El tatami habló con voz propia: técnica, control y carácter definieron una jornada intensa que confirmó la hegemonía de una provincia en el medallero, pero que dejó también medallistas y clubes por todo el mapa andaluz. Fue un día de katas impecables y kumites resueltos por instinto y estrategia. La competición dejó imágenes para recordar, nombres que ya suenan con fuerza y la sensación de una cantera en crecimiento.
Mañana de kata, tarde de kumite
La mañana perteneció al kata. Las eliminatorias sirvieron para cribar y las finales para mostrar personalidad. En Sub-21 femenina, Abril Angulo confirmó su proyección con una salida medida, control del ritmo y precisión en cada gesto que le valieron el título. Abril demostró por qué su kata despierta atención: limpieza técnica y capacidad para dominar la final.
En junior femenino la victoria fue para Lucía Mengíbar, que mostró recursos expresivos y seguridad competitiva. En cadete femenina Ornella Rocha Pepermans impuso su criterio técnico y ocupó el escalón más alto del podio. En las categorías masculinas, Ian Álvarez Fotheringham se llevó el oro en kata cadete, Elisey Yagudin venció en kata junior y Gonzalo Rodríguez Palomo cerró la categoría Sub-21 masculina con una actuación rotunda. Esas salidas evidenciaron tanto la formación técnica de los clubes como la madurez de atletas que entrenan para competir.
Análisis por categorías en kata
Sub-21 femenina: la final tuvo ritmo medido y resolución técnica. Abril Angulo impuso su experiencia y su kata ganó por claridad y estabilidad. Su triunfo es coherente con su progresión en competiciones de alto nivel y con el trabajo que viene realizando en su preparación.
Junior femenina: Lucía Mengíbar destacó por una ejecución fluida y una puesta en escena compacta. Su kata combinó precisión y una lectura del marcador que le permitió controlar la final. Cadete femenina: Ornella Rocha Pepermans confirmó la madurez de su kata y se subió al primer puesto con autoridad. En masculino, Ian Álvarez ofreció un kata cadete de gran pulso técnico y Elisey Yagudin mostró potencia y control en junior. Estos nombres marcan el nivel actual del kata andaluz y representan las apuestas técnicas de sus clubes.
Kumite: combates que encendieron al público
La tarde fue de kumite y el pabellón se encendió con combates muy tácticos. En cadete femenino la categoría de -54 kg tuvo a Clara Narváez Muñoz como campeona. Clara sostuvo combates donde la lectura del rival y la precisión fueron decisivas. En -47 kg Lydia María Pareja Selas ganó con agilidad y control. En cadete masculino se vieron combates cerrados y nombres que emergen con fuerza.
En junior y Sub-21 los duelos fueron duros y los ganadores, nombres ya consolidados en el circuito regional. En Sub-21 masculino -84 kg Alejandro Jiménez Díaz confirmó su jerarquía con combates contundentes y buen uso del timing. En Sub-21 masculino +84 kg Lázaro Carretero Chira impuso su potencia y cerró la categoría con autoridad. En junior +76 kg José Medina de Miguel se alzó con el oro en una categoría de mucha intensidad. Estos triunfos no son casuales; responden a programas de preparación física y tácticos que funcionan en los clubes.
Análisis por categorías en kumite
Cadete femenino -54 kg: Clara Narváez supo mantener la compostura en momentos críticos y resolvió con recursos técnicos trabajados. Cadete femenino -47 kg: Lydia Pareja se movió con rapidez y supo aprovechar los espacios. Sub-21 masculino -84 kg: Alejandro Jiménez mostró capacidad para gestionar la presión en eliminatorias largas. Sub-21 masculino +84 kg: Lázaro Carretero impuso su físico y su timing en los emparejamientos decisivos. Junior +76 kg: los combates fueron muy combativos y José Medina emergió con combates resueltos por control y contundencia. Cada una de estas categorías ofreció combates con alternativas constantes, y los vencedores supieron leer y adaptar su plan de combate en cada ronda.
Clubs que marcaron la diferencia
El reparto de medallas por clubes confirma la fuerza de estructuras consolidadas. Entre los clubes con mayor presencia en el medallero están Centro Yume, Olympic Karate Marbella y CD Karate Ciudad Jardín, entidades que aportaron medallistas tanto en kata como en kumite. También destacaron clubes con programas competitivos muy trabajados: C D Wenceslao Angulo Shito Ryu sumó numerosos podios y Club Karate Kanku contó con resultados relevantes en distintas categorías. El registro por clubes muestra una distribución amplia de talento y confirma que la formación de base está bien extendida por la comunidad.
Medallistas que dejaron huella
Además de los campeones ya citados, el campeonato dejó una lista larga de nombres que merecen reconocimiento por sus actuaciones. Entre los medallistas que brillaron estuvieron Brenda Cheryl Valencia, Carla Bredoux Sánchez, Ainara Sánchez García, Gustavo Valdivia Rubio, Mario López Milán, Iván Bogas Padilla, Marcos Camino Bravo, Manuel Béjar López, Noé Boutellier Soria, Helena González del Moral, Aitana Cano Ayala, Carlos Labrador Chango, Raúl Navarrete Bonilla, Sergio Rodríguez Espallardo y Alma Villanueva Montes. Cada uno aportó una salida o un combate que fue clave para su club y su delegación.
Proyección y observaciones técnicas
Varios medallistas muestran el perfil buscado por los técnicos nacionales: combinación de resultados, constancia y actitud competitiva. Las categorías Sub-21 son especialmente relevantes porque marcan la transición hacia la competición absoluta. Abril Angulo y Alejandro Jiménez aparecen con la consistencia necesaria para mirar más arriba. En kata se aprecia una generación que cuida el detalle técnico sin perder expresividad. En kumite los triunfos responden cada vez más a patrones de trabajo físico y a planes de combate inteligentes implementados por los entrenadores.
Katas que se recordarán por su limpieza y kumites decididos por la estrategia y el corazón. La hegemonía en el medallero responde a la fortaleza de clubs consolidados, pero la lista de medallistas demuestra que el talento está repartido y que la cantera andaluza tiene nombres con proyección. Lo que queda por delante es una oportunidad: aprovechar el trabajo que se ve en el tatami para construir audiencias, atraer apoyos y contar mejor las historias de quienes suben al podio.

0 comentarios