Oviedo confirma el relevo: la cantera española ya compite con nombres propios

May 11, 2026

El Campeonato de España Infantil 2026 dejó mucho más que una relación de campeones. Dejó señales. Algunas muy claras. En Oviedo no solo se repartieron medallas; se confirmaron trayectorias, se consolidaron nombres que ya venían avisando desde el año anterior y aparecieron nuevos perfiles que empiezan a pedir sitio dentro del mapa nacional del karate de base.

Durante dos días, el Palacio de los Deportes de Oviedo reunió a las categorías benjamín, alevín, infantil y juvenil en una competición que volvió a demostrar una realidad evidente: el karate español tiene cantera. Y no una cantera entendida como promesa vaga, de esas que se dicen por decir. Tiene competidores que repiten finales, deportistas que suben de categoría y siguen en el podio, campeones que defienden título, jóvenes que pasan del diploma al oro y federaciones autonómicas que mantienen un trabajo sólido en edades tempranas.

El campeonato, convocado por la Real Federación Española de Karate para los días 9 y 10 de mayo de 2026, se estructuró en tres jornadas: una primera dedicada al kata benjamín masculino, al kata y kumite alevín masculino y al kata y kumite juvenil masculino; una segunda para el bloque femenino de benjamín, alevín y juvenil; y una tercera jornada para infantil masculino y femenino, además del para-karate infantil y juvenil. No fue una competición menor ni en volumen ni en exigencia: ocho tatamis, muchas categorías, horarios ajustados y una densidad competitiva que obliga a mirar más allá del resultado final.

Porque en estas edades el podio importa, claro. Para quien compite, importa muchísimo. Pero para entender el campeonato hay que mirar también otra cosa: la continuidad. Quién venía de ganar. Quién subía de categoría. Quién no desaparece cuando cambia el peso, la edad o el contexto. Quién convierte un diploma del año anterior en una medalla. Quién sostiene el nivel cuando ya no compite contra los mismos. Ahí es donde empieza a leerse el verdadero currículo competitivo.

Y este Campeonato de España Infantil 2026 dejó varios mensajes.

El kata: continuidad, madurez temprana y nombres que empiezan a pesar

El kata volvió a ser una de las grandes ventanas del campeonato. Y lo hizo con una mezcla interesante: campeones nuevos, deportistas que repiten éxito y nombres que, al comparar con 2025, empiezan a construir una trayectoria que ya no puede verse como casualidad.

En Kata Benjamín Masculino, el oro fue para Mario García García, de Madrid, por delante de Alain Fernández Arboleda, de Navarra. Los bronces fueron para Mauro Suárez Anta, de Galicia, y Victor Dolynnyy Lytvitskyy, de Andalucía. En una categoría tan temprana, el resultado siempre debe leerse con cuidado: hablamos de deportistas muy jóvenes, todavía en pleno proceso formativo. Pero también es cierto que estas primeras medallas nacionales suelen señalar a niños que ya compiten con una concentración impropia de su edad.

En Kata Benjamín Femenino, Inés Rasero Romero, de Extremadura, se proclamó campeona de España, con Vealeria Alexandra Singh Palomo, de Andalucía, como subcampeona. Martina Feito Yedra, de Madrid, y Arai Elordui Obregón, de Asturias, completaron el podio. Extremadura, que ya venía teniendo nombres importantes en kata femenino de base, volvió a colocar una campeona en una categoría sensible para medir el trabajo de iniciación.

En Kata Alevín Masculino, el título fue para Andrés González Gómez, de Madrid. Y aquí ya aparece una de las primeras lecturas importantes del campeonato: Andrés no llega de la nada. En 2025 fue campeón de España en Kata Benjamín Masculino. En 2026, al subir a alevín, vuelve a ganar. Ese dato cambia completamente la lectura del oro. No hablamos solo de un buen campeonato, sino de una progresión sostenida en el cambio de categoría. Ganar en benjamín ya tiene mérito; subir a alevín y volver a imponerse demuestra una adaptación competitiva muy seria.

La plata fue para Romeo Suárez Rodríguez, también de Madrid, lo que refuerza el peso madrileño en esta categoría. Los bronces fueron para Iván Fernández Gómez, de Andalucía, y Alejandro Ribao Rodríguez, de Galicia. Madrid firmó aquí un doblete de mucho valor, pero el podio también dejó presencia andaluza y gallega, dos territorios que aparecen de forma constante en los resultados de kata.

En Kata Alevín Femenino, Andalucía tuvo una actuación especialmente fuerte. María Fuentes García se proclamó campeona de España, Lucía Torres Tapia fue plata y Paris González González logró el bronce, también para Andalucía. El otro bronce fue para Ana Sempere Serrano, de Valencia. Tres andaluzas entre las cuatro medallistas: no es un detalle menor.

Entre los nombres propios del campeonato aparece con fuerza el de María Fuentes García, campeona de España en Kata Alevín Femenino. Natural de Peñaflor, en Sevilla, pero residente y formada deportivamente en Marbella, Málaga, María representa muy bien esa realidad del karate actual: niños y niñas que crecen entre kilómetros, tatamis, entrenamientos y campeonatos, hasta que un día todo ese trabajo se convierte en una medalla de oro nacional. Su título no es solo un resultado; es una señal. Porque cuando una deportista tan joven sube a lo más alto en kata, lo que se premia no es únicamente la ejecución de un día, sino una forma de entrenar, de escuchar y de sostener la presión cuando el tatami se queda en silencio.

El bronce de Paris González González también merece lectura. En 2025 fue campeona de España en Kata Benjamín Femenino. En 2026, ya en alevín, vuelve a subir al podio. No repite oro, pero mantiene presencia entre las mejores en una categoría superior. Ese tipo de continuidad es importante: hay deportistas que brillan un año y desaparecen al siguiente; Paris no ha desaparecido. Sigue ahí.

La categoría Infantil Masculina dejó uno de los datos más sólidos del campeonato: Álvaro Alejandro Rodríguez, de Castilla-La Mancha, volvió a proclamarse campeón de España. Ya había ganado en 2025 en esta misma categoría y en 2026 defendió el título con éxito. Más aún: Alejandro Maldonado Carmona, de Andalucía, volvió a ser plata, repitiendo exactamente el mismo puesto del año anterior. Cuando una final o una parte alta del cuadro se repite de un año a otro, no hablamos solo de resultados aislados. Hablamos de una rivalidad deportiva, de dos competidores que han sido capaces de sostenerse durante todo un ciclo.

Los bronces fueron para Luka Fernández González, de Castilla y León, y Javier Florentino Alcaraz, de Andalucía. Y el caso de Javier también merece atención: en 2025 fue campeón de España en Kata Alevín Masculino. En 2026, ya en infantil, sube al podio con un bronce. De nuevo, cambio de categoría y continuidad competitiva. Quizá no repite oro, pero confirma que su nivel no dependía solo de un momento o de una edad concreta.

En Kata Infantil Femenino, Martina Capetillo López se proclamó campeona de España, representando a Castilla-La Mancha. Este resultado tiene una lectura especialmente potente, porque en 2025 ya había sido campeona en Kata Alevín Femenino. Es decir: sube de categoría y vuelve a ganar. Esa es una de las progresiones más claras de todo el campeonato. Carolina Sánchez Ryskova, de Andalucía, fue plata, mientras que Carmen Cruz Jaramillo y Carolina Oliveira Balbuena, ambas también de Andalucía, lograron los bronces. Otra vez, Andalucía aparece con una densidad enorme en kata femenino.

En Kata Juvenil Masculino, Zeyn Muller Mohamdi, de Andalucía, se llevó el oro, con José Luis Huerta Martínez, de Asturias, como subcampeón. Los bronces fueron para Diego Maldonado Carmona, de Andalucía, y Adrián Portal Mirón, de Madrid. Aquí hay varias capas. Zeyn ya fue plata en Kata Alevín Masculino en 2025, y en 2026 aparece como campeón juvenil. Su apellido ya venía señalado en los resultados y ahora se coloca en lo más alto. Diego Maldonado Carmona, por su parte, refuerza esa presencia andaluza en kata masculino, mientras que Adrián Portal Mirón repite presencia en la zona alta: en 2025 ya fue diploma en Kata Juvenil Masculino y en 2026 entra en medalla.

En Kata Juvenil Femenino, el oro fue para Luna Capetillo López, de Castilla-La Mancha. Y este es uno de los relatos más interesantes del campeonato. En 2025 había sido diploma en esta misma categoría; en 2026 se convierte en campeona de España. Eso habla de un salto competitivo real. No de una aparición repentina, sino de una deportista que ya estaba cerca y que un año después transforma esa cercanía en título. Valeria Rebollo Carvajal, de Extremadura, fue plata, tras haber sido campeona en Kata Infantil Femenino en 2025. También aquí hay continuidad: cambia el año, cambia la categoría, pero sigue arriba. Los bronces fueron para Inara Álvarez Fernández, de Asturias, campeona juvenil en 2025, y Amparo Garrido Camarasa, de Valencia.

El kata femenino, visto en conjunto, dejó una fotografía muy clara: Andalucía tuvo una presencia fortísima en alevín e infantil, Castilla-La Mancha colocó campeonas de enorme peso competitivo, Extremadura mantuvo nombres relevantes y Asturias, Valencia y Madrid siguieron apareciendo en la zona noble. No fue un campeonato monopolizado por una sola federación. Fue, más bien, un mapa bastante distribuido, pero con focos muy claros de trabajo continuado.

Kumite: campeones que repiten, cambios de peso y saltos competitivos

Si el kata permitió leer trayectorias con calma, el kumite ofreció una fotografía distinta: cambios de peso, adaptación física, gestión táctica y competidores que, en apenas un año, han tenido que enfrentarse a rivales y contextos muy diferentes. En categorías de base, eso es clave. A estas edades, cambiar de peso o de categoría puede alterar por completo el tipo de combate. Por eso, cuando alguien repite oro o mejora claramente su resultado, el dato tiene más valor del que parece.

En Alevín Masculino -28 kg, el oro fue para Oliver Gómez Fernández, de Castilla-La Mancha, con Pablo Ribeiro Cabal, de Asturias, como plata. Ribeiro ya había sido bronce en esta misma franja de edad y peso en 2025, así que su plata de 2026 marca una progresión clara: de tercer puesto a finalista. Los bronces fueron para Izan Cordero Capitán, de Andalucía, y Ángel Rebollo Díez, de Madrid.

En Alevín Masculino -34 kg ganó Hugo González Peralvarez, de Murcia, por delante de Enzo Berbegal Pérez, de Aragón. Lucas Tovar de Loos, de Canarias, y Mario Martínez Díez, de Asturias, completaron el podio. En Alevín Masculino +34 kg, el oro fue para Pablo Ramírez Rodríguez, de Valencia, con Thiago Naranjo Linares, de Castilla-La Mancha, como plata. Los bronces fueron para Alessandro Raúl Martínez Madrid, de Andalucía, y Éinar Hita Morato, de Madrid.

En Alevín Femenino -26 kg, María Puebla Hernández, de Castilla-La Mancha, dio un salto importante respecto al año anterior: en 2025 había sido diploma y en 2026 se proclamó campeona. Es uno de esos casos que explican muy bien cómo se construye el rendimiento en edades tempranas. No siempre se pasa de no estar a ganar; muchas veces primero se entra en la zona de diploma, se aprende a competir en el tramo final del cuadro y, al año siguiente, se llega más preparada para rematar. La plata fue para Idaira Ruiz López, de Valencia, y los bronces para Carmen Bartolomé Ramos, de Castilla y León, y María Jesús Barroso Delgado, de Extremadura.

En Alevín Femenino -32 kg, Madrid firmó doblete con Valeria Trang Lloret Martínez como campeona y Mikaela Gomes Mendes como subcampeona. Los bronces fueron para Abril Álvarez Núñez, de Cataluña, y Maya Moral Muro, de Castilla y León. En Alevín Femenino +32 kg, Cristina Stefania Ioncea, de Madrid, se llevó el oro, con Daniela Rubio Villazala, de Castilla y León, repitiendo plata por segundo año consecutivo en esta categoría. Los bronces fueron para Bárbara Trujillo Carrillo, de Ceuta, y Victoria Castro Lucena, de Andalucía.

En Infantil Masculino -30 kg aparece uno de los nombres más sólidos del kumite de base: Milan Suárez Rodríguez, de Madrid. Campeón en 2025 y campeón de nuevo en 2026. Repetir oro en una categoría de kumite infantil no es sencillo. El cuerpo cambia, los rivales te estudian, el entorno competitivo ya te reconoce y la presión aumenta. Milan no solo gana; confirma. La plata fue para Cristian González Mariscal, de Extremadura, y los bronces para Jairo Martínez Íñiguez, de Madrid, y Alejandro Maldonado Carmona, de Andalucía, que además venía de ser plata en kata infantil masculino. Competidor completo, presencia doble y lectura interesante: no todos los perfiles son especialistas cerrados desde tan jóvenes.

En Infantil Masculino -35 kg, el campeón fue Iker Cadenas Fernández, de Asturias, con Martín García Banda, de Extremadura, como plata. Los bronces fueron para Álvaro Parada Moreno de la Santa y David Naranjo Chinchilla, ambos de Castilla-La Mancha. Parada venía de ser campeón alevín -34 kg en 2025; en 2026, ya en infantil, vuelve a podio. No mantiene el oro, pero sí la presencia competitiva. Ese tipo de transición importa.

En Infantil Masculino -40 kg, Enzo Rey Contera, de Castilla-La Mancha, se proclamó campeón tras haber sido plata en Infantil -35 kg en 2025. De nuevo, una progresión directa: finalista un año, campeón al siguiente, y además en otra categoría de peso. La plata fue para Oscar López Ikuta, de Baleares, mientras que los bronces fueron para Iker Arévalo Martínez, de Castilla-La Mancha, y Joan Castillo Puig, de Cataluña.

En Infantil Masculino -45 kg, el oro fue para Martín Fernández Casanoves, de Valencia. Gonzalo Gilgado Casado, de Extremadura, fue plata, después de haber sido también plata en Infantil -40 kg en 2025. Otro nombre que se mantiene en finales pese al cambio de peso. Alex Lorenzo Constantin, de Madrid, y Maximiliano Ortega Gómez, de Murcia, lograron los bronces. Lorenzo también venía de bronce en 2025, lo que refuerza su regularidad.

En Infantil Masculino +45 kg, Leo Huertas Casamayón, de Madrid, protagonizó uno de los movimientos más llamativos del campeonato. En 2025 fue campeón en Infantil -40 kg; en 2026 aparece como campeón en +45 kg. El dato, si se mira con calma, es muy potente: no solo repite éxito, sino que lo hace en un contexto físico completamente distinto. En kumite, eso no es un matiz. Cambia la distancia, cambia el contacto, cambia la gestión del ritmo y cambia la forma de resolver. La plata fue para Adrián Castaño Díaz, de Asturias, y los bronces para Nicolás Pusztai y Joaquín Fajardo Martagón, ambos de Andalucía.

En Infantil Femenino -30 kg, Vega Resina Fuentes, de Valencia, se llevó el oro, con Vega Tinoco Quero, de Ceuta, como subcampeona. Los bronces fueron para Leia Rodrigo Ruiz, de Castilla-La Mancha, y Milagros Paredes Guerreño, de Cataluña. En Infantil Femenino -36 kg, Noelia Torrenteras Novillo, de Madrid, repitió título nacional. Otro caso claro de continuidad. Noelia ya había ganado en 2025 y en 2026 vuelve a colocarse arriba. La plata fue para Noa Gil Díaz, de Cataluña, y los bronces para Lucía Díaz García, de Andalucía, y Carolina Oana Marin Sfetcu, de Madrid.

En Infantil Femenino -42 kg, Isabel Revueltas Grancha, de Andalucía, dio otro salto competitivo de los que hay que subrayar. En 2025 fue diploma en esta misma categoría; en 2026 se proclamó campeona de España. La plata también fue andaluza, para Camino Martínez Vicente, y los bronces para Daniela Casado Fernández, de Galicia, y Patricia Gutiérrez Cuenca, de Andalucía. Tres andaluzas en el podio, igual que había ocurrido en kata alevín femenino. No es casualidad: el bloque femenino andaluz tuvo mucho peso en Oviedo.

En Infantil Femenino +42 kg, Maya Miranda Blesa, de Baleares, pasó de plata en 2025 a oro en 2026. Progresión directa y muy significativa. María Martín Espinar, de Andalucía, fue plata, y los bronces fueron para Celia Ibáñez Carrillo, de Andalucía, y Tatiana Blasco Barea, de La Rioja. La categoría tuvo además un interés especial por la presencia de nombres baleares que ya venían marcando el kumite femenino de base el año anterior.

Juvenil: donde la cantera empieza a parecer competición adulta

La categoría juvenil siempre tiene algo distinto. Ya no hablamos solo de iniciación competitiva. Empiezan a verse automatismos, lectura táctica, gestión del marcador y competidores que entienden mejor cuándo acelerar, cuándo esperar y cuándo arriesgar. En Oviedo, el bloque juvenil dejó varios campeones con lectura de trayectoria.

En Juvenil Masculino -35 kg, Darío Pastor Rubio, de Aragón, ganó el oro, con Ferran Martí Marco, de Valencia, como plata. Los bronces fueron para Izan Merchan Díez, de Cantabria, y José Ramón Barroso Delgado, de Extremadura. Merchan ya había sido bronce en 2025 en Juvenil -36 kg, lo que confirma regularidad en el podio.

En Juvenil Masculino -40 kg, Marcos Ruiz Cruz, de Castilla-La Mancha, se proclamó campeón, con Leo Torres Olmo, de Madrid, como subcampeón. Los bronces fueron para Dylan Fuentes Rodríguez, de Canarias, y Miguel Cariñena Gil, de Valencia. En Juvenil Masculino -45 kg, Aitor Ruiz López, de Valencia, pasó de diploma en 2025 a campeón en 2026. Es otro de los grandes saltos del campeonato. Daniel Pastor Parra, de Andalucía, fue plata tras haber sido campeón en Infantil -35 kg en 2025. Neizan Núñez Abreu, de Cataluña, y Alex Cadenas Fernández, de Asturias, lograron los bronces; ambos ya habían sido bronce en el campeonato anterior, lo que convierte esta categoría en una de las más cargadas de continuidad competitiva.

En Juvenil Masculino -50 kg, Gabriel Velilla da Silva, de La Rioja, fue campeón, con Eric Mateo David, de Asturias, como plata. Los bronces fueron para Alonso Sánchez Ramírez, de Murcia, campeón en Infantil -45 kg en 2025, y Gonzalo de la Torre Suárez, de Asturias, plata en esa misma categoría el año anterior. La lectura aquí es clara: varios nombres que venían dominando infantil ya han saltado a juvenil sin perder presencia en el podio.

En Juvenil Masculino -55 kg, Jorge de Sancho Cabrera, de Canarias, confirmó una transición excelente. En 2025 fue campeón en Infantil +45 kg; en 2026 gana en Juvenil -55 kg. El cambio de categoría y peso no le sacó del lugar más alto. La plata fue para Jesús Campo Martín, de Baleares, y los bronces para Gonzalo Tur García, también de Baleares, y Awen Salazar Marban, del País Vasco.

En Juvenil Masculino -60 kg, Miguel Ángel Cobo Ruiz, de Andalucía, protagonizó uno de los saltos más claros del campeonato. En 2025 había sido diploma en esta misma categoría; en 2026 se proclamó campeón de España. A veces el diploma se interpreta como “casi”. Pero en categorías de base puede ser mucho más: puede ser el aviso de que el competidor está cerca, de que ya ha pisado rondas importantes y de que solo necesita un año más de trabajo para convertir esa experiencia en oro. Sergio Enrique Bellido Vicente, de Valencia, fue plata, y Javier Sánchez Rosillo, de Ceuta, y Gabriel Curbelo Lorenzo, de Canarias, lograron los bronces.

En Juvenil Masculino +60 kg, Hugo Huertas Casamayón, de Madrid, fue campeón, con Santiago Ramírez Rodríguez, de Valencia, como plata. Los bronces fueron para Gabriel de Manuel Miranda García, de Cataluña, y Rodrigo Fernández Velázquez, de Madrid. Madrid volvió a colocar nombres fuertes en categorías de mayor peso, manteniendo una presencia amplia en el kumite masculino.

En Juvenil Femenino -37 kg, Aroa Gómez Fontaneda, del País Vasco, ganó el oro, con Claudia Tinoco Quero, de Ceuta, como plata. Los bronces fueron para Olaia González Miguel, también del País Vasco, y Belén Alzola Vilarrasa, de Andalucía. En Juvenil Femenino -42 kg, Julia Gutiérrez Navamuel, de Cantabria, dio un salto muy significativo: bronce en 2025 en -37 kg y oro en 2026 en -42 kg. Es una progresión de manual. La plata fue para Sofía Castro Majado, de Castilla y León, y los bronces para Zaira Lirio Moya, de Baleares, y Yebel Santa Eufemia Ruiz, de Cantabria.

En Juvenil Femenino -47 kg, Alba Ribas de la Torre, de Baleares, pasó de diploma en 2025 a campeona de España en 2026. Andrea Verachtert Montoro, de Andalucía, repitió plata, aunque el año anterior la había logrado en -37 kg. Eso también tiene valor: cambia de peso y vuelve a la final. Los bronces fueron para Sofía Puebla Hernández, de Castilla-La Mancha, y Jimena Bujalance Prieto, de Andalucía, que ya había sido plata en Infantil -42 kg en 2025.

En Juvenil Femenino -52 kg, Lucía Losada Ruiz, de Andalucía, ganó el oro, con Natalia Trujillo Cubero, también de Andalucía, como plata. Natalia venía de ser campeona en Juvenil -47 kg en 2025, por lo que su plata en 2026 no debe leerse como retroceso simple, sino como continuidad en la élite de su categoría de edad tras cambio de peso. Los bronces fueron para Laura Hernández Esteve, de Valencia, y Martina Rosel Nieto, de Madrid.

En Juvenil Femenino +52 kg, Emma Hernández Castro, de Aragón, completó una progresión limpia: plata en 2025, oro en 2026. Volvió a la final y esta vez la cerró a su favor. Nara Miranda Blesa, de Baleares, fue plata tras haber sido campeona infantil +42 kg el año anterior. Otro salto de categoría con final incluida. Los bronces fueron para María Merino Coin, de Andalucía, y Blanka Nuez López, de Cataluña.

El bloque juvenil dejó una conclusión evidente: muchos competidores que en 2025 estaban en infantil o en categorías inferiores han sabido trasladar su rendimiento al siguiente escalón. Y eso, en karate de base, es probablemente más importante que ganar una medalla aislada.

Para-karate: continuidad, estructura y nombres que consolidan trabajo

El para-karate tuvo presencia propia en el campeonato y debe analizarse como parte central de la competición, no como un apéndice. La circular oficial recogía categorías infantiles y juveniles masculinas y femeninas en discapacidades visuales, intelectuales, silla de ruedas, física y auditiva, y el programa contemplaba también finales y entrega de medallas específicas dentro del desarrollo del campeonato.

En los resultados de 2026 aparecen varias continuidades muy claras respecto a 2025. Néstor Javier Martín, de Valencia, repitió oro en Kata Juvenil Masculino D.Fís.K40. Diego Rodríguez López, de Asturias, volvió a proclamarse campeón en Kata Juvenil Masculino D.Vis.K11. Norah Tena Lagoz, de Madrid, repitió oro en Kata Juvenil Femenino D.Int.K21. Lucía Gómez Amado, de Castilla y León, volvió a ganar en Kata Juvenil Femenino D.Vis.K12.

Estos nombres no deberían quedar escondidos en una tabla. Repetir título en para-karate también exige continuidad, preparación y capacidad para volver a rendir en un contexto nacional. En categorías donde a veces el foco mediático es menor, la estabilidad competitiva tiene todavía más valor.

También hubo progresiones destacables. Martina García Rodríguez, de Madrid, pasó de plata en 2025 a oro en 2026 en Kata Juvenil Femenino D.Vis.K11. Alicia Miguélez Acebes, de Castilla y León, que había sido campeona en 2025, fue plata en 2026. Ese cambio en la parte alta del podio no reduce el valor de ninguna de las dos; al contrario, muestra que hay competencia real, evolución y alternancia.

En Kata Benjamín-Infantil Masculino D.Int.K23, Gonzalo Sánchez Fernández, de Andalucía, pasó de plata en 2025 a oro en 2026. Antonio Ruano Trujillo, también de Andalucía, repitió bronce. En esa misma categoría, Galicia colocó a Ian Alejandro Pulido González como plata y a Gael Gayoso Pascual como bronce. Andalucía, Madrid, Galicia, Valencia, Asturias y Castilla y León aparecen con nombres relevantes en este bloque, lo que habla de una implantación más amplia de lo que a veces se percibe desde fuera.

Hay que decirlo con claridad: una crónica seria de un Campeonato de España Infantil no puede tratar el para-karate como un añadido. Forma parte del campeonato, forma parte del trabajo de clubes y federaciones, y forma parte de la lectura real del karate español.

Las federaciones: dominio repartido, focos muy claros

El Campeonato de España Infantil 2026 dejó un reparto amplio de títulos, pero también algunas tendencias visibles.

Madrid volvió a mostrar una enorme profundidad competitiva. Aparece con oros en kata, en kumite y en para-karate, y además con nombres que repiten o evolucionan respecto al año anterior: Andrés González Gómez, Milan Suárez Rodríguez, Leo Huertas Casamayón, Noelia Torrenteras Novillo, Hugo Huertas Casamayón, Norah Tena Lagoz o Martina García Rodríguez, entre otros. La lectura es clara: Madrid no depende de un solo perfil ni de una sola modalidad.

Andalucía tuvo una presencia muy fuerte, especialmente en kata femenino y en varios bloques de kumite. El oro de María Fuentes García en Kata Alevín Femenino, el título de Zeyn Muller Mohamdi en Kata Juvenil Masculino, el oro de Miguel Ángel Cobo Ruiz en Juvenil -60 kg, el de Isabel Revueltas Grancha en Infantil -42 kg o el de Lucía Losada Ruiz en Juvenil -52 kg muestran un volumen competitivo notable. Pero, además de los oros, Andalucía llenó podios con platas y bronces en muchas categorías. Esa densidad importa.

Castilla-La Mancha firmó un campeonato muy serio, especialmente en kata y kumite infantil. Álvaro Alejandro Rodríguez repitió oro en Kata Infantil Masculino, Martina Capetillo López ganó en Kata Infantil Femenino, Luna Capetillo López se llevó el oro juvenil femenino y Enzo Rey Contera ganó en kumite infantil -40 kg. También aparecen nombres como Oliver Gómez Fernández, María Puebla Hernández o Marcos Ruiz Cruz. No es un resultado puntual: es una federación con varios focos de rendimiento.

Valencia mantuvo una presencia importante, especialmente en kumite y kata. Pablo Ramírez Rodríguez, Martín Fernández Casanoves, Aitor Ruiz López, Néstor Javier Martín y otros nombres sostienen una línea competitiva sólida. Baleares también tuvo un campeonato muy visible en kumite femenino, con Maya Miranda Blesa, Alba Ribas de la Torre y Nara Miranda Blesa como nombres especialmente destacados. Asturias, Canarias, Extremadura, Cantabria, Galicia, Cataluña, Aragón, Murcia, Castilla y León, La Rioja, País Vasco y Ceuta también dejaron medallas y señales de trabajo.

Esa es una de las mejores noticias del campeonato: el mapa no está cerrado. Hay federaciones con más volumen, sí, pero los podios se reparten lo suficiente como para hablar de una cantera nacional viva y diversa.

No son solo medallas: son trayectorias

La gran diferencia entre leer unos resultados y entender un campeonato está en mirar el recorrido. Y este año hay muchos ejemplos de trayectoria.

Andrés González Gómez pasa de campeón benjamín a campeón alevín. Martina Capetillo López pasa de campeona alevín a campeona infantil. Álvaro Alejandro Rodríguez repite oro infantil. Alejandro Maldonado Carmona repite plata. Milan Suárez Rodríguez y Noelia Torrenteras Novillo repiten oro en kumite infantil. Leo Huertas Casamayón cambia de peso y vuelve a ganar. Jorge de Sancho Cabrera salta de infantil a juvenil y mantiene el oro. Emma Hernández Castro convierte la plata de 2025 en oro en 2026. Julia Gutiérrez Navamuel pasa del bronce al título. Miguel Ángel Cobo Ruiz transforma un diploma en campeonato. Luna Capetillo López hace lo mismo en kata juvenil femenino.

Ese tipo de nombres son los que conviene seguir. No porque haya que cargarles de expectativas antes de tiempo, sino porque el rendimiento sostenido en edades de formación dice mucho. Dice que hay talento, pero también entorno. Dice que hay entrenamiento, pero también competición acumulada. Dice que hay familias, clubes y técnicos sosteniendo procesos que no siempre se ven cuando solo miramos el podio final.

En edades benjamín, alevín, infantil y juvenil conviene ser prudente. Nadie es todavía lo que será. Pero también sería injusto no reconocer lo que ya son: competidores capaces de responder en un Campeonato de España, con presión, con rivales de todo el país y con una exigencia organizativa y deportiva que no perdona demasiado.

Oviedo dejó futuro, pero también presente

A veces se habla de la cantera como si todo lo importante estuviera por llegar. Como si estos campeonatos fueran solo una antesala. No lo son. Para quienes compiten, esto ya es presente. Para sus clubes, también. Para sus federaciones, por supuesto. Y para el karate español, debería serlo.

El Campeonato de España Infantil 2026 dejó una generación que no solo promete: ya compite. Y compite con nombres reconocibles, con trayectorias que empiezan a repetirse, con cambios de categoría superados y con una distribución territorial que habla bien del trabajo de base.

Oviedo no coronó únicamente a los mejores de un fin de semana. Confirmó que debajo del karate sénior hay una estructura competitiva en movimiento. Una estructura con niños y niñas que ya saben lo que es esperar en cámara de llamada, escuchar su nombre, entrar al tatami y sostener el momento. En kata, cuando todo se queda en silencio. En kumite, cuando el combate empieza a decidirse por detalles. En para-karate, cuando el trabajo sostenido vuelve a encontrar reconocimiento.

El futuro del karate español no apareció de golpe en Oviedo. Ya venía compitiendo. Lo que hizo este Campeonato de España fue ponerle nombres, apellidos y medallas.

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