La Liga Nacional Máster arranca con autoridad

Mar 3, 2026

Nivel real, ambiente ejemplar y una Vet3 que ya es presente competitivo

La primera jornada de la Liga Nacional Máster no fue simplemente el arranque del calendario. Fue una confirmación. Confirmación de que el bloque veterano ha dejado de ser un complemento dentro del circuito y se ha convertido en una estructura competitiva con peso propio. Confirmación de que el nivel es real. Y confirmación de que el máster compite, y compite muy en serio.

Desde primera hora el ambiente en el pabellón transmitía algo distinto. Ritmo alto en los tatamis, encuentros ajustados, concentración absoluta en cada salida. No había sensación de jornada de transición. Había tensión competitiva. Y eso se notó tanto en kata como en kumite, en masculino y en femenino, en todas las franjas de edad.

El kata masculino dejó claro que atraviesa un momento de madurez competitiva. En Vet1 (35–40), Rubén González de Fez abrió la jornada con autoridad. En Vet2 (41–45), la presencia de Valentín Marcos volvió a elevar el estándar. Campeón de la categoría, su ejecución fue potente, limpia y estratégicamente impecable. Es uno de esos competidores que no solo gana, sino que marca referencia. Verle competir en directo es comprender cómo la experiencia internacional se traduce en control del tiempo, seguridad y capacidad de impacto.

Ese mismo peso histórico se vio también en el bloque femenino. En Vet2 (41–45), Paula Rodríguez Nieto no fue simplemente una campeona más de la jornada. Fue la presencia de una campeona de Europa y del Mundo dentro del circuito máster. Su participación no es simbólica; es estructural. Eleva la categoría. Recordó que el veterano puede reunir experiencia de élite mundial y convertirla en presente competitivo.

El bloque femenino, además, mostró profundidad real. Lara Herrero Merino dominó Vet1 con solvencia, Rosario Álvaro Higueras se impuso en Vet3 con autoridad, y en las categorías superiores se respiró oficio y madurez técnica. Gemma Rodríguez Pardo y Rosa Cuevas González demostraron que la experiencia no resta explosividad; la afina.

Fotografías de Real Federación Española de Kárate y Disciplinas Asociadas

En kumite, tanto masculino como femenino, se vio intensidad con lectura táctica. En el bloque masculino, César Castaño Fernández y Pablo del Barrio Ramos se llevaron los oros en VetX2, mostrando combates estratégicos y físicamente exigentes. En VetX3 la intensidad fue constante, con decisiones ajustadas y ritmo alto. En femenino, Iratxe Larrañaga, Josune Rodríguez López y María Dolores Hoz García dominaron sus respectivas categorías en combates bien gestionados, confirmando que el kumite máster combina experiencia y competitividad real.

También hubo espacio para el parakarate, con presencia sólida dentro del programa y respeto absoluto en el pabellón. Más que una categoría añadida, forma parte natural de la estructura competitiva.

Fotografías de Real Federación Española de Kárate y Disciplinas Asociadas

Y entonces llegamos a Vet3 masculina (46–50). Veintiséis competidores. Solo ese número ya explica el contexto. En máster, eso no es una cifra anecdótica; es una declaración de intenciones. Desde octavos ya se vieron cruces que podían haber sido finales anticipadas. No hubo rondas cómodas. No hubo trámites.

Uno de los primeros avisos fue el enfrentamiento entre David Saorín y Sven Krings. Intensidad desde el inicio. Sven avanzó y más tarde confirmaría su nivel llevándose un bronce muy trabajado. Técnico, concentrado y, fuera del tatami, cercano y generoso. De esos rivales que elevan el nivel competitivo… y humano.

En el otro lado del cuadro, los aspirantes empezaron a cruzarse demasiado pronto. David Aparicio Fernández fue creciendo ronda a ronda, con un Shito-ryu potente y limpio, hasta firmar una plata de enorme mérito. Sergio Felipe De Cabo Machín mostró solidez, pero se encontró con Jesús Ruiz Alcolea, que ejecutó un Gojushiho de enorme fuerza y acabó imponiéndose en uno de los cruces más técnicos del campeonato.

Fotografías de Real Federación Española de Kárate y Disciplinas Asociadas

El duelo que todos esperaban terminó produciéndose. Damián Veiga frente a Óscar Botrán. Dos estilos, dos maneras de interpretar el kata al máximo nivel. El marcador fue 4–1 para Veiga, pero el cruce fue de altísima exigencia. Botrán volvió a demostrar su precisión y control técnico. Veiga combinó potencia, ritmo y una presencia que llenó el tatami. Se le veía sólido desde el calentamiento. Su progresión fue firme y terminó proclamándose campeón con autoridad. Oro merecido.

Los bronces fueron para Botrán y Sven Krings. Quintos terminaron Eduardo Menés Planas y Jesús Ruiz Alcolea en una categoría durísima. Séptimos, Francisco Javier Acedo Ruiz y Oumar Fall Ndao, este último cruzándose demasiado pronto con Veiga en un enfrentamiento que condicionó el recorrido del cuadro.

En un cuadro de 26 competidores, cada ronda es una prueba real. Aquí no hay margen para el error.

En lo personal, esta jornada tuvo un significado especial. Primera participación en Liga Nacional. Primera vez en Vet3. Un año y medio desde que regresé a entrenar tras mucho tiempo alejado. Pasé primera ronda con buenas sensaciones. En segunda me crucé con Francisco Javier Acedo en un encuentro muy ajustado. Un pequeño desequilibrio marcó la diferencia y terminé cayendo 3–2. En esta categoría, los detalles pesan toneladas.

Pero más allá del resultado, me quedo con algo más importante. El ambiente fue magnífico. Cercanía real. Poder hablar en persona con personas con las que hasta ahora solo había intercambiado mensajes o llamadas fue uno de los grandes regalos del campeonato. Mikel, Fernando Ruiz, Botrán, Sven… todos cercanos, todos accesibles.

La primera jornada de la Liga Nacional Máster ha dejado una conclusión clara: el veterano no vive de la nostalgia. Vive de la exigencia. Vive del nivel. Vive de la experiencia convertida en presente competitivo.

Y si esta ha sido solo la primera parada del calendario, la temporada promete intensidad hasta el final.

El máster va muy en serio.

2 Comentarios

  1. Sven Krings Lafuente

    ¡Muchas gracias por las amables palabras y por la excelente cobertura del torneo! Ha sido un verdadero honor competir en una categoría tan exigente como la Vet3 y compartir el tatami con grandes rivales como David Saorín. Lo mejor del torneo es sin duda el gran nivel humano de todos los compañeros. ¡Nos vemos en la próxima!

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    • davidcruzmartos@gmail.com

      Sven, gracias a ti.
      Más allá del bronce —merecidísimo— lo que te llevas del campeonato es algo que pesa más: respeto. Dentro del tatami por tu nivel y tu forma de competir; fuera, por tu actitud y tu generosidad.
      Fue un lujo verte competir y, sobre todo, compartir ese ambiente que hace grande a la Vet3.
      Nos vemos en la próxima.

      Responder

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