Palma del Río mide la profundidad del karate desde la cantera hasta el sénior

Palma del Río mide la profundidad del karate desde la cantera hasta el sénior

El XVII Torneo Internacional de Karate de Palma del Río reunió el 19 de septiembre kata, kumite y para-karate en una jornada con representación española y portuguesa. Campeones y medallistas nacionales volvieron a encontrarse sobre el tatami, mientras que la amplitud de categorías permitió seguir en una misma competición desde los primeros pasos de la cantera hasta los cuadros sénior.

El Polideportivo Municipal de Palma del Río acogió una nueva edición de una competición organizada por la Federación Andaluza de Karate y el Club Kimé César Martínez. El programa recorrió prácticamente todas las edades competitivas, del benjamín al sénior, además de incluir once categorías de para-karate.

Esa amplitud dejó una fotografía poco habitual en una sola jornada: jóvenes que empiezan a construir su trayectoria compartieron campeonato con deportistas que ya habían conseguido resultados importantes en competiciones nacionales.

El kata vuelve a cruzar a varios nombres del Campeonato de España

La cantera dejó algunos de los enfrentamientos con mayor contexto previo.

En benjamín femenino, Inés Rasero Romero, campeona de España infantil en 2026, volvió a subir a lo más alto. Superó 3-0 a Valeria Alexandra Singh Palomo en semifinales y venció 2-1 a Myrian Guerrero Pereiro en la final.

El título benjamín masculino fue para Gael Rincón Felipe, que ganó 2-1 a Tomás Gutiérrez Martín después de haber superado a Antonio Bandeira Domínguez en semifinales.

El alevín masculino reunió en la final a dos medallistas de bronce del Campeonato de España Infantil de esta temporada. Iván Fernández Gómez se impuso 3-0 a Alejandro Ribao Rodríguez después de atravesar un cuadro en el que también venció a Hernán Delgado García, Siro Toro Martínez y Javier Cubero Casañas.

En alevín femenino hubo además final compartida por el C.D. Kuro Obi. Lucía Torres Tapia, subcampeona nacional, venció 3-0 a su compañera Erika Torres Escobar.

La conexión con el Campeonato de España continuó en infantil. Alejandro Maldonado Carmona, plata nacional en 2026, ganó 2-1 a Juan Villegas Hinestroza después de superar tres eliminatorias previas.

En femenino se encontraron otras dos medallistas nacionales. Carolina Sánchez Ryskova, plata, venció 3-0 a Carmen Cruz Jaramillo, bronce. El resultado de la final fue claro, pero Cruz había necesitado tres victorias por 2-1 para llegar hasta ese último cruce.

El juvenil masculino terminó con triunfo de Ian Borzin Tcaci, 2-1 ante Rodrigo Costa. En el cuadro femenino, Claudia Pardo Rodríguez ganó también por 2-1 frente a Carla López Milán, del C.D. Scorpio Gym. La almeriense alcanzó la final después de encadenar tres victorias.

Del cadete al sénior, experiencia y nuevos cruces

Marcos Camino Bravo se proclamó campeón cadete masculino al vencer 3-0 a Francisco Durão, después de haber resuelto por 2-1 su semifinal ante Thiago Leal.

En cadete femenino, Ornella Rocha Pepermans ganó 2-1 a Clara Narváez Muñoz, completando un recorrido en el que también superó a Triana Cervilla González y Lidia Olivencia Vargas.

Los títulos júnior fueron para Israel Calzadilla Díaz y Helena González del Moral. Calzadilla venció 3-0 a David Cisneros Cabrerizo y cerró sus tres cruces puntuados sin ceder ningún voto. González del Moral ganó igualmente 3-0 a Ariadna Rodríguez Martínez.

En sénior masculino, Javier Jesús Medinilla Agüera se impuso 3-0 a Iván Bogas Padilla después de superar 2-1 a Gonzalo Rodríguez Palomo en semifinales. Bogas, por su parte, había eliminado a Rafael Jorge Racero y posteriormente a Carlos Alesandro Martín Medina para alcanzar la final.

El kata sénior femenino terminó con victoria de Maelle Drujon, 2-1 ante Ana Paz Rey Ruiz, tras haber vencido a Esther García González en la ronda anterior.

Kuro Obi encuentra continuidad entre kata y kumite

Las victorias de Lucía Torres, Alejandro Maldonado, Claudia Pardo y Javier Jesús Medinilla dieron al C.D. Kuro Obi una presencia notable en diferentes edades del kata.

El club añadió además un título en kumite gracias a Diego Maldonado Carmona, campeón juvenil masculino de menos de 54 kilos.

Maldonado cerró el campeonato con un 6-0 ante Tomás Da Silva, después de un recorrido que incluyó victorias frente a Pablo Montero Cañizares, Daniel Pastor Parra, Leo Escobar Jara y Aitor Ruiz López.

En juvenil masculino de más de 54 kilos, Gonzalo Medina Fernández ganó 2-1 a Miguel Ángel Cobo Ruiz, mientras que los títulos femeninos fueron para Andrea Verachtert Montoro, vencedora 5-2 ante Jimena Bujalance Prieto en menos de 47 kilos, y Natalia Trujillo Cubero, que se impuso 6-0 a Mariana Borges en más de 47.

Trujillo había necesitado superar cuatro eliminatorias antes de disputar el título.

Finales ajustadas en el kumite de base

El kumite alevín masculino de menos de 34 kilos terminó con victoria de Siro Toro Martínez, 1-0 ante Hugo González Perálvarez. Toro venía además de superar 3-2 a Iván Fernández Gómez en semifinales.

En más de 34 kilos, Thiago Naranjo Linares se proclamó campeón frente a Pablo Losada Ruiz, después de haber vencido 3-2 a Daniel Ortega López en semifinales.

Entre las alevines, Marta Teresa García Montoro ganó el título de menos de 32 kilos tras imponerse 3-0 a Lara Fernández Peña, mientras que Victoria Castro Lucena fue la vencedora de más de 32 kilos frente a Melany Maria Cristea.

El infantil masculino también dejó finales muy igualadas. En menos de 40 kilos, Aris Diakabou Merida se llevó el título frente a Jorge Piñero Gálvez después de que ambos alcanzaran el último combate tras superar cuatro cruces.

En más de 40 kilos, Nicolas Pusztai venció 5-3 a Gonzalo Gilgado Casado. Ambos habían necesitado tres victorias anteriores para alcanzar la final.

Los títulos infantiles femeninos fueron para Ylenia Martínez Santiago, 4-1 ante Isabel Revuelta Grancha en menos de 42 kilos, y María Martín Espinar, 2-0 frente a Emmily Antequera Valin en más de 42.

Portugal gana cinco finales entre cadete, júnior y sénior

La presencia portuguesa adquirió especial protagonismo en las categorías superiores de kumite, con cinco victorias repartidas entre cadete, júnior y sénior.

Eduardo Ferreira ganó el cadete masculino de menos de 63 kilos al imponerse 4-2 a Juan Trujillo del Pozo, después de completar cinco combates puntuados.

En más de 63 kilos, Daniel Ciuntu venció 2-1 a Aaron Castillo Rueda. Antes había superado a Pedro Reis, Mario Rubio Aguilera y Álvaro Cazorla Flores.

El júnior masculino de menos de 68 kilos fue para Tomás Franco, vencedor 6-4 ante Mohamed Reda El Jamhi Agdi, mientras que Madalena Santos se llevó el júnior femenino de más de 59 kilos con un 1-0 frente a Julia Maria Hernández Castilla.

La quinta victoria portuguesa llegó en sénior masculino de más de 75 kilos. José Cassamá ganó 10-2 a Ramón Antonio Martín España, culminando un recorrido en el que sus dos enfrentamientos anteriores habían sido considerablemente más ajustados.

Más allá del número de victorias, la representación portuguesa consiguió aparecer de manera repetida en los cruces decisivos del campeonato.

Más campeones en cadete y júnior

El resto de categorías cadete y júnior dejó otros cuatro campeones.

Sofía Molina Nieto ganó el cadete femenino de menos de 61 kilos al vencer 2-0 a Lydia Maria Pareja Selas.

En más de 61, Adriana Tejada Vílchez se proclamó campeona tras imponerse 3-0 a Emilly den Otter. Entre sus resultados anteriores destacó el 8-4 conseguido frente a Erika Lomeña Guerrero en cuartos de final.

El júnior masculino de más de 68 kilos terminó con triunfo de Víctor Carrillo Gutiérrez, 7-3 ante José Medina Fernández.

Y en júnior femenino de menos de 59 kilos, Aitana Cano Ayala ganó 3-0 a María Ventureira López, después de superar por un ajustado 5-4 a Elsa López Angulo en semifinales.

Seis títulos cierran el kumite sénior

En sénior masculino de menos de 67 kilos, Elias Ennkhaili Anqoud se proclamó campeón frente a Hugo Ballester Piquer. Ennkhaili había vencido 5-0 a Alex López Sánchez en semifinales.

El título de menos de 75 kilos fue para Aarón Fernández Torices, que ganó 3-0 a Daniel José Escobar Jara después de superar 1-0 a Manuel Sánchez Fernández en la ronda anterior.

En más de 75 kilos, el triunfo correspondió al portugués José Cassamá.

Entre las mujeres, Sofía Coronado Giménez ganó la categoría de menos de 55 kilos con un 5-3 frente a Andrea Feo Cabo. Antes había superado a Zaira Blanes Martín y Lola Matos Peral en dos combates de escaso margen.

Laura Díaz Cano se impuso 6-1 a Brenda Cheryl Valencia Aguirre en menos de 61 kilos, mientras que Marta Ontiveros López cerró la categoría de más de 61 con un 1-0 ante Yasmine Ksiri El Mehdaoui.

El para-karate, otra forma de competir y leer el torneo

El XVII Torneo Internacional incluyó once categorías de para-karate disputadas mediante kata y puntuación.

En benjamín-infantil masculino D.Fís.K40, Daniel Molina Latorre terminó primero con 39,6 puntos, después de dos rondas separadas por apenas dos décimas.

Manuel Barba Fernández encabezó juvenil masculino D.Vis.K11 con 35,7 puntos.

Entre los sénior, Raúl Reina Marín ganó D.Int.K23 con 46,8 puntos y Alberto Meléndez Rodríguez fue primero en K50 con 49,3.

Hubo además categorías en las que la clasificación cambió después de la segunda ronda.

En benjamín-infantil masculino D.Int.K23, Gonzalo Sánchez Fernández había obtenido la puntuación más alta de la primera ronda, pero Antonio Ruano Trujillo acabó primero en la suma global con 38,4 puntos. Sánchez fue segundo con 37,7 y Fermín Baena Olave, tercero con 31,4.

Algo similar sucedió en sénior masculino D.Int.K22. Eduardo Luna Rodríguez encabezó inicialmente la clasificación, pero Antonio García Domínguez terminó primero con 46,9 puntos.

En sénior masculino D.Int.K21, el triunfo fue para Pablo Árbol Almagro, que alcanzó los 49,6 puntos. Francisco Javier Pérez Clavijo terminó segundo con 46,4 y Pedro José Ramos Tánago, tercero con 44,7.

Las categorías benjamín-infantil femenino D.Int.K23, juvenil masculino D.Int.K23, cadete masculino D.Int.K23 y sénior femenino D.Int.K21 no ofrecen en los resultados disponibles una clasificación final que permita atribuir con seguridad un vencedor, por lo que no se incluye uno.

Una competición amplia para tomar el pulso a muchas generaciones

Palma del Río permitió reunir en un mismo tatami realidades muy diferentes del karate competitivo.

En kata, varios medallistas nacionales volvieron a encontrarse y algunos confirmaron esos resultados con nuevas victorias. En kumite, la amplitud de pesos y edades dejó campeones desde alevín hasta sénior y una destacada presencia portuguesa en las finales superiores. El para-karate completó el programa con once categorías y un formato competitivo propio.

Pero quizá la fotografía más interesante del torneo esté precisamente en su amplitud: nombres que ya ocupan posiciones relevantes en campeonatos nacionales convivieron con deportistas que apenas comienzan a construir su trayectoria.

Para unos, Palma del Río añadió un nuevo resultado a una temporada ya importante. Para otros, puede convertirse en uno de los primeros nombres que queden registrados en su recorrido competitivo.

Los 29 representantes del kumite español en el Mundial 2026

Los 29 representantes del kumite español en el Mundial 2026

Una selección entre títulos nacionales experiencia internacional y nuevos desafíos

Antes de que suene el primer hajime en Bielsko Biała habrá habido muchas otras llamadas. La del despertador antes de entrenar, la del entrenador corrigiendo una distancia, la del aeropuerto que anuncia otra salida y la del pabellón que pronuncia un nombre antes de un combate. Un Mundial dura unos días; llegar hasta él ocupa años.

España acudirá a Polonia, del 14 al 18 de octubre de 2026, con 29 representantes en las categorías individuales de kumite cadete, júnior y sub 21. En la lista conviven campeones de España, medallistas internacionales, deportistas que estrenan categoría y jóvenes cuyo historial todavía está escribiendo sus primeras líneas fuera del circuito nacional. Comparten escudo, pero no punto de partida.

El Campeonato de España de Jaén 2025 es la fotografía más nítida para observarlos juntos. Allí estuvieron muchos de los mejores competidores del país, se cruzaron aspirantes a una misma plaza y el tatami estableció su orden durante aquel fin de semana. La fotografía, sin embargo, no es la película. No recoge siempre lo ocurrido en una Youth League, el aprendizaje de una derrota exterior, la dificultad de subir de peso o la evolución que puede producirse en varios meses decisivos a estas edades.

Un oro nacional dice mucho, pero no lo dice todo. Un noveno puesto internacional puede esconder cuatro rondas y una derrota ante quien terminaría en el podio. Una ausencia en el medallero puede convivir con una temporada de crecimiento. Y un título conseguido en otro peso no viaja intacto hasta la nueva categoría: hay que volver a ganarse la distancia, el ritmo y la autoridad.

Este artículo no busca ordenar a los seleccionados del uno al 29 ni convertir la convocatoria en un juicio público. Busca algo más útil y también más humano: reconstruir el camino que acompaña a cada nombre. Los resultados serán el esqueleto; la historia está en lo que esos resultados significan.

Cadete masculino

La selección comienza donde casi todo está por estrenar. En cadete, unos pocos meses pueden cambiar el cuerpo, el peso y la manera de competir. Los cinco españoles llegan desde lugares distintos: un podio nacional, una plata y un oro en Youth League, una oportunidad abierta por los cambios de edad y un campeón que acepta el desafío de subir a la categoría pesada. Más que una fotografía fija, el bloque masculino cadete es una apuesta por la evolución.

Salvador Escutia Manchola -52 kg

Salvador Escutia llega al Mundial desde el tercer peldaño del podio de Jaén. Fue bronce cadete de -52 kg en un cuadro ganado por Hugo López, hoy ya júnior. A primera vista puede parecer un relevo generacional; en realidad, los relevos también se conquistan. Su resultado lo colocó entre los nombres nacionales de referencia y confirmó una progresión que ya le había llevado a las concentraciones del programa federativo.

Cuando el campeón abandona la categoría por edad, la jerarquía se recompone y el espacio parece abrirse. Pero una plaza internacional no se hereda como un asiento vacío. Escutia llega a ella con una medalla nacional reciente y con la oportunidad de demostrar que aquel bronce no era un lugar de paso, sino el comienzo de su propia etapa.

Carlos Martínez Delgado -57 kg

Carlos Martínez no aparece entre los puestos con medalla o diploma del Campeonato de España de Jaén. En aquella categoría el oro fue para Óscar Arribas, seguido por Héctor Alemán, Aitor Faner y Oriol Pérez de Anuzita. Sin embargo, su expediente internacional aporta una referencia que el medallero nacional no recoge: en junio de 2025 fue subcampeón de la Karate1 Youth League de Guadalajara en kumite U14 -50 kg. Alcanzó la final y cedió ante el ucraniano Ivan Matsenko.

La evolución continuó ya como cadete. En la Youth League de Poreč 2026, dentro de -57 kg, venció 2-0 a Mervan Memedi y quedó eliminado por el italiano Achille Giuliani, que terminó obteniendo el bronce. Su convocatoria no se explica, por tanto, desde Jaén de forma aislada, sino desde una transición internacional iniciada con una plata en U14 y continuada con sus primeros combates en la categoría cadete. El Mundial medirá hasta dónde ha llegado esa adaptación.

Nicolás Balmaseda Soler -63 kg

Nicolás Balmaseda tampoco figura entre los nueve primeros publicados de -63 kg en Jaén. El campeón fue Rodrigo García de Blas, que ha pasado a júnior, mientras Adrián Reyes, Carlos Valls y Jesús Trueba completaron el podio. Fuera de esa fotografía nacional, Balmaseda sí cuenta con un título internacional destacado: ganó la Karate1 Youth League de Guadalajara 2025 en kumite U14 -55 kg, después de imponerse en la final al belga Amir Mehadhebi.

En Poreč 2026, ya como cadete -63 kg, venció 8-0 a Tymur Kovalov y 8-2 a Tiernan Donaghey. La salida por edad del campeón de España altera el mapa del peso, pero el recorrido de Balmaseda no descansa únicamente en esa vacante: combina el título de una prueba de Youth League con victorias claras en su primera etapa cadete.

Pablo Pérez Iniesta -70 kg

El nombre de Pablo Pérez obliga a mirar más allá de la zona cómoda del podio. En Jaén no terminó entre los ocho primeros del -70 kg, una categoría dominada entonces por Marcos Blanco y César Mateo. Los dos han cambiado ahora de escenario: Blanco sube a +70 y Mateo pasa a júnior -76.

Ese movimiento deja el peso sin sus dos finalistas de 2025 y abre una renovación casi completa del -70 nacional. Pérez Iniesta recibe una de las oportunidades más abiertas de la convocatoria y también una de las que más curiosidad despiertan. Apenas hay resultados públicos suficientes para dibujar su techo. Polonia no será solo un examen: será la primera página internacional con la que empezar a definirlo.

Marcos Blanco Castro +70 kg

Marcos Blanco es uno de los campeones de España presentes en la convocatoria, aunque existe un matiz importante: ganó Jaén en -70 kg y disputará el Mundial en +70. En el peso pesado cadete, el campeón nacional fue Jacobo Casado.

El registro WKF de Blanco muestra todavía una experiencia internacional reducida, propia de su edad, pero el oro nacional acredita algo que no se aprende leyendo un cuadro: saber avanzar cuando cada ronda pesa un poco más que la anterior. El salto a +70 cambia la conversación. En Polonia deberá conseguir que la movilidad, la distancia y la eficacia que lo hicieron campeón sigan hablando frente a rivales generalmente más grandes.

Cadete femenino

En el cadete femenino hay más certezas visibles. Las cuatro seleccionadas han dejado resultados relevantes en España o en el circuito internacional, pero ninguna afrontará exactamente el mismo paisaje que encontró en Jaén. Entre la continuidad de Celia Cofrades, la regularidad de Paula Ginés y los cambios de edad o peso aparece una idea común: a estas alturas de la carrera, consolidarse puede ser tan difícil como irrumpir.

Celia Cofrades del Castillo -47 kg

Celia Cofrades llega como campeona de España de -47 kg y como una de las cadetes con mayor impulso internacional. En 2026 obtuvo un bronce mundial en su categoría, un resultado que sitúa su nombre más allá del ámbito nacional.

Su convocatoria reúne las dos referencias que más pesan en estas edades: dominio interno y respuesta ante oposición internacional. En Jaén se impuso por delante de Lucía Cortés, Nadira García y Carmen Gómez. Celia no viajará para descubrir si puede soportar la exigencia exterior; esa respuesta ya la conoce. Viajará para comprobar cuánto más puede acercarse al centro del podio.

Julia Melgar Postigo -54 kg

Julia Melgar fue subcampeona de España cadete -54 en Jaén, derrotada en la final por Ariadna Chica. Como Ariadna ha pasado a júnior, Melgar queda como la competidora mejor clasificada de aquel podio que continúa en edad cadete.

Su ficha WKF recoge tres competiciones internacionales, seis victorias y tres derrotas, con un 66,67 % de triunfos. Son cifras todavía construidas sobre una muestra pequeña, pero revelan adaptación al circuito. Su reto será transformar esa regularidad en un resultado relevante en un Mundial donde cada error de distancia puede terminar una eliminatoria.

Paula Ginés Chávarry -61 kg

Paula Ginés ha seguido una progresión nacional clara: bronce en 2024 y plata en 2025, siempre en cadete -61. En Jaén solo la superó Laura Torrenteras.

Su recorrido internacional es ya apreciable. El registro WKF contabiliza seis eventos, 19 victorias y siete derrotas, una tasa de triunfo superior al 73 %. Fue quinta en la Youth League de Guadalajara 2025, obtuvo terceros puestos en Fujairah 2025 y 2026 y terminó cuarta en Manila 2026. En septiembre de 2026 aparecía cuarta del ranking mundial cadete de -61 kg.

El dato nacional y el internacional apuntan en la misma dirección. Ginés no llega únicamente como subcampeona de España, sino como una competidora habituada a avanzar rondas fuera del circuito doméstico. Hay deportistas que persiguen una actuación aislada y otros que empiezan a convertir la regularidad en su tarjeta de presentación. Paula parece avanzar hacia lo segundo.

Laura Torrenteras Novillo +61 kg

Laura Torrenteras fue campeona de España cadete -61 tras imponerse en la final a Paula Ginés. Para el Mundial, sin embargo, ambas no competirán por la misma plaza: Ginés permanece en -61 y Torrenteras asciende a +61.

El cambio evita reproducir el duelo de Jaén, pero abre otro desafío. Nagore Núñez fue la campeona nacional de +61 en aquel campeonato. Torrenteras aporta además un séptimo puesto en la Youth League de Guadalajara 2025, logrado todavía como U14 de +52 kg. Su convocatoria combina, así, un antecedente internacional y un título nacional, aunque ambos se produjeron antes de su llegada al peso mundialista. En Polonia estrenará una referencia nueva frente a rivales de mayor tamaño.

Júnior masculino

Pasar a júnior es descubrir que el mismo tatami puede parecer más pequeño. Los rivales administran mejor el tiempo, castigan antes un error y llevan más combates acumulados. España presenta en esta franja a cinco deportistas con títulos nacionales, finales europeas, podios y victorias de Youth League, pero casi todos deben responder a una pregunta nueva: cuánto de lo conquistado en cadete puede trasladarse a un cuerpo, un peso y una oposición diferentes.

Hugo López Pérez -55 kg

Hugo López ganó el Campeonato de España cadete -52 en Jaén. Ahora debuta en el escenario mundialista como júnior de -55, por lo que afronta al mismo tiempo un cambio de edad y de peso.

El título nacional cerró de la mejor manera su última temporada cadete. Ahora empieza otra cuenta. El Mundial le enfrentará a karatekas de hasta 17 años, con más desarrollo físico y experiencia. Polonia será su primera gran medida como júnior y también una lección habitual en el deporte joven: el prestigio abre la puerta, pero al cruzarla el marcador vuelve a cero.

David Gómez Mauriño -61 kg

David Gómez presenta una de las secuencias nacionales más sólidas de la convocatoria. Fue campeón de España cadete -52 en 2024 y campeón júnior -55 en 2025. Además, conquistó la plata en el Europeo cadete de Bielsko Biała 2025, terminó noveno en la Youth League de Guadalajara y séptimo en Poreč durante aquella etapa.

Su registro WKF reúne nueve competiciones, 21 victorias y diez derrotas. En 2026 ya compitió en el Europeo júnior y fue séptimo en la Youth League de Fujairah. Para el Mundial sube a -61, un peso en el que su estreno en Poreč 2026 terminó pronto.

La trayectoria acredita nivel, experiencia internacional y capacidad para cambiar de categoría. La gran incógnita no está en sus méritos, sino en la velocidad con la que consiga trasladarlos al nuevo peso. Gómez Mauriño ya sabe llegar lejos; ahora debe aprender a hacerlo con rivales que le plantearán distancias y potencias distintas.

Rodrigo García de Blas Redondo -68 kg

Rodrigo García de Blas pasó del bronce nacional cadete -63 en 2024 al oro en 2025. Su crecimiento también aparece en el circuito internacional: fue campeón de la Youth League de Monterrey 2025, quinto en Venecia y subcampeón en Fujairah 2026. En el Europeo de Limassol 2026 terminó séptimo.

La base WKF le atribuye ocho eventos, 19 victorias y nueve derrotas, con casi un 68 % de triunfos. Es uno de los historiales más completos entre quienes cambian de edad. Pero las estadísticas viajan peor que los deportistas: Rodrigo aterriza en júnior -68, cinco kilos por encima de la categoría en la que construyó esos resultados. Su reto consiste en lograr que la ambición crezca más deprisa que la dificultad.

César Mateo Antúnez -76 kg

César Mateo fue subcampeón de España cadete -70 en Jaén, tras perder la final ante Marcos Blanco. Su historial WKF anterior registra participaciones en las Youth League de A Coruña, Venecia y Guadalajara, todavía sin resultados de podio.

En 2026 asciende a júnior y amplía el límite hasta -76. Como sucede con Hugo López, su mejor referencia pública reciente es el rendimiento nacional. Jaén demostró que podía alcanzar una final española; Polonia medirá el siguiente paso de un deportista que todavía está construyendo su historial en la nueva categoría.

Marcos Serrano Jiménez +76 kg

Marcos Serrano fue campeón de España cadete +70 en 2024 y bronce júnior +76 en 2025. También fue quinto en el Europeo cadete de 2025 y séptimo en la Youth League de Guadalajara.

Su transición está respaldada por un dato importante: mantuvo el podio nacional al saltar a júnior. El registro WKF recoge diez victorias en 16 combates internacionales. En una categoría donde la potencia puede decidir intercambios muy breves, Serrano combina experiencia exterior y continuidad nacional.

Júnior femenino

El bloque júnior femenino reúne cuatro maneras de llegar. Está quien domina su categoría desde hace dos temporadas, quien aceleró justo al cambiar de edad, quien intenta asentarse después de una transición exigente y quien busca recuperar en júnior la autoridad que ya mostró como cadete. Las medallas permiten distinguir sus recorridos; la adaptación es el hilo que los une.

Nadira García Ruiz -48 kg

Nadira García fue campeona de España cadete -47 en 2024 y bronce en 2025. Ahora pasa a júnior -48. Su perfil WKF contabiliza cinco eventos, diez victorias y cinco derrotas, con un 66,67 % de triunfos.

El bronce de Jaén mantuvo a Nadira dentro del podio nacional por segunda temporada consecutiva. El cambio a júnior abre ahora un ciclo distinto. Su experiencia acumulada y su capacidad para competir en cuadros exigentes ofrecen una base más útil que la comparación aislada entre un oro y un bronce obtenidos antes de cambiar de edad.

Ariadna Chica Tolosa -53 kg

Ariadna Chica fue campeona de España cadete -54 tanto en 2024 como en 2025. Pocas trayectorias nacionales ofrecen una línea tan limpia. Su experiencia internacional incluye varias convocatorias europeas y presencia continuada en el circuito Youth League.

El cambio a júnior -53 reduce ligeramente el límite de peso y eleva el nivel de madurez competitiva de sus rivales. Ariadna llega con el aval de haber dominado dos campeonatos nacionales consecutivos. La continuidad hace que su convocatoria sea fácil de comprender; el verdadero interés está ahora en saber si puede convertir ese dominio en una voz propia dentro del circuito internacional.

Alejandra Gómez Mauriño -59 kg

Alejandra Gómez fue bronce cadete -54 en 2024 y campeona de España júnior -59 en 2025. El salto de edad no frenó su progresión; la aceleró.

En Jaén superó una categoría con Abril Blanco como subcampeona y Claudia Campos y Seny Diallo en los terceros puestos. Su título se produjo ya en el mismo peso en el que competirá en Polonia. En una selección llena de mudanzas, esa estabilidad es un pequeño privilegio: Alejandra no necesita aprender primero dónde está; puede concentrarse en averiguar hasta dónde llega.

Noa López González -66 kg

Noa López fue subcampeona de España cadete -61 en 2024. En Jaén 2025, ya como júnior -66, no apareció entre las ocho primeras; Helena González Morcillo ganó la categoría.

La comparación muestra la dificultad del tránsito entre edades. López pasó de disputar una final cadete a una división júnior con rivales físicamente más consolidadas. El resultado de Jaén no borra su condición de subcampeona nacional un año antes. El Mundial ofrecerá una referencia especialmente valiosa sobre su adaptación al nuevo escenario.

Marta González Herrera +66 kg

Marta González fue campeona de España cadete +61 en 2024 y quinta en júnior +66 en 2025. Su cambio de categoría repite un patrón visible en otros convocados: la clasificación se vuelve más exigente al subir de edad, mientras el historial nacional anterior continúa aportando contexto.

El +66 júnior de Jaén fue ganado por Erika Ramírez. González alcanzó el diploma y quedó cerca de las medallas. Ya sabe qué se siente al ganar un Campeonato de España; ahora transita por ese tramo en el que el recuerdo del éxito puede servir de impulso, pero nunca de atajo. Su presente consiste en recuperar aquella capacidad frente a rivales mayores.

Sub 21 masculino

Sub 21 es la antesala del karate absoluto y también una tierra de nadie particularmente dura. Los competidores ya no son promesas en sentido ingenuo: muchos han disputado Europeos, Mundiales, ligas internacionales e incluso campeonatos sénior. Aquí cada ascenso de peso se nota y cada combate empieza a parecerse más al que les aguardará entre los mayores. Los cinco españoles llegan con antecedentes importantes, aunque ninguno puede vivir de ellos.

Unai Chica Tolosa -60 kg

Unai Chica fue quinto júnior -61 en 2024 y bronce en 2025. La evolución nacional es ascendente. En 2026 pasa a sub 21 -60, donde deberá ajustar un kilo y competir contra deportistas de hasta 20 años.

Su progresión también tiene una referencia internacional: fue noveno en la Youth League de Guadalajara 2025, todavía como júnior -61. El campeón sub 21 de -60 en Jaén fue Jorge Pérez Lorite, que sube ahora a -67. Unai ocupará el espacio que deja, pero no será el mismo camino: llega con un podio nacional reciente y experiencia en cuadros internacionales. Son dos apoyos firmes para afrontar un salto de edad en el que la fuerza cuenta más y la paciencia, todavía más.

Jorge Pérez Lorite -67 kg

Jorge Pérez Lorite fue campeón de España júnior en -55 kg en 2024 y campeón sub-21 en -60 kg en 2025, dos títulos consecutivos conquistados mientras avanzaba de categoría. Su recorrido internacional ya incluía el triunfo en la Youth League de A Coruña 2023 y victorias en citas de primer nivel como el Europeo de Tiflis y el Mundial de Venecia 2024.

En 2026 firmó uno de los resultados más destacados de toda la selección: se proclamó campeón del mundo universitario de kumite -60 kg en Brasilia. Para alcanzar el título superó a representantes de Bélgica, Haití, Sudáfrica y Turquía, antes de imponerse por 10-8 en una final de enorme intensidad.

Ahora afronta una nueva etapa en sub-21 -67 kg. El cambio de peso abre un escenario diferente, pero Jorge llega respaldado por dos campeonatos nacionales consecutivos y, sobre todo, por un título mundial que confirma su capacidad para competir y responder en las grandes citas internacionales.

Izan Martín Peña -75 kg

Izan Martín fue subcampeón de España júnior -76 en 2024 y bronce en la Youth League de Guadalajara 2025 dentro de esa misma categoría. En Jaén 2025, ya dentro de sub 21 -75, no apareció entre los ocho primeros. El campeón fue Zsamoran Shotte.

Su trayectoria posterior incluye además un título mundial universitario con el equipo español de kumite, un logro colectivo que acredita experiencia internacional y capacidad para competir dentro de una estructura de selección. Su expediente reúne una final nacional, un podio de Youth League y un título mundial universitario por equipos. Jaén dejó una nota discordante, pero una temporada no es una canción de una sola nota. Polonia permitirá saber cuál de esas versiones de Izan está más cerca de su presente.

Iker Leal Moreno -84 kg

Iker Leal fue campeón de España júnior -76 en 2024 y medallista mundial júnior en Venecia. Un año después, ya en sub 21 -84, consiguió el bronce en Jaén, detrás de Alejandro Jiménez y Víctor Fertu.

La promoción implica ocho kilos de diferencia y rivales de mayor edad. Aun así, Leal volvió a subir al podio nacional y añadió en 2026 un bronce en el Campeonato de España sénior -84. En poco tiempo ha dejado huella en tres escalones —júnior, sub 21 y absoluto—, como si se negara a esperar turno para conocer el siguiente nivel. Esa capacidad para competir por encima de su etapa convierte su trayectoria en una de las más contrastadas de la convocatoria.

Martín González Freddi +84 kg

Martín González Freddi fue bronce sub 21 +84 en 2024. En 2025 no apareció entre los siete primeros del Campeonato de España, ganado por Samuel Hurtado, campeón también en 2024.

Su perfil internacional registra ocho eventos, 16 victorias y nueve derrotas, una tasa de triunfo del 64 %. Entre esos resultados sobresale el quinto puesto conseguido en la Youth League de Guadalajara 2025, ya en sub 21 +84 kg. El último medallero nacional ofrece una imagen incompleta; el recorrido exterior añade profundidad. Martín llegará al Mundial desde esa doble realidad: lejos del podio español más reciente, pero acostumbrado a ganar combates fuera.

Sub 21 femenino

En las cinco representantes sub 21 se aprecia con claridad el paso del tiempo competitivo. Hay campeonas que han sostenido el podio al cambiar de edad, deportistas con un volumen internacional poco habitual y karatekas capaces de ganar dos nacionales consecutivos en categorías muy distintas. Ya no se trata solo de llegar: se trata de demostrar que los éxitos juveniles pueden convertirse en una identidad competitiva estable.

Carla Guardeño León -50 kg

Carla Guardeño fue bronce de España sub 21 -50 en 2024. En Jaén 2025 no apareció entre las seis primeras, mientras Mireia Vizuete, plata el año anterior, conquistó el título.

Guardeño posee además una trayectoria destacada en kata: fue plata nacional sub 21 en Jaén y formó parte del equipo español que consiguió el oro europeo de kata por equipos en 2025. Ese logro no debe utilizarse como resultado de kumite, aunque sí habla de experiencia internacional, preparación y capacidad para competir bajo presión. Su convocatoria mundialista es específicamente para kumite y deberá valorarse dentro de esa modalidad.

Ruth Vizcaíno Calvo -55 kg

Ruth Vizcaíno fue campeona de España júnior -53 en 2024 y bronce sub 21 -55 en 2025. Su base WKF reúne 16 eventos, 23 victorias y 18 derrotas, uno de los volúmenes internacionales más amplios de toda la selección.

Mantenerse en el podio tras promocionar a sub 21 aporta consistencia a su candidatura. El paso desde -53 hasta -55 es pequeño en la báscula, pero enorme en la experiencia de las oponentes. Sus 41 combates registrados cuentan algo que no cabe en una medalla: Ruth ha tenido tiempo de ganar, perder, corregir y volver a intentarlo. El escenario mundial puede imponer respeto; difícilmente le resultará desconocido.

Eva Otero Luengo -61 kg

Eva Otero pasó del bronce nacional sub 21 -61 en 2024 al oro en 2025. Su registro WKF contabiliza nueve competiciones, 18 victorias y nueve derrotas, con una efectividad del 66,67 %.

En Jaén derrotó una categoría en la que Mar Trenado fue plata. El crecimiento de un año a otro y la continuidad en el mismo peso construyen una candidatura coherente. Mientras buena parte del equipo deberá orientarse en un territorio nuevo, Otero llegará con el mapa aprendido: mismas referencias, mismo límite y la memoria reciente de haber sabido ganar.

Júlia Just Clopes -68 kg

Júlia Just fue campeona de España júnior -59 en 2024 y campeona sub 21 -68 en 2025. Ganar dos nacionales consecutivos, cambiando de edad y sumando nueve kilos al límite, muestra una adaptación poco común.

En el circuito internacional fue bronce en la Youth League de Guadalajara 2025, entonces como júnior -59 kg. Ese podio añade una referencia exterior a sus dos títulos nacionales consecutivos. En Jaén superó a Mireia Bejarano, Candela Pérez e Irene Fernández y en Polonia competirá en el mismo -68 en el que se proclamó campeona de España. Pocas trayectorias del equipo explican mejor una cualidad esencial en categorías inferiores: cambiar mucho sin dejar de competir bien.

Irene Fernández Pérez +68 kg

Irene Fernández fue campeona de España sub 21 -68 en 2024 y bronce en el mismo peso en 2025. Para el Mundial sube a +68.

La secuencia confirma dos temporadas dentro del podio nacional. A ello se suma el quinto puesto en la Youth League de Guadalajara 2025, también en sub 21 -68 kg. Para el Mundial sube a +68, una categoría cuyo título nacional de Jaén ganó Sara Larra. Irene abandona un peso en el que ya había construido certezas para entrar en otro que le exigirá fabricarlas de nuevo. Lo hará con regularidad nacional y experiencia exterior, dos buenos lugares desde los que empezar.

Lo que cuentan las medallas y lo que queda fuera

Los números ofrecen una primera respuesta contundente. Dieciocho convocados fueron medallistas en el Campeonato de España de 2024 y 21 subieron al podio en Jaén 2025. Once de los 29 conquistaron allí el título, aunque algunos lo hicieron en una categoría diferente a la que disputarán en Polonia. No es una selección ajena al éxito nacional; buena parte de ella se ha construido en lo más alto del podio español.

Después aparecen los nombres que ya han aprendido a competir lejos de casa. Celia Cofrades ha alcanzado un podio mundial. Iker Leal conoce el peso de unas rondas mundialistas por las medallas. Paula Ginés enlaza resultados en Youth League y posiciones relevantes en el ranking. Rodrigo García de Blas ha ganado fuera y ha disputado finales internacionales. David Gómez sabe lo que supone quedarse a un combate del oro europeo. En Guadalajara 2025, Nicolás Balmaseda ganó, Carlos Martínez fue subcampeón, Izan Martín y Júlia Just lograron el bronce y otros seis convocados acabaron entre los nueve primeros.

No son simples líneas de un currículum. Competir fuera obliga a resolver pequeñas batallas antes del combate: viajar, esperar, adaptarse a otro pabellón y aceptar que enfrente habrá un rival del que quizá solo se conozca un vídeo. Esa experiencia no garantiza una medalla, pero reduce el ruido cuando llega el momento de escuchar al árbitro.

También está el grupo de quienes atraviesan una frontera deportiva. Hugo López, Rodrigo García de Blas, César Mateo, Nadira García y Ariadna Chica dejan atrás el cadete. Unai Chica, Jorge Pérez Lorite, Izan Martín y Ruth Vizcaíno entran en sub 21. En sus casos, comparar de manera automática el último resultado con la nueva categoría sería como medir una carrera después de cambiar el terreno y mantener el mismo cronómetro.

Y sí, existen pesos en los que el medallero de Jaén y la convocatoria mundialista no coinciden. Esa distancia merece ser observada, porque forma parte de la información, pero no permite por sí sola redactar un veredicto. El Campeonato de España responde a una pregunta concreta —quién fue mejor aquel fin de semana— mientras una selección puede tratar de responder a otra más amplia: quién ofrece más argumentos para competir en una fecha posterior y en un contexto internacional.

Entre ambas preguntas caben el ranking, los enfrentamientos acumulados, la evolución física, los resultados exteriores, el estado de forma y el seguimiento diario que no aparece en ninguna clasificación pública. La transparencia de los datos permite al lector comprender mejor la convocatoria; la prudencia impide fingir que conocemos todo lo que la ha construido.

Polonia será el siguiente capítulo

Cuando los 29 formen con el chándal de España, las diferencias de palmarés quedarán momentáneamente ocultas. No se verá quién llega con un título mundial juvenil, quién cambió de peso durante el año o quién todavía busca su primera gran tarde internacional. Desde la grada serán un equipo. Al abrirse los cuadros volverán a ser 29 historias solas frente a un rival.

El Mundial dará respuestas, pero conviene no pedirle sentencias. En kumite, meses de preparación pueden desembocar en unos pocos minutos; un senshu, una revisión de vídeo, una lesión o un cruce especialmente duro pueden modificar el destino de un campeonato. Ganar confirma muchas cosas. Perder no borra todas las anteriores.

España llega con campeones nacionales, medallistas europeos y mundiales, ganadores de Youth League y jóvenes que todavía no han encontrado su gran resultado fuera. Esa mezcla contiene experiencia y riesgo, presente y futuro. También recuerda que la selección de categorías inferiores no solo persigue medallas inmediatas: construye a los competidores que dentro de unos años deberán sostener el kumite español absoluto.

Hasta octubre, el palmarés permite formular preguntas razonables y reconocer méritos. Después hablará el tatami, con su forma seca y a veces injusta de resumir una preparación entera en un marcador. Pero incluso entonces habrá que mirar más allá del número. Detrás de cada punto habrá una decisión tomada en décimas; detrás de cada deportista, muchas horas que ninguna tabla sabe contar.

Polonia no decidirá quiénes son para siempre. Decidirá, únicamente, qué página escriben esta vez.

Nunca es tarde

Nunca es tarde

Por Sergio Ortiz Correy

Hace 21 años, fui a ver una competición de karate en la que participaba mi hermana. Aquel día, con solo 6 años, tuve clara una cosa: yo también quería estar ahí. Fue entonces cuando comenzó mi camino en el karate, una etapa que se prolongó durante nueve años. Fueron nueve años de aprendizaje, entrenamientos, experiencias, campeonatos, pero, sobre todo, de momentos inolvidables junto a mis hermanos, mi club y mis compañeros. Sin embargo, tras esos nueve años, y aunque hoy no recuerdo con exactitud el motivo, quizá los estudios, el desgaste o una mezcla de ambas cosas, dejé el karate de forma repentina, siendo cinturón marrón. En ese momento no era consciente, pero estaba cerrando una etapa que había marcado gran parte de mi vida.

No soy una persona a la que le guste contar su vida por redes sociales, ni suelo buscar la aprobación de nadie a través de Internet. Pero esto es algo que sí me apetece compartir, con el objetivo de transmitir algo que puede ayudar a mucha gente o, al menos, esa es la intención de este artículo: NUNCA ES TARDE.

Hace unos días, después de 11 años fuera del karate, aprobé mi examen de Primer Dan. Y aunque pueda parecer un logro más, para mí tiene un significado mucho más profundo por todo lo que hay detrás. Volviendo al momento en el que con 15 años, decido dejar el karate, a partir de ahí los años fueron pasando y el karate iba quedando cada vez más lejos de mi día a día. Estudios, trabajo, rutina… Y aunque mi vida seguía adelante, había algo que nunca se fue del todo: una sensación de haber dejado algo importante a medias. En el fondo, siempre estaba esa idea: volver al Dojo. Una idea que rondaba mi cabeza pero que, por falta de tiempo y, sobre todo, por creer equivocadamente que ya era demasiado tarde, fui dejando pasar.

Pero hace dos años, en 2024, decidí dar el paso, de forma muy tímida y con muchísimas dudas. Con un objetivo claro en la cabeza: sacarme el Primer Dan. Volver no era solo entrenar otra vez; era enfrentarme a muchas cosas: la dificultad de recuperar conocimientos que llevaba años sin practicar, las dudas, el miedo a no estar al nivel y esa voz que te dice que quizá tu momento ya pasó. Pero justo cuando empecé de nuevo los entrenamientos, una lesión importante en las cervicales lo paró todo. Tuve que dejar de trabajar, rehacer mi vida y, por supuesto, apartar el karate otra vez. Fue una etapa dura. De incertidumbre, de silencio y de replantearme muchas cosas. Tuve que tomar decisiones difíciles.  Decidí cerrar una etapa, dejar mi trabajo definitivamente y empezar de nuevo. Después de un tiempo encontré mi sitio en algo que realmente me apasiona. Y era el momento de retomar lo que había dejado atrás. Pero esta vez era diferente. Esta vez no quería volver a fallar. Desde el pasado mes de septiembre, mi vida ha sido trabajar, entrenar y preparar este momento. En silencio y con trabajo, tanto en el gimnasio como en el dojo. Con días buenos, días muy malos y momentos de duda. Pero también con la certeza y la tranquilidad de que simplemente estar ahí otra vez ya era una pequeña victoria.

Después de tanto tiempo, volver no va solo de cinturones ni de grados. Va de superar las dudas, el miedo y esa voz que te frena. Y ese es el mensaje que pretendo transmitir con estas palabras. Nunca es tarde para retomar el camino del Karate-Do o de cualquier otra disciplina. Nunca es tarde para nada en esta vida si tienes ilusión, ganas y dejas las excusas a un lado. Hoy, todo ese camino ha tenido sentido.

Abandoné el karate durante 11 años, por lo que no busco ser ejemplo ni dar lecciones de nada. Solo aportar mi experiencia personal por si puede servirle de ayuda a alguien,tanto a quienes también se equivocaron dejándolo como sobretodo a esa gente joven que está pensando en abandonar, les animo a que no cometan ese mismo error. Siempre se puede seguir, con más o menos intensidad. Cuando nos hacemos mayores las responsabilidades nos comen, pero siempre se puede —y se debe— dejar un espacio para nuestro desarrollo personal. Porque el Karate es mucho más que un arte marcial, el karate te convierte en una mejor persona. Ahora se trata de seguir. Porque, si no, todo este texto dejaría de tener sentido. 

Gracias a todas las personas que han formado parte de este camino. A quienes confiaron en mí, a los senseis que me enseñaron desde pequeño y, especialmente, a mi hermana y sensei, así como a todo el club, por ayudarme a retomar el camino del Karate-Do y acompañarme en la preparación de este examen.

¡Nunca te rindas!

Os.

Cuando el diagnóstico no es suficiente

Cuando el diagnóstico no es suficiente

Hacia una valoración funcional más precisa en la clasificación de deportistas K30 y K40

Teresa Muñoz de Galdeano

Investigadora senior en Bioquímica y Biología Molecular en el Hospital Nacional de Parapléjicos. Responsable nacional de Clasificación de Deportistas con Discapacidad de la Real Federación Española de Karate y cinturón negro 4.º Dan.

Española de Karate y cinturón negro 4.º Dan.

Cuando el diagnóstico no explica cómo se mueve el deportista

Dos deportistas pueden compartir un mismo diagnóstico y, sin embargo, afrontar un kata desde realidades funcionales muy distintas. Uno puede mantener el eje corporal, rotar con control y recuperar la estabilidad después de cada técnica. El otro quizá necesite reducir la amplitud del movimiento, compensar con otras partes del cuerpo o disminuir la velocidad para no perder el equilibrio. La condición de salud puede ser la misma, pero su repercusión sobre la ejecución deportiva no tiene por qué serlo.

Esa diferencia está en el origen de mi trabajo para la consecución del cinturón negro 4.º Dan, centrado en la valoración de los deportistas de las clases K30 y K40. La propuesta parte de una cuestión concreta: cómo traducir limitaciones funcionales muy diversas en una puntuación compensatoria proporcionada, comprensible y reproducible. No se plantea como una crítica al sistema actual, sino como una posible evolución mediante criterios que permitan medir con mayor precisión qué capacidades están afectadas y hasta qué punto condicionan la práctica del karate.

La clasificación es esencial en el deporte adaptado. Su finalidad es reducir la influencia de la discapacidad sobre el resultado de la competición para que el rendimiento dependa, en la mayor medida posible, de la preparación, la técnica y la capacidad deportiva. El diagnóstico y el porcentaje administrativo de discapacidad aportan información necesaria sobre la condición de salud del deportista y permiten establecer su elegibilidad, pero no describen por sí solos cómo se mueve, qué funciones conserva ni qué limitaciones aparecen durante la ejecución de un kata.

Del diagnóstico a las exigencias reales del kata

En el ámbito clínico, una lesión nunca se interpreta únicamente por su nombre. Se estudian su localización, las estructuras afectadas, la fuerza conservada, la movilidad, el equilibrio, el control postural y la coordinación. En karate sucede algo parecido. Un kata exige organizar el cuerpo como una cadena: generar fuerza desde los apoyos, transmitirla a través de la cadera y el tronco, dirigirla hacia los miembros superiores y recuperar una posición estable antes de la siguiente acción.

Cuando alguno de esos elementos está limitado, el cuerpo busca alternativas. Aparecen asimetrías, compensaciones, pérdidas de amplitud, dificultades para frenar el movimiento o problemas para mantener el eje. La repercusión tampoco es uniforme. Una pérdida de fuerza no condiciona el kata del mismo modo que una restricción articular, una alteración del equilibrio o una dificultad para coordinar el movimiento. Por eso, entre el diagnóstico y la puntuación compensatoria resulta necesario observar qué funciones están realmente afectadas.

La propuesta se centra en las dos clases físicas del Para-Karate. La clase K30 agrupa a deportistas que compiten en silla de ruedas, mientras que K40 incluye a quienes realizan el kata en bipedestación y presentan discapacidades físicas que afectan al movimiento. Esta división establece el marco general de competición, pero dentro de cada clase permanece una variabilidad funcional considerable. La pertenencia a una misma categoría no implica que todos los deportistas encuentren las mismas dificultades ni que estas repercutan con la misma intensidad sobre la ejecución.

K30: generar y controlar el movimiento desde la posición sentada

En K30, la ejecución se realiza sin la participación funcional de las piernas en los apoyos y en la transmisión de fuerza propia de la bipedestación. En este contexto, el tronco adquiere un papel central: debe estabilizar el cuerpo, iniciar y controlar las rotaciones, transmitir la fuerza hacia los miembros superiores y permitir la recuperación del eje tras cada técnica. La valoración propuesta se orienta, por tanto, a analizar cómo se organiza el movimiento en sedestación, atendiendo al control postural, la rotación axial, la simetría, las compensaciones y la capacidad para volver a una posición estable. También se considera la fuerza de la musculatura implicada, no como un dato aislado, sino en relación con su función durante la ejecución. El objetivo es determinar hasta qué punto el deportista puede generar, transmitir y frenar el movimiento de manera activa, sin que apoyos externos enmascaren su capacidad funcional real.

K40: distintas limitaciones, distintas repercusiones

En K40, la valoración debe adaptarse a una diversidad funcional mucho mayor, ya que dentro de esta clase conviven amputaciones, limitaciones articulares, pérdidas de fuerza, hemiparesias y alteraciones del control neuromotor. Cada una condiciona el kata de forma distinta: puede limitar el rango de movimiento, comprometer la estabilidad, generar asimetrías o dificultar la coordinación y la precisión. Por ello, la propuesta analiza de manera conjunta la fuerza muscular, la movilidad articular, el equilibrio y el control neuromotor, atendiendo además a si la afectación es unilateral o bilateral. El objetivo es identificar qué componente del movimiento está realmente alterado y cómo repercute sobre la ejecución, evitando aplicar el mismo criterio a limitaciones de naturaleza diferente.

En las alteraciones neuromotoras, la fuerza y la movilidad articular pueden encontrarse relativamente conservadas y, aun así, existir dificultades importantes para ejecutar el kata. La precisión, la velocidad, la alternancia de movimientos, el control de la trayectoria o la capacidad para detener una acción pueden verse afectadas. Por eso, la propuesta incorpora también pruebas dirigidas a valorar coordinación, equilibrio y control motor, de manera que la evaluación no quede reducida a cuánta fuerza posee el deportista o cuánto puede mover una articulación.

Una batería funcional, no una exploración clínica interminable

El objetivo no es convertir la clasificación en una evaluación extensa ni alejada del deporte. Una batería útil debe captar las limitaciones que realmente influyen en el karate, pero también ser aplicable con recursos razonables y dentro del tiempo disponible. Por eso se plantean procedimientos sencillos, conocidos y estandarizables, acompañados de criterios cuantitativos que reduzcan el peso de categorías abiertas como leve, moderado o grave cuando no están vinculadas a referencias claras.

La propuesta busca que cada prueba tenga una relación directa con las exigencias del kata. No se trata de acumular mediciones, sino de seleccionar aquellas que permitan comprender mejor la repercusión de la discapacidad sobre el movimiento. La fuerza, la movilidad, el equilibrio, la coordinación o el control postural solo adquieren sentido dentro de la clasificación cuando ayudan a explicar una limitación deportiva concreta.

Esa información debe integrarse en la valoración global del deportista. Una sola prueba no puede resumir una realidad funcional compleja, del mismo modo que un diagnóstico no basta para anticipar cómo se ejecutará un kata. La utilidad de la batería reside en combinar distintas dimensiones y traducirlas en criterios comparables, sin perder de vista que la discapacidad puede expresarse de forma diferente en cada persona.

De la propuesta a una herramienta validada

Como cualquier planteamiento de este tipo, la batería necesita un proceso de validación. Será necesario aplicarla a un número suficiente de deportistas, estudiar la concordancia entre evaluadores, analizar la estabilidad de los resultados y comprobar qué relación existe entre las pruebas y las demandas reales del kata. Algunas medidas deberán ajustarse y otras quizá demuestren tener menor utilidad de la prevista.

Este proceso no resta valor a la propuesta, sino que define el camino para convertirla en una herramienta fiable. Una batería funcional solo será útil si mide de forma consistente, si puede aplicarse bajo condiciones semejantes y si sus resultados ayudan realmente a distinguir diferentes grados de afectación. La investigación y la práctica deportiva deben avanzar aquí de manera conjunta.

La propuesta parte de una base ya existente y pretende contribuir a su desarrollo. El sistema actual proporciona la estructura necesaria para clasificar a los deportistas y asignar una puntuación compensatoria. El siguiente paso consiste en reforzar la relación entre esa puntuación y las capacidades funcionales que condicionan la ejecución del kata.

Medir mejor para compensar con mayor precisión

La clasificación nunca podrá eliminar todas las diferencias entre los competidores, porque ningún sistema puede hacer que dos cuerpos respondan de manera idéntica ante las exigencias de un kata. Su función es reducir el efecto de la discapacidad para que la preparación y la calidad deportiva tengan el mayor peso posible en el resultado.

Clasificar con mayor precisión no significa cambiar el sentido del sistema, sino reforzarlo. Significa conocer mejor qué limita al deportista, cuánto lo limita y cómo puede traducirse esa afectación en una puntuación proporcionada. Cuanto más sólida sea esa valoración, más cerca estaremos de que, una vez iniciado el kata, sea el karate quien decida.

Poreč exige, España responde: el kumite español firma dos bronces y una lectura de futuro en la Youth League

Poreč exige, España responde: el kumite español firma dos bronces y una lectura de futuro en la Youth League

La Karate One Youth League de Poreč volvió a ser lo que casi siempre es: una frontera. Un campeonato largo, incómodo, internacional hasta el extremo y sin margen para el error. Del 2 al 5 de julio, el Žatika Sports Hall de Poreč reunió a buena parte del futuro del karate mundial, con cuadros enormes, estilos muy distintos y combates que se decidieron por un punto, por un detalle o por una lectura más rápida del momento.

España no salió de Poreč con una cosecha masiva de medallas en kumite, pero sí con una lectura competitiva muy interesante. Hubo dos bronces de enorme valor, el de Alejandra Gómez Mauriño en Junior femenino -59 kg y el de David Sánchez Rueda en Junior masculino -55 kg, además de varias actuaciones que, sin terminar en podio, dejaron señales de nivel: recorridos largos, victorias ante rivales internacionales exigentes y derrotas ajustadas en rondas avanzadas.

Poreč no regala nada. Ni una ronda. Ni una repesca. Ni una medalla.

Alejandra Gómez Mauriño, el bronce que abrió el camino español

El gran resultado español en el bloque femenino llegó en Junior femenino -59 kg, donde Alejandra Gómez Mauriño firmó una competición de enorme madurez para subir al podio. Su recorrido tuvo de todo: autoridad, capacidad de reacción y una repesca gestionada con una frialdad impropia de quien compite en un campeonato de esta densidad.

La española arrancó con una victoria clara ante la griega Eleni Myrto Tsalavou por 6-1 y después superó a la italiana Lisa Maffizzoli por 5-2. En el camino principal se cruzó con la francesa Morgane Scarfone, que acabaría proclamándose campeona de la categoría. La derrota ante la futura vencedora no cerró el torneo de Gómez Mauriño; al contrario, le abrió una repesca que exigía temple.

Y ahí apareció su mejor versión competitiva. Primero ganó 1-0 a la ucraniana Anna Vdovych, en uno de esos combates en los que el marcador parece pequeño pero el peso emocional es enorme. Después venció 2-1 a otra ucraniana, Mariia Hnes, y remató el camino hacia el bronce con un contundente 7-1 ante la eslovena Lia Krvina. No fue una medalla de rebote. Fue una medalla trabajada, reconstruida desde la repesca y cerrada con autoridad.

El oro fue para Morgane Scarfone, la plata para la danesa Hannah Bath Soendergaard y los bronces para Alejandra Gómez Mauriño y la croata Mare Mileta. Para el kumite español, este podio tiene una lectura clara: Gómez Mauriño no solo compitió bien, sino que supo volver al campeonato después de perder. En Poreč, eso vale casi tanto como ganar.

Junior femenino: España compite con profundidad, pero el podio exige perfección

El bloque Junior femenino dejó una de las imágenes más sólidas de la participación española. Más allá del bronce de Alejandra Gómez Mauriño, hubo nombres que avanzaron rondas y se quedaron cerca de meterse en las fases decisivas.

En -53 kg, Lola Paracuellos Elices realizó uno de los recorridos españoles más consistentes del campeonato. Ganó 11-3 a la noruega Linnea Martby, 7-0 a la rumana Daria Mihaela Constantin, 6-3 a la alemana Elena Zolotorev y 6-3 a la ucraniana Elizabet Velychko. Cuatro victorias en un cuadro internacional no son una anécdota: son una declaración de competitividad. Su camino se detuvo ante la egipcia Malak Afifi, que acabaría subiendo al podio.

En esa misma categoría, Ariadna Chica Tolosa también dejó una buena actuación: venció 6-2 a la chipriota Areti Kleanthous y 5-0 a la turca Sila Oytun antes de caer ante la griega Anastasia Anastasiadi. La categoría fue para la portuguesa Leonor Gonçalves, con plata para la ucraniana Daria Konstantynova y bronces para Maria Silva y Malak Afifi.

En -66 kg, España tuvo varias representantes con presencia competitiva. Aroa Nasarre Sánchez ganó a la griega Sofia-Routh Chatziioannou y a la bosnia Nahla Bubalo antes de caer con la eslovena Adela Medic, una de las medallistas. Noa López González venció a la ucraniana Mariia Datsiuk y cedió después en un cruce muy cerrado ante la croata Paula Panić. Helena González Morcillo también dejó combates de mucho oficio, con victoria ante la polaca Zofia Mos y varios enfrentamientos muy apretados. El oro fue para Mariam Bsharat, de Palestina; la plata para la serbia Ana Manojlovic, y los bronces para Paula Panić y Adela Medic.

En +66 kg, Marta González Herrera fue la española que más avanzó. Ganó 4-0 a la bosnia Ismihana Hodzic, superó después a la peruana Samantha Belén Palomino Vela por 8-2 y cayó ante la italiana Nicole Correddu, que acabaría siendo campeona. También compitieron Julia Hernández Castilla, Luna Vizuete Olivenza y María Marles Hospital. El oro fue para Nicole Correddu, plata para Una Rakovic, de Montenegro, y bronces para Dominika Sucha y Natalia Balut.

David Sánchez Rueda completa el doble podio español en Junior masculino -55 kg

La segunda medalla española llegó en Junior masculino -55 kg, donde David Sánchez Rueda firmó una competición de mucho peso para subir al podio, su recorrido fue uno de los más sólidos del kumite español en Poreč.

Sánchez Rueda abrió su camino con victoria por 3-0 ante el ucraniano Mykhailo Dikidzhi. Después superó al polaco Jakub Zyganowski por 3-1 y resolvió un combate muy cerrado ante el alemán Eric Fichtelmann, igualado 1-1. En la final de su pool, el español dio un paso más y venció con claridad al azerí Hasan Osmanov por 5-1, resultado que lo situó como ganador de grupo y lo metió de lleno en la pelea grande de la categoría.

El cruce de ganadores de pool fue uno de esos combates que explican bien la dureza de Poreč: 5-6 ante el griego Athanasios Filiagkos. Una derrota por la mínima, con marcador alto y tensión competitiva real. Pero la respuesta de Sánchez Rueda fue la de un competidor maduro: en la repesca se impuso 8-2 al rumano Matei Petru Savulescu y aseguró una medalla de bronce de enorme valor para el kumite español.

Su podio tiene una lectura importante. No fue una medalla accidental ni un bronce sostenido por un cuadro amable. Fue una medalla construida desde la solvencia en las primeras rondas, desde la capacidad de ganar el pool y desde la reacción posterior a una derrota durísima. En una Youth League, esa secuencia vale mucho.

El oro fue para Maksadbek Umrbekov, de Uzbekistán, la plata para Athanasios Filiagkos, de Grecia, y los bronces para David Sánchez Rueda y Gigi Alania, de Georgia.

Junior masculino -55 kg: mucho protagonismo español más allá del bronce

La categoría -55 kg fue, además, una de las más cargadas de presencia española. Junto a Sánchez Rueda, también compitieron Soufian Chaibi, Sergio Pino Cabezas, Hugo López Pérez, Iván Rodríguez Bueno y Jorge Ortiz Rueda.

Soufian Chaibi arrancó con un 6-3 ante el escocés James Craib y después cayó por la mínima ante Hasan Osmanov, 1-2, en un combate muy cerrado. Sergio Pino Cabezas, del C.D. Montes de Karate Jaén, comenzó con victoria 4-1 ante el ucraniano Daniil Trofimov, pero cedió después ante el rumano Matei Petru Savulescu por 1-4. Hugo López Pérez ganó 4-2 al sueco Touffik Boughiout y se quedó fuera en un marcador mínimo ante el uzbeko Maksadbek Umrbekov, 0-1.

También compitió Iván Rodríguez Bueno, que cayó en primera ronda ante el georgiano Gigi Alania, mientras que Jorge Ortiz Rueda avanzó con oficio: primero superó su cruce ante el ucraniano Vladyslav Dombrovskyi en un 2-2, después venció 1-0 al rumano David Gabriel Mutu y terminó cayendo 1-3 ante el belga Andreas Konradowski.

La categoría dejó una lectura amplia: España no solo tuvo medalla, también tuvo presencia competitiva. Varios nombres ganaron combates o estuvieron en marcadores de máxima igualdad ante rivales que después siguieron vivos en el cuadro.

Junior masculino -61 kg: David Ríos llega lejos y España suma recorrido

En Junior masculino -61 kg también hubo una presencia española notable. Jesús Benito Barrio, David Gómez Mauriño, Cayetano Romo Serrano, Óscar Arribas Jiménez, David Ríos García y Héctor Alemán Caballero formaron parte de un cuadro con mucho nivel y bastante dureza desde las primeras eliminatorias.

Benito Barrio cayó en un combate apretado ante Maheen Adam Choudhury, de Bangladesh, por 2-3. David Gómez Mauriño cedió ante el neerlandés Devon Lepez por 0-4. Cayetano Romo Serrano se cruzó con el italiano Fabiano Intagliatore y cayó 0-2. Héctor Alemán Caballero perdió 1-2 ante el georgiano Davit Khatishashvili, otro marcador mínimo de esos que marcan la diferencia entre seguir vivo o desaparecer del cuadro.

Los mejores recorridos españoles en esta categoría llegaron por dos vías. Óscar Arribas Jiménez abrió con victoria 5-4 ante el eslovaco Bruno Plichta, un combate muy ajustado, y después cayó ante Enzo Agostino, de Luxemburgo, por 3-5. David Ríos García fue todavía más lejos: ganó 3-0 al ucraniano Dmytro Holeha, después superó 1-0 al sueco Josef Mustafa y acabó cayendo ante el húngaro Dávid Ákos Csiki por 2-6 en una ronda avanzada.

En una categoría que terminó coronando al alemán Dmytro Liubymov, con el rumano Christian Eduard Toncu como otro de los grandes nombres del cuadro, España volvió a dejar una idea clara: no todos los recorridos acabaron en podio, pero varios competidores estuvieron en dinámica de cuadro alto.

Junior masculino -68 kg: Jaime Martínez Bravo roza una gran recompensa

La categoría Junior masculino -68 kg dejó una de las actuaciones españolas más interesantes sin medalla. Jaime Martínez Bravo fue el nombre propio del bloque. El competidor del Club Karate Catarroja venció 2-1 al letón Roberts Duka, después firmó un contundente 9-0 ante el sueco Luka Varadin y continuó con un 3-2 frente al eslovaco Maroš Pasnišin. Tres victorias en una categoría internacional de este calibre no son un detalle menor.

Su camino se detuvo en un combate de máxima exigencia ante el belga Rayan Zoueini, que le ganó 3-2. Un marcador corto, otra vez un punto, otra vez esa distancia mínima que en Poreč separa el ruido del podio del silencio de una eliminación. Pero el recorrido de Martínez Bravo fue uno de los más serios del conjunto español en junior masculino.

También compitieron Rodrigo García de Blas Redondo, Gorka Guerra Monzón y Oier León Muñoz. García de Blas cayó ante el letón Kirills Sorohovs por 0-2. Guerra Monzón perdió ante Marks Zakmans, también de Letonia, por 0-2. Oier León Muñoz, por su parte, ganó 4-1 al serbio Uros Rajkov y 8-0 al sueco Peder Jensen, antes de quedar fuera en una eliminatoria muy cerrada ante el croata Petar Slukic.

El oro fue para Samandar Zokirov, de Uzbekistán, con el belga Rayan Zoueini y otros nombres fuertes del cuadro marcando una categoría muy abierta, de alto ritmo y con muchos combates igualados.

Junior masculino -76 kg y +76 kg: cuadros grandes, cruces duros y margen de crecimiento

En Junior masculino -76 kg, España tuvo presencia con César Mateo Antúnez, Raúl Benito Medina, Hugo Sebastián Bueno Guerra y José Cagigas Fernández. La categoría fue una de las más duras del bloque junior masculino, con cuadros amplios y rivales muy físicos.

César Mateo Antúnez cayó ante el suizo Platon Soliaryk por 0-6. Raúl Benito Medina empezó con autoridad, ganando 9-4 al húngaro Balint Illes Peter, pero después perdió 0-4 ante el checo Adam Zika. Hugo Sebastián Bueno Guerra cedió por la mínima, 0-1, ante el bosnio Dino Harba. José Cagigas Fernández perdió 1-4 ante el rumano Mihai Cristian Doloman.

La categoría terminó moviéndose hacia nombres como Savelii Ilchuk, de Ucrania, Alessandro Carraresi, de Italia, Ali Arnautovic, de Bosnia y Herzegovina, y Oleksandr Beznosov, también de Ucrania. España no pudo enlazar recorridos largos en este peso, pero sí dejó combates que permiten leer margen competitivo, especialmente en los casos de Bueno Guerra y Cagigas, eliminados en cruces que se decidieron por detalles de eficacia.

En +76 kg, España contó con Nerio Moreno Varela y Marco Mazo. Moreno Varela comenzó con una victoria 5-0 ante el neerlandés Mohammed Amine El Jattari y después cayó 2-3 ante el eslovaco Tomáš Daniel Gočik, en un combate muy cerrado que le dejó a un paso de seguir avanzando en el cuadro. Marco Mazo también empezó con triunfo, 4-2 ante el serbio Jevrem Bala, pero después cedió 2-6 ante Richard Mitrik, de Eslovaquia.

El oro en +76 kg fue para el ucraniano Yaroslav Kinash, con Muhammed Ali Akgun, de Francia, como uno de los grandes protagonistas del cuadro. En los bronces aparecieron Christos Argyrakis, de Grecia, y Artem Parkhomenko, de Alemania.

Cadete femenino -47 kg: una categoría con mucha presencia española y lecturas de futuro

Si hubo una categoría especialmente nutrida de españolas fue Cadete femenino -47 kg. El cuadro no terminó con medalla, pero sí dejó varios recorridos de valor. Itziar Criado Solís ganó 2-0 a la ucraniana Yelyzaveta Muravska y repitió 2-0 ante la belga Yasmine Hibrahimi antes de caer ante la checa Viktorie Zbranková. Nadira García Ruiz también avanzó con firmeza: 3-0 ante la chipriota Elli Chi y 3-0 ante la rumana Raluca Urian, antes de ceder por la mínima, 2-3, ante la croata Nina Kincl.

Lucía Cortés Melo firmó otra trayectoria interesante: victoria 4-0 ante la serbia Milica Subotić, triunfo 2-0 ante la polaca Ruslana Podorozhna y derrota 1-3 ante la bosnia Zahra Arnautovic, que acabaría siendo bronce. También brilló Celia Cofrades del Castillo, con un 9-1 ante la bosnia Milana Kačavenda y un 1-0 ante la ucraniana Anna Parashchuk, antes de caer 2-3 ante la griega Emmanouela Foteini Vasilopoulou. Paula Diloy Maza añadió dos triunfos más para la delegación española, 3-2 ante la serbia Sofija Martac y 4-1 frente a la ucraniana Liia Mykytyn.

El oro fue para la ucraniana Hanna Maistrenko, la plata para Zineb Belabass, de Luxemburgo, y los bronces para Zahra Arnautovic y Anastasiia Pryndiuk. Para España, la lectura es evidente: hubo cantidad, sí, pero también calidad competitiva. Varias españolas ganaron más de un combate y se quedaron a una ronda de cambiar la crónica.

Paula Ginés Chavarry, una de las actuaciones más potentes sin medalla

En Cadete femenino -61 kg, Paula Ginés Chavarry protagonizó uno de los recorridos españoles más llamativos de Poreč. Ganó 8-0 a la suiza Luna Dos Santos Gomes, 6-0 a la eslovaca Natalia Sevcikova y 5-4 a la croata Paola Rančić. Tres victorias, dos de ellas muy claras y una tercera en un combate de más desgaste, antes de caer por un ajustadísimo 6-7 ante la albanesa Amanda Dedej.

No hubo podio, pero sí un mensaje competitivo: Ginés Chavarry tuvo nivel para meterse muy dentro en una categoría que acabó ganando la alemana Selda Meyen, con plata para la ucraniana Diana Popova y bronces para Daria Gryshchenko y Alea Kelmendi.

En -54 kg, Marina Castillo Rueda abrió con victoria 3-1 ante la griega Dionysia Georgia Andrianou, mientras que Uxía Folgueira González superó 3-2 a Areti Pouli antes de caer 2-3 ante Emira Gjonoviq. Stela Shurmelioua perdió por la mínima, 1-2, ante Marina Tzatzi. La categoría fue dominada por Ucrania, con Arina Stepanova como campeona y Karyna Shevchenko como subcampeona.

En +61 kg, Sofía González de la Aleja Pérez ganó 6-3 a la croata Iva Kockarević y se cruzó después con la griega Anastasia-Eirini Pergalia, campeona de la categoría. Esther Mazariegos Iglesias y Adriana Tejada Vilchez también tuvieron presencia en un cuadro que terminó con oro para Pergalia, plata para Lamija Omanovic y bronces para Kirana Podlaszewska y Kateryna Tovstenko.

Cadete masculino: mucho kilometraje español en cuadros durísimos

El Cadete masculino dejó una de las actuaciones españolas más profundas en -52 kg, con Alejandro Adrián Mursa como uno de los nombres destacados. El karateka de Team KAM ganó 9-2 al estadounidense Alexander Levin, 8-0 al bielorruso Daniil Prakapenka y 3-1 al portugués Ruben Santos. Su camino se cortó ante el italiano Edoardo Cafiso, pero tres victorias en una categoría de ese nivel son una señal que no conviene pasar por alto.

En la misma categoría, Miquel Martí Marco también dejó una buena secuencia: 6-1 ante el serbio Mateja Cvijanovic y 6-2 ante el búlgaro Radoslav Rusanov, antes de caer ante el kazajo Nurassyl Nurseiit. Lorenzo Medina López perdió por la mínima, 1-2, ante el ucraniano Bohdan Marysenko, y Lucas Cantos Gómez cedió ante el búlgaro Vladimir Zahariev. El oro fue para el griego Ioannis-Adamantios Moraitis, con plata para Nurassyl Nurseiit.

En -57 kg, Carlos Martínez Delgado venció 2-0 al macedonio Mervan Memedi y cayó después ante el italiano Achille Giuliani, bronce final. David Olmos y Pedro Ibáñez Carrillo tuvieron combates ajustados, de esos que en categorías cadete suelen decidir el rumbo completo de un campeonato. El oro fue para Denis Paul Popovici, con plata para Levani Dadeshkeliani y bronces para Giuliani y Arijan Aljošević.

En -63 kg, Alejandro Andreu Fernández entró con fuerza: 9-0 ante el bosnio Edin Delmanović y 4-0 ante el checo Martin Koupal, antes de caer frente al italiano Gaetano Stornaiuolo. Jorge Moreno Galvez ganó 5-1 al ucraniano Andrii Lozynskyi y cedió después ante el polaco Maciej Dabek. Nicolás Balmaseda Soler también avanzó con autoridad, con triunfos 8-0 ante Tymur Kovalov y 8-2 ante Tiernan Donaghey. La categoría se la llevó el macedonio Marko Djorlev, con plata para el ucraniano Ivan Matsenko y bronces para René Pirčák y Tilen Stern.

En -70 kg, Pablo Pérez Iniesta firmó uno de los recorridos más extensos del bloque masculino. Ganó 8-0 al checo David Škoudlil, 3-0 al belga Hugo Pernet y 3-2 al serbio Vuk Markovic, además de competir en varios cruces de máxima igualdad. Su torneo acabó ante el italiano Diego Nasser en la pelea por la repesca. Simón Alejandro Canales González también dejó tres victorias de valor: 8-2 ante el ucraniano Mykhailo Sereda, 2-0 ante el neerlandés Issam Bohoudi y un combate muy ajustado ante el búlgaro Andrey Stoyanov, antes de caer ante el irlandés Michael McGlynn. El oro fue para el ucraniano Dmytro Mitin, la plata para Mátyás Kis y los bronces para Diego Nasser y Tobias Supka.

U14 femenino: Julia Gutiérrez Navamuel se queda muy cerca

En U14 femenino -42 kg, Julia Gutiérrez Navamuel fue una de las españolas más destacadas de las categorías inferiores. Ganó 8-1 a la bielorrusa Anastasiya Kauhunova y 7-0 a la ucraniana Marharyta Murashkina. Su avance se frenó ante la serbia Emilija Pavlovic, subcampeona final, y en la repesca cayó por un ajustado 2-3 frente a la turca Zeynep Naz Oner. Fue una de esas actuaciones que se quedan fuera del podio, pero dentro de la memoria competitiva del campeonato.

El oro de la categoría fue para la croata Lucija Scuric, la plata para Emilija Pavlovic y los bronces para Greta De Simone y Diana Hariuta.

En -47 kg, Claudia López Gómez tuvo un arranque complicado ante la ucraniana Sofiia Bohdan, que acabaría siendo plata, y después cayó en repesca ante la polaca Maria Krawiec. Jimena Bujalance Prieto compitió en combates cerrados, con marcadores igualados ante Katya Zaets y Daisy Farquhar. La categoría fue para la croata Nina Končar.

En +52 kg, Blanka Nuez López ganó 6-0 a la francesa Emma Bayle antes de caer ante la serbia Anastasija Rudinac. Daniella Cano Bernal perdió ante la ucraniana Yana Kretsu. El oro fue para la ucraniana Sharliz Kruhlova, con plata para Valeriia Asanova.

U14 masculino: Enzo Rosales y una ruta de cuatro victorias

En U14 masculino, el nombre español más destacado fue Enzo Rosales Arcos en -55 kg. Su campeonato fue de los que se construyen ronda a ronda: 5-0 ante el italiano Alessandro Mundo, 1-0 ante el panameño José Luis Núñez, 3-1 ante el letón Zahars Kisiks y 6-3 ante el chipriota Ektoras Siamtanis. Cuatro victorias antes de caer ante el italiano Pierpaolo Bottalico, campeón de la categoría, y posteriormente ante el moldavo Maxim Bogomaz en repesca.

En -40 kg, Hugo Cantos Gómez ganó 2-0 al neerlandés Enea Fortunati y 2-0 al ucraniano Mark Semenovych antes de caer por la mínima, 0-1, ante el alemán Ryan Topic. Pablo Sánchez Sáiz cedió ante el húngaro Bator Nagy-Janosi. El oro fue para el belga Lucas Palm.

En -45 kg, Aitor Ruiz López ganó 4-1 al chipriota Stefan Marius Cirstian y después cayó ante el montenegrino Vujo Ivanisevic, subcampeón de la categoría, y en repesca ante el ucraniano Maksym Serhiieiev. En -50 kg, Gabriel Velilla da Silva venció 3-1 al croata Petar Erdeši y 1-0 al austríaco Kenan Sentürk, antes de un cruce muy cerrado con el ucraniano Yaroslav Kyrbiatiev. La categoría la ganó el eslovaco Jan Peter Holub.

Lo que deja Poreč

Poreč deja una conclusión doble para el kumite español. La primera es evidente: los bronces de Alejandra Gómez Mauriño y David Sánchez Rueda confirman que España sigue teniendo nombres capaces de subirse al podio en un circuito internacional de máxima exigencia. La segunda es menos visible, pero quizá más importante a medio plazo: hubo muchos españoles ganando combates, entrando en rondas avanzadas y obligando a rivales de países muy fuertes a resolver por detalles.

En categorías de formación, eso importa. No todos los procesos se miden en medallas inmediatas. Algunos se miden en victorias acumuladas, en repescas peleadas, en derrotas por la mínima y en la capacidad de competir sin venirse abajo cuando el cuadro aprieta. Poreč no fue una fiesta de podios para España, pero sí fue una radiografía útil del nivel de una generación que ya sabe lo que cuesta avanzar en Europa.

Y esa es la parte que conviene no perder de vista: en Poreč no se viene a pasear el karategi. Se viene a comprobar quién está preparado para crecer.