Abril Angulo: madurez, talento y carácter de campeona
Con solo 18 años, Abril Angulo transmite una serenidad y una determinación impropias de su edad. Habla con la claridad de quien ha entrenado cuerpo y mente con la misma intensidad. Tiene la mirada de quien ha entendido que el sacrificio no es un precio, sino parte del camino. Y lo ha demostrado: en apenas unos meses ha subido al podio mundial, ha conquistado títulos nacionales y ha demostrado que no es solo una promesa del kárate español, sino una realidad muy presente.
Su trayectoria está marcada por una constancia admirable, una autoexigencia que nace del amor por el tatami, y una mentalidad competitiva de élite. Entrena con su padre, Wenceslao Angulo, su entrenador y referente. Se forma dentro y fuera del dojo, sin excusas, sin quejas, y con un profundo respeto por este arte marcial que, como ella misma dice, le ha enseñado a luchar, a resistir… y a disfrutar.
En esta entrevista, Abril se abre con naturalidad. Nos habla de sus miedos y sus sueños, del valor de la amistad y del peso de la presión. Nos cuenta qué se siente al representar a España en un mundial, cómo se entrena con Jesús del Moral y Sandra Sánchez, qué significa para ella el flamenco… y por qué nunca deja de trabajar, ni siquiera cuando ya ha ganado.
1. Abril, lo primero: enhorabuena por ese subcampeonato mundial. ¿Qué sentiste al subir al podio mundial con el equipo español?
La verdad que el sentimiento fue de felicidad plena, junto con mi equipo. Habíamos hecho un camino bastante duro hasta llegar a esa final, y fue un orgullo máximo. Sentí que todo el sacrificio y el esfuerzo que habíamos puesto en los entrenamientos había tenido sentido, y se vio reflejado en esa medalla.
2. ¿Cómo fue ese camino hasta la final en Jesolo? ¿Qué momentos recuerdas con más emoción?
Fue un camino bastante duro. Recuerdo todas las concentraciones que hicimos. Hubo mucho sacrificio, mucho esfuerzo y trabajo. Lo dimos todo.
Pero también fue un camino con muchas risas, emociones y nervios. Era la primera vez que representábamos a España juntas, nunca habíamos competido como equipo, y eso también daba un poco de incertidumbre, de no saber qué iba a pasar.
Tengo muchos recuerdos bonitos de todo lo que vivimos antes del campeonato del mundo. Me acuerdo mucho de las habitaciones, cuando nos juntábamos por las noches, o de las comidas, porque siempre estábamos juntas. Incluso en el spa de la Residencia Blume de Madrid.
Sobre todo me quedo con mis compañeras, con las que viví todo este camino. Siempre lo recordaré con mucha ilusión, porque fue algo que me marcó. Y sé que esa amistad va a seguir, porque puedo contar con ellas para lo que sea.
3. ¿Qué significa para ti representar a España en competiciones internacionales tan importantes?
Practico kárate desde que tengo cuatro o cinco años, y desde pequeña siempre ha sido un sueño representar a España.
Mi padre, como muchos saben, es mi entrenador, y en casa siempre veíamos competiciones: por el ordenador, la televisión, el móvil… Me pasaba el día viendo vídeos de kárate. Incluso íbamos a ver las competiciones grandes, las internacionales absolutas.
Siempre he soñado con estar ahí, no solo por equipos, sino también en individual. Para mí es un orgullo máximo saber que todo el trabajo que hago con mi padre en nuestro club tiene recompensa.
4. En solo unos meses has conseguido dos medallas internacionales por equipos. ¿Cómo se vive algo así tan joven?
Te mentiría si dijera que ha sido fácil. Gestionar algo así no lo es, porque tienes que sacrificar muchas cosas: quedar con amigos, tiempo libre e incluso los estudios.
En mi caso, además, estaba cursando segundo de bachillerato, que todo el mundo sabe que no es un curso precisamente fácil. Hay mucha presión: la EBAU, las carreras, el futuro…
Así que sí, ha sido un camino duro. Pero he estado muy motivada durante todo el año para conseguir estos títulos, como tú dices, estas dos medallas internacionales.
Al final tenía un objetivo: quería ser parte del equipo nacional y quería ganar medallas con el equipo nacional, representando a España.
He conseguido un sueño que tenía desde pequeña. Y aunque a veces sea complicado de llevar, siempre tienes eso en la cabeza: tienes que seguir porque esto es por lo que trabajas cada día.
5. ¿Cómo ha sido tu evolución desde las categorías cadete hasta convertirte en una de las piezas clave del equipo júnior?
Como he dicho antes, hago kárate desde pequeña. Pero es verdad que cuando pasas a cadete, si de verdad quieres tener opciones en el futuro, ya tienes que tomártelo más en serio.
Pasas de infantil a júnior, y el salto se nota. Cuando entré en cadete, empecé a entrenar más y a tomármelo de forma más profesional.
De niña entrenaba porque me gustaba, porque me lo pasaba bien con mis amigos, en el club, en las competiciones…
Pero al llegar a cadete, mi padre y yo tuvimos nuestras conversaciones para adaptarnos al programa, para mejorar y poder cumplir los objetivos que teníamos en mente.
Creo que mi evolución ha sido bastante buena. He aprendido a ser constante conmigo misma, a darlo todo en cada entrenamiento, a dejarme la piel para poder cumplir ese objetivo.
Ese objetivo que tenía en mente… y que ahora será otro nuevo.
6. ¿Qué katas sueles trabajar más en competición y cuál es tu favorito?
Mis katas normalmente son Kururunfa —que además es mi favorito— porque siento que en él expreso todo lo que llevo dentro. Me hace sentir bien conmigo misma y creo que eso se transmite, por eso es el que más me gusta.
También trabajo Papuren, Suparinpei, Chatanyara, Chibana, Anan y Anan Dai.
Poco a poco voy introduciendo nuevos katas, pero esos son los que más suelo utilizar en competición.
7. En diciembre te proclamaste campeona de España júnior. ¿Qué supuso para ti ese título a nivel personal y deportivo?
Desde que entré en cadete, mi objetivo era ser campeona de España júnior y poder representar a España en el Campeonato de Europa. Fueron dos años de trabajo muy intenso.
Sabía que podía hacerlo, pero siempre hay dudas. Y cuando por fin lo conseguí, fue como: “Lo he logrado”.
Era algo que deseaba muchísimo, algo por lo que había luchado cada día. Me acuerdo que hablaba con mi padre todos los días y le decía: “Esto es lo que quiero, lo que necesito. Sé que puedo hacerlo”.
Y aunque siempre te asaltan las inseguridades, cuando lo conseguí sentí un orgullo muy grande. No tanto alivio, sino más bien eso: un orgullo intenso. Lo logré por mí misma, porque lo trabajé, porque lo luché.
Es, sin duda, uno de los recuerdos más bonitos que tengo dentro del karate.
8. ¿Cómo te preparas mentalmente antes de una competición de alto nivel?
Lo que intento siempre es transmitirme buena energía y mantener una mente positiva, porque creo que sin eso un deportista no puede llegar a ningún sitio.
Si estás todo el tiempo diciéndote cosas negativas —“son mejores que yo”, “son superiores porque son de Croacia, Italia, Alemania…”—, entonces ya estás saliendo con una barrera mental.
Si tú no confías en ti plenamente, nadie lo va a hacer.
Es algo que trabajo mucho con mi padre: tener una mentalidad fuerte, positiva, y saber que soy capaz de lo que me proponga si lo trabajo.
Ese es el mensaje que intento repetirme siempre: seguridad, confianza, y la tranquilidad de saber que ya lo he trabajado, que ya lo he sufrido en el gimnasio, que lo he entrenado hasta el límite… y que está hecho.
Solo tengo que salir y mostrarlo como lo hago cada día.
Desde que empecé a repetirme eso, salgo con mucha más confianza al tatami y con mucha más seguridad en mí misma.
9. Sabemos que entrenaste recientemente en el Elite Kata Training Camp con Sandra Sánchez, Asunta y Mora. ¿Cómo viviste esa experiencia?
Pues solo puedo decir que es una experiencia fantástica. De verdad que se la recomiendo a cualquier persona a la que le guste el kárate, sobre todo el de alto nivel, porque son entrenamientos bastante duros.
Y es una experiencia muy bonita. Conoces a gente de muchos lugares, de otros países, con quienes te relacionas e incluso llegas a construir relaciones casi de amistad.
He estado ya dos veces, y la verdad es que con varias personas con las que he coincidido allí he creado un vínculo muy bonito. Hablamos de vez en cuando, nos preguntamos qué tal estamos…
Y no solo me llevo los entrenamientos, también me llevo a esas personas. Por eso estoy tan contenta y mi intención es repetir esta experiencia siempre que pueda.
10. ¿Qué destacarías de Sandra como referente y qué aprendiste de ella en esos días?
Sandra es una mujer extraordinaria. Es, literalmente, la perfección.
Es súper cercana con todos nosotros, siempre tiene una sonrisa en la cara. Y eso también hace que me guste tanto entrenar allí, porque todo lo que me transmite es energía positiva, buenas vibras.
Y como todo el mundo, destaco su constancia… pero sobre todo esa alegría que transmite.
Por muy mal que vayan las cosas —porque como todo el mundo, también tendrá sus problemas— ella siempre está feliz, siempre transmite lo mejor de sí.
Eso es lo que más me gusta de ir allí, de poder estar con ella y aprender de ella.
11. ¿Y del trabajo con Jesús del Moral? ¿Qué te llamó la atención de su forma de entrenar?
De Jesús del Moral puedo decir prácticamente lo mismo: me parece una persona magnífica.
Lo veo súper metódico, con una cabeza que va más allá de lo habitual. Siempre está buscando nuevas formas para que podamos mejorar.
Eso se ve en el trabajo que ha hecho con Sandra. La verdad que es digno de admirar.
Estoy muy agradecida de poder vivir experiencias como esta con Sandra y con Jesús.
Y lo que más me llama la atención de su forma de entrenar es, sobre todo, esa capacidad de ir más allá. De pensar siempre en cómo mejorar, cómo seguir y seguir creciendo.
Prácticamente eso: nunca se conforma.
12. Entrenas con tu padre, Wenceslao Angulo, que también ha sido clave en tu formación. ¿Cómo es esa relación entrenador-hija dentro y fuera del tatami?
Creo que la relación que tengo con mi padre, tanto dentro como fuera del tatami, es muy buena.
Él es una pieza fundamental en todo mi trabajo. Siempre buscamos juntos la mejor manera de hacer las cosas y esa evolución constante que hay que tener.
Estoy muy contenta de que sea mi entrenador. Mucha gente puede pensar que es algo duro, pero yo le veo muchísimas cosas positivas.
Puedo entrenar prácticamente en cualquier lugar, incluso si estoy de vacaciones, porque entreno con él. Nunca tengo que hacerlo sola.
Tengo una muy buena relación con mi padre, y sinceramente, pienso que nadie me va a comprender tan bien como él.
Que sea mi entrenador también es un punto a favor para mi evolución en el kárate.
13. ¿Qué crees que te ha enseñado él que va más allá del kárate, como persona y como competidora?
Mi padre me ha enseñado sobre todo la constancia y la disciplina: si me propongo algo, tengo que lucharlo hasta el final.
Y también que conseguir las cosas muchas veces implica sufrir un poco… o bastante.
Hay que luchar por los objetivos que nos ponemos, porque al final la vida es un reto constante.
Él me ha ayudado mucho a gestionar todo, especialmente mis sentimientos y lo que me ha ido pasando este año y en los anteriores.
Para mí, mi padre es un referente. Como persona, como entrenador y como padre.
Estoy muy feliz de poder compartir todo este camino con él.
14. ¿Qué valor tiene para ti que todo tu recorrido deportivo haya estado guiado por alguien que además de entrenador es familia?
Pues como he dicho, para mí eso tiene un valor enorme.
Ojalá todas las personas pudieran tener esa oportunidad, porque sinceramente es una felicidad constante.
Soy muy feliz de poder compartir algo que me gusta tanto con mi padre. Y además sé que a él le gusta incluso más que a mí.
Es una alegría y un orgullo saber que siempre cuento con alguien de mi familia que me apoya continuamente.
15. ¿Qué importancia tiene en tu preparación la parte física frente a la técnica pura del kata?
Desde mi punto de vista, el aspecto físico —no solo en el kárate, sino en cualquier deporte— es fundamental.
Si no tienes un buen estado físico, no vas a poder aguantar entrenamientos duros ni estar al nivel que requieren las competiciones.
Para mí, es muy importante y le doy mucha prioridad.
Por supuesto que trabajo la técnica, trabajo todo por igual, pero siempre introduzco físico en los entrenamientos. Prácticamente en todos, aunque sea un poco.
Porque si no, no puedes mantenerte. Los katas son muy exigentes: requieren fuerza, velocidad y una ejecución muy precisa.
Y si no tienes una buena condición física, es imposible mantener eso, imposible hacerlo a la perfección.
16. Hemos leído que vienes de una familia muy ligada al baile. ¿Crees que esa conexión con el flamenco te ha ayudado a mejorar tu expresión en el kata?
Sí, yo creo que sí. Igual que empecé con el kárate a los cuatro o cinco años, también empecé a bailar flamenco con mi madre desde pequeña.
Y creo que el flamenco me ha ayudado mucho, no solo en la expresión, sino también en la postura corporal.
Creo que me caracteriza bastante el tener una postura elegante, la espalda recta, rígida, una buena colocación.
Trabajo mucho la expresión y la elegancia en el kata, y eso viene del flamenco.
Pero también me ayuda a desconectar. A veces, con la presión de competir a alto nivel, se pierde un poco la parte de disfrutar.
El baile me sirve para evadirme, relajarme, pensar en otras cosas que no tengan que ver con el kárate. Y eso también es muy importante.
17. ¿Cuál es tu mayor objetivo ahora? ¿Te ves en unos años compitiendo a nivel absoluto, siguiendo los pasos de Sandra?
Mi objetivo ahora es seguir mejorando, seguir evolucionando junto a mi padre y seguir creando trabajos que me ayuden a crecer.
También quiero disfrutar de todo lo que estoy viviendo y de lo que ya he conseguido, porque sé que todo suma.
Me encantaría formar parte del equipo nacional. Ese siempre va a ser mi objetivo, aunque ahora mismo sea algo complicado.
Pero hay que pensar en el futuro y mantener una mentalidad positiva, como he dicho antes.
Y sí, me encantaría seguir los pasos de Sandra. Si es posible, lucharé por ello.
Seguir compitiendo, seguir ganando medallas y tener esa oportunidad de representar a España siempre que pueda.
Seguiré trabajando muy duro para conseguir lo máximo posible.
La historia de Abril Angulo es la de una joven que no espera a que las cosas pasen: trabaja para que sucedan. Con una mentalidad firme, una energía serena y un talento en constante evolución, Abril representa todo lo que admiramos en los grandes deportistas. Porque no se trata solo de ganar medallas, sino de cómo se consiguen. Y Abril lo hace con pasión, humildad y una madurez que impresiona.
En Dojo Digital creemos en historias como la suya. Porque son estas voces las que inspiran a la nueva generación de karatekas. Si te ha gustado esta entrevista, te invitamos a seguir descubriendo más contenido como este en nuestra web dojodigital.es y a seguirnos en Instagram para no perderte ninguna novedad. Desde aquí seguiremos acercándote al corazón del kárate, con entrevistas, reportajes, opinión y toda la pasión por nuestro deporte.
Gracias, Abril. Y sobre todo, gracias por recordarnos que con trabajo, constancia y amor por lo que haces, cualquier tatami puede convertirse en el escenario de un sueño cumplido.


