El campeón del mundo sub-21 habla con Dojo Digital sobre la confianza que le llevó al oro, la presión que llegará después y el esfuerzo de una familia que le acompaña dentro y fuera del tatami.
Ganar un Campeonato del Mundo permite cumplir un sueño, pero también abre una etapa nueva. Llegan las expectativas, los rivales miran de otra manera y aparece un desafío que no termina con la entrega de medallas: seguir creciendo después de haber alcanzado la cima.
Izan Martín Peña acaba de conquistar el título mundial sub-21 de kumite -75 kg. Tiene 19 años, estudia Ciencias del Deporte y ya ha comprobado que puede disputar medallas en categoría absoluta, como demostró con su bronce en la Series A de Salzburgo.
En esta entrega de «Más allá del podio», conversamos sobre lo que vivió en el Mundial y lo que espera de su futuro. También sobre sus padres, que son sus entrenadores; los planes con amigos que ha tenido que dejar pasar y el apoyo que necesita para continuar recorriendo el circuito internacional.
Llegabas a tu primer Campeonato del Mundo con la selección española y has regresado con el oro. ¿En qué momento del campeonato empezaste a pensar que realmente podías convertirte en campeón del mundo?
Empecé a creer que podía ser campeón del mundo cuando me planté en la semifinal y la resolví con tanta soltura. Llegué a la final con mucha confianza y sintiendo que podía conseguir el oro. Salí bastante concentrado y con esa confianza para llevarme la victoria y convertirme en campeón del mundo.
En semifinales superaste por 9-1 al turco Osman Burak Keles y en la final venciste por 6-4 al marroquí Haitam Oufkir. ¿Qué recuerdas especialmente de aquella final? ¿Hubo algún momento en el que sentiste que el combate podía escaparse?
No escuchaba a nadie: estaba completamente centrado en el tatami. Empecé ganando 4-0 y después el marroquí comenzó a remontar un poco. Podía parecer que el combate estaba algo fuera de control, pero en mi cabeza lo tenía bastante controlado y seguía pensando que iba a conseguir el oro.
En kumite, una decisión tomada en una fracción de segundo puede cambiar un combate. ¿Qué crees que ha marcado la diferencia en tu forma de competir para llegar hasta este título mundial?
Creo que no ha cambiado nada, porque llevo compitiendo así desde que empecé. Siempre he sido muy disciplinado y no he parado de entrenar. Durante el combate, mi forma de pelear se va adaptando y, si tiene que cambiar, cambia en el momento. En un combate puede pasar cualquier cosa y tienes que saber fluir.
El desafío de seguir arriba
En tu próxima competición saldrás al tatami siendo campeón del mundo, con las expectativas que eso genera. ¿Crees que cambiará tu manera de afrontar los combates?
Sí, creo que ahora voy a sentir bastante presión al pelear. Al ser campeón del mundo, cuando compita en España todo el mundo va a querer enfrentarse a mí y ganarme. Así que creo que, a partir de ahora, voy a salir con esa presión.
Después de alcanzar lo más alto del podio mundial, ¿qué crees que será más difícil: haber llegado hasta ahí o demostrar que puedes mantenerte entre los mejores?
Lo más difícil es demostrar que puedes estar ahí y mantenerte. Sobre todo en karate, hay que ser regular. Para seguir entre los mejores tienes que continuar ganando en campeonatos de Europa, del mundo y en las Premier League. Hay que seguir demostrando esa constancia y consiguiendo resultados a nivel internacional.
¿Te preocupa que, después de este éxito, una derrota pueda interpretarse de manera diferente? ¿Cómo te gustaría que se valorara tu trayectoria a partir de ahora?
No. Al final somos humanos y una derrota siempre puede llegar.
Me gustaría que mi trayectoria también pudiera traducirse en algún patrocinador o alguna ayuda para afrontar los viajes internacionales. Cuento con el apoyo de la federación, pero también con la ayuda de mis padres, que ponen dinero para que pueda viajar a muchas competiciones, como las Premier League. Me vendría bien algún patrocinador o alguna ayuda más para poder seguir compitiendo.
Crecer entre los sénior
Hace unas semanas conseguiste el bronce en la Series A de Salzburgo compitiendo en categoría absoluta. ¿Qué diferencias encuentras entre enfrentarte a los mejores sub-21 y competir contra karatekas sénior con más experiencia internacional?
En Salzburgo conseguí el tercer puesto y pude ver el nivel que tienen los sénior, pero también que puedo estar a su altura y plantarles cara. Peleé contra el armenio que es tercero del mundo y perdí 8-5, en un combate bastante ajustado. Me faltaba creérmelo para ver que podía ganarle.
En sénior son bastante más fuertes, hay más contacto y los combates son más intensos. Después, cuando fui al Mundial sub-21, noté bastante la diferencia. Conforme iban pasando los combates, lo veía más asequible.
Hay competidores que destacan por su capacidad técnica, otros por su lectura táctica y otros por su fortaleza mental. ¿Qué consideras que es actualmente tu mayor virtud sobre el tatami y qué aspecto de tu kumite necesitas seguir mejorando?
Creo que mi actitud es bastante humilde y que trato a todos los rivales por igual. Peleo de la misma manera contra todos, sean campeones del mundo o de España.
Debería mejorar un poco mi manera de plantear los combates y analizar más a los rivales antes de salir. En el tatami soy muy fluido y voy viendo cómo pasan las cosas. Soy más espontáneo, de dejar que surja lo que tenga que surgir.
La familia y el tiempo que no se ve
Has crecido en una familia muy vinculada al karate y tus padres también participan en tu preparación. ¿Cómo se consigue separar la relación familiar de la exigencia deportiva cuando quienes te entrenan son también tus padres?
Mis entrenadores han sido mis padres de toda la vida. Compartir esa relación es muy bonito, pero también te exigen mucho más que otro entrenador. Para ellos tienes que ser el mejor y demostrarlo en cada combate y en cada competición.
Tienes 19 años, estudias Ciencias del Deporte y estás empezando a construir una trayectoria internacional importante. ¿Qué has tenido que sacrificar para llegar hasta aquí y qué te gustaría conservar de tu vida fuera de la competición?
Sobre todo, he sacrificado tiempo con mis amigos. Muchas veces no he podido salir con ellos o ir a alguna fiesta porque tenía que quedarme en casa o ir a entrenar. También me he perdido planes de fin de semana, como ir a una casa rural, porque estaba de competición.
Me gustaría tener más tiempo para compartir con ellos. Siento que les he dedicado demasiado poco porque estoy todo el día viajando.
Un Mundial absoluto en el horizonte
Ya has manifestado que uno de tus grandes objetivos es conquistar un Campeonato del Mundo absoluto. ¿Qué crees que te falta todavía para poder competir por ese título y cómo piensas trabajar para conseguirlo?
Creo que necesito consolidarme un poco más en sénior y llevar unos años más compitiendo en esa categoría. Todo puede pasar, porque considero que tengo el nivel, pero me falta un poco más de rodaje con los sénior para poder conseguir ese título de campeón del mundo absoluto.
Izan, ahora que ya sabes lo que es ser campeón del mundo, ¿qué te queda por demostrarte a ti mismo?
Me queda demostrarme que puedo ser constante y mantener este nivel durante muchos años, hasta que me retire. Seguir ganando campeonatos internacionales y campeonatos de España. Eso es lo que quiero demostrarme a mí mismo.
Fuera del tatami
El detector de poder. En Dragon Ball, los guerreros utilizaban un dispositivo para medir la fuerza de sus rivales. Imagina que antes de cada combate pudieras ponerte uno. ¿Qué te gustaría que midiera realmente de tu adversario: su velocidad, su técnica, su capacidad táctica o lo que está pensando?
Me gustaría saber qué está pensando el contrario para poder anticiparme y contraatacar. Saber lo que va a hacer me permitiría ganarle mucho más fácilmente.
Un día sin karate. Después de semanas de entrenamientos, viajes y competiciones, te regalan un día totalmente libre. ¿Cuál sería tu plan perfecto y con quién lo compartirías?
Ahora mismo, después de conseguir este título, mi plan perfecto sería celebrarlo a lo grande con los míos. Irnos un fin de semana entero a una casa rural o a un apartamento en alguna ciudad y estar todos juntos, con la gente que me ha apoyado desde el principio.
Izan habla del futuro con la confianza de quien ya ha ganado un Mundial y con la conciencia de que todavía necesita experiencia. Quiere consolidarse entre los sénior, seguir consiguiendo resultados y demostrar que puede mantenerse durante años.
Pero su primera celebración tiene un destino más cercano: un fin de semana con los suyos. Después de tantos viajes y planes aplazados, también quiere compartir el oro con quienes le han acompañado hasta aquí.
Gracias, Izan, por compartir tu experiencia con Dojo Digital.
Entrevista: David Cruz · Dojo Digital
«Más allá del podio»

0 comentarios