Guadalajara (12–14 de septiembre de 2025). Con más de 500 atletas de 16 países y tres jornadas de tatami al rojo vivo, los Campeonatos del Mediterráneo devolvieron a Guadalajara el pulso de las grandes citas. España, anfitriona y protagonista, firmó un botín de oros y finales “made in casa” en kata y kumite que la encumbran como la gran vencedora moral del fin de semana.
El dato
Sede: Palacio Multiusos de Guadalajara
Fechas: 12–14 de septiembre de 2025
Participación: >500 atletas | 16 países.
España, de pie: finales 100% nacionales y oro por equipos en kata
La selección española combinó amplitud de base y pegada en los momentos clave. En kata, el público vibró con la final júnior masculina íntegramente española —Pau Gomis Falcó oro ante José Ángel León de la Peña— y con el dominio en kata por equipos (femenino y masculino) gracias a la sincronización y la limpieza técnica.
En kumite femenino -61 kg, Mar Trenado Martínez se impuso a Eva Otero Luengo en un cara a cara de escuela española que elevó los decibelios del Multiusos. Entre las bases, pleno de autoridad con los oros de Elaia Gómez Fontaneda (-47 kg), Amina Laaziri Tahiri (-54 kg) y Paula Ginés Chávarry (-61 kg), todas ellas resolviendo finales con sello nacional.
Otras medallas de España que dan el tono
Kata cadete masculino:Hugo González Sáez, oro.
Kata cadete femenino:Nerea Teixeira Gregorio, plata.
Júnior kumite: oros de Zaira Blanes Martín (-53 kg), Irene Nasarre Sánchez (+66 kg) y Jorge Pérez Lorite (-61 kg); plata de Lola Matos Peral (-48 kg); bronce para distintos nombres de la base.
Las otras potencias: Italia, Grecia, Portugal y Kosovo, a gran nivel
Italia volvió a mostrar músculo en sénior: Terryana D’Onofrio (kata femenino) impuso elegancia y potencia, Silvia Semeraro dominó en -68 kg, Viola Lallo reinó en -55 kg, y Daniele De Vivo se llevó -75 kg. Francia, Turquía y Montenegro también asomaron en los pesos rápidos masculinos con Younesse Salmi (-67 kg) y Balsa Vojinovic (-60 kg). Croacia se quedó el +84 kg con Ivan Kvesic. .
Grecia firmó un torneo muy serio en cadete (títulos en -52, -57 y -70 kg masculinos y +68 kg femenino), Portugal se llevó el kata por equipos masculino y sumó finales en júnior, mientras que Kosovo cerró fuerte con oros de base y doblete en kumite por equipos (cadete y júnior).
Inclusión en primer plano: medallas en K21 y K22
El programa para-karate (discapacidad intelectual) dejó cuatro nombres propios: Lucía Sánchez Rosado (K21) y Carlos Huertas Ruiz (K21) elevaron a España, mientras que Daniela Topic (K22, Croacia) y Stipe Baric (K22, Croacia) completaron un cuadro que volvió a subrayar el enfoque inclusivo del campeonato.
“Beach Games” en interior: la postal diferente
Aunque la etiqueta “playa” sorprenda en Guadalajara, el campeonato incluyó la exhibición/competición de Beach Games – Kata: Claudia Campos Calderat (ESP) superó a Katarina Vlahovic (MNE) y, en hombres, final española con victoria de Juan Manuel López Villanueva ante Gerard Gombau Socias. El formato dejó imágenes potentes y vídeos oficiales.
Cómo se vivió y dónde verlo
La RFEK centralizó la cobertura y el streaming en sus canales oficiales, con resúmenes y piezas audiovisuales del evento de Guadalajara.
WKF difundió el recap del campeonato en redes (X), enlazando a la crónica oficial.
La MKF Union confirmó calendario y documentación del evento (boletín), y Sportdata alojará/aloja el “result book” definitivo (acceso sujeto a verificación).
España no solo ganó: convenció. La combinación de cantera (cadete y júnior), élite sénior, y bloc por equipos en kata describe un proyecto competitivo con profundidad real. Italia, Grecia, Portugal y Kosovo ofrecieron oposición de nivel y nombres propios que elevan el estándar mediterráneo. Guadalajara respondió como sede: pabellón lleno, ritmo de competición alto y una realización audiovisual a la altura de un calendario internacional.
Carlota Fernández Osorio es una de las grandes referentes del kárate cántabro y español. Campeona del mundo por equipos en 2023, varias veces campeona de España en kumite y con un palmarés que incluye medallas en Premier League y Campeonatos de Europa, su nombre se ha ganado un lugar en la élite internacional. Su estilo táctico, su capacidad de adaptación y su fortaleza mental la han convertido en un ejemplo para muchos karatekas. Además de su faceta deportiva, Carlota es abogada deportiva y concejala en el Ayuntamiento de Noja, demostrando que la disciplina y el liderazgo del tatami también los lleva a su vida profesional y personal.
Hoy hablamos con ella en DojoDigital.es sobre su trayectoria, su estilo de combate, la reciente lesión que la ha apartado de los tatamis y sus objetivos de futuro.
1. Carlota, cuéntanos un poco cómo empezaste en el kárate en Cantabria y cómo fue ese camino que te llevó desde tus primeros títulos hasta convertirte en campeona de España y del mundo.
Comencé por casualidad, o cosas del destino. En mi pueblo (Noja) no existía mucha oferta deportiva, y entre las opciones la que mejor me venía fue el kárate. Además, unos amigos también comenzaron conmigo a los 6-7 años.
Lo que sí tenía claro desde pequeña es que, en el deporte que fuera, quería destacar. He sido siempre muy competitiva.
2. Sabemos que pasaste de competir en -55 kg a -61 kg. ¿Cómo fue esa transición y qué retos tuviste que afrontar al cambiar de categoría?
Fue un reto a nivel mental más que físico o de modificar la forma de pelear. Llevábamos mucho tiempo sufriendo y con grandes dificultades para dar el peso, incluso con lesiones y enfermedades añadidas.
Me costó mucho dar el paso porque lo veía como “una derrota”. Sin embargo, las opciones reales, hablando de salud, eran dejar el kárate o probar en esta nueva categoría como un nuevo comienzo. La realidad es que salió todo muy bien: conseguí el oro en el primer Campeonato de España en esta categoría y rendí a buen nivel en el circuito internacional.
3. ¿Cómo describirías tu estilo de combate en kumite? ¿Hay alguna técnica o estrategia que consideres tu sello personal?
Considero que mi estilo está muy marcado por mi forma de ser y de entrenar. Es un estilo muy físico, donde intento ser muy explosiva y donde creo que no me faltan recursos para resolver situaciones.
Le damos mucha importancia a la preparación física, por un lado. Por otro, nunca me ha gustado limitarme a la hora de entrenar: trabajo de todo, con ambas guardias, etc.
4. Muchos te describen como una competidora muy táctica y estratégica. ¿Podrías contarnos cómo trabajas esa parte en tus entrenamientos? ¿Hay algún ejercicio o preparación específica que te ayude a afinar esa capacidad de leer al rival?
Es un elemento que hemos ido introduciendo poco a poco, incluso regulando, porque en algún momento “nos hemos pasado”. Es difícil encontrar el equilibrio entre preparar una estrategia para el rival sin perder tu propia esencia y forma de pelear.
Lo trabajamos en conjunto con mi entrenador y lo preparamos en función del campeonato y del momento de la temporada.
Lo que sí es cierto es que en cada entrenamiento cada ejercicio tiene un porqué, una razón táctica aplicable al combate. Se trata de no “hacer por hacer”, sino de darle sentido a todo.
5. Últimamente se habla mucho de entrenamientos online en el kárate. ¿Has probado alguno o qué opinas de esa forma de entrenar? ¿Crees que pueden complementar bien el entrenamiento presencial?
Creo que es una forma accesible y bonita de conocer atletas y entrenadores de todo el mundo, además de aprender y compartir la forma de hacer kárate.
Durante la pandemia pude organizar algunos entrenamientos con amigos y deportistas de todas partes del mundo, y fue una gran experiencia para los chicos y chicas de mi club.
No sustituye de ninguna forma el entrenamiento diario y presencial, pero pienso que siempre se puede aprender o aportar algo hablando un idioma tan internacional como el kárate.
6. A lo largo de tu carrera, ¿hubo algún momento clave o alguna experiencia que marcó un antes y un después para ti en el tatami?
Cada etapa de mi carrera ha estado marcada por muchos momentos. Sería injusto no valorar el primer oro en un Campeonato de España absoluto o la primera convocatoria para un Campeonato de Europa con la selección absoluta.
Otro momento clave, para bien y para mal, fue el proceso de clasificación olímpica. Darme cuenta de que estaba a ese gran nivel, consiguiendo medallas en el circuito internacional más duro que se recuerda, y quedarme tan cerca en ese Campeonato Preolímpico… No conseguirlo fue duro, pero a día de hoy lo valoro muy positivamente.
Y por último, sin duda, el oro conseguido en el Campeonato del Mundo de Budapest. Es una tranquilidad saber que “ya lo hemos conseguido” y eso no nos lo quita nadie. Me habría gustado poder disfrutarlo más, pero por culpa de esas dos lesiones casi no he competido desde entonces.
7. Hemos visto que enfrentaste una lesión importante recientemente. ¿Cómo fue ese proceso de recuperación y qué te ha enseñado a nivel personal y deportivo?
Han sido dos años muy duros. En el Campeonato del Mundo de 2023 sufrí una luxación completa de hombro que me alejó de los tatamis nada más proclamarnos campeonas del mundo. Menos de un año después llegó la lesión de rodilla (rotura de LCA, menisco y LLI).
El proceso no ha sido fácil. Pero si algo me caracteriza es la constancia y la disciplina. Gracias a eso, conseguí el alta a los 7 meses, cuando normalmente este tipo de operaciones requieren 10-12 meses. Ese dato habla por sí solo de cómo ha sido la recuperación.
Todavía es difícil hacer una valoración final porque queda la parte más complicada: volver al tatami de competición y adaptarme poco a poco al nivel al que quiero estar. Sin duda hemos puesto todo de nuestra parte.
8. Una vez que estés totalmente recuperada, ¿cuáles son tus próximos objetivos o qué te hace más ilusión en esta nueva etapa?
El año 2025 quiero tomármelo como un reto personal, sin más objetivo que rendir bien y sentirme yo en el tatami, sabiendo la dificultad que tiene.
Si consigo eso, en octubre hay una fecha marcada: el torneo de clasificación para el Mundial individual de noviembre. Si no sale, iremos con todo a por 2026, volver a competir el circuito internacional y luchar por las medallas.
También tengo una espinita con el Campeonato del Mundo por equipos. Queremos estar allí y conseguir la tercera medalla consecutiva, y si es de oro, mucho mejor.
9. Desde tu perspectiva, ¿qué crees que hace falta para que el kumite femenino gane aún más visibilidad y apoyo en nuestro país?
Sinceramente, creo que el kumite femenino en España está muy bien valorado. Sin desmerecer el trabajo de los chicos del equipo, las medallas internacionales tanto individuales (con María o Isa como grandes ejemplos) como por equipos nos avalan.
Además, a nivel internacional somos siempre más chicas las que salimos a competir y luchamos por medallas. Creo que sí estamos bien valoradas, y quien no lo quiera ver… tiene un problema.
10. ¿Qué consejo le darías a los karatekas que están empezando ahora y sueñan con llegar a lo más alto, como tú lo has hecho?
Que solo hay un camino: trabajar y seguir pese a todo. Si quieres destacar en categoría absoluta, es fundamental tener en la cabeza que habrá obstáculos. No todo va a estar de cara, pero “el trabajo todo lo vence”.
Ese es mi mantra tras todos estos años de experiencia, porque he comprobado en primera persona que, aunque a veces parezca que los resultados no llegan, la constancia siempre da sus frutos.
Es importante rodearse de un buen equipo, escuchar a los entrenadores y no perder la ilusión por aprender cada día. También disfrutar del camino: competiciones, entrenamientos, incluso los momentos duros. Todo forma parte de lo que te convierte en un verdadero karateka.
Al final, llegar a lo más alto no es solo ganar medallas, sino crecer como persona y como deportista en cada paso del proceso.
11. Además de ser abogada deportiva y concejala en Noja, ¿cómo logras equilibrar tu vida personal con el altísimo nivel competitivo del kárate?
Siempre he creído en la importancia de la carrera dual. La clave está en una buena organización y en tener clara una pirámide de prioridades.
También es fundamental no cargar con la sensación de lo que dejas atrás. Lo importante es no arrepentirse de no haber hecho algo en la vida.
Como anécdota, yo empecé a destacar “tarde”. Curiosamente, cuando mejor me fue en el kárate fue también cuando más tenía que estudiar. Lejos de verlo como un obstáculo, aprendí a autoorganizarme y a crecer tanto en el tatami como fuera de él.
Esa experiencia me enseñó que, con disciplina y motivación, se pueden compaginar perfectamente los estudios, la vida profesional y el deporte de alto nivel.
No voy a negar que hay días que no es fácil continuar con el “yo puedo con todo” y dormir poco. Pero también es parte de la belleza del camino: esforzarse y hacer lo que nadie más es capaz de hacer.
Fotografía por @karateinsights
12. Si tuvieras que elegir un momento de tu carrera que recuerdes con especial cariño, ya sea un combate o una victoria significativa, ¿cuál sería?
Sin duda, el combate de la final del Campeonato del Mundo de 2023.
Tener que salir a decidir en el tercer combate contra la que el día anterior se había proclamado campeona del mundo individual del peso alto, empezar perdiendo y remontar para dar la victoria al equipo… Fue una sensación increíble, uno de esos momentos por los que todo merece la pena.
13. Para cerrar, ¿qué te gustaría decirle a la comunidad de karatekas que te sigue y te admira, especialmente a través de DojoDigital?
En primer lugar, muchas gracias por pensar en mí para esta entrevista. Estoy muy agradecida por cada muestra de cariño que recibo, por todos esos mensajes tan bonitos que me animan a seguir, sobre todo en estos últimos tiempos difíciles.
Para mí, que se me valore por cómo entreno y por la disciplina que intento mantener es, sin duda, el mejor halago que puedo recibir, más que cualquier medalla.
Nunca imaginé que pudiera ser un ejemplo para nadie. Ahora que veo que quizá lo soy, lo vivo como un auténtico privilegio, pero también como una gran responsabilidad que espero saber llevar con la misma humildad y compromiso con los que afronto cada entrenamiento.
Con estas palabras, Carlota Fernández Osorio deja claro que su historia no se mide solo en medallas, sino en constancia, disciplina y pasión por el kárate. Su trayectoria es un ejemplo de cómo afrontar los retos con humildad y trabajo, dentro y fuera del tatami.
Desde dojodigital.es solo podemos agradecerle su cercanía y generosidad en esta entrevista, y desearle una pronta recuperación para volver a verla donde mejor se expresa: en la competición, inspirando a toda la comunidad karateka.
1. Cesc, vienes de conseguir medallas en campeonatos nacionales e internacionales. ¿En qué momento sentiste que diste el salto al nivel élite del kata senior? En el momento en el que intenté mostrar mi personalidad en los katas. No solo inspirarme en otros karatekas o copiar la manera en que otros entrenan, sino poner mi propia personalidad. Creo que eso fue muy bueno. En cuanto empecé a hacerlo, a nivel internacional empecé a pasar rondas y, de hecho, conseguí la medalla de bronce en la Serie A con 21 años. Y fue simplemente eso: dar un poquito mi personalidad, sin copiar a ningún japonés ni mirar vídeos. Intenté leer el kata a mi manera e interpretarlo como yo lo sentía, incluso cambiando ritmos o algún detalle para poder hacerlo realmente al 100% como yo lo sentía, y no solo por hacer o por imitar el kata que hacen otros.
2. España vive un momento de transición tras la retirada de Sandra Sánchez. ¿Cómo ves el futuro del kata español y qué papel te gustaría jugar en esta nueva etapa? Sí, totalmente. Pienso que el kárate español está en plena transición. De hecho, hay nuevos componentes y nuevos equipos de kata, kata individual… un poco de todo. Y la verdad es que está saliendo muy bien. Por suerte, el kárate español en kata goza de una salud buenísima, así que no creo que tenga ningún problema. A mí me gustaría representar a España, sea en individual o en equipo, no lo sé, pero sí que me encantaría poder hacerlo en algún campeonato internacional. Creo que la generación que viene ahora está muy preparada: vienen muy concienciados y la preparación es diferente a la de antes. Se nota muchísimo. Lo que marcó un antes y un después fue Sandra junto a su entrenador Jesús, porque implantaron un trabajo físico y mental más integrado con la preparación del kata tradicional. Eso ha trascendido mucho en los karatekas y aquí en España se está incorporando en los entrenos, y se nota un montón. Confío mucho en lo que viene.
3. Has competido en eventos como la Serie A. ¿Qué diferencias notas entre el circuito internacional y el nacional? La verdad es que noto muchísimas diferencias. Lo he hablado con muchos amigos míos de la competición, tanto de Baleares como de otras comunidades que también compiten a nivel internacional. Por ejemplo, creo que se valoran cosas distintas: a nivel nacional se aprecia un poco más el dinamismo y la viveza del kata, mientras que a nivel internacional se valora más la técnica, las respiraciones, los contrastes de ritmo… un kata más pausado. Por eso, los competidores también eligen katas diferentes: unos que lucen más a nivel nacional y otros que destacan más a nivel internacional. Incluso, el mismo kata no obtendría la misma puntuación en ambos circuitos. Puedes hacerlo de una manera para que te valoren mejor en España y cambiar ritmos o alguna técnica para que te lo valoren más fuera. Esto pasa mucho.
4. Si tuvieras que elegir un kata que haya marcado tu carrera, ¿cuál sería? ¿Y cuál es el que más disfrutas entrenar? Un Kata que ha marcado mi carrera, si lo tuviera que decir ahora, sería Chibana. Porque fue el Kata que me motivó a volver a entrenar y a competir a alto nivel. Fue el que me impulsó, la verdad. Era con el que iba con ganas a entrenar para aprendérmelo y con ganas de sacarlo en rondas y de que la gente lo vea. Y de demostrar que he vuelto a competir y he vuelto a entrenar duro, muy duro. Y fue con este Kata con el que yo me motivé, gracias a este Kata, la verdad. Y el que más disfruto de entrenar, sin duda, Suparinpei. Suparinpei es mi Kata favorito. Es con el que creo que mejores cualidades puedo mostrar de mí mismo, porque tiene mucho contraste de ritmos y eso creo que es uno de mis puntos fuertes: marcar ritmo lento y fluido con explosividad. Y creo que Suparinpei, del estilo de Goju Ryu, de hecho últimamente se hace muchísimo a nivel internacional, en semifinales, finales o luchas por medalla. Es con el que más disfruto de entrenar porque todo esto lo tiene. Además, es largo, requiere condición física. Es un Kata que creo que hace mucha gente, pero que muy poquita gente lo hace bien, ¿sabes? Porque no creo en que un Kata tenga que ser mejor que otro solo porque es más largo. De hecho, por ejemplo, soy muy fan también del Kata Kururunfa, de Goju Ryu, porque también tiene estos cambios de ritmo, estos contrastes de potencia y de fluidez, y es un Kata relativamente cortito. Pero no tiene por qué situarlo por debajo de otros Katas que son más largos. Yo no creo en eso: creo simplemente en cómo se ejecuta el Kata, cómo lo controlas y cómo dominas el Kata. Da igual el nombre y da igual lo largo que sea. De hecho, debería dar igual. A veces no es así, pero debería dar igual qué Kata ejecutas. La cuestión es tú cómo lo haces y lo que transmites. Eso es lo realmente importante.
5. ¿Qué aspecto técnico del kata sigues trabajando con más intensidad? ¿Sientes que hay un área en la que aún tienes mucho margen de mejora? La parte mental, la psicología en el kata. Creo que es lo que más puede trascender a la gente, tanto a la que sabe de kárate como a la que no, que está en el público o incluso viendo la tele. Es lo que más queda, lo que tú transmites. De hecho, he sido testigo de campeonatos en los que no se ha valorado del todo la técnica, la condición física o ciertos puntos… y, al final, con lo que uno se queda es con lo que transmites cuando sales al tatami. Con ese kata que recuerdas y que te sorprende. Hay una frase que me gusta mucho: “No se trata de gustar, sino de causar impresión”. Y creo que esa parte en el kata se puede trabajar muchísimo. No me gusta ver competidores que simplemente ejecutan el kata, colocan las técnicas, colocan los pies y los brazos, y se van sin más. No: hay que intentar sacar lo que uno lleva dentro a través de esos movimientos. Es una oportunidad para transmitir sin hablar, y eso hay que trabajarlo mucho. ¿Un área en la que aún tengo mucho margen de mejora? Sí, muchísimas. Todas. No creo que tenga nada que sobresalga especialmente. Sí que tengo cualidades en cuanto a condición física, pero en el área técnica, por ejemplo, tengo muchísimo margen de mejora. Incluso en katas que estoy aprendiendo ahora, de otros estilos que no había trabajado antes. Sí, tengo muchísimo margen de mejora aún.
Fotografía por Karateinsight
6. ¿Cómo es un día de entrenamiento para ti? ¿Cómo distribuyes el trabajo físico, técnico y mental? Si tengo el tiempo suficiente, siempre hago algún entreno físico de fuerza en el gimnasio, porque creo que ese trabajo es lo que también te da la explosividad en los katas, si lo haces de la manera correcta. Luego hago trabajos isométricos, de fuerza isométrica, y después ya la parte técnica del kata: sea por series, kata entero o trabajo por parejas para hacer el bunkai y entender mejor el kata. Hoy en día tenemos la oportunidad de aprender todo esto gracias a internet, así que creo que es una fuente de información que se puede explotar muchísimo para entender mejor el kárate, además de viajar y aprender de otras escuelas, porque eso es lo que realmente nutre al karate: aprender entre nosotros. Al final siempre incluyo una vuelta a la calma con estiramientos, relajación y respiraciones, algo muy importante en el estilo de Goju Ryu por el tipo de respiraciones que llevan sus katas, como Kururunfa, Suparinpei o incluso Papuren de Shito Ryu, que también tiene cambios de ritmo en los que la respiración es fundamental. Esto hay que trabajarlo un poco cada día, no dejarlo de lado. Así que mi rutina es física y técnica cada día y, si tengo tiempo, también mental al final. Siempre empiezo con el trabajo físico y luego paso al kárate y al kata, en ese orden.
7. ¿Qué importancia le das al trabajo de fuerza y pliometría en la preparación del kata moderno? Muchísima. Pliometría, muchísima. Sí, como he dicho antes, yo lo hago. Lo hago cada día. El trabajo de fuerza, tanto con lastre como sin lastre, creo que es primordial para el kata hoy en día. Es lo que le da un salto de calidad, totalmente, al nivel físico. Pero siempre enfocado al kárate. No basta con levantar peso, hacer máquinas o pesas. Tiene que ser un trabajo de fuerza centrado en los movimientos que vas a ejecutar en los katas, en el kárate, siempre que se pueda adaptar. Si no, sí tendrá beneficios, pero no del todo. Por eso, yo siempre diría que sí: trabajo de fuerza y pliometría, pero no aislado, sino adaptado siempre al kárate y al kata.
8. En un deporte tan perfeccionista como el kata, ¿cómo gestionas la frustración cuando algo no sale como esperabas? Intento observar. Siempre. Porque a veces pasa que uno pierde y no sabe por qué. Muchos competidores, si están leyendo esto, sabrán a lo que me refiero. Una cosa muy diferente es que pierdas porque el adversario es claramente superior a ti: en técnica, físicamente o porque a ti no te ha salido bien, incluso te has desequilibrado, y tú lo sabes. Genial. Pero creo que la frustración viene cuando te falta información, cuando no sabes por qué has perdido. A lo mejor has perdido por bastante y no lo entiendes; incluso te veías al nivel del adversario o mejor que él… y aun así te han dado perdedor. Creo que ahí es cuando llega la frustración, cuando no lo entiendes. Lo correcto es observar. Observar por qué el otro tal vez ha ganado o por qué, en esta ocasión, ha funcionado una manera diferente de hacer el kata. Observar dónde estamos, recopilar toda la información posible para no frustrarte, no caer en el enfado ni en la confusión, sino aprender, adaptarte… y el lunes, entrenar. Creo que lo peor que puedes hacer es enfadarte y frustrarte e intentar imponer tu estilo si ves que no encaja o no lo valoran. La competición está en constante cambio, en constante movimiento. Es más fácil adaptarte tú al entreno y a la competición actual que esperar que cambien para favorecerte. No te van a dar ganador porque sí: realmente te tienen que ver por encima de tu adversario. Así que yo diría eso: observar, aprender y adaptarte. Es lo mejor.
9. ¿Cuál ha sido el momento más duro de tu carrera hasta ahora? ¿Alguna lesión o experiencia difícil que te haya marcado? Sin duda, la muerte de mi sensei, Ramón Carmona. Él falleció hace un par de años, poco después del COVID, y yo en ese momento ya estaba en una etapa complicada en la competición. Veníamos de la pandemia, que paró todo, y yo apenas entrenaba, estaba bastante desmotivado y veía cosas que no me gustaban. Como he dicho antes, también había muchas cosas que él no entendía, así que ahí reconozco que hubo fallo mío. La muerte de mi maestro me dio un giro de 180 grados en mi manera de ver el kárate. Estuve muy mal y perdido durante mucho tiempo, pero me lo tomé como que él me dio la fuerza y la energía para volver, no solo al nivel de antes, sino para superarlo con creces y disfrutar de este deporte. Aprendí a no frustrarme por conseguir o no medallas, porque al final no vamos a vivir de ellas. Hay que disfrutar de la competición y del kárate. Creo que él, donde esté, me está apoyando y dando fuerzas para hacer todo lo que estoy haciendo ahora: viajes, competiciones, seminarios, películas… todo se está alineando. La vuelta fue muy dura porque todo el mundo sabía que llevaba años sin entrenar a alto nivel ni competir a nivel nacional o internacional. Me tocó caer en primera ronda, no ser seleccionado para el equipo de España, escuchar susurros y comentarios de que ya no estaba al nivel o que me quedaba mucho. Incluso entrar a un club y que apenas te saluden porque has estado fuera. Pero estuve muy arropado por mi actual profesor, David Moulet. A pesar de ser de un estilo distinto al mío —él es de Shotokan y yo vengo de Shito Ryu—, me acogió como a un alumno suyo de toda la vida. Desde hace años nos llevábamos bien y entrenaba con él y con sus alumnos, que son amigos míos. Me apoyó en todo: entrenar, darme caña, invitarme a campeonatos… gracias a eso fui subiendo de nivel hasta volver a sentirme cómodo en el tatami, tanto a nivel nacional como internacional. Sí, la muerte de mi maestro fue un antes y un después en mi carrera, pero me lo tomé como que él me dio fuerza para volver.
Fotografía por Cheffotto
10. ¿Qué significa para ti el éxito? ¿Medallas, reconocimiento o simplemente disfrutar del proceso y del camino? Para mí, el éxito en el kárate es disfrutar. Creo que el nivel máximo al que se puede llegar es disfrutar del kárate. No me gusta nada ver competidores que, como he dicho antes, imitan a otros, colocan los brazos y las piernas sin intención, y que si no consiguen medalla se frustran o, si dejan de competir, abandonan el kárate. Ahí es donde se ve realmente a quién le gusta este deporte. La competición es solo una parte muy pequeña del kárate. Si de verdad te gusta, da igual si compites o no. Competir es un extra: hazlo porque disfrutas, porque tienes el gusanillo y porque te encanta, pero no solo por las medallas. Como he dicho antes, no vamos a vivir de ellas. Por muy bueno que seas y por muchas que ganes, si no disfrutas, eres un perdedor. En cambio, aunque no hayas ganado nunca una medalla nacional o internacional, si vas al tatami, te reencuentras con amigos de otras comunidades, viajas, te preparas para una fecha, ves cómo mejoras poco a poco… ahí ya has ganado, cien por cien. El éxito total viene de disfrutar del kárate: sea en tu gimnasio practicando kihon, preparándote para un examen de tercer o cuarto dan, enseñando a otros, arbitrando, siendo coach… da igual. Disfruta del kárate. Al final, este deporte no monetiza tanto como otros, así que el verdadero éxito es ser feliz haciéndolo.
11. Hoy día los deportistas no solo compiten, también comunican. ¿Crees que en el kárate profesional ya es imprescindible construir una imagen personal sólida? Sí, totalmente. Creo que hay que ser buen comunicador. Yo lo intento ser, y una de mis misiones es dar visibilidad al kárate a través de redes sociales, seminarios, entrenos o incluso con gente que desconoce este deporte y que, al verme en el gimnasio, descubre lo que es el kárate y la competición. Dar un poquito de visibilidad, ¿sabes? Creo que sí puede ser imprescindible. Dos buenos ejemplos son Sandra y Damián: son muy buenos comunicadores y han hecho muchísimo por el kárate, no solo a nivel nacional, sino mundial. Le han dado una visibilidad impresionante. Por eso, hoy en día no basta con ser bueno: hay que ser un profesional completo. Un profesional 360, con imagen, comunicación, recursos y, por supuesto, calidad en tu deporte. Un deportista de hoy tiene que ser un 360, cien por cien.
12. Tienes patrocinadores fuera del ámbito marcial, como Massimo Dutti. ¿Cómo lograste esa conexión y qué papel juega la estética en tu carrera?
Bueno, Massimo Dutti no es mi patrocinador, simplemente trabajo para Massimo Dutti. Pero sí he tenido patrocinadores como Fujimae y alguna otra marca o empresa independiente. Todas las ayudas que he recibido han sido gracias a hacer lo que hago: subir contenido e intentar explicar un poquito lo que es realmente el kárate.
A veces la gente tiene una imagen del kárate que viene de las películas, como Karate Kid, o de series de televisión, y no es una imagen real, al menos del kárate de competición. Las competiciones de kárate no suelen emitirse en televisiones públicas o accesibles, y cuando se emiten no son muchos campeonatos, así que la visibilidad es escasa.
Gracias a dar visibilidad al kárate —al menos en mi ámbito, en mi círculo, en mi isla— he conseguido ayudas. No es que haya hecho nada extraordinario, simplemente ha sido eso: dar visibilidad, cuidar la imagen, cuidar el contenido que uno sube, ser constante, ser creativo… y, sobre todo, que te guste tu deporte. Al final, cuando disfrutas de tu deporte, se nota y lo transmites, y la gente lo ve.
13. Si pudieras cambiar algo del circuito de competiciones para hacerlo más atractivo al público, ¿qué introducirías?
Creo que lo más importante es que el público entienda lo que está viendo. En kumite es algo más claro por el tema de la puntuación, pero en kata, cuando la competición es tan ambigua, si alguien viene a verla y no entiende por qué gana uno u otro, deja de ser atractiva. Es así de simple.
Por eso es normal que no haya tanto público, incluso aunque se emita por televisión. Un ejemplo claro fueron las Olimpiadas: mucha gente no entendía qué eran los katas ni por qué ganaba un competidor y no otro. Y creo que ese es un fallo evidente, no sé cómo no se han dado cuenta.
Además, esto está relacionado con la falta de ayudas: si no hay público, es porque no se entiende, y si no se entiende, no se genera interés. Hay que hacerlo fácil para el espectador, y creo que eso es primordial.
14. Tu lema es «Karate, Magic, Dance». ¿Sientes que tu formación artística influye directamente en tu manera de interpretar los katas?
Sí, creo que mi formación artística influye directamente en mi manera de interpretar los katas. Mi estilo de baile, el Popping, se basa muchísimo en contracciones musculares y en cambios de ritmo —lentos, rápidos, explosivos, etc.—, y creo que un kata requiere precisamente eso: explosividad, cambios de ritmo, fuerza isométrica, control y coordinación total del cuerpo, propriocepción, ritmo…
Así que sí, un estilo de baile como el Popping influye directamente, incluso en la contracción muscular necesaria para ejecutar los katas. Sí, sí, totalmente.
15. Has participado en Got Talent con un número que mezclaba magia y baile. ¿Qué aprendiste de esa experiencia fuera del tatami?
Pues un poquito lo que comenté hace dos preguntas: si no eres atractivo para el público, el público no te compra, da igual que seas bueno. Al kárate no le beneficia únicamente el mejor karateka, aunque sea el mejor de la historia; lo que realmente le beneficia es gente buena que, además, dé visibilidad, enseñe, comunique y acerque el kárate a quienes no lo conocen.
En la magia pasa igual. Muchas veces me ha ocurrido que un truco de altísimo nivel no es valorado por alguien que no entiende de magia. En cambio, uno mucho más simple y corto, pero bien comunicado, bien mostrado y bien ejecutado, conecta con el público.
Creo que en el kárate sucede lo mismo, porque al final es un arte y, en el caso del kata, una exhibición artística de artes marciales. La gente te tiene que “comprar”. Las mentes simples no entienden lo sublime, y eso hay que saber aprovecharlo. Si alguien no entiende mucho de kárate, da igual: tienes que conseguir que te compre.
No importa que ejecutes movimientos o técnicas de altísimo nivel si quien tienes delante no lo entiende y no lo valora. En cambio, si haces algo más sencillo pero causas impresión y logras que te compren, el objetivo está cumplido.
16. Entre todas las disciplinas artísticas que practicas —baile, magia, beatbox, piano—, ¿hay alguna que sientas que te ha aportado especialmente al kárate? Sí, sobre todo el baile. Es la que más me ha aportado. Por todo lo que comenté antes: las contracciones musculares, la coordinación, la fuerza isométrica, los cambios de ritmo… Incluso la creatividad.
17. ¿Crees que al kárate todavía le falta ese “toque artístico” para conectar con un público más amplio? Depende. Si me lo preguntas a mí, diría que sí, sobre todo por el tema de transmitir y conectar con los árbitros y con el público. Eso hace más atractivo el deporte y la competición, y creo que nos puede beneficiar a todos. Sin embargo, pienso que el kárate no debe perder su esencia: lo que es el kata, su significado y su camino. No debe desvirtuarse nunca. Para eso también está el kárate tradicional. Nadie nos obliga a competir, al final. La competición es completamente opcional, y no tiene nada que ver un kata de competición con uno hecho de manera tradicional, en tu dojo y con tu maestro. Si lo que queremos es transmitir más, llegar a un público más amplio y que la gente pueda valorar el kárate desde sus casas, entonces sí que creo que haría falta un poco más de viveza y emoción en el kata, al menos en las competiciones, tanto en kata como en kumite. El concepto deportivo, el de show, el de llamar la atención de marcas y atraer al público, tiene mucho que ver con transmitir y con conseguir que la gente tenga ganas de ver kárate.
18. Has participado en la película Karateka, sobre la vida de Sandra Sánchez. ¿Cómo surgió la oportunidad y qué sentiste al formar parte del proyecto? Sí, participé en la película Karateka de Sandra Sánchez. La oportunidad surgió porque estuve entrenando con Sandra y con Jesús. En ese momento ellos estaban haciendo el casting para la película, buscando a los diferentes personajes que necesitaban. Me escribieron para saber si estaba interesado, porque les cuadraba para uno de los papeles. Hice el casting y fue muy bien. Ahí se me dio la oportunidad y me ofrecieron el papel. Fue simplemente gracias a que ellos me dieron la confianza y la oportunidad. Me vieron entrenar, me conocieron mejor —aunque ya nos conocíamos de antes— y coincidió justo en el momento perfecto para que pensaran en mí.
19. ¿Cuál fue exactamente tu papel o función dentro del rodaje de Karateka? ¿Participaste como actor, figurante, asesor técnico…?
Mi papel en la película fue como doble de acción. No puedo dar muchos detalles, pero me veréis haciendo parte de algún kata.
20. ¿Qué sentiste al compartir proyecto con Sandra y con figuras como Jesús del Moral? ¿Te impresionó el ambiente cinematográfico?
La verdad es que ya tenía experiencia en rodajes, porque he trabajado en anuncios, he sido extra en alguna serie o película y también en videoclips. Así que conocía lo que es estar entre cámaras, pasar todo el día rodando, los descansos, las horas de espera y las repeticiones de tomas.
Pero compartirlo con Sandra y con Jesús fue especial. Lo vi todo muy dinámico en comparación con otros rodajes en los que he estado: muy bien organizado, muy fluido. El ambiente, además, fue increíble.
Vi a Sandra súper involucrada en su película, y a Jesús igual. Se implicaban en todo: daban su ayuda, su opinión, aportaban su granito de arena constantemente. La película es suya al cien por cien, y eso se nota porque se volcaban totalmente en su propio rodaje. Impresionante. Estoy seguro de que va a quedar un peliculón.
21. Rodar una película con actores y cámaras no es lo mismo que competir. ¿Qué fue lo más difícil o diferente de estar en un plató? Sí, es verdad, rodar una película no es lo mismo que competir, aunque en cierto modo se parece. Al final, en ambas ejecutas un kata y te ve muchísima gente que no conoces. La diferencia es que en la competición hay personas que te juzgan y rivales que quieren ganarte, mientras que en la película simplemente se trata de ejecutar el kata y disfrutar. Los que están ahí están para ayudarte, apoyarte y hacer que todo salga bien. No hay rivales, todo el mundo colabora y busca el mismo objetivo. Esa es la gran diferencia que noté.
22. ¿Te gustaría seguir explorando el mundo del cine o ha sido una experiencia puntual? ¿Te ves participando en más proyectos audiovisuales?
Sí, el mundo del cine siempre me ha gustado. Como he dicho, tengo otras experiencias en series, películas, como extra, en anuncios, etc., y es un mundo que me atrae mucho.
Lo que pasa es que lo veo muy volátil y, al menos en España, sé de primera mano que hay actores y actrices a los que muchas veces les falta trabajo, y eso me da pena. Así que sí, me encantaría participar en más proyectos audiovisuales, pero no lo veo como algo fijo o del que dependa totalmente en mi vida. Aquí en España lo considero un ámbito un poco inestable. Por eso, no creo que me dedicara a él al cien por cien durante toda mi vida.
23. ¿Qué crees que puede aportar una película como Karateka a la difusión del kárate en España y en el mundo?
La película Karateka es totalmente inspiradora y creo que va a dar mucha visibilidad al kárate en todo el mundo. Sean o no karatekas, va a inspirar a muchísimas personas, porque la historia de Sandra es real: ella ha tenido que superar un montón de cosas para llegar a donde está.
Creo que puede motivar a mucha gente, además de mostrar la visibilidad que el kárate puede tener y cómo este deporte puede cambiarte la vida, transmitir valores y transformar a las personas.
Pienso que todo el mundo debería verla, practique o no kárate, porque es una película muy bonita, con un mensaje muy claro. No quiero adelantar nada, pero sí puedo decir que cualquier persona puede disfrutarla, porque el mensaje que transmite es increíble.
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Con 28 años, Cesc del Valle demuestra que el kárate moderno puede ser mucho más que técnica y disciplina: es también creatividad, comunicación y capacidad de inspirar. En esta entrevista nos ha mostrado sin filtros su manera de entender el kata, su compromiso por transmitirlo con personalidad y emoción, y la importancia de disfrutar del camino por encima de las medallas.
Cesc habla con la misma energía con la que ejecuta un Suparinpei: cambios de ritmo, sinceridad, pasión y fuerza. Nos ha llevado desde su faceta como competidor y comunicador hasta su experiencia en el cine junto a Sandra Sánchez, pasando por su visión de un kárate que sepa conectar con el público sin perder su esencia.
Escucharle es entender que el éxito no está solo en subir a un podio, sino en vivir el kárate a plenitud, en entrenar con intención, en ser creativo, en aportar al tatami algo que sea auténticamente tuyo. Y Cesc lo hace cada día, dentro y fuera de la competición, con la misma determinación con la que afronta un campeonato o un rodaje.
Un karateka 360, como él mismo diría: atleta, artista y comunicador, pero sobre todo, un apasionado de su arte.
En el saturado universo de los karategis de alto nivel, donde el corte, el sonido y la estética lo son todo, Mizuno ha hecho algo sorprendente: ha lanzado un karategi que parece haber pasado completamente inadvertido. Sin campañas. Sin embajadores. Sin ruido. Y lo más curioso de todo es que, pese a su escasa presencia en redes y competiciones, el Mizuno Kime está aprobado por la WKF, cuenta con bordados azul o rojo en los hombros, y se puede encontrar con descuentos que rozan lo absurdo.
¿Estamos ante un karategi incomprendido o ante un producto fallido? Lo hemos probado a fondo. Y esta es nuestra conclusión.
Silencio total… y por eso lo compramos
Cuando nos apareció la oferta, lo primero que hicimos fue lo que haría cualquier karateka curioso: buscar opiniones, vídeos, referencias, alguna reseña. Y lo que encontramos fue… nada.
Ni una review detallada.
Ni un solo competidor conocido usándolo.
Ni una publicación que analizara sus características más allá de la ficha técnica.
Ese vacío fue precisamente lo que nos impulsó a adquirirlo: si nadie hablaba del Mizuno Kime, nosotros íbamos a ser los primeros en hacerlo bien. Queríamos traer a dojodigital.es una opinión sincera, detallada y directa sobre un karategi que, por su precio rebajado y su aspecto externo (con los bordados azul o rojo típicos de los gi de kata WKF), parecía una auténtica ganga. Pero, ¿lo es realmente?
El misterio del precio
Cuando lo descubrimos, conseguimos la chaqueta y el pantalón (que se venden por separado) con un 60 % de descuento, dejando el conjunto en apenas 40 euros. No siempre está tan barato, pero sí hemos visto rebajas frecuentes del 40 % y 50 % en varias tiendas oficiales. Esto refuerza la idea de que Mizuno está buscando dar salida al stock de este modelo sin demasiado interés en posicionarlo.
Diseño: clásico, cómodo… pero con poco enfoque competitivo
El karategi llega en una simple bolsa plástica. El tacto inicial es suave —gracias a su tejido 100 % algodón de 12 oz— y transmite comodidad inmediata.
Pero basta con extenderlo para detectar algunas decisiones de diseño discutibles:
El corte es amplio y de patrón tradicional, con mangas y faldones anchos.
No hay refuerzos dobles en mangas ni faldón. Un detalle clave que cualquier competidor serio esperaría.
Esto no convierte al Kime en un mal karategi, pero sí en uno que no está a la altura técnica de los grandes modelos para kata.
Snap y presencia: cumple, pero no impresiona
En el tatami, el Mizuno Kime se comporta bien:
Tiene snap: es real, es audible, pero no compite con el de un Shureido NW3, un Tokaido Kata Master, Punok Vertex o un Adidas kata Shori.
El bordado en los hombros, azul o rojo según la versión, viste bien y le da presencia visual, algo que valoramos positivamente.
Aporta buena libertad de movimiento, aunque en patadas rápidas puede engancharse ligeramente en la pierna.
Eso sí: no lleva mezcla de poliéster, por lo que es probable que encoja tras los primeros lavados. Mejor pedir una talla más si estás en el límite.
Mizuno: excelencia en judo, poca estrategia en karate
Mizuno es una referencia mundial en judo. Patrocina selecciones olímpicas y sus judogis están en lo más alto del podio internacional. Pero en karate, la marca parece haber entrado sin un plan.
Lanzó dos modelos:
Toshi (kumite, ligero)
Kime (kata, tradicional)
Y no hizo nada más: sin campaña de marketing, sin redes, sin visibilidad, sin embajadores. Pero lo más grave no es eso. El verdadero error es no haber afinado los detalles que hacen competitivo a un karategi de kata: refuerzos, patronaje moderno, snap potente, caída estilizada.
¿Para quién sí, y para quién no?
Perfil
¿Recomendado?
Justificación
Competidor de kata WKF
❌
No tiene el snap ni el corte necesarios
Instructor o practicante avanzado
✅
Cómodo y funcional para entrenamientos
Estudiante con presupuesto ajustado
✅
Ganga si se encuentra rebajado
Climas muy cálidos
⚠️
Algodón grueso puede dar calor
Primer karategi para iniciación
❌
Demasiado técnico para principiantes
Conclusión: un karategi funcional, pero sin alma competitiva
El Mizuno Kime no es un fracaso, pero sí es una oportunidad desaprovechada. Tiene buena base, un precio irresistible en rebajas, y una comodidad difícil de discutir. Pero le falta ambición. Le faltan los detalles que marcan la diferencia.
Como segundo karategi para entrenar, es una opción excelente. Pero no está diseñado para la tarima, ni para sonar como un tambor en cada técnica, ni para robar miradas en el dojo.
Mizuno, que tiene todo para triunfar en karate como lo ha hecho en judo, ha firmado aquí un producto correcto… pero sin alma de competición.
Introducción José Antonio Rodríguez Martín, conocido como “Kiko”, es una de las figuras más destacadas del Karate y el Goshin en Granada. 5.º Dan en Karate Shotokan y 5.º Dan en Goshin, Técnico Deportivo Nivel III, Juez del Tribunal Nacional de Grados, Monitor de Autoprotección Policial en defensa personal, manejo del grillete y defensa extensible, Monitor de Técnicas y Metodología persuasiva contra la violencia de género, Especialista en defensa personal, combina su faceta como Director Técnico de la Escuela Municipal de Salobreña con la impartición de cursos.
Su formación no se limita al Karate: ha practicado Jiu Jitsu, arte marcial japonés enfocado en proyecciones, luxaciones y control del oponente, kobudo y Bugei, conjunto de disciplinas marciales tradicionales de los samuráis que incluye el manejo de distintas armas. Esta combinación le aporta una visión más amplia y efectiva de la defensa personal, enriqueciendo cada uno de sus cursos. El sábado 16 de agosto impartirá un curso especializado en Goshin, donde los asistentes podrán aprender y perfeccionar técnicas adaptadas a distintos niveles.
Kiko, llevas muchos años vinculado al Karate y al Goshin. ¿Cómo comenzó tu trayectoria en las artes marciales y qué te llevó a especializarte en defensa personal? Pues yo comencé a practicar karate, si mal no recuerdo, en el año 1981 en mi ciudad natal, Motril, ¿el motivo que me llevo a ello? Realmente no lo recuerdo, quizás motivado por el boom de las películas de karate que estaban en auge en aquellos tiempos o porque algunos amigos decidimos apuntarnos a probar. ¿Defensa personal? ¿Acaso el karate no es en sí un método de defensa personal? El karate como cualquier arte marcial, ya es un sistema de defensa personal, lo que pasa es que, como ocurre con tantas otras artes, la especialización en solo alguna de sus facetas, kata, kumite… y las normas de competición, dan lugar a la pérdida de otras habilidades que se dejan de practicar. Yo tuve mi época de competidor, pero hubo un momento en que sentía que me faltaba algo y, a través de investigar y probar otras artes, me di cuenta de que tenía que llevar lo aprendido un poco más a lo natural, obviando a veces la plasticidad de la técnica y centrándome más en la posible eficacia que en lo bonito de la posición.
Tienes 5.º Dan tanto en Shotokan como en Goshin. ¿Qué aprendizajes clave has obtenido de cada disciplina que aplicas hoy en tu enseñanza? Karate, Goshin… aún a día de hoy hay personas que siguen empeñadas en separar las dos cosas. Es como si dijéramos que karate es una cosa, kumite es otra y kata otra distinta. No, son todo partes de una misma cosa, y el goshin (autoprotección) forma parte de ello, ¿o no es el fin de las artes de lucha? En mis clases practicamos goshin, kobudo, jiu jitsu, bugei… y todo ello encaminado a enriquecer el karate que aprendí. Intento transmitir el interés por investigar y mejorar día a día, respetando siempre la postura o punto de vista de cada uno. Nadie tiene la verdad absoluta.
Tu experiencia incluye Kobudo, Jiu Jitsu y Bugei. ¿Cómo enriquecen estas disciplinas tu visión de la defensa personal? Todo suma. La habilidad y el conocimiento de las armas utilizadas que te aporta el kobudo ayudan a entender algunos de los katas que practicamos en Shotokan, donde hay técnicas de desarme y ataque con la propia arma. También te hace reconocer cualquier utensilio diario susceptible de ser utilizado como “arma de fortuna”. En cuanto al jiu jitsu y el bugei, me han ayudado a identificar movimientos o técnicas “escondidas” en los katas, que hasta ese momento solo eran defensas o golpes y ahora las veo como luxaciones o proyecciones, por ejemplo.
En este curso de Goshin, ¿qué objetivos principales te has marcado para los participantes? En este curso, como en los anteriores, mi principal objetivo es intentar abrir la mente y despertar el interés de los participantes por conocer cosas nuevas, que puedan aportarle riqueza y conocimiento a su práctica diaria.
En tus cursos siempre hay un ambiente muy dinámico. ¿Qué papel juegan la motivación y la confianza en el aprendizaje de la defensa personal? Como en cualquier cosa que se quiera conseguir, la motivación, el interés por aprender y la constancia en el entrenamiento son fundamentales. Por eso intento que las clases sean amenas y que los participantes se diviertan aprendiendo.
Tu papel como Director Técnico de la Escuela Municipal de Salobreña te da una visión muy cercana del alumnado. ¿Qué tipo de practicantes se pueden beneficiar más de un curso como este? Obviamente, todo aquel que quiera aprender. Todos tenemos alumnos con distintas motivaciones: el que viene solo porque sus padres lo han apuntado para que haga algo, el que quiere ser campeón de kata o kumite y solo se enfoca en ello, el que solo se conforma con las dos o tres clases de la semana, el que se inscribe para hacer algo de deporte para mejorar su condición física… pero los que realmente aprovechan los cursos son ese tipo de alumno que quiere entender y aprender más sobre lo que hace y no se conforma con tan solo tres horas semanales de práctica.
La defensa personal a veces se percibe como algo complejo. ¿Cómo logras adaptarla para que cualquier persona, independientemente de su edad o experiencia, pueda practicarla y aprenderla? En una ocasión vino una persona a decirme que quería que su hija aprendiera a defenderse en una semana. Yo le dije que eso era algo más complejo; me dijo que si era posible, que había visto en la televisión un arte marcial que decía que utilizaba movimientos naturales e innatos y se aprendía fácilmente y rápido. Los que llevamos ya algunos años en esto sabemos que no es tan fácil. El ser humano ha perdido, por desuso, muchas de las habilidades con las que teóricamente se nace. Es por ello que hay que adaptar las clases a las diferentes aptitudes del alumnado y potenciar aquellas que tienen y trabajar para mejorar las que tienen algo más ocultas. Todo el que realmente quiera puede aprender sin tener una preparación previa: unos tardarán menos y otros más, pero esto no es una carrera contra otros, sino una lucha contra uno mismo.
Más allá de la técnica, ¿qué valores o actitudes crees que aporta el Goshin a la vida diaria? Aparte de la confianza en ti mismo, esfuerzo, constancia, lealtad… tenemos los preceptos: .- Que nunca te hagan daño. (para ello defiéndete). .- Que nunca hagas daño. (para ello respeta). .- Que nunca te hagas daño. (para ello cuídate).
Si alguien está dudando en apuntarse, ¿qué le dirías para convencerlo de que aproveche esta oportunidad? Solo le diría que si está pensando en desarrollar una actividad donde irá adquiriendo condición física, mejorar la salud, donde el compañerismo, la lealtad, el honor, el respeto, el esfuerzo, la constancia, la seguridad en uno mismo y el crecimiento personal sean algunos de los pilares a cuidar, no lo piense, acérquese a un Dojo e infórmese. No se arrepentirá. Merece la pena.
Mirando al futuro, ¿qué objetivos o proyectos tienes en mente dentro del Karate y la defensa personal? Como objetivo personal, seguir investigando y creciendo como persona y como profesional. Al margen de esto, hay en camino varios proyectos literarios que espero poder acabar pronto para que vean la luz.
En cada técnica, en cada consejo, hay décadas de experiencia y pasión por enseñar. El tatami no solo es un lugar donde entrenar, es un espacio donde se comparten valores, se forjan amistades y se crece como persona. Este sábado, en Adra, tienes la oportunidad de vivirlo de la mano de uno de los grandes.