Valentín Marcos: el regreso de un referente

Valentín Marcos: el regreso de un referente

En el artículo anterior hablábamos de una evidencia que ya se nota en el tatami: la categoría máster ha dejado de ser un “apéndice” del circuito para convertirse en un territorio competitivo con entidad propia. Cuando sube el nivel, sube la exigencia… y también cambia el tipo de gente que decide estar ahí.

Hay regresos que se anuncian con nostalgia.
Y hay regresos que, sin hacer ruido, dicen mucho más.

Valentín Marcos Nieto vuelve a preparar un Campeonato de España Máster.

Su nombre está ligado al kata español desde hace años: competición al máximo nivel, presencia en el panorama internacional en su etapa senior y una manera muy reconocible de entender el karate: técnica rigurosa, energía, físico y detalle. Hoy, además, su papel como seleccionador de kata en categorías formativas dentro de la Federación Asturiana lo coloca en otro lugar: el de quien no solo ha competido, sino que sigue mirando el karate con responsabilidad, criterio y oficio.

Por eso este regreso importa. No por lo que “fue”, sino por lo que significa que alguien con su trayectoria elija volver a competir ahora. Porque cuando un karateka así se pone otra vez en modo campeonato, el mensaje es sencillo: el circuito máster está vivo… y se está poniendo serio.

En esta entrevista hablamos de ese regreso desde dentro: cómo se encaja la competición con una vida llena, qué cambia en la cabeza y en el cuerpo, y qué lugar ocupa el Karate Do cuando ya no compites para construir un nombre, sino para seguir siendo fiel a tu camino.

Después de tantos años compitiendo al máximo nivel, ¿qué te ha hecho volver ahora a la competición en veteranos?

Hace un tiempo empezó a pasarme la idea por la cabeza de vez en cuando, pero cuando lo analizaba veía que realmente no apetecía, no veía la necesidad de competir. Hace unos meses algún compañero veterano y José Magadán, el seleccionador, empezaron a calentarme poco a poco con la idea de hacer el Campeonato de España y, claro, a mí tampoco hace falta mucho para calentarme. Después terminó de rematarme César Castaño con una frase muy clara: “Si compites tú, compito yo.”
Y en este punto estamos, preparando el próximo Campeonato de España Máster.

¿Volver es una cuestión de reto personal, de disfrute o hay algo que necesitabas recuperar?

No necesito recuperar nada. Mi vaso en esto de la competición hace muchos años que se llenó, así que sin duda se trata de algo más personal.

¿Qué sensaciones has vuelto a notar al preparar una competición que no aparecían cuando eras seleccionador o entrenador?

Ahora tengo menos responsabilidad. Cuando entrenas para ti, si te equivocas, fallas solo tú. Cuando entrenas a otra gente, si te equivocas, haces fallar a un mayor número de personas. Así que el hecho de entrenar solo para mí me da mayor tranquilidad y seguridad. Aunque también es verdad que el trabajo de seleccionador es mucho más gratificante que el de entrenar para competir uno mismo.

¿Te ha sorprendido tu propio cuerpo en esta vuelta, para bien o para mal?

Me ha sorprendido para bien. No soy una persona que haya tenido lesiones graves, pero tantos años en la alta competición dejan cicatrices: cadera, meniscos… Aun así, el cuerpo me está respetando mucho mejor de lo que esperaba.

¿Qué ha sido lo más difícil de reactivar? ¿La chispa competitiva o la disciplina diaria?

Lo realmente difícil es sacar tiempo para entrenar. Con un trabajo absorbente, responsabilidades y un hijo de 7 años, encontrar huecos es lo complicado.

¿En qué es diferente la cabeza de un competidor veterano respecto a la de un senior que quiere comerse el mundo?

Te hablo desde mi opinión personal. Cuando eres senior y quieres comerte el mundo, haces todo a cualquier precio. Sabes que tienes que pagar peajes y los pagas sin problema. Ahora, cuando decidí volver a competir, tuve muy claro que no iba a ser a cualquier precio, que no iba a hacer grandes sacrificios ni a pagar ningún peaje. No quiero cambiar nada de mi vida personal por esto. Creo que a estas alturas no tiene sentido. Si aparece algún dolor, alguna lesión o simplemente un día me levanto y no me apetece, tengo claro que se para la obra. No quiero que sea ningún tipo de obligación.

¿Ahora compites con menos presión o con una presión distinta?

Casi te diría que con más presión. Cuando eres senior vas con la seguridad de que llevas detrás miles de horas y una preparación increíble. Ahora tengo claro que no tengo nada que demostrar a nadie, ni siquiera a mí mismo, pero muchas veces eres foco de atención y no quieres estar por debajo del nivel que sabes que tienes. Eso genera presión.

¿Hay algo que gestionas mejor que cuando eras joven?

Sí. Ahora me funciona muy bien la idea de que menos es más. Entrenar lo justo para evitar dolores o agobios, pero con entrenamientos muy concretos y de mucha calidad.

Si pudieras hablar con tu yo de 20 años antes de una final, ¿qué le dirías?

Chavalín, sal ahí, haz lo que repetiste un millón de veces y, sobre todo, ganes o pierdas, mañana va a salir el sol igual.

¿Sientes que ahora disfrutas más del proceso que del resultado?

Por supuesto. Y es algo de lo que me arrepiento de mi etapa anterior. Fueron pocas veces las que disfruté el proceso. Lo veía todo como una ambición que había que cumplir. Viajar, entrenar, competir… todo muy mecánico. Me hubiese gustado saborear más los viajes, los ratos con los compañeros, las celebraciones después de un buen resultado.

El nivel del circuito veterano ha subido muchísimo en los últimos años. ¿Cómo lo estás viendo desde dentro?

Ha subido mucho, y eso es positivo porque hace que el nivel medio aumente. Sin embargo, hay algo que no me gusta: se está confundiendo tomárselo en serio con crispación y tensión excesiva. En campeonatos de España y ligas nacionales hay demasiada presión. Y en veteranos esa crispación no le veo sentido.

¿Te motiva enfrentarte a nombres concretos del circuito actual?

Me motiva enfrentarme a mí mismo. Cuando estaba en activo era muy consciente de que, compitiendo a mi nivel, era muy difícil ganarme. Y ahora sigo con la misma idea. Lo que me motiva es poder desarrollar mi trabajo al 100% y plasmar el nivel que tengo al 100%.

¿Cómo ha cambiado tu preparación física respecto a cuando competías en senior?

Totalmente. Antes entrenaba con un único objetivo: rendimiento competitivo. Ahora entreno como cualquier persona de 42 años. Busco estar en forma y tener calidad de vida.

¿Qué tipo de trabajo físico priorizas ahora?

Sinceramente, no tengo un plan específico y tampoco quiero tenerlo. No quiero pagar peajes ni hacer sacrificios personales. Esta etapa es de disfrute. Sigo haciendo mis entrenamientos de fuerza casi todos los días, sigo siendo el mismo friki de la bici, y esta mini vuelta a la competición no ha cambiado eso.

A nivel técnico, ¿has modificado tu manera de ejecutar el kata con los años?

No te queda otra. Cuando tienes 42 años tu cabeza cree que tiene 20, metes la séptima marcha que tenías entonces y ves que ya no está. Hay que adaptar.

¿Hay katas que hoy sientes más tuyos que en tu etapa joven?

Mi idea del karate es la misma que siempre: mucha importancia al trabajo técnico del estilo, ser muy escrupuloso con el Kihon y con el trabajo técnico. Y físicamente, un karate enérgico, muy físico y atlético.

¿Qué peso tiene ahora la estrategia y la lectura arbitral dentro de tu preparación?

Es algo que pienso, pero como decía antes, no me gusta la excesiva especialización que veo en la competición máster. Me niego a entrar en ese tipo de dinámicas.

¿Qué te ha aportado hoy el Karate Do que no te aportaba cuando solo buscabas ganar?

Una visión más global. La edad y la experiencia te hacen ver todo desde un prisma diferente.

¿En qué momento el karate dejó de ser solo competición para convertirse en camino?

Para mí nunca estuvieron separados. Siempre tuve claro que la competición era una parte del mismo camino, no algo diferente.

¿Cómo influye tu experiencia como seleccionador en tu forma actual de entrenar para competir?

Creo que influyó más al revés: la experiencia como competidor me ayudó como seleccionador. Tantos años compitiendo te convierten en una rata de tatami. Es la mejor escuela tanto para aplicar como entrenador como ahora en categoría máster.

¿Qué significa para ti competir ahora?

Cualquier cosa menos una obligación. Ahora mismo competir significa un pasatiempo, un disfrute y una manera de mantener ocupado a un padre de 42 años.

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Volver a competir no siempre significa volver a lo mismo. A veces significa volver con otra cabeza, con otra vida y con otra escala de prioridades. Y en esa diferencia está lo interesante.

Valentín no habla desde la nostalgia ni desde la necesidad. Habla desde la elección. Entrena cuando puede, compite sin pagar peajes y deja claro que esto, hoy, no puede convertirse en una obligación. Que el tatami está ahí, sí, pero la vida también: un trabajo absorbente, responsabilidades y un hijo de siete años. Y aun así, vuelve.

Vuelve con un cuerpo que le está respetando más de lo esperado, con la idea de que “menos es más” y con una serenidad que antes no tenía: esa que te permite entender que mañana va a salir el sol igual. Vuelve, también, con una mirada crítica hacia lo que ve en el circuito máster: más nivel, sí… pero demasiada crispación para una categoría que, precisamente, debería sumar disfrute.

Quizá por eso esta entrevista deja una sensación clara: la competición puede seguir siendo parte del camino sin devorarlo. Se puede volver sin cuentas pendientes. Se puede competir sin cambiar la vida por un resultado. Y se puede seguir siendo “rata de tatami” sin convertirlo en una cárcel.

Y antes del Campeonato de España Máster, lo veremos ya en acción en Liga Nacional. Además, esta vez lo viviremos de una forma especial: coincidiremos en persona. Estaremos allí, desde dentro, para ver cómo se traduce todo esto en competición real… y contarlo como se merece.

Porque si el circuito máster está cambiando, historias como esta hay que contarlas con los pies en el tatami y la mirada puesta en lo que pasa de verdad. Y en dojodigital lo vamos a contar.

Pluralidad de campeones y clubes consolidados: la Jornada 2 dibuja un karate en expansión

Pluralidad de campeones y clubes consolidados: la Jornada 2 dibuja un karate en expansión

LNK 2026 · Jornada 2

Cuando la base deja de ser promesa y empieza a ser estructura

La Jornada 2 de la Liga Nacional no fue simplemente una suma de podios. Fue una demostración de algo más profundo: el karate base español está dejando de depender de talentos aislados para convertirse en un sistema competitivo sólido.

Kata y kumite, masculino y femenino, mostraron una realidad común: densidad de nivel, clubes con planificación y competidores que ya gestionan el tatami con madurez.


🥋 KATA

Precisión técnica y continuidad generacional

En kata masculino, Kyodai Karate Galán (KYD) volvió a marcar territorio con dos oros en categorías distintas. Cuando un club domina técnica en más de una franja de edad, no estamos ante una casualidad competitiva. Estamos ante método.

En juvenil, la victoria de Héctor Martín (KDK) reforzó una tendencia clara: el competidor moderno no se especializa exclusivamente. Héctor también subió al podio en kumite. Perfil completo. Técnica y combate.

En infantil, Sergio García (KYD) volvió a confirmar que su regularidad ya no es una sorpresa. Es continuidad.

En femenino, el doble oro de Martina y Luna Capetillo (KUM) fue uno de los grandes titulares técnicos de la jornada. Dominio en infantil y juvenil. Autoridad. Sin estridencias, pero con claridad.

En categorías más jóvenes, nombres como Sofía Villalba (OCA) o Lucía Torres (KUR) mostraron seguridad competitiva y control emocional. Y eso, en benjamín y alevín, es una señal potente de trabajo formativo serio.

El kata dejó una conclusión evidente: la base técnica está consolidada y distribuida entre distintos focos formativos.


🥊 KUMITE

Intensidad real y pluralidad competitiva

Si el kata mostró estructura, el kumite mostró profundidad.

En masculino, el dato más significativo fue este:
En juvenil, siete campeones de siete clubes distintos.

  • Ferran Martí (KEN)
  • Víctor Calvo (SEI)
  • Daniel Pastor (DCK)
  • Daniel Gutiérrez Navamuel (KNT)
  • Kerman Navarro (STA)
  • Miguel Ángel Cobo (SVI)
  • Gabriel Miranda (CRE)

No hay hegemonía. Hay competencia.

En infantil masculino, sin embargo, sí apareció un bloque dominante: Gimnasio Shotokan (SDB), único club con doble oro en combate. Cuando se repite éxito en pesos distintos, el mensaje es claro: planificación y preparación física específica.

En femenino, el liderazgo fue más estructural.
Club Sepai (SEP) encabezó el medallero con dos oros y múltiples presencias en podio. No fue una jornada aislada; fue continuidad de proyecto.

Pero el kumite femenino no se concentró en un solo club.
Lloret (LLO) firmó doble oro en alevín.
KAM, BAÑ, IPP, KNT y otros clubes colocaron campeonas en distintos pesos.

El resultado es un mapa competitivo amplio y equilibrado.


Lo que realmente dejó la Jornada 2

  1. El nivel medio ha subido en ambas modalidades.
  2. Los clubes que trabajan con estructura repiten presencia.
  3. La especialización absoluta empieza a diluirse: aparecen perfiles mixtos.
  4. La pluralidad de campeones hace la Liga más imprevisible.

Y la imprevisibilidad es competitividad real.

La base del karate español ya no es un semillero aislado. Es un ecosistema en funcionamiento.

La Jornada 2 no dejó un dominador absoluto.
Dejó algo más interesante: un circuito sólido, abierto y con proyección.

¿Qué le está pasando a nuestros máster?

¿Qué le está pasando a nuestros máster?

Vet3 (46–50): 26 competidores, nivel altísimo… y una categoría que ya no pasa desapercibida

Hay un fenómeno que ya no se puede barrer debajo de la alfombra: el kárate veterano está viviendo un boom. Crece en número, crece en nivel y —esto es lo más interesante— crece en peso dentro del circuito. Lo que antes algunos reducían a “una categoría bonita” empieza a parecerse demasiado a lo que siempre debió ser: competición seria.

Si alguien quiere comprobarlo, que mire el termómetro más alto: Veteranos 3 (46–50) en la Liga Nacional.
Veintiséis competidores.

En máster, eso no es “una cifra buena”. Es un aviso.

Y no hablamos de una categoría inflada a base de inscripciones. Hablamos de una categoría que se ha llenado… de gente que sabe competir.


El boom veterano: por qué está pasando ahora

No hay una sola razón. Han coincidido varias, y todas empujan en la misma dirección:

1) La gente ya no se retira como antes.
Muchos karatekas han vuelto después de años, pero no vuelven por nostalgia: vuelven con objetivos. Con otra cabeza.

2) Hoy se entrena mejor.
Más preparación física, más planificación, más análisis, más método de club y más cultura competitiva. El veterano actual no compite “como puede”. Compite con un plan.

3) El máster se ha ganado respeto a base de hechos.
Cuando los cuadros se llenan, hay rivalidad real y las finales se deciden por detalles técnicos, deja de ser “un añadido” y se convierte en una parte central del espectáculo.


Vet3 (46–50): dos cosas difíciles de ver juntas

Lo excepcional de esta Vet3 no es solo el número. Es la combinación:

mucha participación

y mucho nivel

Con 26 inscritos, el margen de error se vuelve mínimo. No hay cruces “amables”. No hay rondas de trámite. En un cuadro así, incluso el favorito sabe que puede encontrarse un rival incómodo demasiado pronto.

Y aquí hay un matiz importante. No he competido todavía en esta categoría, así que no puedo hablar desde la experiencia directa. Pero sí puedo decir lo que me han transmitido quienes ya han estado ahí: que el ambiente en veteranos es competitivo y exigente, pero también respetuoso, limpio y con una sensación de comunidad que no siempre se encuentra en otras franjas.

Se aprieta, pero se reconoce el kárate del otro.
Se compite con intensidad, pero sin esa murga permanente.
Hay rivalidad, pero también un código compartido.

Y cuando competitividad real y buen ambiente conviven, algo está funcionando.


Mi primera vez: Vet3, Liga Nacional… y un regreso reciente

En mi caso hay un detalle que cambia el enfoque: compito por primera vez en Veteranos 3 y es mi primera Liga Nacional. Y, además, llevo relativamente poco desde que volví a las artes marciales: un año y medio.

Eso me coloca en un punto concreto: no vengo a contarlo desde la teoría, sino desde la piel. Desde el calentamiento, el cuadro, los nervios, el silencio antes de ejecutar… y la realidad de plantarte en una categoría de 26 donde casi cualquiera puede cruzarse contigo y exigirte un nivel técnico máximo.

No lo digo como excusa. Lo digo como contexto. Porque esto va a ser una crónica “desde dentro”.


Los 26: protagonistas y un cuadro sin regalos

Con 26 inscritos es imposible hablar solo de dos o tres nombres. Basta mirar el listado para entenderlo: esta Vet3 mezcla escuela, experiencia, palmarés, hambre y cartas tapadas. Un cuadro así no se “supera”. Se atraviesa.

Pero si hay un foco inevitable, es el gran cartel que flota sobre la categoría: Botrán vs Veiga.

Y no es solo un cruce de nombres. Es un cruce de estilos.
Shotokan contra Shito-ryu.
Control estructural y limpieza técnica frente a explosión, ritmo y potencia expresiva.
Cadencia medida frente a intensidad que marca territorio desde el primer gesto.

Botrán representa el oficio competitivo de quien sabe gestionar rondas, sostener tensión y convencer desde la precisión. Es el tipo de competidor que no necesita exagerar nada: su ejecución habla por él.

Veiga, por su parte, compite también en individual y llega con ambición y con esa sensación de que quiere dejar huella en una categoría que no regala nada. Su presencia eleva el nivel general. Cuando él está en el cuadro, todo el cuadro sube un escalón.

Ese duelo no es solo atractivo. Es estructural. Puede condicionar todo el campeonato.

Ahora bien: pensar que esta Vet3 se reduce a dos nombres sería un error.

Alrededor hay aspirantes con argumentos sólidos.
David Aparicio, explosivo, con un Shito-ryu potente y mentalidad de podio.
Sergio Felipe De Cabo Machín, aspirante real al oro, competidor acostumbrado a sostener nivel ronda tras ronda.
Oumar Fall Ndao, actual campeón de Andalucía: presencia, potencia y capacidad de imponer desde el primer movimiento.

Y hay nombres que, desde la experiencia directa, sé que no se pueden subestimar. José Miguel Giráldez Galán, con quien pude competir en el último Campeonato de Andalucía, es un ejemplo claro: su nivel es serio, sólido y perfectamente capaz de meterse en cualquier ronda decisiva. Es de los que no necesitan titulares para demostrar que están ahí.

Luego están los perfiles que te ganan el campeonato por oficio: Jesús Ruiz Alcolea con el sello Kazokusport; Cebrián Pardo desde el entorno Carbonell; García Serrano aportando estructura; Krings Lafuente con el combustible de la revancha tras una descalificación reciente. Hambre pura.

Chamorro de la Orden, maestro en Tsukuri, representa la experiencia que no se acelera. De los que no regalan nada y saben competir desde la calma.

Rafael Fernández Luna entra en el grupo de competidores con costumbre de podio. Francisco Javier Acedo aporta completitud y solvencia. Jorge Racero presencia y recorrido. Eduardo Menés Planas credenciales nacionales que pesan. José Luis Martínez Díaz décadas de experiencia que sostienen nivel cuando el campeonato se estrecha.

Y luego están los nombres que pueden convertirse en sorpresa sin previo aviso: Asensio Rojas, Castellanos Zamora, De Olano Mata, Fernández Sánchez, García Gracia, Gómez Rodríguez, Ponce Durán, Saorín Morote, Soler Ramos… y todos los demás.

En una categoría de 26, las sorpresas no son excepción. Son parte del sistema.


Lo que viene: crónica desde dentro

Esto no es una previa para quedar bien. Es una foto real de lo que está pasando:

veteranos está creciendo

Vet3 se ha convertido en un bloque potente

el nivel es alto

la categoría ya no pasa desapercibida

y la Liga Nacional, en esta franja, promete rivalidad, aspirantes… y giros

Yo lo voy a vivir por primera vez desde dentro.
Y lo voy a contar como se tiene que contar: con detalle, con honestidad y con respeto.

Porque si algo está claro es que nuestros máster ya no compiten por nostalgia.
Compiten de verdad.

Uxía Folgueira: oro internacional en Venecia, 14 años y ninguna intención de parar

Uxía Folgueira: oro internacional en Venecia, 14 años y ninguna intención de parar

Con solo 14 años, Uxía Folgueira ya ha ganado una de las pruebas más exigentes del circuito mundial base: la Youth League de Venecia. En seis rondas perfectas, dejó atrás a rivales de Francia, EE. UU., Portugal o Serbia, para subirse a lo más alto del podio en kata U14. Pero lo mejor es que eso no la define. No se conforma. No presume. Solo sigue.

En esta entrevista, la subcampeona de Europa por equipos y una de las grandes promesas del kárate español, nos deja claro que lo suyo no es casualidad. Es rutina. Es cabeza. Es equipo. Es pasión. Entrena cada día, compagina estudios y viajes, y aún saca tiempo para compartir todo con naturalidad en redes.

Aquí no hay postureo: hay kime, hay estrategia, hay compañerismo y hay visión de futuro. Uxía nos habla de cómo se vive un Europeo por dentro, qué siente cuando entra al tatami, cómo entrena para pulir un kata hasta el detalle… y por qué sueña con pisar unos Juegos Olímpicos, aunque el kárate aún no esté invitado.

⚠️ Esto no es una entrevista. Es un aviso: Uxía ya está aquí. Y va en serio.

 1. ¿Qué fue lo más difícil y lo más bonito de esa final contra Francia en el Europeo?
Lo más difícil fueron los nervios. Competir contra las actuales campeonas de Europa, en el tatami central, con toda la grada mirándonos y la responsabilidad de representar bien a España… fue muy intenso.
Lo más bonito, sin duda, fue poder cumplir el sueño de estar en una final europea y hacerlo junto a mis compañeras. Ojalá podamos repetirlo muchas veces.

2. ¿Qué papel tienes tú dentro del equipo de kata: más liderazgo, más equilibrio…?
Aunque soy la más joven del equipo, intento animar y relajar a mis compañeras. Me gusta transmitirles energía positiva antes de salir.

3. ¿Qué tiene de especial competir por equipos en kata frente a competir sola?
A mí competir por equipos me encanta. Es algo que hago desde pequeña, y se nota muchísimo el apoyo mutuo. Nos damos fuerza unas a otras, y eso se nota en cada detalle del kata.

4. ¿Qué kata disfrutaste más preparar para el Europeo y por qué?
La kata que más nos motivaba era Annan. La preparamos pensando que sería la elegida para una final… y al final así fue. Sabíamos que si llegábamos a ese momento, queríamos darlo todo con ella.

5. ¿Cómo llevas los días en que no sale nada bien? ¿Te enfadas, te ríes, te picas más?
Me pico conmigo misma. Cuando cometo un error, suelo repetirlo hasta que me salga. No paro hasta corregirlo.

6. ¿Tienes alguna manía o rutina justo antes de salir al tatami?
Sí: antes de salir siempre salto un poco y me doy dos veces las manos. Es una costumbre que tengo desde hace tiempo.

7. ¿Qué te da más respeto: un error técnico, una puntuación injusta o fallarte a ti misma?
Un error técnico, porque no solo me fallo a mí, sino que también puedo fallar a mis compañeras. Y eso pesa más.

8. ¿Qué kata sientes que refleja mejor tu estilo ahora mismo?
Chatanyara. Me gustan las katas físicas, y creo que son las que mejor se adaptan a mi forma de competir.

9. ¿Eres más de repetir mil veces o de entender bien y luego pulir?
Soy más de repetir muchas veces. Al repetir, acabo entendiendo mejor lo que hago. Es como entreno casi siempre.

10. ¿Cómo te organizas para compaginar tantos entrenamientos con los estudios?
Sacrificando muchas cosas. A veces es complicado, pero con organización y, sobre todo, mucho sacrificio, al final se puede con todo.

11. ¿Hay alguna rival en España o fuera a la que le tengas especial respeto o con la que te gustaría competir?
No tengo una en concreto. En España tenemos muchísimo nivel en kata, en todos los estilos. Cada campeonato es una oportunidad para medirte con grandes competidoras.

12. ¿Qué te hace ilusión compartir en redes: resultados, entrenos, viajes…?
Comparto un poco de todo. Me gusta publicar los resultados porque cuesta mucho conseguirlos, pero también momentos fuera del tatami: entrenos, viajes, amigos… Todo forma parte de mi vida como karateka.

Uxía Folgueira no necesita titulares inflados. Habla como entrena: con claridad, constancia y sin adornos.
En cada respuesta hay una atleta que ya compite a nivel europeo, pero que sigue estudiando, entrenando y compartiendo su camino con naturalidad.

Mientras otras celebran una medalla, ella piensa en el siguiente kata. Mientras muchos miran el marcador, ella está corrigiendo un detalle técnico.
Esa mentalidad es la que marca la diferencia.

A los 14 años, Uxía ya está en la conversación. Lo que viene ahora no es promesa, es presente.
Y si el kárate español tiene una generación especial en kata… ella está en primera línea.

Abdalla Abdelaziz se retira de la competición: “Esto no es el final, es un nuevo comienzo”

Abdalla Abdelaziz se retira de la competición: “Esto no es el final, es un nuevo comienzo”

El karate internacional pierde a uno de sus referentes competitivos. El egipcio Abdalla Mamduh Abdelaziz ha anunciado su retirada de la competición tras una trayectoria que lo consolidó como una de las figuras dominantes del kumite -75 kg en el circuito WKF durante los últimos años.

En su mensaje de despedida, el campeón mundial expresó que el karate ha sido “su hogar, su maestro y su refugio”, y dejó claro que su vínculo con el deporte continuará, aunque desde un rol diferente. “This is not the end of my journey in karate — it is a new beginning”, afirmó, subrayando que su etapa como atleta de élite llega a su fin, pero no su compromiso con el karate.

Su retirada supone el cierre de uno de los ciclos más consistentes y estructurados que ha vivido la categoría en la última década.


Una trayectoria sostenida en la élite mundial

Abdelaziz no fue un campeón puntual, sino un competidor de regularidad prolongada. Su progresión desde subcampeón mundial en 2021 hasta campeón del mundo en 2023 y 2025 refleja una evolución competitiva clara y consolidada.

Principales resultados internacionales:

  • Subcampeón del Mundo – Dubai 2021 (-75 kg)
  • Campeón de los World Games – Birmingham 2022 (-75 kg)
  • Campeón del Mundo – Budapest 2023 (-75 kg)
  • Campeón de los Juegos Africanos – Accra 2023 (-75 kg individual y por equipos)
  • Grand Winner de la Karate 1 Premier League – 2024
  • Campeón del Mundo – Cairo 2025 (-75 kg)
  • Grand Winner de la Karate 1 Premier League – 2025

Durante el ciclo 2022–2025 se mantuvo de forma constante en las primeras posiciones del ranking WKF, con un porcentaje de victorias superior al 80 % en competiciones internacionales de máximo nivel.

En una categoría caracterizada por la igualdad y los marcadores ajustados, ese nivel de estabilidad competitiva es excepcional.


Perfil técnico: control y eficiencia

El -75 kg es históricamente una de las divisiones más tácticas del kumite. La diferencia no suele marcarla la potencia, sino la gestión.

Abdelaziz destacó por varios elementos técnicos clave:

Gestión del primer punto. Mostró una alta capacidad para marcar primero, lo que en el reglamento actual condiciona la estructura del combate.

Construcción por acumulación. Su dominio no se basaba en acciones aisladas de alto riesgo, sino en la repetición de yuko limpio y técnicamente preciso.

Administración del marcador. Con ventaja, reducía el ritmo, cerraba líneas de entrada y obligaba al rival a asumir riesgos innecesarios.

Estabilidad emocional. En finales ajustadas mantuvo una consistencia psicológica notable, elemento decisivo en campeonatos largos.

No fue un competidor impulsivo ni desordenado. Su identidad estuvo vinculada al control estructural del combate.


El contexto competitivo del -75 kg

La etapa de Abdelaziz coincidió con una de las fases más exigentes de la categoría. Entre sus principales rivales estuvieron competidores como Andrii Zaplitnyi, Quentin Mahauden y Suren Harutyunyan, entre otros perfiles europeos y asiáticos de alto nivel técnico.

No dominó una división debilitada. Lo hizo en un entorno altamente competitivo y equilibrado, lo que refuerza el valor de su legado deportivo.


La categoría tras su retirada

La salida del campeón mundial vigente reconfigura el escenario competitivo del -75 kg.

Zaplitnyi emerge como uno de los principales candidatos a asumir el liderazgo inmediato. Mahauden representa un perfil técnico consolidado que puede ganar protagonismo en esta nueva etapa. Harutyunyan encarna una línea más dinámica que podría impulsar una evolución del ritmo competitivo.

En el ámbito español, la nueva configuración puede abrir oportunidades para competidores que busquen consolidarse internacionalmente. La ausencia de una figura dominante altera los cruces, modifica los cuadros y redistribuye las opciones reales de podio.


Un cierre en plenitud

La relevancia de esta retirada radica también en el momento elegido. Abdelaziz no abandona la competición tras una caída prolongada de resultados, sino siendo campeón mundial vigente y tras temporadas de alto rendimiento.

En su mensaje reconoció que dejar la competición ha sido una decisión difícil, pero tomada con gratitud y orgullo por el recorrido realizado. Confirmó además que seguirá vinculado al karate, contribuyendo desde un nuevo rol.

El tatami pierde a un competidor de referencia.
El karate mantiene a una figura que ha dejado una huella estructural en el -75 kg.

Con su retirada se cierra una etapa de estabilidad y control en la categoría.
A partir de ahora, comienza una nueva fase competitiva cuyo liderazgo está por definirse.