Poreč exige, España responde: el kumite español firma dos bronces y una lectura de futuro en la Youth League

Poreč exige, España responde: el kumite español firma dos bronces y una lectura de futuro en la Youth League

La Karate One Youth League de Poreč volvió a ser lo que casi siempre es: una frontera. Un campeonato largo, incómodo, internacional hasta el extremo y sin margen para el error. Del 2 al 5 de julio, el Žatika Sports Hall de Poreč reunió a buena parte del futuro del karate mundial, con cuadros enormes, estilos muy distintos y combates que se decidieron por un punto, por un detalle o por una lectura más rápida del momento.

España no salió de Poreč con una cosecha masiva de medallas en kumite, pero sí con una lectura competitiva muy interesante. Hubo dos bronces de enorme valor, el de Alejandra Gómez Mauriño en Junior femenino -59 kg y el de David Sánchez Rueda en Junior masculino -55 kg, además de varias actuaciones que, sin terminar en podio, dejaron señales de nivel: recorridos largos, victorias ante rivales internacionales exigentes y derrotas ajustadas en rondas avanzadas.

Poreč no regala nada. Ni una ronda. Ni una repesca. Ni una medalla.

Alejandra Gómez Mauriño, el bronce que abrió el camino español

El gran resultado español en el bloque femenino llegó en Junior femenino -59 kg, donde Alejandra Gómez Mauriño firmó una competición de enorme madurez para subir al podio. Su recorrido tuvo de todo: autoridad, capacidad de reacción y una repesca gestionada con una frialdad impropia de quien compite en un campeonato de esta densidad.

La española arrancó con una victoria clara ante la griega Eleni Myrto Tsalavou por 6-1 y después superó a la italiana Lisa Maffizzoli por 5-2. En el camino principal se cruzó con la francesa Morgane Scarfone, que acabaría proclamándose campeona de la categoría. La derrota ante la futura vencedora no cerró el torneo de Gómez Mauriño; al contrario, le abrió una repesca que exigía temple.

Y ahí apareció su mejor versión competitiva. Primero ganó 1-0 a la ucraniana Anna Vdovych, en uno de esos combates en los que el marcador parece pequeño pero el peso emocional es enorme. Después venció 2-1 a otra ucraniana, Mariia Hnes, y remató el camino hacia el bronce con un contundente 7-1 ante la eslovena Lia Krvina. No fue una medalla de rebote. Fue una medalla trabajada, reconstruida desde la repesca y cerrada con autoridad.

El oro fue para Morgane Scarfone, la plata para la danesa Hannah Bath Soendergaard y los bronces para Alejandra Gómez Mauriño y la croata Mare Mileta. Para el kumite español, este podio tiene una lectura clara: Gómez Mauriño no solo compitió bien, sino que supo volver al campeonato después de perder. En Poreč, eso vale casi tanto como ganar.

Junior femenino: España compite con profundidad, pero el podio exige perfección

El bloque Junior femenino dejó una de las imágenes más sólidas de la participación española. Más allá del bronce de Alejandra Gómez Mauriño, hubo nombres que avanzaron rondas y se quedaron cerca de meterse en las fases decisivas.

En -53 kg, Lola Paracuellos Elices realizó uno de los recorridos españoles más consistentes del campeonato. Ganó 11-3 a la noruega Linnea Martby, 7-0 a la rumana Daria Mihaela Constantin, 6-3 a la alemana Elena Zolotorev y 6-3 a la ucraniana Elizabet Velychko. Cuatro victorias en un cuadro internacional no son una anécdota: son una declaración de competitividad. Su camino se detuvo ante la egipcia Malak Afifi, que acabaría subiendo al podio.

En esa misma categoría, Ariadna Chica Tolosa también dejó una buena actuación: venció 6-2 a la chipriota Areti Kleanthous y 5-0 a la turca Sila Oytun antes de caer ante la griega Anastasia Anastasiadi. La categoría fue para la portuguesa Leonor Gonçalves, con plata para la ucraniana Daria Konstantynova y bronces para Maria Silva y Malak Afifi.

En -66 kg, España tuvo varias representantes con presencia competitiva. Aroa Nasarre Sánchez ganó a la griega Sofia-Routh Chatziioannou y a la bosnia Nahla Bubalo antes de caer con la eslovena Adela Medic, una de las medallistas. Noa López González venció a la ucraniana Mariia Datsiuk y cedió después en un cruce muy cerrado ante la croata Paula Panić. Helena González Morcillo también dejó combates de mucho oficio, con victoria ante la polaca Zofia Mos y varios enfrentamientos muy apretados. El oro fue para Mariam Bsharat, de Palestina; la plata para la serbia Ana Manojlovic, y los bronces para Paula Panić y Adela Medic.

En +66 kg, Marta González Herrera fue la española que más avanzó. Ganó 4-0 a la bosnia Ismihana Hodzic, superó después a la peruana Samantha Belén Palomino Vela por 8-2 y cayó ante la italiana Nicole Correddu, que acabaría siendo campeona. También compitieron Julia Hernández Castilla, Luna Vizuete Olivenza y María Marles Hospital. El oro fue para Nicole Correddu, plata para Una Rakovic, de Montenegro, y bronces para Dominika Sucha y Natalia Balut.

David Sánchez Rueda completa el doble podio español en Junior masculino -55 kg

La segunda medalla española llegó en Junior masculino -55 kg, donde David Sánchez Rueda firmó una competición de mucho peso para subir al podio. En el cuadro oficial aparece inscrito como representante de Scorpio Karate, y su recorrido fue uno de los más sólidos del kumite español en Poreč.

Sánchez Rueda abrió su camino con victoria por 3-0 ante el ucraniano Mykhailo Dikidzhi. Después superó al polaco Jakub Zyganowski por 3-1 y resolvió un combate muy cerrado ante el alemán Eric Fichtelmann, igualado 1-1. En la final de su pool, el español dio un paso más y venció con claridad al azerí Hasan Osmanov por 5-1, resultado que lo situó como ganador de grupo y lo metió de lleno en la pelea grande de la categoría.

El cruce de ganadores de pool fue uno de esos combates que explican bien la dureza de Poreč: 5-6 ante el griego Athanasios Filiagkos. Una derrota por la mínima, con marcador alto y tensión competitiva real. Pero la respuesta de Sánchez Rueda fue la de un competidor maduro: en la repesca se impuso 8-2 al rumano Matei Petru Savulescu y aseguró una medalla de bronce de enorme valor para el kumite español.

Su podio tiene una lectura importante. No fue una medalla accidental ni un bronce sostenido por un cuadro amable. Fue una medalla construida desde la solvencia en las primeras rondas, desde la capacidad de ganar el pool y desde la reacción posterior a una derrota durísima. En una Youth League, esa secuencia vale mucho.

El oro fue para Maksadbek Umrbekov, de Uzbekistán, la plata para Athanasios Filiagkos, de Grecia, y los bronces para David Sánchez Rueda y Gigi Alania, de Georgia.

Junior masculino -55 kg: mucho protagonismo español más allá del bronce

La categoría -55 kg fue, además, una de las más cargadas de presencia española. Junto a Sánchez Rueda, también compitieron Soufian Chaibi, Sergio Pino Cabezas, Hugo López Pérez, Iván Rodríguez Bueno y Jorge Ortiz Rueda.

Soufian Chaibi arrancó con un 6-3 ante el escocés James Craib y después cayó por la mínima ante Hasan Osmanov, 1-2, en un combate muy cerrado. Sergio Pino Cabezas, del C.D. Montes de Karate Jaén, comenzó con victoria 4-1 ante el ucraniano Daniil Trofimov, pero cedió después ante el rumano Matei Petru Savulescu por 1-4. Hugo López Pérez ganó 4-2 al sueco Touffik Boughiout y se quedó fuera en un marcador mínimo ante el uzbeko Maksadbek Umrbekov, 0-1.

También compitió Iván Rodríguez Bueno, que cayó en primera ronda ante el georgiano Gigi Alania, mientras que Jorge Ortiz Rueda avanzó con oficio: primero superó su cruce ante el ucraniano Vladyslav Dombrovskyi en un 2-2, después venció 1-0 al rumano David Gabriel Mutu y terminó cayendo 1-3 ante el belga Andreas Konradowski.

La categoría dejó una lectura amplia: España no solo tuvo medalla, también tuvo presencia competitiva. Varios nombres ganaron combates o estuvieron en marcadores de máxima igualdad ante rivales que después siguieron vivos en el cuadro.

Junior masculino -61 kg: David Ríos llega lejos y España suma recorrido

En Junior masculino -61 kg también hubo una presencia española notable. Jesús Benito Barrio, David Gómez Mauriño, Cayetano Romo Serrano, Óscar Arribas Jiménez, David Ríos García y Héctor Alemán Caballero formaron parte de un cuadro con mucho nivel y bastante dureza desde las primeras eliminatorias.

Benito Barrio cayó en un combate apretado ante Maheen Adam Choudhury, de Bangladesh, por 2-3. David Gómez Mauriño cedió ante el neerlandés Devon Lepez por 0-4. Cayetano Romo Serrano se cruzó con el italiano Fabiano Intagliatore y cayó 0-2. Héctor Alemán Caballero perdió 1-2 ante el georgiano Davit Khatishashvili, otro marcador mínimo de esos que marcan la diferencia entre seguir vivo o desaparecer del cuadro.

Los mejores recorridos españoles en esta categoría llegaron por dos vías. Óscar Arribas Jiménez abrió con victoria 5-4 ante el eslovaco Bruno Plichta, un combate muy ajustado, y después cayó ante Enzo Agostino, de Luxemburgo, por 3-5. David Ríos García fue todavía más lejos: ganó 3-0 al ucraniano Dmytro Holeha, después superó 1-0 al sueco Josef Mustafa y acabó cayendo ante el húngaro Dávid Ákos Csiki por 2-6 en una ronda avanzada.

En una categoría que terminó coronando al alemán Dmytro Liubymov, con el rumano Christian Eduard Toncu como otro de los grandes nombres del cuadro, España volvió a dejar una idea clara: no todos los recorridos acabaron en podio, pero varios competidores estuvieron en dinámica de cuadro alto.

Junior masculino -68 kg: Jaime Martínez Bravo roza una gran recompensa

La categoría Junior masculino -68 kg dejó una de las actuaciones españolas más interesantes sin medalla. Jaime Martínez Bravo fue el nombre propio del bloque. El competidor del Club Karate Catarroja venció 2-1 al letón Roberts Duka, después firmó un contundente 9-0 ante el sueco Luka Varadin y continuó con un 3-2 frente al eslovaco Maroš Pasnišin. Tres victorias en una categoría internacional de este calibre no son un detalle menor.

Su camino se detuvo en un combate de máxima exigencia ante el belga Rayan Zoueini, que le ganó 3-2. Un marcador corto, otra vez un punto, otra vez esa distancia mínima que en Poreč separa el ruido del podio del silencio de una eliminación. Pero el recorrido de Martínez Bravo fue uno de los más serios del conjunto español en junior masculino.

También compitieron Rodrigo García de Blas Redondo, Gorka Guerra Monzón y Oier León Muñoz. García de Blas cayó ante el letón Kirills Sorohovs por 0-2. Guerra Monzón perdió ante Marks Zakmans, también de Letonia, por 0-2. Oier León Muñoz, por su parte, ganó 4-1 al serbio Uros Rajkov y 8-0 al sueco Peder Jensen, antes de quedar fuera en una eliminatoria muy cerrada ante el croata Petar Slukic.

El oro fue para Samandar Zokirov, de Uzbekistán, con el belga Rayan Zoueini y otros nombres fuertes del cuadro marcando una categoría muy abierta, de alto ritmo y con muchos combates igualados.

Junior masculino -76 kg y +76 kg: cuadros grandes, cruces duros y margen de crecimiento

En Junior masculino -76 kg, España tuvo presencia con César Mateo Antúnez, Raúl Benito Medina, Hugo Sebastián Bueno Guerra y José Cagigas Fernández. La categoría fue una de las más duras del bloque junior masculino, con cuadros amplios y rivales muy físicos.

César Mateo Antúnez cayó ante el suizo Platon Soliaryk por 0-6. Raúl Benito Medina empezó con autoridad, ganando 9-4 al húngaro Balint Illes Peter, pero después perdió 0-4 ante el checo Adam Zika. Hugo Sebastián Bueno Guerra cedió por la mínima, 0-1, ante el bosnio Dino Harba. José Cagigas Fernández perdió 1-4 ante el rumano Mihai Cristian Doloman.

La categoría terminó moviéndose hacia nombres como Savelii Ilchuk, de Ucrania, Alessandro Carraresi, de Italia, Ali Arnautovic, de Bosnia y Herzegovina, y Oleksandr Beznosov, también de Ucrania. España no pudo enlazar recorridos largos en este peso, pero sí dejó combates que permiten leer margen competitivo, especialmente en los casos de Bueno Guerra y Cagigas, eliminados en cruces que se decidieron por detalles de eficacia.

En +76 kg, España contó con Nerio Moreno Varela y Marco Mazo. Moreno Varela comenzó con una victoria 5-0 ante el neerlandés Mohammed Amine El Jattari y después cayó 2-3 ante el eslovaco Tomáš Daniel Gočik, en un combate muy cerrado que le dejó a un paso de seguir avanzando en el cuadro. Marco Mazo también empezó con triunfo, 4-2 ante el serbio Jevrem Bala, pero después cedió 2-6 ante Richard Mitrik, de Eslovaquia.

El oro en +76 kg fue para el ucraniano Yaroslav Kinash, con Muhammed Ali Akgun, de Francia, como uno de los grandes protagonistas del cuadro. En los bronces aparecieron Christos Argyrakis, de Grecia, y Artem Parkhomenko, de Alemania.

Cadete femenino -47 kg: una categoría con mucha presencia española y lecturas de futuro

Si hubo una categoría especialmente nutrida de españolas fue Cadete femenino -47 kg. El cuadro no terminó con medalla, pero sí dejó varios recorridos de valor. Itziar Criado Solís ganó 2-0 a la ucraniana Yelyzaveta Muravska y repitió 2-0 ante la belga Yasmine Hibrahimi antes de caer ante la checa Viktorie Zbranková. Nadira García Ruiz también avanzó con firmeza: 3-0 ante la chipriota Elli Chi y 3-0 ante la rumana Raluca Urian, antes de ceder por la mínima, 2-3, ante la croata Nina Kincl.

Lucía Cortés Melo firmó otra trayectoria interesante: victoria 4-0 ante la serbia Milica Subotić, triunfo 2-0 ante la polaca Ruslana Podorozhna y derrota 1-3 ante la bosnia Zahra Arnautovic, que acabaría siendo bronce. También brilló Celia Cofrades del Castillo, con un 9-1 ante la bosnia Milana Kačavenda y un 1-0 ante la ucraniana Anna Parashchuk, antes de caer 2-3 ante la griega Emmanouela Foteini Vasilopoulou. Paula Diloy Maza añadió dos triunfos más para la delegación española, 3-2 ante la serbia Sofija Martac y 4-1 frente a la ucraniana Liia Mykytyn.

El oro fue para la ucraniana Hanna Maistrenko, la plata para Zineb Belabass, de Luxemburgo, y los bronces para Zahra Arnautovic y Anastasiia Pryndiuk. Para España, la lectura es evidente: hubo cantidad, sí, pero también calidad competitiva. Varias españolas ganaron más de un combate y se quedaron a una ronda de cambiar la crónica.

Paula Ginés Chavarry, una de las actuaciones más potentes sin medalla

En Cadete femenino -61 kg, Paula Ginés Chavarry protagonizó uno de los recorridos españoles más llamativos de Poreč. Ganó 8-0 a la suiza Luna Dos Santos Gomes, 6-0 a la eslovaca Natalia Sevcikova y 5-4 a la croata Paola Rančić. Tres victorias, dos de ellas muy claras y una tercera en un combate de más desgaste, antes de caer por un ajustadísimo 6-7 ante la albanesa Amanda Dedej.

No hubo podio, pero sí un mensaje competitivo: Ginés Chavarry tuvo nivel para meterse muy dentro en una categoría que acabó ganando la alemana Selda Meyen, con plata para la ucraniana Diana Popova y bronces para Daria Gryshchenko y Alea Kelmendi.

En -54 kg, Marina Castillo Rueda abrió con victoria 3-1 ante la griega Dionysia Georgia Andrianou, mientras que Uxía Folgueira González superó 3-2 a Areti Pouli antes de caer 2-3 ante Emira Gjonoviq. Stela Shurmelioua perdió por la mínima, 1-2, ante Marina Tzatzi. La categoría fue dominada por Ucrania, con Arina Stepanova como campeona y Karyna Shevchenko como subcampeona.

En +61 kg, Sofía González de la Aleja Pérez ganó 6-3 a la croata Iva Kockarević y se cruzó después con la griega Anastasia-Eirini Pergalia, campeona de la categoría. Esther Mazariegos Iglesias y Adriana Tejada Vilchez también tuvieron presencia en un cuadro que terminó con oro para Pergalia, plata para Lamija Omanovic y bronces para Kirana Podlaszewska y Kateryna Tovstenko.

Cadete masculino: mucho kilometraje español en cuadros durísimos

El Cadete masculino dejó una de las actuaciones españolas más profundas en -52 kg, con Alejandro Adrián Mursa como uno de los nombres destacados. El karateka de Team KAM ganó 9-2 al estadounidense Alexander Levin, 8-0 al bielorruso Daniil Prakapenka y 3-1 al portugués Ruben Santos. Su camino se cortó ante el italiano Edoardo Cafiso, pero tres victorias en una categoría de ese nivel son una señal que no conviene pasar por alto.

En la misma categoría, Miquel Martí Marco también dejó una buena secuencia: 6-1 ante el serbio Mateja Cvijanovic y 6-2 ante el búlgaro Radoslav Rusanov, antes de caer ante el kazajo Nurassyl Nurseiit. Lorenzo Medina López perdió por la mínima, 1-2, ante el ucraniano Bohdan Marysenko, y Lucas Cantos Gómez cedió ante el búlgaro Vladimir Zahariev. El oro fue para el griego Ioannis-Adamantios Moraitis, con plata para Nurassyl Nurseiit.

En -57 kg, Carlos Martínez Delgado venció 2-0 al macedonio Mervan Memedi y cayó después ante el italiano Achille Giuliani, bronce final. David Olmos y Pedro Ibáñez Carrillo tuvieron combates ajustados, de esos que en categorías cadete suelen decidir el rumbo completo de un campeonato. El oro fue para Denis Paul Popovici, con plata para Levani Dadeshkeliani y bronces para Giuliani y Arijan Aljošević.

En -63 kg, Alejandro Andreu Fernández entró con fuerza: 9-0 ante el bosnio Edin Delmanović y 4-0 ante el checo Martin Koupal, antes de caer frente al italiano Gaetano Stornaiuolo. Jorge Moreno Galvez ganó 5-1 al ucraniano Andrii Lozynskyi y cedió después ante el polaco Maciej Dabek. Nicolás Balmaseda Soler también avanzó con autoridad, con triunfos 8-0 ante Tymur Kovalov y 8-2 ante Tiernan Donaghey. La categoría se la llevó el macedonio Marko Djorlev, con plata para el ucraniano Ivan Matsenko y bronces para René Pirčák y Tilen Stern.

En -70 kg, Pablo Pérez Iniesta firmó uno de los recorridos más extensos del bloque masculino. Ganó 8-0 al checo David Škoudlil, 3-0 al belga Hugo Pernet y 3-2 al serbio Vuk Markovic, además de competir en varios cruces de máxima igualdad. Su torneo acabó ante el italiano Diego Nasser en la pelea por la repesca. Simón Alejandro Canales González también dejó tres victorias de valor: 8-2 ante el ucraniano Mykhailo Sereda, 2-0 ante el neerlandés Issam Bohoudi y un combate muy ajustado ante el búlgaro Andrey Stoyanov, antes de caer ante el irlandés Michael McGlynn. El oro fue para el ucraniano Dmytro Mitin, la plata para Mátyás Kis y los bronces para Diego Nasser y Tobias Supka.

U14 femenino: Julia Gutiérrez Navamuel se queda muy cerca

En U14 femenino -42 kg, Julia Gutiérrez Navamuel fue una de las españolas más destacadas de las categorías inferiores. Ganó 8-1 a la bielorrusa Anastasiya Kauhunova y 7-0 a la ucraniana Marharyta Murashkina. Su avance se frenó ante la serbia Emilija Pavlovic, subcampeona final, y en la repesca cayó por un ajustado 2-3 frente a la turca Zeynep Naz Oner. Fue una de esas actuaciones que se quedan fuera del podio, pero dentro de la memoria competitiva del campeonato.

El oro de la categoría fue para la croata Lucija Scuric, la plata para Emilija Pavlovic y los bronces para Greta De Simone y Diana Hariuta.

En -47 kg, Claudia López Gómez tuvo un arranque complicado ante la ucraniana Sofiia Bohdan, que acabaría siendo plata, y después cayó en repesca ante la polaca Maria Krawiec. Jimena Bujalance Prieto compitió en combates cerrados, con marcadores igualados ante Katya Zaets y Daisy Farquhar. La categoría fue para la croata Nina Končar.

En +52 kg, Blanka Nuez López ganó 6-0 a la francesa Emma Bayle antes de caer ante la serbia Anastasija Rudinac. Daniella Cano Bernal perdió ante la ucraniana Yana Kretsu. El oro fue para la ucraniana Sharliz Kruhlova, con plata para Valeriia Asanova.

U14 masculino: Enzo Rosales y una ruta de cuatro victorias

En U14 masculino, el nombre español más destacado fue Enzo Rosales Arcos en -55 kg. Su campeonato fue de los que se construyen ronda a ronda: 5-0 ante el italiano Alessandro Mundo, 1-0 ante el panameño José Luis Núñez, 3-1 ante el letón Zahars Kisiks y 6-3 ante el chipriota Ektoras Siamtanis. Cuatro victorias antes de caer ante el italiano Pierpaolo Bottalico, campeón de la categoría, y posteriormente ante el moldavo Maxim Bogomaz en repesca.

En -40 kg, Hugo Cantos Gómez ganó 2-0 al neerlandés Enea Fortunati y 2-0 al ucraniano Mark Semenovych antes de caer por la mínima, 0-1, ante el alemán Ryan Topic. Pablo Sánchez Sáiz cedió ante el húngaro Bator Nagy-Janosi. El oro fue para el belga Lucas Palm.

En -45 kg, Aitor Ruiz López ganó 4-1 al chipriota Stefan Marius Cirstian y después cayó ante el montenegrino Vujo Ivanisevic, subcampeón de la categoría, y en repesca ante el ucraniano Maksym Serhiieiev. En -50 kg, Gabriel Velilla da Silva venció 3-1 al croata Petar Erdeši y 1-0 al austríaco Kenan Sentürk, antes de un cruce muy cerrado con el ucraniano Yaroslav Kyrbiatiev. La categoría la ganó el eslovaco Jan Peter Holub.

Lo que deja Poreč

Poreč deja una conclusión doble para el kumite español. La primera es evidente: los bronces de Alejandra Gómez Mauriño y David Sánchez Rueda confirman que España sigue teniendo nombres capaces de subirse al podio en un circuito internacional de máxima exigencia. La segunda es menos visible, pero quizá más importante a medio plazo: hubo muchos españoles ganando combates, entrando en rondas avanzadas y obligando a rivales de países muy fuertes a resolver por detalles.

En categorías de formación, eso importa. No todos los procesos se miden en medallas inmediatas. Algunos se miden en victorias acumuladas, en repescas peleadas, en derrotas por la mínima y en la capacidad de competir sin venirse abajo cuando el cuadro aprieta. Poreč no fue una fiesta de podios para España, pero sí fue una radiografía útil del nivel de una generación que ya sabe lo que cuesta avanzar en Europa.

Y esa es la parte que conviene no perder de vista: en Poreč no se viene a pasear el karategi. Se viene a comprobar quién está preparado para crecer.

España convierte Poreč en una declaración de profundidad para su kata de base

España convierte Poreč en una declaración de profundidad para su kata de base

La modalidad de kata dejó una de las grandes noticias españolas en la Karate 1–Youth League de Poreč, disputada del 2 al 5 de julio en Croacia bajo el calendario WKF. En una competición de enorme densidad internacional, con más de 2.600 participaciones registradas y España entre las delegaciones con mayor presencia, el bloque nacional firmó una actuación de mucho peso: dos oros, tres platas y cinco bronces en las categorías de kata.

Los títulos llegaron por medio de Uxía Folgueira González, campeona en Cadet Kata Female, y Valeria Rebollo Carvajal, campeona en U14 Kata Female. A ellas se sumaron las platas de Candela Peña García, José Ángel León de la Peña y Luna Capetillo López, además de los bronces de Ariadna Benedicto Acosta, Jorge Lleó de Smet, Izán Álvarez Fernández, Rocío Castro López e Iván Aguilar Pérez.

Más allá del medallero, la lectura competitiva es clara: España no solo tuvo presencia, tuvo profundidad. Hubo finales españolas, repescas ganadas, duelos directos entre karatekas nacionales en rondas decisivas y varios nombres peleando muy cerca del podio. Poreč confirmó que el kata español de base no vive de apariciones puntuales: tiene estructura, recambio y ambición.

Los oros de la modalidad: España, Eslovaquia, Portugal, Turquía e Inglaterra

En el reparto de títulos, España fue protagonista con dos campeonas. Uxía Folgueira González se impuso en Cadet Kata Female, una de las categorías más fuertes del campeonato, mientras que Valeria Rebollo Carvajal hizo lo propio en U14 Kata Female.

El resto de oros de la modalidad fueron para Martin Vercimak, de Eslovaquia, en Cadet Kata Male; Rita Marques, de Portugal, en Junior Kata Female; Tarik Koc, de Turquía, en Junior Kata Male; y Kaito Hawkins, de Inglaterra, en U14 Kata Male.

Ese mapa de campeones habla bien del nivel de la cita: Europa volvió a dominar buena parte del cuadro, pero con presencia de rivales de Hong Kong China, Estados Unidos, Montenegro, Polonia, Italia, Alemania o Francia en rondas avanzadas. La Youth League de Poreč no fue una competición de trámite. Fue, como suele ser, una trituradora de cuadros.

Cadete femenino: Uxía Folgueira corona una categoría con acento español

La categoría Cadet Kata Female fue la gran demostración colectiva del kata español. El oro de Uxía Folgueira González, de Escuela Deportiva Shihan, llegó después de un recorrido muy sólido y con una final española ante Candela Peña García, de Kumo Sport. Folgueira se impuso por 3-2 en el duelo decisivo, cerrando una competición de enorme madurez.

La final tuvo un valor especial porque no fue una aparición aislada. España colocó a varias competidoras en la zona caliente del cuadro y convirtió la categoría cadete femenina en uno de los grandes focos de la actuación nacional. Candela Peña García firmó una plata de muchísimo nivel, ganando su pool con autoridad y superando rondas de máxima exigencia antes de ceder únicamente ante Folgueira.

También subió al podio Ariadna Benedicto Acosta, de Kyodai Galan, que logró el bronce tras rehacerse en la repesca. Su campeonato fue muy completo: ganó su pool, cayó en el cuadro principal ante Candela Peña y después volvió a competir con firmeza para asegurar medalla. De esas medallas que pesan más de lo que parece, porque no llegan por inercia, sino después de levantarse.

Ornella Rocha Pepermans, de Sonkei, también estuvo muy cerca del podio. Ganó su pool, superó rondas importantes y cayó en semifinal ante Uxía Folgueira por un ajustado 3-2. En la pelea por el bronce cedió ante Goethe Mariel, de Alemania, pero su quinto puesto deja una lectura clara: estuvo dentro del grupo que peleó la categoría de verdad.

La participación española se completó con Miriam Ruiz Nieto-Márquez, que avanzó varias rondas antes de cruzarse con Candela Peña y después cayó en repesca; Sofía González de la Aleja Pérez, que superó sus dos primeros enfrentamientos antes de perder ante Sara Costa; Caterina Comella Nevado, que llegó hasta la final de su pool y cayó ante Goethe Mariel; Emma Pastor Santamaria, eliminada en primera ronda; y Noa Alcocer Lucas, que cedió por un ajustado 2-3 ante Michalková Hannah.

La categoría dejó una imagen potente: una campeona española, una finalista española, otra medallista española y varias competidoras nacionales rondando las fases decisivas. Difícil pedir más sin parecer que uno escribe la carta a los Reyes Magos con karategi.

Cadete masculino: dos bronces y mucha presencia en repesca

En Cadet Kata Male, el oro fue para Martin Vercimak, de Eslovaquia, y la plata para Wong Kin Ho Marcus, de Hong Kong China. España no alcanzó la final, pero sí logró dos bronces con Jorge Lleó de Smet e Izán Álvarez Fernández, ambos de Kumo Sport.

Jorge Lleó de Smet firmó una competición muy seria. Cayó ante el futuro campeón, Martin Vercimak, en un cruce de alto nivel, pero encontró premio en la repesca. Allí superó a Riccardo Guzzetti y cerró el campeonato en el podio. Su bronce tiene lectura competitiva clara: perdió contra el campeón y supo aprovechar la segunda vía que ofrece el cuadro.

Izán Álvarez Fernández completó el doble bronce español. Su camino en repesca fue especialmente significativo porque tuvo que superar varios cruces exigentes, incluidos duelos ante competidores españoles. Venció a Iván Gómez Muñoz, después a Darius Ioneci y finalmente a Hugo González, cerrando una medalla muy trabajada.

Hugo González, de Kyodai Galan, se quedó a las puertas del podio. Ganó rondas, cayó por 2-3 ante Wong Kin Ho Marcus y después perdió el bronce en el cruce español con Izán Álvarez. También compitieron Braulio Castro López, que avanzó varias rondas antes de caer en el camino hacia el podio; Víctor Barco León, Leandro Andrés Mathison Lion, Mario López Milan e Iván Gómez Muñoz.

La categoría masculina cadete dejó una idea interesante: España no tuvo un solo nombre aislado, sino un grupo amplio capaz de atravesar rondas, entrar en repescas y generar enfrentamientos directos en zona de medalla. Eso, en una Youth League, es una señal de profundidad.

Júnior: José Ángel León se cuelga la plata y Rocío Castro suma otro bronce

En Junior Kata Male, el oro fue para Tarik Koc, de Turquía, y la plata para José Ángel León de la Peña, de Kumo Sport. El español completó una competición de mucho nivel, avanzando hasta la final del cuadro de ganadores y superando a rivales de entidad antes de caer ante Koc.

La plata de José Ángel León es una de las grandes noticias del bloque español en Poreč. En categoría júnior, donde el margen entre una ronda brillante y una eliminación temprana suele ser mínimo, el español sostuvo el rendimiento hasta el tramo final. Su campeonato confirma que España también tiene presencia fuerte en la antesala del alto nivel absoluto.

También participaron Israel Calzadilla Díaz, del Club de Karate Kimé, que ganó varias rondas y dejó una actuación competitiva antes de caer ante Theo Langhorn, y Álvaro Gobernado García-Nieto, de Kumo Sport, que superó su primer enfrentamiento antes de ceder en el cuadro.

En Junior Kata Female, el oro fue para Rita Marques, de Portugal. España encontró premio con el bronce de Rocío Castro López, del Karate Club San Vicente. La española ganó su pool y, aunque cayó en semifinal ante la futura campeona portuguesa, volvió a competir con precisión en la repesca para imponerse a Ninon Vaucelle-Spelle por 3-2 y asegurar la medalla.

También tomaron parte Sara Jiménez Sánchez-Morate, de Kazokusport Pepe Carbonell, que perdió en primera ronda por 2-3 ante Minou Vapper, y Noa Eguren Guillemat, que consiguió pasar su primer cruce antes de caer en segunda ronda.

U14 femenino: Valeria Rebollo y Luna Capetillo firman otra final española

La categoría U14 Kata Female volvió a poner a España en el centro del tatami. El oro fue para Valeria Rebollo Carvajal, de Osaka Badajoz, y la plata para Luna Capetillo López, de Kumo Sport, en otra final íntegramente española. Rebollo se impuso por 4-1 y cerró una actuación de enorme valor dentro de una categoría clave para medir el futuro inmediato del kata.

Luna Capetillo López también completó una competición sobresaliente. Ganó su pool y alcanzó la final tras superar a Gretel Malo Artigao en semifinal por 3-2. La propia Gretel, de Shin Do Sankukai, se quedó después a un paso del bronce al caer por otro 3-2 ante Lana Draca, de Montenegro. Quinta plaza para ella, pero con presencia real en la pelea por las medallas.

También compitieron Blanka Nuez López, Carla López Milan, Vega Vieta Giménez y Amparo Garrido Camarasa. En una categoría tan joven y con tanto volumen competitivo, la presencia de varias españolas en diferentes fases del cuadro refuerza una lectura evidente: hay una generación empujando fuerte desde abajo.

U14 masculino: Iván Aguilar suma el bronce

En U14 Kata Male, el oro fue para Kaito Hawkins, de Inglaterra, y la plata para Pawel Chmielnicki, de Polonia. España logró medalla con Iván Aguilar Pérez, del Karate Club San Vicente, que terminó en el bronce tras una competición muy meritoria.

Aguilar cayó por un estrecho 2-3 ante Chmielnicki, pero encontró recompensa en la repesca. Supo mantenerse dentro del campeonato y cerró su participación con una medalla que aumenta el valor global del equipo español en Poreč.

También participó Jaime González Morcillo, que ganó su primer cruce ante Luke De Silva. Su presencia completa la representación española en una categoría donde el nivel internacional volvió a ser altísimo desde las primeras rondas.

Una actuación que habla de presente y de futuro

La Youth League de Poreč deja una conclusión clara para el kata español: los resultados no fueron fruto de una categoría concreta ni de una actuación aislada. España logró medallas en cadete, júnior y U14; en masculino y femenino; con oros, platas, bronces y varios quintos puestos de valor.

Especialmente relevante fue la fortaleza del bloque femenino, con los oros de Uxía Folgueira y Valeria Rebollo, las platas de Candela Peña y Luna Capetillo, el bronce de Rocío Castro y la presencia de varias karatekas españolas en rondas decisivas. Pero el bloque masculino también dejó señales importantes, con la plata de José Ángel León, los bronces de Jorge Lleó, Izán Álvarez e Iván Aguilar, y varios competidores peleando dentro de los tramos más duros del cuadro.

Poreč no solo dejó medallas. Dejó una fotografía de profundidad competitiva. España fue capaz de ganar, de repetir presencia en finales, de resolver repescas y de colocar nombres en categorías muy distintas. Para una modalidad tan exigente como el kata, esa continuidad es una noticia de mucho valor.

La cantera española no fue a Poreč a aparecer en los cuadros. Fue a discutirlos. Y en varias categorías, directamente, a mandarlos.

El Campeonato de España de Clubes deja nuevas jerarquías y un debate abierto

El Campeonato de España de Clubes deja nuevas jerarquías y un debate abierto

El Campeonato de España de Clubes dibujó en Tarragona el mapa actual del karate nacional: dominio andaluz en las categorías de formación, autoridad valenciana en el kata absoluto y protagonismo para Fuengirola y Asturias en el kumite sénior. Una competición de gran nivel que también vuelve a abrir el debate sobre una denominación cada vez más alejada de la realidad de los equipos participantes.

El Campeonato de España de Clubes 2026 dejó en Tarragona una fotografía muy reveladora del momento que atraviesa el karate nacional. Más allá de los resultados individuales, la competición permitió medir la capacidad de las diferentes estructuras para reunir equipos competitivos, mantener presencia en varias categorías y responder bajo la presión particular de las modalidades colectivas.

La cita, disputada del 19 al 21 de junio en el Palau d’Esports de la Anella Mediterrània, reunió competiciones de kata, kumite, pruebas técnicas y para-karate por equipos.

En ese escenario hubo dos nombres que sobresalieron por encima del resto en las modalidades técnicas: Olympic, convertido en la gran referencia de la cantera, y Kazoku, nuevamente dominante en las categorías absolutas.

En kumite, Fuengirola y ASTKUMSENARENAS conquistaron los dos grandes títulos sénior, mientras Madrid volvió a demostrar una profundidad competitiva difícil de igualar.

Olympic construye su dominio desde la base

Si hubo una estructura capaz de marcar diferencias durante todo el campeonato fue Olympic. El conjunto andaluz protagonizó una actuación extraordinaria en las categorías de formación y se convirtió en el principal motor del triunfo de Andalucía en el medallero.

Olympic conquistó los títulos de kata por equipos benjamín-alevín, infantil, juvenil y cadete. Solo el triunfo de Kyodai Karate Galán E en la categoría júnior impidió que completara el pleno, aunque Olympic 7 también alcanzó la final y terminó como subcampeón.

La secuencia de resultados tuvo continuidad en las pruebas técnicas. Olympic volvió a subir a lo más alto del podio en benjamín-infantil, juvenil y júnior, reuniendo siete títulos y una plata entre ambas modalidades.

Lo más significativo no fue únicamente el volumen de medallas, sino la repetición de nombres entre los diferentes equipos. El club no presentó grupos aislados para cada prueba, sino núcleos competitivos capaces de rendir tanto en kata como en pruebas técnicas.

El equipo benjamín-alevín campeón estuvo formado por B. Vescovo, María Fuentes García y A. Sampere Serrano. En infantil, Olympic 2 reunió a Javier Florentino Alcaraz, Zeky Muller Mohamdi, I. Luna Macho, A. Alconada Granda y E. Gómez González.

En la categoría juvenil, Olympic A contó con Zeyn Muller Mohamdi, L. Martínez Carrasco, M. Luna Macho y R. Rangel Paz. Ese mismo núcleo volvió a aparecer en las pruebas técnicas junto a P. Fago Rodríguez, C. López Milán y M. Quintas García.

Olympic 5, campeón cadete de kata, estuvo integrado por I. Álvarez Fotheringham, U. Martinenaite, T. Leal, M. López Milán y B. Yosifov Bosilkov.

En júnior, el equipo formado por S. Boutelioua, H. González del Moral, Israel Calzadilla Díaz, A. Rodríguez Martínez y G. Valdivia Rubio alcanzó la plata en kata. La mayoría volvió a competir en Olympic 8, campeón de pruebas técnicas júnior, con la incorporación de C. Perdiguero Alarcón.

La actuación confirma algo más importante que una racha de resultados: Olympic cuenta con una estructura capaz de mantener competitividad desde las primeras categorías hasta la etapa júnior.

Una cantera conectada con los podios individuales

El dominio colectivo de Olympic no apareció de forma aislada. Dentro de sus equipos figuraban varios karatekas que ya habían destacado durante la temporada en competiciones individuales.

María Fuentes García había conquistado el título nacional alevín de kata. Javier Florentino Alcaraz había logrado el bronce en kata infantil. Zeyn Muller Mohamdi llegaba después de proclamarse campeón de España juvenil, mientras Israel Calzadilla Díaz había ganado el kata júnior masculino en el Open Daedo-KMastery.

Esa acumulación de resultados individuales ayuda a explicar la superioridad colectiva mostrada en Tarragona. Olympic no se limitó a reunir equipos numerosos: consiguió integrar karatekas con experiencia competitiva y capacidad probada para llegar a las rondas decisivas.

Kyodai Karate Galán evita el pleno en júnior

El dominio de Olympic encontró su principal resistencia en el kata júnior mixto.

Kyodai Karate Galán E se proclamó campeón de España y dejó a Olympic 7 en la segunda posición. ASTKATAJUNGRUPO y Kumo Sport B completaron el podio.

El resultado tuvo además una lectura comparativa. Kumo Sport B defendía el título logrado en 2025, pero esta vez terminó con el bronce. El relevo confirma el elevado grado de competencia existente en una categoría donde varios proyectos madrileños y el potente bloque andaluz de Olympic volvieron a encontrarse en las rondas finales.

Kazoku vuelve a gobernar el kata absoluto

Mientras Olympic construía su dominio desde la cantera, Kazoku mantuvo su autoridad en las categorías sénior.

El club valenciano conquistó el oro en kata por equipos sénior masculino con J. Carbonell López, M. Goda López y Pau Gomis Falcó. Nintai Ktas terminó en segunda posición, mientras P. Armenteros J y S. Jorge Romero A consiguieron los bronces.

Kazoku J logró así defender el título obtenido la temporada anterior y confirmó la estabilidad de un equipo que continúa siendo una de las principales referencias del kata nacional.

En la competición femenina se repitió el mismo desenlace. Kazoku I, integrado por María San Francisco Jerez, A. Ruiz García y B. Ruiz García, volvió a proclamarse campeón de España. Kumo Sport H obtuvo la plata y Aula III B y Gankaku 2 completaron el podio.

El dominio valenciano se amplió a las pruebas técnicas sénior. Kazoku S reunió a buena parte de los integrantes de sus equipos masculino y femenino: J. Carbonell López, M. Goda López, Pau Gomis Falcó, María San Francisco Jerez, A. Ruiz García, B. Ruiz García y R. González de Fez.

El resultado fue un tercer título que dejó una lectura muy clara: Olympic fue la gran fuerza de la formación, pero Kazoku mantuvo la jerarquía en la categoría absoluta.

Fuengirola conquista el gran título masculino

El kumite sénior masculino dejó uno de los resultados más importantes del campeonato.

Fuengirola se proclamó campeón de España después de superar una categoría de enorme exigencia. El conjunto andaluz estuvo integrado por D. Fandos Soñén, José Ibáñez Sáenz-Torre, Rafael Ibáñez Sáenz-Torre, Zsamoran Shotte Cabello, Alejandro Jiménez Díaz y Joan Just Clopes.

KAM F, vigente campeón, terminó en segunda posición. Iván Leal A y Kime Racing B alcanzaron las semifinales y se hicieron con los bronces.

El triunfo de Fuengirola tuvo un valor especial dentro del campeonato andaluz. La primera posición del medallero no se sostuvo únicamente sobre el dominio técnico de Olympic. El oro en el kumite sénior masculino permitió a Andalucía conquistar también uno de los títulos de mayor peso competitivo del programa.

Asturias se hace fuerte en el kumite femenino

El título sénior femenino viajó a Asturias.

ASTKUMSENARENAS se proclamó campeón de España con un equipo formado por A. Gil Álvarez, D. Otero Luengo, Eva Otero Luengo, Irene Fernández Pérez, M. Templado García y Julia Just Clopes.

Kidokan 4 terminó como subcampeón, mientras Iván Leal C y Kime Racing A completaron las posiciones de medalla.

La victoria asturiana supuso uno de los principales cambios respecto a 2025, cuando Kidokan había conquistado el título. Asturias cerró así el campeonato con cuatro medallas y encontró en el kumite sénior femenino su resultado más relevante.

Seiken e Iván Leal dominan el kumite cadete-júnior

Madrid concentró buena parte de su éxito en las categorías cadete-júnior de kumite.

En masculino, Seiken B se proclamó campeón con D. Hurtado Masa, D. Meier Candela, O. Arribas Jiménez, J. Ortiz Rueda, S. López Hervás, M. Bonilla Sánchez y M. Martín González.

Kime Racing D, campeón en 2025, terminó en segunda posición. KAM C y Kidokan 5 consiguieron los bronces.

En femenino, Iván Leal E defendió el título nacional con un equipo integrado por P. Gines Chavarry, L. Sánchez Guijo, S. Rodríguez Martín, H. González Morcillo, S. Shurmelioua Liubas, B. Vallejo Chamorro y A. Skiba Birkelbach.

Seiken C obtuvo la plata, mientras Kime Racing E y Kyodai Karate Galán Ñ terminaron con el bronce.

La presencia de tres equipos madrileños entre las cuatro primeras posiciones de la categoría femenina volvió a evidenciar la amplitud competitiva de la comunidad.

Kime César Martínez suma otro oro para Andalucía

El kumite alevín mixto también tuvo campeón andaluz.

Kime César Martínez B se impuso con un equipo formado por P. Losada Ruiz, M. García Montoro, I. Fernández Gómez y A. Zamora Mohedano.

Super Ninjas terminó segundo, mientras Sakata 2 y Kyodai Karate Galán J consiguieron los bronces.

El resultado añadió otro título de formación al medallero andaluz y reforzó la sensación de un campeonato especialmente productivo para sus clubes.

Rotación de campeones en el kumite de base

Las categorías inferiores de kumite mostraron una renovación considerable respecto a la edición anterior.

En infantil mixto, Extremadura 1 se proclamó campeón por delante de KAM B. Kyodai Kum I y Villoslada G completaron el podio. Villoslada, ganador en 2025, se mantuvo entre los medallistas, pero no pudo defender el oro.

En juvenil mixto, Sepai E consiguió el título para Ceuta. ASTKUMJUVARENAS alcanzó la final, mientras Villoslada C y Kime Racing C terminaron terceros.

Kime Racing defendía la corona de 2025, pero esta vez tuvo que conformarse con el bronce.

Ninguno de los campeones anteriores de alevín, infantil o juvenil consiguió revalidar el título, una circunstancia que refleja la elevada rotación competitiva existente en el kumite de formación.

Andalucía gana; Madrid multiplica su presencia

Andalucía terminó al frente del medallero con nueve oros, dos platas y tres bronces.

Siete de esos títulos llegaron gracias a Olympic en kata y pruebas técnicas. Los otros dos fueron conquistados por Kime César Martínez B en kumite alevín y Fuengirola en kumite sénior masculino.

Madrid ocupó la segunda posición con seis oros, pero fue la comunidad con mayor volumen de medallas: 14 platas, 18 bronces y 38 preseas en total.

La diferencia resume bien los dos modelos competitivos observados en Tarragona. Andalucía concentró una mayor eficacia en las finales. Madrid desplegó una profundidad extraordinaria y situó equipos en prácticamente todos los bloques decisivos.

Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana terminaron con tres oros cada una. La primera encontró buena parte de sus títulos en las categorías de para-karate, mientras la segunda volvió a apoyarse en el dominio absoluto de Kazoku.

Asturias fue quinta gracias al oro sénior femenino, una plata y dos bronces. Extremadura, Castilla y León y Ceuta cerraron el campeonato con un título cada una.

Kyodai Karate Galán, presencia en las tres modalidades

Más allá de los clubes que dominaron bloques concretos, Kyodai Karate Galán dejó uno de los datos más significativos del campeonato.

La estructura madrileña fue la única capaz de conseguir medalla en las tres modalidades principales del programa: kata, kumite y pruebas técnicas.

Su resultado más destacado llegó en kata júnior mixto, donde Kyodai Karate Galán E se proclamó campeón de España e impidió que Olympic completara el pleno en las categorías de formación.

El club también alcanzó posiciones de podio en kumite y pruebas técnicas, mostrando una amplitud competitiva poco habitual en un campeonato donde muchas estructuras concentran sus mejores resultados en una sola especialidad.

No fue el club con más títulos ni el que acumuló un mayor número de medallas, pero sí uno de los proyectos más transversales de Tarragona. Su capacidad para competir con éxito en kata, kumite y pruebas técnicas merece una lectura propia dentro del balance global del campeonato.

¿Sigue siendo realmente un Campeonato de España de Clubes?

Los Campeonatos de España de Clubes deberían ofrecer, en teoría, una lectura distinta a la de las competiciones individuales. Aquí no bastaría con disponer de una estrella capaz de ganar una categoría. El éxito tendría que depender de la capacidad de cada club para formar grupos competitivos, mantener generaciones completas y sostener un proyecto deportivo propio.

Sin embargo, Tarragona volvió a dejar una reflexión de fondo sobre la verdadera naturaleza de la prueba.

Aunque conserva la denominación de Campeonato de España de Clubes, la composición de muchos equipos muestra una realidad bastante más compleja. La presencia de karatekas procedentes de diferentes clubes bajo una misma formación hace que el torneo se parezca cada vez menos a un campeonato de clubes en sentido estricto y cada vez más a un campeonato de equipos configurados específicamente para competir.

El nivel deportivo continúa siendo alto y el interés competitivo resulta indiscutible. Reunir a varios de los mejores especialistas nacionales dentro de una misma alineación eleva la dificultad y genera enfrentamientos de enorme atractivo.

Pero también diluye parte de la identidad que debería definir una competición de clubes.

Cuando un equipo reúne competidores que entrenan y compiten habitualmente bajo estructuras diferentes, el nombre del campeonato empieza a quedarse corto para explicar lo que realmente sucede sobre el tatami. Quizá el problema no esté en el formato, sino en seguir presentándolo como algo que, con el paso de los años, ha ido transformándose en otra cosa.

Un campeonato de grandes equipos y fronteras cada vez más difusas

Tarragona dejó una imagen bastante precisa del momento actual del karate español.

Olympic confirmó la fuerza de una cantera capaz de dominar varias generaciones. Kazoku mantuvo su autoridad en el kata absoluto. Fuengirola y Asturias conquistaron los grandes títulos del kumite sénior. Madrid volvió a exhibir una profundidad competitiva difícil de igualar.

El campeonato ofreció nivel, historias y nombres propios. También volvió a abrir un debate que merece ser abordado: si la identidad del club sigue siendo realmente el centro de la competición o si el torneo ha evolucionado hacia un modelo diferente.

Porque los equipos fueron protagonistas. Eso no admite discusión.

Que todos ellos representaran realmente a un solo club ya es otra historia.

España se queda sin medalla en Rabat en una Premier League que coronó a los grandes nombres del circuito mundial

España se queda sin medalla en Rabat en una Premier League que coronó a los grandes nombres del circuito mundial

La Karate One – Premier League de Rabat cerró la temporada 2026 con una cita de máximo nivel internacional y con sabor a final de curso competitivo. La capital marroquí reunió del 12 al 14 de junio a buena parte de la élite mundial en el Multi-Purpose Stadiums Prince Moulay Abdellah, escenario de una prueba que no era una parada más: Rabat ejercía como última estación del circuito Premier League 2026 y como punto de entrega de los Grand Winners, los reconocimientos reservados a los karatekas más regulares de la temporada.

España se marchó de Marruecos sin medallas, pero con una lectura más rica que la de un simple cero en el medallero. Paola García Lozano fue quinta en kata femenino tras quedarse a un solo punto del bronce; María Torres García terminó séptima en kumite +68 kg después de ganar su pool; Carlota Fernández Osorio compitió en -61 kg y firmó una victoria de mucho valor ante la ucraniana Oleksandra Sholokhova; Isabel Nieto Mejías dejó una victoria ante Japón en -68 kg; y Raúl Martín Romero, en kata masculino, no pudo superar una liguilla especialmente dura en la que se cruzó con Japón y Turquía.

No hubo podio español, pero sí hubo datos para analizar. Y en una Premier League, donde cada grupo es casi una final encubierta, los matices importan.

Paola García Lozano, a un punto del bronce en kata femenino

La actuación más destacada de la delegación española llegó en kata femenino, donde Paola García Lozano terminó quinta tras una competición de mucho nivel. La española arrancó con autoridad en el Main Tree Pool 6, donde venció a la egipcia Habiba Mousa por 6-1 con Papuren, superó a la portuguesa Maisa Caridade por 7-0 con Chibana No Kushanku y cerró la liguilla imponiéndose también por 7-0 a la húngara Csenge Fabian con Kururunfa.

Ese pleno le permitió avanzar como ganadora de grupo al Poolwinner Tree, donde volvió a responder con solvencia ante la egipcia Mariam Elezaby, a la que derrotó por 6-1 realizando Suparinpei. Su camino se frenó después ante Grace Lau Mo Sheung, una de las grandes referencias del kata mundial, que se impuso por 7-0 en el cruce decisivo. Paola todavía tendría una última oportunidad en la lucha por el bronce, pero allí se quedó a un solo punto del podio frente a la japonesa Kiri Mishima, que venció por 4-3 en un duelo muy ajustado.

El quinto puesto, por tanto, no fue un resultado menor. Paola ganó su grupo, superó una ronda más entre las mejores y solo cedió ante dos competidoras de máximo nivel internacional. En una categoría de enorme densidad, su actuación confirmó que sigue instalada en la conversación grande del kata femenino, aunque esta vez el podio se escapó por el margen más incómodo: el de estar realmente cerca.

María Torres gana su pool, pero cae por la mínima en +68 kg

En kumite femenino +68 kg, María Torres García también dejó una participación más sólida de lo que puede sugerir su séptima plaza final. La española arrancó con autoridad en el Main Tree Pool 2, donde venció a la jordana Yara Naser por 11-4 y a la escocesa Niamh Junner por 4-1, resultados que le permitieron avanzar como ganadora de grupo al Poolwinner Tree.

Su camino se frenó en el primer cruce del cuadro principal ante la brasileña Brenda Pereira, en un combate ajustado que se decidió por 2-1. La derrota dejó a Torres fuera de la pelea directa por las medallas, en una categoría que acabaría coronando a la italiana Clio Ferracuti, con Rochelle Walters como plata y Theodosia Giamouki y Asia Pergolesi en los bronces.

El resultado deja una lectura de doble filo. María ganó su pool con claridad, especialmente con ese 11-4 inicial ante Naser, pero volvió a comprobar que en +68 kg los detalles pesan muchísimo. En una Premier League, un combate cerrado puede separar una buena actuación de una medalla. Esta vez, a Torres le faltó ese pequeño margen que decide los cruces grandes.

Carlota Fernández Osorio, una victoria de mérito en -61 kg

Carlota Fernández Osorio también formó parte de la participación española en Rabat, compitiendo en kumite femenino -61 kg. La karateka del Racing, afrontó una categoría de mucho nivel y dejó una actuación con lectura positiva dentro de un grupo muy competido.

Carlota quedó encuadrada en el Main Tree Pool 2 junto a Oleksandra Sholokhova, de Ucrania; Rahma Tolba, de Egipto; y Ashley Kakiay, de Países Bajos. Su estreno fue uno de los momentos destacados para la delegación española: victoria por 3-2 ante Sholokhova, una rival ucraniana que acabaría liderando el grupo y avanzando al cuadro de ganadoras de pool.

Después, la española empató 1-1 ante la neerlandesa Ashley Kakiay y cerró la liguilla con derrota por 4-0 frente a la egipcia Rahma Tolba. Ese balance no le permitió avanzar a la siguiente fase, pero su triunfo inicial tiene valor competitivo. En una Premier League, ganar a la deportista que termina encabezando tu pool habla bien de la capacidad de Carlota para entrar fuerte en competición y competir de tú a tú en un contexto internacional exigente.

Su resultado no se tradujo en clasificación, pero sí deja una lectura clara: Carlota estuvo dentro de la pelea real del grupo y firmó una victoria de mérito en una categoría que acabaría coronando a la francesa Monica Arzumian, con Sawsane Benchbab como plata y Sarara Shimada y Wafa Mahjoub en los bronces.

Isabel Nieto Mejías, victoria ante Japón en un grupo de máxima exigencia

También compitió en Rabat Isabel Nieto Mejías, encuadrada en kumite femenino -68 kg. La española afrontó un grupo muy exigente en el Main Tree Pool 7, donde comenzó empatando 2-2 ante la alemana Madeleine Schroeter, cayó después por 8-2 frente a la ucraniana Elina Sieliemienieva y cerró su participación con una victoria de mérito por 7-5 ante la japonesa Kanna Nagai.

El resultado no le permitió avanzar como ganadora de pool, pero su actuación dejó una lectura competitiva interesante. Isabel fue capaz de puntuar ante Alemania y superar a una rival japonesa en una categoría que acabaría teniendo a Sieliemienieva en el podio. No es un dato menor: la ucraniana avanzó en el cuadro y terminó entre las medallistas de bronce, lo que da contexto a la dureza del grupo de la española.

Isabel no entró en la lucha por las medallas, pero su victoria ante Nagai sostiene una lectura positiva dentro de un campeonato exigente. En Premier League no basta con ganar un combate importante: hay que encadenar resultados, gestionar diferencias y sobrevivir a grupos donde un empate, una derrota amplia o un cruce mal colocado pueden condicionar toda la jornada.

Raúl Martín Romero no supera el pool en kata masculino

En kata masculino, Raúl Martín Romero tuvo un grupo especialmente complicado. El español quedó encuadrado en el Main Tree Pool 7 junto al turco Enes Özdemir, el japonés Sakichi Abe y el húngaro Adam Bardos. Su estreno llegó ante Abe, frente al que perdió por 6-1 realizando Chibana No Kushanku, mientras el japonés presentó Anan Dai.

En su segundo cruce, Raúl cayó por 7-0 ante Özdemir. El español ejecutó Chatanyara Kushanku, pero el turco se impuso con Gojushiho Sho. Cerró la liguilla con una victoria contundente por 7-0 ante Adam Bardos, realizando Suparinpei frente al Papuren del húngaro.

La victoria final no fue suficiente para avanzar. El grupo quedó liderado por Özdemir, con Abe también por delante del español. Para Raúl, campeón de España absoluto de kata sénior masculino en 2026, Rabat dejó una jornada incómoda: un triunfo claro, sí, pero dos derrotas ante rivales de gran nivel que le impidieron entrar en las rondas decisivas.

Su participación recuerda una de las realidades más duras del kata internacional actual: no siempre basta con tener nombre, recorrido y calidad técnica. En una Premier League, el sorteo del pool, el orden de los cruces y la gestión de cada kata pueden cerrar el camino antes incluso de llegar a los grandes focos del domingo.

Una Premier League sin medallas para España, pero con lecturas distintas

El balance español en Rabat queda marcado por la ausencia de medallas, pero no todos los resultados pesan igual. Paola García Lozano fue quien más cerca estuvo del podio, con una actuación sólida y una derrota por 4-3 ante Kiri Mishima en la pelea por el bronce. María Torres ganó su grupo en +68 kg y cayó por la mínima ante Brenda Pereira. Carlota Fernández Osorio firmó una victoria de mérito en -61 kg ante la ucraniana Oleksandra Sholokhova, que acabaría liderando su grupo. Isabel Nieto Mejías sumó una victoria ante Japón en -68 kg, y Raúl Martín tampoco avanzó en kata masculino, aunque cerró su liguilla con un 7-0.

La lectura global es exigente. España tuvo presencia, ganó combates importantes y colocó a dos competidoras entre las finalistas de sus categorías, pero no logró transformar esas opciones en metal. En Rabat, el equipo español estuvo cerca en algunos puntos, lejos en otros y obligado a mirar con detalle dónde se rompieron las opciones: el 4-3 de Paola ante Mishima, el 2-1 de María ante Pereira, la liguilla de Carlota en -61 kg, el grupo duro de Isabel en -68 kg o las dos derrotas iniciales de Raúl en kata masculino.

No es una debacle, pero tampoco un resultado para maquillar. La Premier League es el territorio donde las buenas sensaciones tienen que convertirse en rondas ganadas, y las rondas ganadas en podios. España compitió, pero el medallero volvió vacío.

Japón, Hong Kong e Italia marcan el pulso del kata

En kata femenino, Grace Lau Mo Sheung volvió a imponer su jerarquía. La representante de Hong Kong se llevó el oro tras superar a Maho Ono, de Japón, en una categoría de enorme nivel. Los bronces fueron para Terryana D’Onofrio, de Italia, y Kiri Mishima, de Japón, precisamente la rival que dejó a Paola García sin medalla.

En kata masculino, el dominio japonés volvió a hacerse notar. Kakeru Nishiyama se proclamó campeón por delante de Kotaro Ohata, en una final con sello nipón. Los bronces fueron para Ariel Torres Gutiérrez, de Estados Unidos, y Kazumasa Moto, de Japón. El podio confirmó de nuevo la profundidad japonesa en la modalidad y la dificultad de abrirse paso en una categoría donde cada ronda exige una ejecución casi sin fisuras.

Arzumian, Ferracuti, Zaretska y Japón dominan el kumite femenino

El kumite femenino dejó varios nombres propios. En -50 kg, Aika Okazaki dio el oro a Japón por delante de Yorgelis Salazar, con Sara Tsutsumi y Mizuki Ishihara completando los bronces. En -55 kg, Rina Kodo volvió a poner a Japón en lo más alto, con Jennifer Warling como plata y Airi Shima y Louiza Abouriche en los bronces.

En -61 kg, la categoría de Carlota Fernández Osorio, Monica Arzumian firmó el oro para Francia, por delante de Sawsane Benchbab, de Marruecos. Los bronces fueron para Sarara Shimada y Wafa Mahjoub. En -68 kg, la categoría de Isabel Nieto, Iryna Zaretska volvió a ocupar el centro del escenario y se impuso por delante de Tsubasa Kama. Los bronces fueron para Feryal Abdelaziz y Elina Sieliemienieva, rival directa de Isabel en la fase de grupos.

En +68 kg, donde compitió María Torres, Clio Ferracuti se proclamó campeona tras una gran actuación. Rochelle Walters fue plata, mientras que Theodosia Giamouki y Asia Pergolesi subieron al tercer escalón del podio.

Reparto de protagonismo en el kumite masculino

El kumite masculino dejó un mapa más repartido. En -60 kg, Christian Sabatino dio el oro a Italia, con Zyad Elgharib Aly como plata y Danilo Greco y Ahmed Haddadi como bronces. En -67 kg, Marruecos celebró el triunfo de Said Oubaya, que ganó ante su público por delante de Ghaith Afeef. Luca Maresca y Hnat Pak completaron el podio.

En -75 kg, Ernest Sharafutdinov se llevó el oro por delante de Valiko Poniava, con Erik Rahozenko y Andrii Zaplitnyi en los bronces. En -84 kg, Mohammad Aljafari dio el triunfo a Jordania, con Youssef Badawy como plata y Eduard Gasparian y Mehdi Sriti como terceros. En +84 kg, Andjelo Kvesic volvió a demostrar jerarquía en el peso pesado, con Ahmed Elmasry como subcampeón y Mahmoud Taha Tarek y Giovani Felipin Salgado en el podio.

Rabat deja deberes para España

Rabat no fue una cita cualquiera. Era la última Premier League de la temporada, la que cerraba el recorrido iniciado en Istanbul, continuado en Rome y Leshan, y rematado en Marruecos. El nivel competitivo respondió a esa condición: grandes nombres, cruces de alta dificultad y categorías donde el margen entre avanzar y quedarse fuera fue mínimo.

Para España, la conclusión es clara: hay nivel para competir, pero el podio sigue caro. Paola García Lozano fue la más cercana al metal; María Torres mostró solvencia en el pool, pero cayó por un punto; Carlota Fernández Osorio dejó una victoria valiosa ante la ganadora de su grupo en -61 kg; Isabel Nieto superó a una rival japonesa en un grupo durísimo; y Raúl Martín no encontró el recorrido que necesitaba en una categoría de kata masculino tremendamente exigente.

La crónica de Rabat no debe escribirse desde el desastre, pero tampoco desde la complacencia. España volvió a estar en la conversación, sí. Pero en la Premier League, estar no basta. Hay que quedarse hasta el domingo. Y, sobre todo, hay que subirse al podio.

España firma un Mundial Universitario de altura en Brasilia

España firma un Mundial Universitario de altura en Brasilia

El karate español sale reforzado del Campeonato del Mundo Universitario con oros individuales, dominio en kata por equipos y una actuación coral de enorme profundidad competitiva

España dejó una de las actuaciones más completas del Campeonato del Mundo Universitario de Karate disputado en Brasilia. La delegación española combinó títulos individuales, medallas por equipos y varios puestos de alto valor competitivo en una cita internacional que reunió a algunos de los mejores karatekas universitarios del panorama mundial.

El balance habla por sí solo: oros para Jorge Pérez Lorite, Insaf Bentama, Julia Just, los dos equipos de kata y el equipo masculino de kumite; platas para Joan Just y el equipo femenino de kumite; y bronces para Mireia Vizuete, Alejandro Jiménez y Abril Angulo. Más allá del medallero, Brasilia dejó una lectura clara: España no acudió con nombres aislados, sino con una estructura competitiva capaz de responder en kata, kumite, masculino, femenino, individual y por equipos.

Jorge Pérez Lorite, campeón con una final de alto voltaje

Uno de los grandes nombres propios del campeonato fue Jorge Pérez Lorite. El madrileño se proclamó campeón del mundo universitario en kumite -60 kg después de completar un recorrido impecable y cerrar el torneo con una final ajustada, emocionante y de mucho carácter, resuelta por 10-8.

Su camino hasta el oro ya anticipaba que no estaba en Brasilia para conformarse. Superó a rivales de Bélgica, Haití, Sudáfrica y Turquía antes de alcanzar la pelea decisiva. En la final, Pérez Lorite sostuvo el pulso competitivo hasta el final y terminó subiendo a lo más alto del podio mundial universitario.

El resultado tiene además una lectura especialmente interesante: Jorge venía de ser bronce en el Campeonato de España Absoluto 2026 en -60 kg. En Brasilia, lejos de quedar marcado por ese papel de aspirante nacional, dio un salto competitivo de enorme valor internacional. De bronce nacional a campeón mundial universitario. Pocas frases resumen mejor la dimensión de su campeonato.

Insaf Bentama y Julia Just elevan el kumite femenino español

El kumite femenino también dejó dos títulos de enorme peso para España.

Insaf Bentama se proclamó campeona del mundo universitaria en -55 kg tras un campeonato de una autoridad tremenda. Su recorrido fue contundente: 8-0 ante Sudáfrica, 4-1 frente a Francia, 8-0 contra Arabia Saudí, 1-0 ante Tailandia y 12-7 frente a Italia antes de alcanzar la final, donde se impuso a la representante de Irán. No fue solo un oro; fue una demostración de regularidad, eficacia y capacidad para adaptarse a marcadores muy distintos.

Julia Just firmó otro de los grandes momentos españoles en Brasilia. En -68 kg, la catalana completó un campeonato de enorme madurez competitiva y se proclamó campeona del mundo universitaria tras imponerse en la final a la representante francesa por 6-1. Su oro confirma una progresión que ya venía apuntando fuerte: en el Campeonato de España Absoluto 2026 había sido bronce en -68 kg, y en Brasilia convirtió esa presencia en el podio nacional en un título mundial universitario.

La lectura es evidente: el kumite femenino español no solo compite, sino que gana finales internacionales.

Joan Just, plata en -75 kg y confirmación internacional

Joan Just también fue protagonista en Brasilia con una medalla de plata en -75 kg. Su campeonato fue sólido desde el inicio: venció a Eslovaquia por 4-0, a Hong Kong por 9-1, a Macedonia por 3-2 y superó a Turquía en un combate igualado que terminó 4-4.

En la final cayó ante el competidor iraní, pero su plata tiene mucho valor dentro de una categoría siempre exigente y de alto ritmo competitivo. Joan llegaba además como subcampeón de España Absoluto 2026 en -75 kg, lo que convierte su resultado en Brasilia en una confirmación: su rendimiento nacional ya tenía traducción internacional.

Mireia Vizuete y Alejandro Jiménez, dos bronces con lectura de futuro

El medallero español también sumó dos bronces importantes en kumite.

Mireia Vizuete logró el bronce en -50 kg después de un campeonato muy serio. Ganó en cuartos de final a Tailandia y cayó en semifinales ante Irán, asegurando una medalla que refuerza su posición como una de las competidoras españolas a seguir. No es un resultado aislado: Mireia venía de proclamarse campeona de España Absoluta 2026 en -50 kg, y en Brasilia volvió a demostrar que su competitividad también aparece en escenario internacional.

Alejandro Jiménez consiguió el bronce en -84 kg tras pasar primero la fase de grupos, superar a Macedonia en cuartos de final y caer en semifinales ante Irán por 3-1. Su campeonato deja una lectura muy positiva: solvencia en la liguilla, capacidad para superar rondas eliminatorias y presencia en podio mundial universitario. En una categoría de mucho contacto, potencia y gestión táctica, su bronce tiene peso deportivo.

Abril Angulo, bronce en kata individual tras rozar la final

El kata individual también dejó una medalla española con mucho valor competitivo. Abril Angulo consiguió el bronce después de ganar su Round Robin ante rivales de gran entidad, incluidas medallistas europeas, y caer en semifinales por un ajustado 3-2.

Su campeonato fue una de esas actuaciones que no se explican solo por la medalla. Ganar un grupo en un Mundial Universitario, sostener el nivel ante competidoras contrastadas y quedarse a un solo voto de la final habla de madurez, presencia y capacidad para competir en escenarios grandes. Abril no solo subió al podio: dejó señales claras de que puede seguir creciendo en la élite del kata.

El kata español impone su sello por equipos

Si el kumite dejó nombres propios, el kata por equipos dejó una afirmación colectiva: España sigue siendo una referencia.

Los equipos masculino y femenino se proclamaron campeones del mundo universitarios bajo la dirección de Fran Salazar, completando un campeonato impecable y venciendo todas sus eliminatorias por 5-0. El dato no es menor. En kata por equipos, ganar está bien; ganar sin fisuras habla de sincronía, solidez técnica, confianza y una preparación muy precisa.

El equipo femenino se impuso en la final a la República Checa, mientras que el masculino hizo lo propio frente a Sudáfrica. Dos finales, dos oros y una misma sensación: el kata español llegó a Brasilia con autoridad y salió reforzado.

Los equipos de kumite completan el golpe español

El cierre por equipos terminó de dar dimensión al campeonato español.

El equipo masculino de kumite conquistó el oro después de superar a Brasil por 3-0 en cuartos, a Irán por 3-2 en semifinales y a Macedonia por 3-1 en la final. El recorrido fue exigente y progresivo: solvencia ante el anfitrión, victoria de carácter frente a una potencia como Irán y autoridad en la final.

El equipo femenino de kumite logró la plata tras ganar a Francia por 2-1 y a Macedonia por 2-0 antes de caer en la final ante Turquía por 1-1, decidida por puntos. Una final perdida por detalles, pero una plata de enorme valor. En competición por equipos, donde cada combate altera la dinámica emocional del conjunto, España volvió a demostrar que tiene bloque, no solo individualidades.

La dirección de los equipos de kumite corrió a cargo de Iván Leal y Rubén Rodríguez, en un campeonato que consolida el trabajo del grupo español en el contexto universitario internacional.

Irene Fernández, Martín González y Eva Otero, fuera del podio pero dentro de la lectura positiva

No todas las grandes actuaciones terminan en medalla, y el Mundial Universitario dejó varios ejemplos claros.

Irene Fernández, en +68 kg, y Martín González, en +84 kg, completaron una fase de grupos muy sólida. Irene venció sus combates por 8-0, 6-0 y 8-0, mientras que Martín ganó 8-0 y 0-0. Ambos pasaron como primeros de sus liguillas y cayeron en cuartos de final. La ausencia de repesca en esta competición les dejó sin opción de seguir peleando por el bronce, pero su rendimiento previo fue de alto nivel.

Eva Otero también firmó una actuación destacada en -61 kg. Pasó primera de grupo después de una liguilla casi impecable y cayó en cuartos de final ante Tailandia, también sin opción de repesca. Su campeonato se quedó a las puertas de la medalla, pero dejó una imagen competitiva muy seria.

Estos resultados son importantes para leer el conjunto. España no solo sumó medallas: colocó a varios deportistas en rondas avanzadas, compitiendo de tú a tú en categorías de máximo nivel universitario.

Un campeonato que confirma profundidad y presente competitivo

Brasilia deja una conclusión evidente para el karate español: hay presente, hay fondo de armario y hay capacidad para competir en varios frentes a la vez.

Los oros individuales de Jorge Pérez Lorite, Insaf Bentama y Julia Just dieron brillo al resultado. Los títulos por equipos en kata y kumite masculino añadieron una dimensión colectiva. Las platas de Joan Just y del equipo femenino de kumite confirmaron la competitividad del grupo. Y los bronces de Mireia Vizuete, Alejandro Jiménez y Abril Angulo completaron una actuación muy difícil de reducir a una simple lista de medallas.

España salió de Brasilia con campeones, finalistas, medallistas y competidores que rozaron el podio. Y eso, en un Campeonato del Mundo Universitario, tiene una lectura que va más allá del resultado inmediato: el relevo competitivo está vivo, el nivel universitario español tiene peso internacional y varios nombres llaman ya a la puerta de citas mayores.

El Mundial Universitario de Brasilia no fue una buena actuación española. Fue una demostración coral.