España sostiene su Europeo desde el kata y el para-karate en Frankfurt

May 24, 2026

Paola García, Raúl Martín y los equipos de kata mantienen a España en el podio continental, mientras el kumite deja actuaciones competitivas pero sin medalla

España cerró su participación en el Campeonato de Europa Senior de Karate 2026, celebrado en Frankfurt, con una lectura bastante clara: el kata volvió a ser el gran sostén competitivo del equipo nacional, el para-karate añadió una de las historias más valiosas del campeonato y el kumite dejó recorridos de nivel, pero sin premio en forma de medalla.

No fue un Europeo redondo para la delegación española. Tampoco uno menor. España volvió a colocar nombres importantes en finales, bronces y repescas, confirmó la vigencia de su escuela de kata y mostró señales interesantes en varias categorías de kumite, aunque ahí el balance exige más análisis que celebración.

El campeonato dejó medallas, finales ajustadas, descalificaciones dolorosas, combates sin repesca y varios deportistas jóvenes compitiendo ya en escenarios de máxima exigencia europea. Un Europeo con luces claras, sombras evidentes y mucho material para leer más allá del medallero.

Paola García, plata europea en una final decidida por la mínima

Paola García volvió a demostrar que pertenece al núcleo duro del kata europeo. La extremeña alcanzó una nueva final continental y cayó por la mínima, 4-3, ante la italiana Terryana D’Onofrio, una de las grandes referencias internacionales de la modalidad.

La plata de Paola tiene mucho valor competitivo. No solo por el metal, sino por lo que confirma: su presencia en las rondas decisivas ya no es una aparición puntual, sino una constante. En Frankfurt volvió a plantarse en la pelea por el oro y obligó a que la final se resolviera en el margen más estrecho posible.

En kata, un 4-3 no es una derrota amplia disfrazada de resultado ajustado. Es una frontera mínima. Una decisión de bandera. Un detalle técnico, una sensación de mayor limpieza, una transición, una respiración, una gestión del ritmo. Ese tipo de final confirma que Paola sigue estando entre las deportistas que marcan el nivel de la categoría.

España encontró en ella su gran referencia individual femenina. Otra vez.

Raúl Martín Romero vuelve al podio continental

También en kata individual masculino llegó una de las grandes noticias para el equipo español. Raúl Martín Romero volvió a subir al podio europeo y lo hizo con una actuación de mucho peso competitivo.

El madrileño superó a Kosovo, Grecia y Portugal antes de encontrarse en semifinales con el italiano Alessio Ghinami, subcampeón del mundo y uno de los nombres fuertes del panorama internacional. La derrota ante Ghinami cerró el camino hacia la final, pero no el campeonato de Raúl.

En la pelea por el bronce, Martín respondió con madurez y venció al representante sueco por 4-3. Otro resultado al límite. Otra medalla decidida por pequeños detalles. Y otra demostración de que el kata masculino español sigue teniendo presencia real en el podio continental.

Raúl venía de ser plata europea en 2025 y en Frankfurt añadió un bronce a su trayectoria. No es continuidad menor: es mantenerse entre los mejores en un momento en el que el relevo del kata masculino español necesitaba nombres capaces de sostener responsabilidad internacional.

Raúl ya no compite solo como promesa ni como alternativa. Compite como realidad.

Los equipos de kata vuelven a responder

La buena salud del kata español no se explicó solo desde las actuaciones individuales. Los dos equipos nacionales también subieron al podio, reforzando una idea que España viene construyendo desde hace años: hay escuela, hay bloque y hay profundidad.

El equipo femenino, formado por Irene Yao, Paola García, Carla Guardeño y Abril Angulo, volvió a firmar un campeonato de nivel. España superó con solvencia a Turquía, cayó después ante Italia en semifinales y acabó encontrando el bronce frente a Montenegro.

El resultado mantiene al equipo femenino español entre las grandes referencias europeas. No repetir una final puede dejar cierto sabor competitivo de exigencia, pero seguir en el podio continental habla de regularidad, de estructura y de capacidad para competir cuando el margen se estrecha.

En el cuadro masculino, Raúl Martín Romero, Alejandro Galán, Iván Martín y Antonio Lozano también conquistaron el bronce. España venció a Hungría y Montenegro, cayó por la mínima ante Turquía, 4-3, y después resolvió la pelea por el tercer puesto ante Polonia.

Ese 4-3 contra Turquía deja la sensación de que el equipo estuvo a una bandera de pelear por el oro. Pero más importante aún fue la reacción posterior. En los campeonatos grandes, perder una semifinal ajustada puede romper anímicamente a un equipo. España no se cayó. Salió a por el bronce y lo consiguió.

Con las medallas de Paola, Raúl y ambos equipos, el kata volvió a ser el pilar del Europeo español.

Isabel Nieto, una final que se escapó de la forma más dura

En kumite, la actuación más cercana al podio llegó de la mano de Isabel Nieto en -68 kg. La española completó una gran jornada inicial, superando a Chipre, Kosovo y Portugal, y se plantó en semifinales con opciones reales de final europea.

Ahí llegó uno de los momentos más duros para España en Frankfurt. Isabel mandaba 6-5 ante la competidora croata cuando fue descalificada por Hansoku tras una salida del tatami. La final se escapó de golpe, en una acción que cambió por completo el sentido de su campeonato.

La española tuvo después la oportunidad de pelear por el bronce, pero enfrente estaba Iryna Zaretska, una de las grandes referencias mundiales del kumite. La azerbaiyana cerró el camino al podio y dejó a Isabel sin medalla.

El resultado duele porque el campeonato estaba siendo muy serio. Isabel no se quedó cerca por sensaciones: se quedó cerca de verdad. Había ganado tres combates, estaba por delante en semifinales y acabó fuera de la final por una situación límite. En kumite, a veces el margen entre una final europea y una jornada sin medalla es cruelmente pequeño.

Mireia Vizuete, una lectura muy positiva en -50 kg

Una de las actuaciones más interesantes del kumite femenino español llegó en -50 kg con Mireia Vizuete. La joven competidora completó un campeonato de mucho nivel, venciendo a Kosovo y Ucrania antes de caer en cuartos de final ante Croacia.

Mireia accedió después a la repesca, donde cerró su participación frente a Rumanía. No hubo medalla, pero sí una lectura importante: compitió, avanzó rondas y superó a rivales de experiencia internacional en una categoría donde cada combate exige muchísima precisión.

Su Europeo deja una sensación clara de crecimiento. No conviene inflar un resultado sin podio, pero tampoco reducirlo a una eliminación. En Frankfurt, Mireia dejó señales de que puede ser una pieza importante en el futuro inmediato del kumite español.

Y eso, para una categoría tan dura como -50 kg, no es poca cosa.

Ruth Lorenzo, Mar Trenado y María Torres: recorridos distintos, mismo cierre sin medalla

Ruth Lorenzo tuvo una participación breve en -55 kg. La gallega cayó en su primer combate ante Bosnia por la mínima, 1-0, y se quedó sin opción de repesca. Fue uno de esos cruces que dejan poco margen narrativo: un combate cerrado, un marcador mínimo y un campeonato que termina demasiado pronto.

Mar Trenado sí pudo construir más recorrido en -61 kg. Superó sus dos primeras rondas ante Alemania y Letonia, firmando un inicio sólido, pero su camino quedó frenado frente a Azerbaiyán. Al no disponer de repesca, su competición individual terminó sin opción de pelear por las medallas.

En +68 kg, María Torres también tuvo una jornada de recorrido irregular. La malagueña venció a Turquía, cayó ante Francia y posteriormente superó a una competidora EKF antes de ceder ante Montenegro. No pudo repetir el bronce continental del año anterior, pero volvió a competir en una categoría de máxima exigencia física y táctica.

El kumite femenino español dejó, por tanto, varias lecturas. Isabel Nieto fue quien más cerca estuvo del podio. Mireia Vizuete dejó una actuación de futuro. Mar Trenado avanzó rondas. Ruth Lorenzo cayó por la mínima. María Torres tuvo recorrido, pero sin premio. Buenas señales parciales, aunque el balance global queda marcado por la ausencia de medallas.

Kumite masculino: actuaciones competitivas, pero sin continuidad hacia el podio

En kumite masculino, España tampoco logró entrar en el medallero, aunque hubo varios recorridos con elementos positivos.

Unai Chica completó una actuación destacada en -60 kg. Venció a Kosovo y Rumanía, cayó ante el representante griego y, ya en la repesca, no pudo superar a Macedonia. Su campeonato dejó una lectura positiva por volumen competitivo y por capacidad para avanzar rondas en una categoría siempre incómoda.

Alex Ortiz de Zárate finalizó su participación en -67 kg tras caer ante Letonia, sin opción de repesca. Fue uno de esos cruces que no permiten reconstruir el campeonato por la vía secundaria. En Europeo senior, no depender de uno mismo tras una derrota es una de las partes más duras del sistema competitivo.

Izan Martín, en -75 kg, venció a Albania, cayó ante Francia y entró en repesca, donde cedió frente a Azerbaiyán. Su recorrido, pese a no acabar en medalla, dejó señales interesantes por juventud, valentía competitiva y capacidad para mantenerse dentro del campeonato tras el primer tropiezo.

En -84 kg, Iker Leal comenzó con victoria ante Islandia, pero después se cruzó con Valerii Chobotar, una referencia internacional de enorme nivel. El combate cerró su camino individual, aunque la actuación volvió a mostrar que Iker está compitiendo ya en un contexto de máxima exigencia.

Borja Gutiérrez, en +84 kg, venció al representante de Inglaterra y cayó posteriormente ante Azerbaiyán, sin opción de repesca. Su participación terminó pronto, pero con una primera victoria que al menos le permitió entrar en competición con buen pie.

El balance masculino, como el femenino, necesita una lectura serena. Hubo victorias, hubo repescas, hubo cruces duros y hubo competidores jóvenes dando pasos. Pero el Europeo se mide también por la capacidad de llegar al sábado y al domingo con opciones reales de medalla. En Frankfurt, el kumite español no logró transformar esas actuaciones en podio.

El para-karate español también sube al podio

El para-karate aportó una de las notas más importantes del campeonato para España. Carlos Huertas Ruiz alcanzó la final continental en K21 masculino y se colgó la plata europea tras caer ante el competidor alemán. La RFEK destacó su actuación como un kata espectacular, de esos que dejan la sensación de haber estado muy cerca del oro.

La plata de Carlos tiene un valor deportivo evidente, pero también simbólico. El para-karate necesita visibilidad, seguimiento y relato. Frankfurt dejó una prueba clara de que España tiene deportistas capaces de competir por finales europeas y de generar emoción real en el tatami.

En K21 femenino llegaron además los bronces de Cristina Alepuz y Lucía Sánchez, dos medallas que refuerzan el peso del para-karate dentro del balance español.

También rozaron el podio Andrea Matarí y María García en K22, además de Iván Martín en K22 masculino, que cayeron en sus opciones de bronce. En el caso de Iván Martín conviene hacer una precisión importante: no debe confundirse con Iván Martín Montenegro, integrante del equipo masculino de kata. Son deportistas distintos.

El para-karate español salió de Frankfurt con medallas, presencia y nombres propios. Merece más espacio. No como apéndice decorativo del campeonato, sino como parte real del rendimiento de España en Europa.

Un Europeo de confirmación para el kata y de análisis para el kumite

El balance final de España en Frankfurt deja dos conclusiones principales.

La primera es evidente: el kata español sigue siendo una potencia continental. Paola García, Raúl Martín Romero y los dos equipos nacionales sostuvieron el medallero y confirmaron que España mantiene una estructura competitiva de alto nivel. No se trata solo de tener buenos nombres. Se trata de repetir presencia en rondas decisivas, de ganar bronces tras semifinales duras y de seguir apareciendo en los momentos donde se reparte el metal.

La segunda lectura es más exigente: el kumite necesita convertir buenas actuaciones en resultados de podio. Hubo victorias importantes, recorridos serios y competidores que dejaron buenas sensaciones, especialmente Isabel Nieto, Mireia Vizuete, Unai Chica, Mar Trenado e Izan Martín. Pero en un Europeo senior, las sensaciones deben acabar transformándose en medallas con más frecuencia si España quiere equilibrar su peso internacional entre kata y kumite.

Frankfurt no deja un mal campeonato para España. Deja un campeonato con un kata fuerte, un para-karate que empieza a reclamar más atención y un kumite que compitió, pero que se quedó sin premio.

Y esa es quizá la lectura más honesta: España sigue estando arriba, pero el Europeo también recuerda que estar cerca no basta. En el tatami continental, la diferencia entre confirmar y rozar se mide en una bandera, una salida, una repesca o un punto que no llega.

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