El karate español sale reforzado del Campeonato del Mundo Universitario con oros individuales, dominio en kata por equipos y una actuación coral de enorme profundidad competitiva
España dejó una de las actuaciones más completas del Campeonato del Mundo Universitario de Karate disputado en Brasilia. La delegación española combinó títulos individuales, medallas por equipos y varios puestos de alto valor competitivo en una cita internacional que reunió a algunos de los mejores karatekas universitarios del panorama mundial.
El balance habla por sí solo: oros para Jorge Pérez Lorite, Insaf Bentama, Julia Just, los dos equipos de kata y el equipo masculino de kumite; platas para Joan Just y el equipo femenino de kumite; y bronces para Mireia Vizuete, Alejandro Jiménez y Abril Angulo. Más allá del medallero, Brasilia dejó una lectura clara: España no acudió con nombres aislados, sino con una estructura competitiva capaz de responder en kata, kumite, masculino, femenino, individual y por equipos.
Jorge Pérez Lorite, campeón con una final de alto voltaje
Uno de los grandes nombres propios del campeonato fue Jorge Pérez Lorite. El madrileño se proclamó campeón del mundo universitario en kumite -60 kg después de completar un recorrido impecable y cerrar el torneo con una final ajustada, emocionante y de mucho carácter, resuelta por 10-8.
Su camino hasta el oro ya anticipaba que no estaba en Brasilia para conformarse. Superó a rivales de Bélgica, Haití, Sudáfrica y Turquía antes de alcanzar la pelea decisiva. En la final, Pérez Lorite sostuvo el pulso competitivo hasta el final y terminó subiendo a lo más alto del podio mundial universitario.
El resultado tiene además una lectura especialmente interesante: Jorge venía de ser bronce en el Campeonato de España Absoluto 2026 en -60 kg. En Brasilia, lejos de quedar marcado por ese papel de aspirante nacional, dio un salto competitivo de enorme valor internacional. De bronce nacional a campeón mundial universitario. Pocas frases resumen mejor la dimensión de su campeonato.
Insaf Bentama y Julia Just elevan el kumite femenino español
El kumite femenino también dejó dos títulos de enorme peso para España.
Insaf Bentama se proclamó campeona del mundo universitaria en -55 kg tras un campeonato de una autoridad tremenda. Su recorrido fue contundente: 8-0 ante Sudáfrica, 4-1 frente a Francia, 8-0 contra Arabia Saudí, 1-0 ante Tailandia y 12-7 frente a Italia antes de alcanzar la final, donde se impuso a la representante de Irán. No fue solo un oro; fue una demostración de regularidad, eficacia y capacidad para adaptarse a marcadores muy distintos.
Julia Just firmó otro de los grandes momentos españoles en Brasilia. En -68 kg, la catalana completó un campeonato de enorme madurez competitiva y se proclamó campeona del mundo universitaria tras imponerse en la final a la representante francesa por 6-1. Su oro confirma una progresión que ya venía apuntando fuerte: en el Campeonato de España Absoluto 2026 había sido bronce en -68 kg, y en Brasilia convirtió esa presencia en el podio nacional en un título mundial universitario.
La lectura es evidente: el kumite femenino español no solo compite, sino que gana finales internacionales.
Joan Just, plata en -75 kg y confirmación internacional
Joan Just también fue protagonista en Brasilia con una medalla de plata en -75 kg. Su campeonato fue sólido desde el inicio: venció a Eslovaquia por 4-0, a Hong Kong por 9-1, a Macedonia por 3-2 y superó a Turquía en un combate igualado que terminó 4-4.
En la final cayó ante el competidor iraní, pero su plata tiene mucho valor dentro de una categoría siempre exigente y de alto ritmo competitivo. Joan llegaba además como subcampeón de España Absoluto 2026 en -75 kg, lo que convierte su resultado en Brasilia en una confirmación: su rendimiento nacional ya tenía traducción internacional.
Mireia Vizuete y Alejandro Jiménez, dos bronces con lectura de futuro
El medallero español también sumó dos bronces importantes en kumite.
Mireia Vizuete logró el bronce en -50 kg después de un campeonato muy serio. Ganó en cuartos de final a Tailandia y cayó en semifinales ante Irán, asegurando una medalla que refuerza su posición como una de las competidoras españolas a seguir. No es un resultado aislado: Mireia venía de proclamarse campeona de España Absoluta 2026 en -50 kg, y en Brasilia volvió a demostrar que su competitividad también aparece en escenario internacional.
Alejandro Jiménez consiguió el bronce en -84 kg tras pasar primero la fase de grupos, superar a Macedonia en cuartos de final y caer en semifinales ante Irán por 3-1. Su campeonato deja una lectura muy positiva: solvencia en la liguilla, capacidad para superar rondas eliminatorias y presencia en podio mundial universitario. En una categoría de mucho contacto, potencia y gestión táctica, su bronce tiene peso deportivo.
Abril Angulo, bronce en kata individual tras rozar la final
El kata individual también dejó una medalla española con mucho valor competitivo. Abril Angulo consiguió el bronce después de ganar su Round Robin ante rivales de gran entidad, incluidas medallistas europeas, y caer en semifinales por un ajustado 3-2.
Su campeonato fue una de esas actuaciones que no se explican solo por la medalla. Ganar un grupo en un Mundial Universitario, sostener el nivel ante competidoras contrastadas y quedarse a un solo voto de la final habla de madurez, presencia y capacidad para competir en escenarios grandes. Abril no solo subió al podio: dejó señales claras de que puede seguir creciendo en la élite del kata.
El kata español impone su sello por equipos
Si el kumite dejó nombres propios, el kata por equipos dejó una afirmación colectiva: España sigue siendo una referencia.
Los equipos masculino y femenino se proclamaron campeones del mundo universitarios bajo la dirección de Fran Salazar, completando un campeonato impecable y venciendo todas sus eliminatorias por 5-0. El dato no es menor. En kata por equipos, ganar está bien; ganar sin fisuras habla de sincronía, solidez técnica, confianza y una preparación muy precisa.
El equipo femenino se impuso en la final a la República Checa, mientras que el masculino hizo lo propio frente a Sudáfrica. Dos finales, dos oros y una misma sensación: el kata español llegó a Brasilia con autoridad y salió reforzado.
Los equipos de kumite completan el golpe español
El cierre por equipos terminó de dar dimensión al campeonato español.
El equipo masculino de kumite conquistó el oro después de superar a Brasil por 3-0 en cuartos, a Irán por 3-2 en semifinales y a Macedonia por 3-1 en la final. El recorrido fue exigente y progresivo: solvencia ante el anfitrión, victoria de carácter frente a una potencia como Irán y autoridad en la final.
El equipo femenino de kumite logró la plata tras ganar a Francia por 2-1 y a Macedonia por 2-0 antes de caer en la final ante Turquía por 1-1, decidida por puntos. Una final perdida por detalles, pero una plata de enorme valor. En competición por equipos, donde cada combate altera la dinámica emocional del conjunto, España volvió a demostrar que tiene bloque, no solo individualidades.
La dirección de los equipos de kumite corrió a cargo de Iván Leal y Rubén Rodríguez, en un campeonato que consolida el trabajo del grupo español en el contexto universitario internacional.
Irene Fernández, Martín González y Eva Otero, fuera del podio pero dentro de la lectura positiva
No todas las grandes actuaciones terminan en medalla, y el Mundial Universitario dejó varios ejemplos claros.
Irene Fernández, en +68 kg, y Martín González, en +84 kg, completaron una fase de grupos muy sólida. Irene venció sus combates por 8-0, 6-0 y 8-0, mientras que Martín ganó 8-0 y 0-0. Ambos pasaron como primeros de sus liguillas y cayeron en cuartos de final. La ausencia de repesca en esta competición les dejó sin opción de seguir peleando por el bronce, pero su rendimiento previo fue de alto nivel.
Eva Otero también firmó una actuación destacada en -61 kg. Pasó primera de grupo después de una liguilla casi impecable y cayó en cuartos de final ante Tailandia, también sin opción de repesca. Su campeonato se quedó a las puertas de la medalla, pero dejó una imagen competitiva muy seria.
Estos resultados son importantes para leer el conjunto. España no solo sumó medallas: colocó a varios deportistas en rondas avanzadas, compitiendo de tú a tú en categorías de máximo nivel universitario.
Un campeonato que confirma profundidad y presente competitivo
Brasilia deja una conclusión evidente para el karate español: hay presente, hay fondo de armario y hay capacidad para competir en varios frentes a la vez.
Los oros individuales de Jorge Pérez Lorite, Insaf Bentama y Julia Just dieron brillo al resultado. Los títulos por equipos en kata y kumite masculino añadieron una dimensión colectiva. Las platas de Joan Just y del equipo femenino de kumite confirmaron la competitividad del grupo. Y los bronces de Mireia Vizuete, Alejandro Jiménez y Abril Angulo completaron una actuación muy difícil de reducir a una simple lista de medallas.
España salió de Brasilia con campeones, finalistas, medallistas y competidores que rozaron el podio. Y eso, en un Campeonato del Mundo Universitario, tiene una lectura que va más allá del resultado inmediato: el relevo competitivo está vivo, el nivel universitario español tiene peso internacional y varios nombres llaman ya a la puerta de citas mayores.
El Mundial Universitario de Brasilia no fue una buena actuación española. Fue una demostración coral.

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