En los últimos años, el tatami ha empezado a llenarse de nuevo con una energía distinta. No son solo las jóvenes promesas quienes protagonizan los campeonatos: son también los veteranos. Practicantes que, con décadas a sus espaldas, han decidido volver a anudarse el cinturón, subir al tatami… y competir.
El auge de los campeonatos máster no es una moda pasajera: es un fenómeno en crecimiento que está demostrando que el kárate no tiene edad. Estas competiciones se están consolidando como espacios de altísimo nivel técnico, pero sobre todo, como auténticos encuentros de pasión, respeto y salud.
Un ejemplo claro lo encontramos en Paco Ortega, del gimnasio Okinawa de Mancha Real (Jaén), que se ha proclamado recientemente campeón de España de katas en categoría máster. Su actuación no solo fue impecable desde el punto de vista técnico, sino que emocionó a todos los presentes por lo que representaba: el regreso, la constancia, la superación y la fidelidad a una vida ligada al tatami.
Y es que, a estas edades, nadie compite por ego. Se compite por salud, por pasión, por volver a sentir la vibración del tatami bajo los pies, el pulso acelerado antes de comenzar un kata y el calor de los compañeros al terminar. Porque lo que se respira en estos campeonatos no es tensión ni rivalidad, sino compañerismo, admiración mutua y una profunda alegría por compartir camino.
Para muchos, volver a la competición es volver a ponerse una meta. La competición, sin ser el objetivo final, se convierte en un aliciente, en la excusa perfecta para entrenar con más ganas, para no dejarse llevar por la rutina, para hacerle hueco al kárate en agendas llenas de trabajo, familia y responsabilidades. Es una semilla que ayuda a mantener viva la llama.
Y, quizás lo más importante: estos campeonatos están atrayendo de nuevo a antiguos practicantes, revitalizando los dojos y recordándonos que el kárate no es solo un deporte de juventud, sino un arte de por vida. Que siempre se está a tiempo de volver.
Aún queda camino por recorrer: más visibilidad, más apoyo federativo, mejor cobertura. Pero lo esencial ya está ocurriendo: cada vez más karatekas máster regresan al tatami. Y lo hacen con el corazón por delante.
El kárate no se abandona: se transforma. Y en cada máster que vuelve, el arte vuelve a nacer.
Adidas Kata Shori vs Shureido New Wave 3: lo que nadie te cuenta
Cuando uno se enfrenta a la decisión de comprarse un nuevo kata-gi de calidad, suele encontrarse con las mismas recomendaciones de siempre: “compra un Shureido, es lo mejor” o “Adidas está muy bien por el precio”. Pero pocas veces se habla desde la experiencia directa de haber entrenado, competido y convivido con ambos. Y la realidad es que elegir entre el Adidas Kata Shori y el Shureido New Wave 3 no es solo cuestión de presupuesto, sino de lo que buscas como karateka.
El Adidas Shori sorprende desde el primer momento por una razón clara: lo sacas de la bolsa y está listo para usar. Corte perfecto, mangas y bajos en su sitio, refuerzos bien cosidos y una sensación de calidad muy superior a lo que uno espera por ese precio. Es un gi práctico, fiable y bien acabado. No hay que hacerle ajustes, ni pasar por el sastre, ni esperar semanas de envío desde Japón. Es tan sencillo como abrir la caja y ponerse a entrenar. Además, el tejido responde muy bien: tiene cuerpo, suena con fuerza en el kime y aguanta los lavados sin encoger ni perder presencia.
Pero entonces llega el Shureido. Y hay que decirlo claro: el Shureido New Wave 3 no es un gi para cualquiera. Lo primero que hay que entender es que no basta con comprarlo: hay que saber configurarlo. Si no eliges la opción de refuerzos al hacer el pedido, cuando te llegue y veas que no los lleva, la decepción será inevitable. Si no pides ajustes de largo, te tocará ir al sastre. Las mangas y los pantalones vienen larguísimos. Y si lo pides desde Japón, prepárate para esperar y pagar tasas. Es un proceso mucho más complejo y caro que con el Adidas.
Ahora bien, una vez lo tienes ajustado y planchado, y lo sientes sobre los hombros, entiendes por qué tanta gente lo venera. El tejido es otro nivel. Tiene ese chasquido seco y profundo que llena el dojo con cada técnica. Esa caída rígida que da presencia y transmite solidez. El Shureido no es solo un gi: es una declaración de amor al karate tradicional. Saber que está hecho en Okinawa, en la cuna del karate, le da una carga simbólica difícil de igualar.
Aun así, siendo sincero, no sabría por cuál decidirme sin matices… pero sí sé cuál repetiría si tuviera que volver a comprar hoy. El Shureido tiene cosas que enamoran, pero su precio y lo complejo de su configuración hacen que la diferencia con el Adidas no justifique del todo la inversión. Porque, sí, la tela del Shureido es superior, pero el Kata Shori le sigue los pasos muy de cerca… y llega ya hecho, sin complicaciones.
En mi opinión, el Adidas Kata Shori ofrece un equilibrio difícil de superar entre calidad, corte, comodidad y rendimiento. El Shureido es especial, sí. Pero el Adidas, sin tanto ruido ni misticismo, cumple con nota. Y eso, hoy por hoy, tiene mucho valor.
Tres días, 1 200 karatekas y una ciudad entregada: así fue el Campeonato de España de Clubes 2025 en Valdepeñas
Por el equipo DojoDigital
El marco: Valdepeñas late a ritmo de mawashi‑geri
La tarde del 13 de junio la Ciudad Deportiva Virgen de la Cabeza desprendía el olor inconfundible del tatami recién montado. Banderas autonómicas flanqueaban la grada y la megafonía presentaba a los 305 equipos que, junto a 1 200 deportistas, tomaron Valdepeñas como la nueva capital del karate español.
«Celebrar un campeonato de estas características es un hito; hoteles y restaurantes han colgado el cartel de completo», subrayó el alcalde Jesús Martín ante un pabellón repleto.
El presidente de la RFEK, Antonio Moreno, remató la bienvenida: «Hemos traído la asamblea y el campeonato: todo el karate nacional latiendo al unísono».
La batalla deportiva: de la base al parakarate
Madrid impuso su ley con 41 metales (10 oros‑17 platas‑14 bronces). La receta: la regularidad de Kumo Sport, K. Galán e Iván Leal, responsables de seis oros. Detrás, la Comunidad Valenciana (12 medallas) se apoyó en el doblete de Kazoku en kata sénior; Castilla‑La Mancha (10) se encomendó al empuje de Kidokan y Nisseishi.
El tatami vivió tres jornadas diferenciadas:
Viernes – El público se puso en pie para aplaudir las finales de parakarate DI‑K21/K22/K23.
Sábado – Maratón de kata y kumite de base; la grada coreó sin descanso los ippon infantiles.
Domingo – Clímax sénior: KAM F (MAD) y Fuengirola (AND) firmaron la final más ruidosa del fin de semana.
Instantáneas que cuentan el torneo
Kata benjamín‑alevín: la precisión casi robótica de Kumo Sport A (MAD) cautivó a jueces y público.
Kumite cadete-júnior masculino: Kime Racing D (CNT) se colgó el oro sin ceder un solo punto; pura estrategia.
Kumite sénior femenino: primer título nacional para Kidokan Q (CAM): la cantera toledana ya es realidad.
Pruebas técnicas sénior: Kazoku S (VAL) convirtió la técnica en espectáculo quirúrgico.
Parakarate: victorias de Nisseishi B (CAM), Pozuelo A (MAD) y No‑Kachi A (CAM), escoltadas por una ovación de cuatro minutos.
El pulso andaluz: cuarto… y con cuentas pendientes
Aunque terminó cuarta con 7 medallas (2‑3‑2), Andalucía protagonizó muchas conversaciones. Dos oros –de Villoslada G en kumite infantil y Gojuryu A en pruebas técnicas benjamín‑infantil– y la plata heroica de Fuengirola en kumite sénior masculino devolvieron brillo al equipo del sur.
Nota: Olympic Marbella, vigente campeón 2024, no participó por compromisos internacionales.
«Nuestra hoja de ruta para 2026 pasa por reunir a todos los referentes andaluces; Olympic Marbella incluido», reconocen desde la Federación Andaluza.
Mirando al horizonte
El campeonato dejó 89 000 visualizaciones en streaming y un impacto económico próximo a 1,2 millones de euros para Valdepeñas. A un mes del Europeo de Clubes, el karate español viaja con los deberes hechos: Madrid defiende corona, Valencia amenaza con su escuela de kata, Castilla‑La Mancha presume de base y Andalucía promete devolver todo a la pugna… con Olympic Marbella de nuevo sobre el tatami.