías diferentes.

Medallas españolas en A Coruña

El resumen del medallero español queda así:

MedallaCategoríaDeportista/equipo
PlataKumite femenino -50 kgInsaf Bentama-Serroukh Jebari
BronceKumite femenino -61 kgIosune Urra Beraza
BronceKumite femenino -68 kgJulia Just Clopes
BronceKumite masculino -67 kgZsamoran Shotte Cabello
BronceKata equipo femeninoIrene Yao Alcaraz Carrion, Paola García Lozano, Carla Guardeño León y Sara Tabuenca Serrano
BronceKata equipo masculinoRaúl Martín Romero, Salvador Balbuena Cisneros, Iván Martín Montenegro y Alejandro Galán Lacón

Además de las medallas, España dejó varios puestos destacados: Eva Rodríguez Loredo, quinta en -50 kg; Adrián Ocio, séptimo en -67 kg; Alba Martín, séptima en kata femenino; Antonio Lozano Fernández, noveno en kata masculino; Alejandro Galán Lacón, undécimo en kata masculino; Gema Morales Ozuna, novena en -55 kg; Cristina Rivero Sainz y Paula Ramírez Ortega, undécimas en sus respectivas categorías.

Campeones de la Series A de A Coruña

CategoríaCampeón/a
Female KataSasara Eguchi — Japón
Male KataSena Monoi — Japón
Female Team KataPortugal 2
Male Team KataTurquía
Female Kumite -50 kgHira Nur Temizel — Turquía
Female Kumite -55 kgOlekasndra Hulavska — Ucrania
Female Kumite -61 kgAnna Rodina — WKF-1
Female Kumite -68 kgBehije Mustafa — Kosovo
Female Kumite +68 kgFatma Uygur — Turquía
Male Kumite -60 kgDinmukhamed Aidarbek — Kazajistán
Male Kumite -67 kgIllia Hrynenko — Ucrania
Male Kumite -75 kgHiroki Araki — Japón
Male Kumite -84 kgRubén Darío Henao Amu — Colombia
Male Kumite +84 kgGiovani Felipin Salgado — Brasil

Una cita que mide de verdad

La Series A de A Coruña dejó una idea clara: España tiene presencia, tiene medallistas y tiene margen competitivo, pero el escenario internacional exige cada vez más. El kumite femenino respondió con fuerza. El kata por equipos sostuvo el orgullo nacional en una modalidad donde el individual estuvo marcado por el dominio japonés. Y Turquía confirmó que hoy es una de las delegaciones más completas del circuito.

Riazor no fue solo una sede bonita ni una parada más del calendario. Fue un examen real. De esos que no se aprueban con buenas sensaciones, sino con resultados, profundidad y capacidad para competir cuando el cuadro se pone cuesta arriba.

España salió con seis medallas. Japón salió imponiendo nivel. Turquía salió confirmando estructura. Y el karate internacional salió, una vez más, recordando que en una Series A nadie regala nada.

Ahora queda la pregunta para la comunidad: ¿qué actuación os sorprendió más en A Coruña y qué karateka creéis que merece más foco después de esta Series A?

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