Oviedo confirma el relevo: la cantera española ya compite con nombres propios

Oviedo confirma el relevo: la cantera española ya compite con nombres propios

El Campeonato de España Infantil 2026 dejó mucho más que una relación de campeones. Dejó señales. Algunas muy claras. En Oviedo no solo se repartieron medallas; se confirmaron trayectorias, se consolidaron nombres que ya venían avisando desde el año anterior y aparecieron nuevos perfiles que empiezan a pedir sitio dentro del mapa nacional del karate de base.

Durante dos días, el Palacio de los Deportes de Oviedo reunió a las categorías benjamín, alevín, infantil y juvenil en una competición que volvió a demostrar una realidad evidente: el karate español tiene cantera. Y no una cantera entendida como promesa vaga, de esas que se dicen por decir. Tiene competidores que repiten finales, deportistas que suben de categoría y siguen en el podio, campeones que defienden título, jóvenes que pasan del diploma al oro y federaciones autonómicas que mantienen un trabajo sólido en edades tempranas.

El campeonato, convocado por la Real Federación Española de Karate para los días 9 y 10 de mayo de 2026, se estructuró en tres jornadas: una primera dedicada al kata benjamín masculino, al kata y kumite alevín masculino y al kata y kumite juvenil masculino; una segunda para el bloque femenino de benjamín, alevín y juvenil; y una tercera jornada para infantil masculino y femenino, además del para-karate infantil y juvenil. No fue una competición menor ni en volumen ni en exigencia: ocho tatamis, muchas categorías, horarios ajustados y una densidad competitiva que obliga a mirar más allá del resultado final.

Porque en estas edades el podio importa, claro. Para quien compite, importa muchísimo. Pero para entender el campeonato hay que mirar también otra cosa: la continuidad. Quién venía de ganar. Quién subía de categoría. Quién no desaparece cuando cambia el peso, la edad o el contexto. Quién convierte un diploma del año anterior en una medalla. Quién sostiene el nivel cuando ya no compite contra los mismos. Ahí es donde empieza a leerse el verdadero currículo competitivo.

Y este Campeonato de España Infantil 2026 dejó varios mensajes.

El kata: continuidad, madurez temprana y nombres que empiezan a pesar

El kata volvió a ser una de las grandes ventanas del campeonato. Y lo hizo con una mezcla interesante: campeones nuevos, deportistas que repiten éxito y nombres que, al comparar con 2025, empiezan a construir una trayectoria que ya no puede verse como casualidad.

En Kata Benjamín Masculino, el oro fue para Mario García García, de Madrid, por delante de Alain Fernández Arboleda, de Navarra. Los bronces fueron para Mauro Suárez Anta, de Galicia, y Victor Dolynnyy Lytvitskyy, de Andalucía. En una categoría tan temprana, el resultado siempre debe leerse con cuidado: hablamos de deportistas muy jóvenes, todavía en pleno proceso formativo. Pero también es cierto que estas primeras medallas nacionales suelen señalar a niños que ya compiten con una concentración impropia de su edad.

En Kata Benjamín Femenino, Inés Rasero Romero, de Extremadura, se proclamó campeona de España, con Vealeria Alexandra Singh Palomo, de Andalucía, como subcampeona. Martina Feito Yedra, de Madrid, y Arai Elordui Obregón, de Asturias, completaron el podio. Extremadura, que ya venía teniendo nombres importantes en kata femenino de base, volvió a colocar una campeona en una categoría sensible para medir el trabajo de iniciación.

En Kata Alevín Masculino, el título fue para Andrés González Gómez, de Madrid. Y aquí ya aparece una de las primeras lecturas importantes del campeonato: Andrés no llega de la nada. En 2025 fue campeón de España en Kata Benjamín Masculino. En 2026, al subir a alevín, vuelve a ganar. Ese dato cambia completamente la lectura del oro. No hablamos solo de un buen campeonato, sino de una progresión sostenida en el cambio de categoría. Ganar en benjamín ya tiene mérito; subir a alevín y volver a imponerse demuestra una adaptación competitiva muy seria.

La plata fue para Romeo Suárez Rodríguez, también de Madrid, lo que refuerza el peso madrileño en esta categoría. Los bronces fueron para Iván Fernández Gómez, de Andalucía, y Alejandro Ribao Rodríguez, de Galicia. Madrid firmó aquí un doblete de mucho valor, pero el podio también dejó presencia andaluza y gallega, dos territorios que aparecen de forma constante en los resultados de kata.

En Kata Alevín Femenino, Andalucía tuvo una actuación especialmente fuerte. María Fuentes García se proclamó campeona de España, Lucía Torres Tapia fue plata y Paris González González logró el bronce, también para Andalucía. El otro bronce fue para Ana Sempere Serrano, de Valencia. Tres andaluzas entre las cuatro medallistas: no es un detalle menor.

Entre los nombres propios del campeonato aparece con fuerza el de María Fuentes García, campeona de España en Kata Alevín Femenino. Natural de Peñaflor, en Sevilla, pero residente y formada deportivamente en Marbella, Málaga, María representa muy bien esa realidad del karate actual: niños y niñas que crecen entre kilómetros, tatamis, entrenamientos y campeonatos, hasta que un día todo ese trabajo se convierte en una medalla de oro nacional. Su título no es solo un resultado; es una señal. Porque cuando una deportista tan joven sube a lo más alto en kata, lo que se premia no es únicamente la ejecución de un día, sino una forma de entrenar, de escuchar y de sostener la presión cuando el tatami se queda en silencio.

El bronce de Paris González González también merece lectura. En 2025 fue campeona de España en Kata Benjamín Femenino. En 2026, ya en alevín, vuelve a subir al podio. No repite oro, pero mantiene presencia entre las mejores en una categoría superior. Ese tipo de continuidad es importante: hay deportistas que brillan un año y desaparecen al siguiente; Paris no ha desaparecido. Sigue ahí.

La categoría Infantil Masculina dejó uno de los datos más sólidos del campeonato: Álvaro Alejandro Rodríguez, de Castilla-La Mancha, volvió a proclamarse campeón de España. Ya había ganado en 2025 en esta misma categoría y en 2026 defendió el título con éxito. Más aún: Alejandro Maldonado Carmona, de Andalucía, volvió a ser plata, repitiendo exactamente el mismo puesto del año anterior. Cuando una final o una parte alta del cuadro se repite de un año a otro, no hablamos solo de resultados aislados. Hablamos de una rivalidad deportiva, de dos competidores que han sido capaces de sostenerse durante todo un ciclo.

Los bronces fueron para Luka Fernández González, de Castilla y León, y Javier Florentino Alcaraz, de Andalucía. Y el caso de Javier también merece atención: en 2025 fue campeón de España en Kata Alevín Masculino. En 2026, ya en infantil, sube al podio con un bronce. De nuevo, cambio de categoría y continuidad competitiva. Quizá no repite oro, pero confirma que su nivel no dependía solo de un momento o de una edad concreta.

En Kata Infantil Femenino, Martina Capetillo López se proclamó campeona de España, representando a Castilla-La Mancha. Este resultado tiene una lectura especialmente potente, porque en 2025 ya había sido campeona en Kata Alevín Femenino. Es decir: sube de categoría y vuelve a ganar. Esa es una de las progresiones más claras de todo el campeonato. Carolina Sánchez Ryskova, de Andalucía, fue plata, mientras que Carmen Cruz Jaramillo y Carolina Oliveira Balbuena, ambas también de Andalucía, lograron los bronces. Otra vez, Andalucía aparece con una densidad enorme en kata femenino.

En Kata Juvenil Masculino, Zeyn Muller Mohamdi, de Andalucía, se llevó el oro, con José Luis Huerta Martínez, de Asturias, como subcampeón. Los bronces fueron para Diego Maldonado Carmona, de Andalucía, y Adrián Portal Mirón, de Madrid. Aquí hay varias capas. Zeyn ya fue plata en Kata Alevín Masculino en 2025, y en 2026 aparece como campeón juvenil. Su apellido ya venía señalado en los resultados y ahora se coloca en lo más alto. Diego Maldonado Carmona, por su parte, refuerza esa presencia andaluza en kata masculino, mientras que Adrián Portal Mirón repite presencia en la zona alta: en 2025 ya fue diploma en Kata Juvenil Masculino y en 2026 entra en medalla.

En Kata Juvenil Femenino, el oro fue para Luna Capetillo López, de Castilla-La Mancha. Y este es uno de los relatos más interesantes del campeonato. En 2025 había sido diploma en esta misma categoría; en 2026 se convierte en campeona de España. Eso habla de un salto competitivo real. No de una aparición repentina, sino de una deportista que ya estaba cerca y que un año después transforma esa cercanía en título. Valeria Rebollo Carvajal, de Extremadura, fue plata, tras haber sido campeona en Kata Infantil Femenino en 2025. También aquí hay continuidad: cambia el año, cambia la categoría, pero sigue arriba. Los bronces fueron para Inara Álvarez Fernández, de Asturias, campeona juvenil en 2025, y Amparo Garrido Camarasa, de Valencia.

El kata femenino, visto en conjunto, dejó una fotografía muy clara: Andalucía tuvo una presencia fortísima en alevín e infantil, Castilla-La Mancha colocó campeonas de enorme peso competitivo, Extremadura mantuvo nombres relevantes y Asturias, Valencia y Madrid siguieron apareciendo en la zona noble. No fue un campeonato monopolizado por una sola federación. Fue, más bien, un mapa bastante distribuido, pero con focos muy claros de trabajo continuado.

Kumite: campeones que repiten, cambios de peso y saltos competitivos

Si el kata permitió leer trayectorias con calma, el kumite ofreció una fotografía distinta: cambios de peso, adaptación física, gestión táctica y competidores que, en apenas un año, han tenido que enfrentarse a rivales y contextos muy diferentes. En categorías de base, eso es clave. A estas edades, cambiar de peso o de categoría puede alterar por completo el tipo de combate. Por eso, cuando alguien repite oro o mejora claramente su resultado, el dato tiene más valor del que parece.

En Alevín Masculino -28 kg, el oro fue para Oliver Gómez Fernández, de Castilla-La Mancha, con Pablo Ribeiro Cabal, de Asturias, como plata. Ribeiro ya había sido bronce en esta misma franja de edad y peso en 2025, así que su plata de 2026 marca una progresión clara: de tercer puesto a finalista. Los bronces fueron para Izan Cordero Capitán, de Andalucía, y Ángel Rebollo Díez, de Madrid.

En Alevín Masculino -34 kg ganó Hugo González Peralvarez, de Murcia, por delante de Enzo Berbegal Pérez, de Aragón. Lucas Tovar de Loos, de Canarias, y Mario Martínez Díez, de Asturias, completaron el podio. En Alevín Masculino +34 kg, el oro fue para Pablo Ramírez Rodríguez, de Valencia, con Thiago Naranjo Linares, de Castilla-La Mancha, como plata. Los bronces fueron para Alessandro Raúl Martínez Madrid, de Andalucía, y Éinar Hita Morato, de Madrid.

En Alevín Femenino -26 kg, María Puebla Hernández, de Castilla-La Mancha, dio un salto importante respecto al año anterior: en 2025 había sido diploma y en 2026 se proclamó campeona. Es uno de esos casos que explican muy bien cómo se construye el rendimiento en edades tempranas. No siempre se pasa de no estar a ganar; muchas veces primero se entra en la zona de diploma, se aprende a competir en el tramo final del cuadro y, al año siguiente, se llega más preparada para rematar. La plata fue para Idaira Ruiz López, de Valencia, y los bronces para Carmen Bartolomé Ramos, de Castilla y León, y María Jesús Barroso Delgado, de Extremadura.

En Alevín Femenino -32 kg, Madrid firmó doblete con Valeria Trang Lloret Martínez como campeona y Mikaela Gomes Mendes como subcampeona. Los bronces fueron para Abril Álvarez Núñez, de Cataluña, y Maya Moral Muro, de Castilla y León. En Alevín Femenino +32 kg, Cristina Stefania Ioncea, de Madrid, se llevó el oro, con Daniela Rubio Villazala, de Castilla y León, repitiendo plata por segundo año consecutivo en esta categoría. Los bronces fueron para Bárbara Trujillo Carrillo, de Ceuta, y Victoria Castro Lucena, de Andalucía.

En Infantil Masculino -30 kg aparece uno de los nombres más sólidos del kumite de base: Milan Suárez Rodríguez, de Madrid. Campeón en 2025 y campeón de nuevo en 2026. Repetir oro en una categoría de kumite infantil no es sencillo. El cuerpo cambia, los rivales te estudian, el entorno competitivo ya te reconoce y la presión aumenta. Milan no solo gana; confirma. La plata fue para Cristian González Mariscal, de Extremadura, y los bronces para Jairo Martínez Íñiguez, de Madrid, y Alejandro Maldonado Carmona, de Andalucía, que además venía de ser plata en kata infantil masculino. Competidor completo, presencia doble y lectura interesante: no todos los perfiles son especialistas cerrados desde tan jóvenes.

En Infantil Masculino -35 kg, el campeón fue Iker Cadenas Fernández, de Asturias, con Martín García Banda, de Extremadura, como plata. Los bronces fueron para Álvaro Parada Moreno de la Santa y David Naranjo Chinchilla, ambos de Castilla-La Mancha. Parada venía de ser campeón alevín -34 kg en 2025; en 2026, ya en infantil, vuelve a podio. No mantiene el oro, pero sí la presencia competitiva. Ese tipo de transición importa.

En Infantil Masculino -40 kg, Enzo Rey Contera, de Castilla-La Mancha, se proclamó campeón tras haber sido plata en Infantil -35 kg en 2025. De nuevo, una progresión directa: finalista un año, campeón al siguiente, y además en otra categoría de peso. La plata fue para Oscar López Ikuta, de Baleares, mientras que los bronces fueron para Iker Arévalo Martínez, de Castilla-La Mancha, y Joan Castillo Puig, de Cataluña.

En Infantil Masculino -45 kg, el oro fue para Martín Fernández Casanoves, de Valencia. Gonzalo Gilgado Casado, de Extremadura, fue plata, después de haber sido también plata en Infantil -40 kg en 2025. Otro nombre que se mantiene en finales pese al cambio de peso. Alex Lorenzo Constantin, de Madrid, y Maximiliano Ortega Gómez, de Murcia, lograron los bronces. Lorenzo también venía de bronce en 2025, lo que refuerza su regularidad.

En Infantil Masculino +45 kg, Leo Huertas Casamayón, de Madrid, protagonizó uno de los movimientos más llamativos del campeonato. En 2025 fue campeón en Infantil -40 kg; en 2026 aparece como campeón en +45 kg. El dato, si se mira con calma, es muy potente: no solo repite éxito, sino que lo hace en un contexto físico completamente distinto. En kumite, eso no es un matiz. Cambia la distancia, cambia el contacto, cambia la gestión del ritmo y cambia la forma de resolver. La plata fue para Adrián Castaño Díaz, de Asturias, y los bronces para Nicolás Pusztai y Joaquín Fajardo Martagón, ambos de Andalucía.

En Infantil Femenino -30 kg, Vega Resina Fuentes, de Valencia, se llevó el oro, con Vega Tinoco Quero, de Ceuta, como subcampeona. Los bronces fueron para Leia Rodrigo Ruiz, de Castilla-La Mancha, y Milagros Paredes Guerreño, de Cataluña. En Infantil Femenino -36 kg, Noelia Torrenteras Novillo, de Madrid, repitió título nacional. Otro caso claro de continuidad. Noelia ya había ganado en 2025 y en 2026 vuelve a colocarse arriba. La plata fue para Noa Gil Díaz, de Cataluña, y los bronces para Lucía Díaz García, de Andalucía, y Carolina Oana Marin Sfetcu, de Madrid.

En Infantil Femenino -42 kg, Isabel Revueltas Grancha, de Andalucía, dio otro salto competitivo de los que hay que subrayar. En 2025 fue diploma en esta misma categoría; en 2026 se proclamó campeona de España. La plata también fue andaluza, para Camino Martínez Vicente, y los bronces para Daniela Casado Fernández, de Galicia, y Patricia Gutiérrez Cuenca, de Andalucía. Tres andaluzas en el podio, igual que había ocurrido en kata alevín femenino. No es casualidad: el bloque femenino andaluz tuvo mucho peso en Oviedo.

En Infantil Femenino +42 kg, Maya Miranda Blesa, de Baleares, pasó de plata en 2025 a oro en 2026. Progresión directa y muy significativa. María Martín Espinar, de Andalucía, fue plata, y los bronces fueron para Celia Ibáñez Carrillo, de Andalucía, y Tatiana Blasco Barea, de La Rioja. La categoría tuvo además un interés especial por la presencia de nombres baleares que ya venían marcando el kumite femenino de base el año anterior.

Juvenil: donde la cantera empieza a parecer competición adulta

La categoría juvenil siempre tiene algo distinto. Ya no hablamos solo de iniciación competitiva. Empiezan a verse automatismos, lectura táctica, gestión del marcador y competidores que entienden mejor cuándo acelerar, cuándo esperar y cuándo arriesgar. En Oviedo, el bloque juvenil dejó varios campeones con lectura de trayectoria.

En Juvenil Masculino -35 kg, Darío Pastor Rubio, de Aragón, ganó el oro, con Ferran Martí Marco, de Valencia, como plata. Los bronces fueron para Izan Merchan Díez, de Cantabria, y José Ramón Barroso Delgado, de Extremadura. Merchan ya había sido bronce en 2025 en Juvenil -36 kg, lo que confirma regularidad en el podio.

En Juvenil Masculino -40 kg, Marcos Ruiz Cruz, de Castilla-La Mancha, se proclamó campeón, con Leo Torres Olmo, de Madrid, como subcampeón. Los bronces fueron para Dylan Fuentes Rodríguez, de Canarias, y Miguel Cariñena Gil, de Valencia. En Juvenil Masculino -45 kg, Aitor Ruiz López, de Valencia, pasó de diploma en 2025 a campeón en 2026. Es otro de los grandes saltos del campeonato. Daniel Pastor Parra, de Andalucía, fue plata tras haber sido campeón en Infantil -35 kg en 2025. Neizan Núñez Abreu, de Cataluña, y Alex Cadenas Fernández, de Asturias, lograron los bronces; ambos ya habían sido bronce en el campeonato anterior, lo que convierte esta categoría en una de las más cargadas de continuidad competitiva.

En Juvenil Masculino -50 kg, Gabriel Velilla da Silva, de La Rioja, fue campeón, con Eric Mateo David, de Asturias, como plata. Los bronces fueron para Alonso Sánchez Ramírez, de Murcia, campeón en Infantil -45 kg en 2025, y Gonzalo de la Torre Suárez, de Asturias, plata en esa misma categoría el año anterior. La lectura aquí es clara: varios nombres que venían dominando infantil ya han saltado a juvenil sin perder presencia en el podio.

En Juvenil Masculino -55 kg, Jorge de Sancho Cabrera, de Canarias, confirmó una transición excelente. En 2025 fue campeón en Infantil +45 kg; en 2026 gana en Juvenil -55 kg. El cambio de categoría y peso no le sacó del lugar más alto. La plata fue para Jesús Campo Martín, de Baleares, y los bronces para Gonzalo Tur García, también de Baleares, y Awen Salazar Marban, del País Vasco.

En Juvenil Masculino -60 kg, Miguel Ángel Cobo Ruiz, de Andalucía, protagonizó uno de los saltos más claros del campeonato. En 2025 había sido diploma en esta misma categoría; en 2026 se proclamó campeón de España. A veces el diploma se interpreta como “casi”. Pero en categorías de base puede ser mucho más: puede ser el aviso de que el competidor está cerca, de que ya ha pisado rondas importantes y de que solo necesita un año más de trabajo para convertir esa experiencia en oro. Sergio Enrique Bellido Vicente, de Valencia, fue plata, y Javier Sánchez Rosillo, de Ceuta, y Gabriel Curbelo Lorenzo, de Canarias, lograron los bronces.

En Juvenil Masculino +60 kg, Hugo Huertas Casamayón, de Madrid, fue campeón, con Santiago Ramírez Rodríguez, de Valencia, como plata. Los bronces fueron para Gabriel de Manuel Miranda García, de Cataluña, y Rodrigo Fernández Velázquez, de Madrid. Madrid volvió a colocar nombres fuertes en categorías de mayor peso, manteniendo una presencia amplia en el kumite masculino.

En Juvenil Femenino -37 kg, Aroa Gómez Fontaneda, del País Vasco, ganó el oro, con Claudia Tinoco Quero, de Ceuta, como plata. Los bronces fueron para Olaia González Miguel, también del País Vasco, y Belén Alzola Vilarrasa, de Andalucía.

En Juvenil Femenino -42 kg, Julia Gutiérrez Navamuel, de Cantabria, dio un salto muy significativo: bronce en 2025 en -37 kg y oro en 2026 en -42 kg. Es una progresión de manual. La plata fue para Sofía Castro Majado, de Castilla y León, y los bronces para Zaira Lirio Moya, de Baleares, y Yebel Santa Eufemia Ruiz, de Cantabria.

En Juvenil Femenino -47 kg, Alba Ribas de la Torre, de Baleares, pasó de diploma en 2025 a campeona de España en 2026. Andrea Verachtert Montoro, de Andalucía, repitió plata, aunque el año anterior la había logrado en -37 kg. Eso también tiene valor: cambia de peso y vuelve a la final. Los bronces fueron para Sofía Puebla Hernández, de Castilla-La Mancha, y Jimena Bujalance Prieto, de Andalucía, que ya había sido plata en Infantil -42 kg en 2025.

En Juvenil Femenino -52 kg, Lucía Losada Ruiz, de Andalucía, ganó el oro, con Natalia Trujillo Cubero, también de Andalucía, como plata. Natalia venía de ser campeona en Juvenil -47 kg en 2025, por lo que su plata en 2026 no debe leerse como retroceso simple, sino como continuidad en la élite de su categoría de edad tras cambio de peso. Los bronces fueron para Laura Hernández Esteve, de Valencia, y Martina Rosel Nieto, de Madrid.

En Juvenil Femenino +52 kg, Emma Hernández Castro, de Aragón, completó una progresión limpia: plata en 2025, oro en 2026. Volvió a la final y esta vez la cerró a su favor. Nara Miranda Blesa, de Baleares, fue plata tras haber sido campeona infantil +42 kg el año anterior. Otro salto de categoría con final incluida. Los bronces fueron para María Merino Coin, de Andalucía, y Blanka Nuez López, de Cataluña.

El bloque juvenil dejó una conclusión evidente: muchos competidores que en 2025 estaban en infantil o en categorías inferiores han sabido trasladar su rendimiento al siguiente escalón. Y eso, en karate de base, es probablemente más importante que ganar una medalla aislada.

Para-karate: continuidad, estructura y nombres que consolidan trabajo

El para-karate tuvo presencia propia en el campeonato y debe analizarse como parte central de la competición, no como un apéndice. La circular oficial recogía categorías infantiles y juveniles masculinas y femeninas en discapacidades visuales, intelectuales, silla de ruedas, física y auditiva, y el programa contemplaba también finales y entrega de medallas específicas dentro del desarrollo del campeonato.

En los resultados de 2026 aparecen varias continuidades muy claras respecto a 2025. Néstor Javier Martín, de Valencia, repitió oro en Kata Juvenil Masculino D.Fís.K40. Diego Rodríguez López, de Asturias, volvió a proclamarse campeón en Kata Juvenil Masculino D.Vis.K11. Norah Tena Lagoz, de Madrid, repitió oro en Kata Juvenil Femenino D.Int.K21. Lucía Gómez Amado, de Castilla y León, volvió a ganar en Kata Juvenil Femenino D.Vis.K12.

Estos nombres no deberían quedar escondidos en una tabla. Repetir título en para-karate también exige continuidad, preparación y capacidad para volver a rendir en un contexto nacional. En categorías donde a veces el foco mediático es menor, la estabilidad competitiva tiene todavía más valor.

También hubo progresiones destacables. Martina García Rodríguez, de Madrid, pasó de plata en 2025 a oro en 2026 en Kata Juvenil Femenino D.Vis.K11. Alicia Miguélez Acebes, de Castilla y León, que había sido campeona en 2025, fue plata en 2026. Ese cambio en la parte alta del podio no reduce el valor de ninguna de las dos; al contrario, muestra que hay competencia real, evolución y alternancia.

En Kata Benjamín-Infantil Masculino D.Int.K23, Gonzalo Sánchez Fernández, de Andalucía, pasó de plata en 2025 a oro en 2026. Antonio Ruano Trujillo, también de Andalucía, repitió bronce. En esa misma categoría, Galicia colocó a Ian Alejandro Pulido González como plata y a Gael Gayoso Pascual como bronce. Andalucía, Madrid, Galicia, Valencia, Asturias y Castilla y León aparecen con nombres relevantes en este bloque, lo que habla de una implantación más amplia de lo que a veces se percibe desde fuera.

Hay que decirlo con claridad: una crónica seria de un Campeonato de España Infantil no puede tratar el para-karate como un añadido. Forma parte del campeonato, forma parte del trabajo de clubes y federaciones, y forma parte de la lectura real del karate español.

Las federaciones: dominio repartido, focos muy claros

El Campeonato de España Infantil 2026 dejó un reparto amplio de títulos, pero también algunas tendencias visibles.

Madrid volvió a mostrar una enorme profundidad competitiva. Aparece con oros en kata, en kumite y en para-karate, y además con nombres que repiten o evolucionan respecto al año anterior: Andrés González Gómez, Milan Suárez Rodríguez, Leo Huertas Casamayón, Noelia Torrenteras Novillo, Hugo Huertas Casamayón, Norah Tena Lagoz o Martina García Rodríguez, entre otros. La lectura es clara: Madrid no depende de un solo perfil ni de una sola modalidad.

Andalucía tuvo una presencia muy fuerte, especialmente en kata femenino y en varios bloques de kumite. El oro de María Fuentes García en Kata Alevín Femenino, el título de Zeyn Muller Mohamdi en Kata Juvenil Masculino, el oro de Miguel Ángel Cobo Ruiz en Juvenil -60 kg, el de Isabel Revueltas Grancha en Infantil -42 kg o el de Lucía Losada Ruiz en Juvenil -52 kg muestran un volumen competitivo notable. Pero, además de los oros, Andalucía llenó podios con platas y bronces en muchas categorías. Esa densidad importa.

Castilla-La Mancha firmó un campeonato muy serio, especialmente en kata y kumite infantil. Álvaro Alejandro Rodríguez repitió oro en Kata Infantil Masculino, Martina Capetillo López ganó en Kata Infantil Femenino, Luna Capetillo López se llevó el oro juvenil femenino y Enzo Rey Contera ganó en kumite infantil -40 kg. También aparecen nombres como Oliver Gómez Fernández, María Puebla Hernández o Marcos Ruiz Cruz. No es un resultado puntual: es una federación con varios focos de rendimiento.

Valencia mantuvo una presencia importante, especialmente en kumite y kata. Pablo Ramírez Rodríguez, Martín Fernández Casanoves, Aitor Ruiz López, Néstor Javier Martín y otros nombres sostienen una línea competitiva sólida. Baleares también tuvo un campeonato muy visible en kumite femenino, con Maya Miranda Blesa, Alba Ribas de la Torre y Nara Miranda Blesa como nombres especialmente destacados. Asturias, Canarias, Extremadura, Cantabria, Galicia, Cataluña, Aragón, Murcia, Castilla y León, La Rioja, País Vasco y Ceuta también dejaron medallas y señales de trabajo.

Esa es una de las mejores noticias del campeonato: el mapa no está cerrado. Hay federaciones con más volumen, sí, pero los podios se reparten lo suficiente como para hablar de una cantera nacional viva y diversa.

No son solo medallas: son trayectorias

La gran diferencia entre leer unos resultados y entender un campeonato está en mirar el recorrido. Y este año hay muchos ejemplos de trayectoria.

Andrés González Gómez pasa de campeón benjamín a campeón alevín. Martina Capetillo López pasa de campeona alevín a campeona infantil. Álvaro Alejandro Rodríguez repite oro infantil. Alejandro Maldonado Carmona repite plata. Milan Suárez Rodríguez y Noelia Torrenteras Novillo repiten oro en kumite infantil. Leo Huertas Casamayón cambia de peso y vuelve a ganar. Jorge de Sancho Cabrera salta de infantil a juvenil y mantiene el oro. Emma Hernández Castro convierte la plata de 2025 en oro en 2026. Julia Gutiérrez Navamuel pasa del bronce al título. Miguel Ángel Cobo Ruiz transforma un diploma en campeonato. Luna Capetillo López hace lo mismo en kata juvenil femenino.

Ese tipo de nombres son los que conviene seguir. No porque haya que cargarles de expectativas antes de tiempo, sino porque el rendimiento sostenido en edades de formación dice mucho. Dice que hay talento, pero también entorno. Dice que hay entrenamiento, pero también competición acumulada. Dice que hay familias, clubes y técnicos sosteniendo procesos que no siempre se ven cuando solo miramos el podio final.

En edades benjamín, alevín, infantil y juvenil conviene ser prudente. Nadie es todavía lo que será. Pero también sería injusto no reconocer lo que ya son: competidores capaces de responder en un Campeonato de España, con presión, con rivales de todo el país y con una exigencia organizativa y deportiva que no perdona demasiado.

Oviedo dejó futuro, pero también presente

A veces se habla de la cantera como si todo lo importante estuviera por llegar. Como si estos campeonatos fueran solo una antesala. No lo son. Para quienes compiten, esto ya es presente. Para sus clubes, también. Para sus federaciones, por supuesto. Y para el karate español, debería serlo.

El Campeonato de España Infantil 2026 dejó una generación que no solo promete: ya compite. Y compite con nombres reconocibles, con trayectorias que empiezan a repetirse, con cambios de categoría superados y con una distribución territorial que habla bien del trabajo de base.

Oviedo no coronó únicamente a los mejores de un fin de semana. Confirmó que debajo del karate sénior hay una estructura competitiva en movimiento. Una estructura con niños y niñas que ya saben lo que es esperar en cámara de llamada, escuchar su nombre, entrar al tatami y sostener el momento. En kata, cuando todo se queda en silencio. En kumite, cuando el combate empieza a decidirse por detalles. En para-karate, cuando el trabajo sostenido vuelve a encontrar reconocimiento.

El futuro del karate español no apareció de golpe en Oviedo. Ya venía compitiendo. Lo que hizo este Campeonato de España fue ponerle nombres, apellidos y medallas.

España compite, Japón impone y Turquía confirma: las claves de la Series A de A Coruña

España compite, Japón impone y Turquía confirma: las claves de la Series A de A Coruña

La delegación española cerró la Karate One – Series A de A Coruña con seis medallas: una plata y cinco bronces. El kumite femenino y el kata por equipos sostuvieron el balance nacional en una cita de enorme profundidad internacional.

A Coruña no acogió este fin de semana una competición más. El Palacio de los Deportes de Riazor fue escenario de una Karate One – Series A con dimensión mundial: 83 países, 1.195 inscripciones competitivas y más de 1.270 atletas registrados/acreditados. Un campeonato abierto, exigente y con puntos de ranking internacional en juego, dentro de un circuito donde cada ronda cuenta y donde los cuadros, por volumen y nivel, obligan a competir al límite desde el primer cruce.

España no fue solo anfitriona. Fue también una de las grandes delegaciones del campeonato. Con 111 inscripciones, se situó como el segundo país con mayor volumen competitivo, únicamente por detrás de Italia, que alcanzó las 115. Francia, Turquía, Portugal, Alemania, Ucrania, Croacia, Inglaterra y Egipto completaron el grupo de selecciones con más presencia en una cita que volvió a demostrar una realidad cada vez más evidente: una Series A no perdona. No basta con llegar bien; hay que sobrevivir a cuadros largos, rivales de estilos muy distintos y jornadas donde cualquier despiste te saca de la pelea por las medallas.

El balance español fue sólido: seis medallas, repartidas en una plata y cinco bronces. No fue una actuación de dominio absoluto, pero sí una presencia constante en zonas de podio, especialmente en el kumite femenino y en el kata por equipos. Y ahí está una de las lecturas más interesantes del campeonato: España compitió bien en casa, pero lo hizo dentro de una prueba en la que Japón, Turquía, Portugal, Ucrania, Colombia, Brasil, México o Francia dejaron claro que el karate internacional está cada vez más repartido.

El kumite femenino sostiene buena parte del medallero español

El principal apoyo del medallero nacional llegó desde el kumite femenino, donde España sumó tres de sus seis medallas.

La actuación más destacada fue la de Insaf Bentama-Serroukh Jebari, plata en kumite femenino -50 kg. La española alcanzó la final en una categoría que terminó coronando a la turca Hira Nur Temizel. Los bronces fueron para la italiana Emma Colletti y la egipcia Alaa Zeidan, mientras que Eva Rodríguez Loredo firmó también una notable quinta posición para España. Dos españolas entre las cinco mejores en una categoría internacional de este nivel no es un detalle menor: habla de profundidad competitiva y de una división nacional con recursos.

En -61 kg, Iosune Urra Beraza sumó otro bronce para España. La categoría fue ganada por Anna Rodina, registrada bajo WKF-1, con plata para la neerlandesa Ashley Kakiay y bronces para la azerbaiyana Gulay Orujova y la propia Iosune. Fue una de esas medallas que pesan más de lo que parece, porque llegó en una división muy abierta, con presencia europea, asiática y africana en los puestos altos.

La tercera medalla femenina individual llegó en -68 kg, donde Julia Just Clopes subió al podio con otro bronce. El oro fue para Behije Mustafa, de Kosovo, la plata para la egipcia Jana Hazem Elsayed y el otro bronce para la italiana Marta Buono. España también situó a Cristina Rivero Sainz en la undécima posición.

En el resto de categorías femeninas, Gema Morales Ozuna fue novena en -55 kg, mientras que Paula Ramírez Ortega terminó undécima en +68 kg. El oro en -55 kg fue para la ucraniana Olekasndra Hulavska, y en +68 kg Turquía volvió a imponer su sello con el triunfo de Fatma Uygur.

La lectura es clara: el kumite femenino español no monopolizó la competición, pero sí sostuvo buena parte del resultado nacional. En una cita tan amplia, colocar finalistas, medallistas y varias competidoras en zona alta confirma que el bloque femenino español llegó a A Coruña con capacidad real de competir.

El kata español encontró el camino en los equipos

En kata, la lectura española fue distinta. En individual, España no alcanzó el podio, pero sí dejó presencia en puestos destacados. Alba Martín fue séptima en kata femenino individual, en una categoría dominada de forma casi absoluta por Japón. Sasara Eguchi se llevó el oro, Aira Minamoto la plata y Risa Ikarashi uno de los bronces. El otro fue para la turca Keyda Nur Colak, que evitó el pleno japonés en el podio.

En kata masculino individual, Japón volvió a marcar territorio con el oro de Sena Monoi y el bronce de Kairi Nendai. La plata fue para el turco Emre Vefa Goktas y el otro bronce para el estadounidense Mason Stowell. España situó a Antonio Lozano Fernández en la novena posición y a Alejandro Galán Lacón en la undécima.

Pero donde el kata español encontró su mejor versión fue en el formato colectivo. En kata equipo femenino, España sumó un bronce con el conjunto Spain 2, formado por Irene Yao Alcaraz Carrion, Paola García Lozano, Carla Guardeño León y Sara Tabuenca Serrano. El oro fue para Portugal 2, con Ana Cruz, Natacha Fernandes, Beatriz Portal e Ines Oliveira, y la plata para Turquía 2, con un equipo en el que también estaba Keyda Nur Colak, medallista individual. Marruecos completó el podio con el otro bronce.

En kata equipo masculino, España volvió a subir al podio con el bronce del equipo formado por Raúl Martín Romero, Salvador Balbuena Cisneros, Iván Martín Montenegro y Alejandro Galán Lacón. Turquía se llevó el oro con Furkan Kaynar, Kutluhan Duran, Muhammed Efe Yurtseven y Ozan Parlak, Francia 2 fue plata y Montenegro 2 compartió el tercer puesto con España.

La conclusión es clara: España no encontró medalla en el kata individual, pero sí respondió con fuerza en los equipos. Y eso merece una lectura propia. En una Series A, el podio por equipos no se consigue solo con sincronización; exige personalidad común, solidez técnica, bunkai creíble y capacidad para competir sin fisuras en las rondas decisivas. Los dos bronces españoles no maquillan el resultado individual, pero sí apuntan a una estructura colectiva que sigue siendo competitiva en el contexto internacional.

Japón domina el kata individual

Si hubo una selección que dejó una sensación clara en kata individual, fue Japón. No solo por las medallas, sino por la impresión de profundidad. En femenino, tres japonesas terminaron entre las cuatro medallistas: oro para Sasara Eguchi, plata para Aira Minamoto y bronce para Risa Ikarashi. En masculino, oro para Sena Monoi y bronce para Kairi Nendai.

Japón no apareció en A Coruña como una delegación que pelea algunas medallas sueltas. Apareció como un bloque capaz de condicionar el nivel de toda la categoría. Cada vez que Japón coloca varios nombres arriba en kata, obliga al resto a competir contra un estándar técnico, físico y competitivo altísimo.

Y no solo en kata. En kumite masculino -75 kg, Hiroki Araki también subió a lo más alto del podio, por delante de Timofei Leontev, registrado bajo WKF-1. Los bronces fueron para el mexicano José Francisco Ávila Ibarra y el francés Hairiss Hierso. Japón, una vez más, dejó huella en más de un frente.

Turquía, la delegación más transversal

Si Japón fue la gran referencia del kata individual, Turquía fue probablemente la delegación más transversal de la cita. Ganó en kumite femenino, ganó en kata equipo masculino, fue finalista en kata masculino individual, metió equipos en finales y sumó presencia en varias categorías.

En kumite femenino -50 kg, Turquía se llevó el oro con Hira Nur Temizel. En +68 kg, repitió triunfo con Fatma Uygur. En kata equipo masculino, Turquía se proclamó campeona. En kata masculino individual, Emre Vefa Goktas fue plata. En kata equipo femenino, Turquía 2 también fue plata. Y en kumite masculino +84 kg, Kadir Furkan Genç fue plata y Umut Eren Gündoğ bronce.

No fue una presencia concentrada en una sola modalidad. Turquía compitió arriba en kata, en kumite, en masculino, en femenino, en individual y en equipos. Ese tipo de actuación no se improvisa: revela estructura.

América también golpeó fuerte

A Coruña también dejó una lectura importante para el karate americano. En kumite masculino -84 kg, el oro fue para el colombiano Rubén Darío Henao Amu, con plata para el mexicano Jesús Francisco Moreno Bautista. En +84 kg, Brasil se llevó el título con Giovani Felipin Salgado, por delante del turco Kadir Furkan Genç.

México, además, sumó un bronce en -75 kg con José Francisco Ávila Ibarra, mientras que Estados Unidos entró en el podio de kata masculino con Mason Stowell. Colombia también tuvo presencia destacada en kata masculino con Hernán Amaya Gómez, quinto, y Venezuela situó a Stephany Valentina Ferreira Vielma en séptima posición en kata femenino.

No fue una cita cerrada entre Europa, Japón y Turquía. América también encontró espacio en Riazor, y lo hizo con oros en categorías masculinas de kumite especialmente exigentes.

Portugal, otra lectura importante

Portugal también merece mención. No solo por el oro en kata equipo femenino, sino por su doble bronce en kumite masculino -60 kg, con Diogo Miguel Nunes Ribeiro y Gustavo Oliveira compartiendo podio. En kata femenino individual, Natacha Fernandes fue quinta, antes de formar parte del equipo portugués campeón.

En una competición con tantos focos, Portugal salió de A Coruña con una imagen muy sólida: presencia en kata, presencia en kumite y resultados de podio en categorías diferentes.

Medallas españolas en A Coruña

El resumen del medallero español queda así:

MedallaCategoríaDeportista/equipo
PlataKumite femenino -50 kgInsaf Bentama-Serroukh Jebari
BronceKumite femenino -61 kgIosune Urra Beraza
BronceKumite femenino -68 kgJulia Just Clopes
BronceKumite masculino -67 kgZsamoran Shotte Cabello
BronceKata equipo femeninoIrene Yao Alcaraz Carrion, Paola García Lozano, Carla Guardeño León y Sara Tabuenca Serrano
BronceKata equipo masculinoRaúl Martín Romero, Salvador Balbuena Cisneros, Iván Martín Montenegro y Alejandro Galán Lacón

Además de las medallas, España dejó varios puestos destacados: Eva Rodríguez Loredo, quinta en -50 kg; Adrián Ocio, séptimo en -67 kg; Alba Martín, séptima en kata femenino; Antonio Lozano Fernández, noveno en kata masculino; Alejandro Galán Lacón, undécimo en kata masculino; Gema Morales Ozuna, novena en -55 kg; Cristina Rivero Sainz y Paula Ramírez Ortega, undécimas en sus respectivas categorías.

Campeones de la Series A de A Coruña

CategoríaCampeón/a
Female KataSasara Eguchi — Japón
Male KataSena Monoi — Japón
Female Team KataPortugal 2
Male Team KataTurquía
Female Kumite -50 kgHira Nur Temizel — Turquía
Female Kumite -55 kgOlekasndra Hulavska — Ucrania
Female Kumite -61 kgAnna Rodina — WKF-1
Female Kumite -68 kgBehije Mustafa — Kosovo
Female Kumite +68 kgFatma Uygur — Turquía
Male Kumite -60 kgDinmukhamed Aidarbek — Kazajistán
Male Kumite -67 kgIllia Hrynenko — Ucrania
Male Kumite -75 kgHiroki Araki — Japón
Male Kumite -84 kgRubén Darío Henao Amu — Colombia
Male Kumite +84 kgGiovani Felipin Salgado — Brasil

Una cita que mide de verdad

La Series A de A Coruña dejó una idea clara: España tiene presencia, tiene medallistas y tiene margen competitivo, pero el escenario internacional exige cada vez más. El kumite femenino respondió con fuerza. El kata por equipos sostuvo el orgullo nacional en una modalidad donde el individual estuvo marcado por el dominio japonés. Y Turquía confirmó que hoy es una de las delegaciones más completas del circuito.

Riazor no fue solo una sede bonita ni una parada más del calendario. Fue un examen real. De esos que no se aprueban con buenas sensaciones, sino con resultados, profundidad y capacidad para competir cuando el cuadro se pone cuesta arriba.

España salió con seis medallas. Japón salió imponiendo nivel. Turquía salió confirmando estructura. Y el karate internacional salió, una vez más, recordando que en una Series A nadie regala nada.

Ahora queda la pregunta para la comunidad: ¿qué actuación os sorprendió más en A Coruña y qué karateka creéis que merece más foco después de esta Series A?

El Campeonato de España Máster 2026 confirmó que el kata veterano vive un momento muy serio

El Campeonato de España Máster 2026 confirmó que el kata veterano vive un momento muy serio

Si algo volvió a demostrar el Campeonato de España Máster 2026 es que el kata veterano en España ya no admite lecturas condescendientes. No es una competición simpática, ni un apéndice emocional del calendario, ni una reunión de nombres con pasado. Es presente competitivo. Es nivel real. Y, en varias categorías, es una pelea abierta entre karatekas que siguen compitiendo con hambre, oficio y una capacidad técnica que obliga a mirar el cuadro con respeto.

La Nucía volvió a ser escenario de un campeonato cargado de nombres fuertes, cruces duros y finales que, en algunos casos, confirmaron la lógica previa y, en otros, la rompieron. Hubo categorías donde el favorito cumplió. Otras en las que apareció una campeona o un campeón con autoridad inesperada. Y algunas, como Vet3 masculino y femenino, donde el nivel del cuadro ya anunciaba que no iba a haber ni una sola ronda cómoda.

Vet2 masculino: Valentín Marcos cumplió como un campeón grande

Había categorías con mucha igualdad y otras con mucho ruido competitivo. Vet2 masculino pertenecía a otro tipo: la categoría de los nombres pesados.

Y dentro de ese cuadro, Valentín Marcos Nieto volvió a hacer lo que se espera de los competidores que ya no llegan solo con cartel, sino con jerarquía. Su campeonato fue sólido y su final, contundente. El 5-0 sobre Rui Jorge Ferreira-Teixeira Jerónimo no deja demasiado espacio para la discusión: Valentín fue superior y se llevó el oro con autoridad.

Pero su victoria no reduce el mérito del recorrido. En semifinales superó con claridad a Alejandro Gil Díaz, que acabaría colgándose el bronce, mientras que por el otro lado del cuadro Rui fue creciendo hasta frenar la muy buena actuación de Álvaro Rosales Pérez, otro de los nombres que dejó sensaciones serias y que terminó también en el podio.

Fue, en definitiva, una categoría importante por lo que pasó y por cómo pasó: el gran nombre previo respondió como gran nombre y convirtió su presencia en una confirmación.

FOTOGRAFÍA: RFEK.

Vet3 masculino: la categoría que prometía todo… y explotó demasiado pronto

Si hubo una categoría marcada desde antes de empezar, fue esta.

Por nombres, por antecedentes y por profundidad, Vet3 masculino llegaba a La Nucía como una de las categorías más esperadas del campeonato. Y no decepcionó. Pero dejó una sensación inevitable: el encuentro entre Damián Veiga y José Mateos llegó demasiado pronto.

FOTOGRAFÍA: RFEK.

Y fue una pena.

Porque ese enfrentamiento tenía algo que pocas veces se consigue fabricar: historia previa, tensión competitiva y el peso de dos nombres que, por nivel, podían haber sostenido perfectamente una final. Pero el cuadro quiso otra cosa. Y en ese cruce temprano, José Mateos se impuso 4-1 a Damián Veiga, dejando muy pronto fuera del camino principal a uno de los grandes referentes de la categoría.

Ese detalle cambió todo el campeonato.

Porque a partir de ahí, la lectura de Vet3 ya no fue la de una final esperada, sino la de un cuadro reordenado a golpes. Y ahí José Mateos no se limitó a sobrevivir al gran cruce: construyó un campeonato de campeón. En cuartos derrotó con claridad a Jesús Rodríguez Conejero, en semifinales pasó por encima de David Aparicio Fernández con otro 5-0, y en la final cerró el oro con un 4-1 sobre Óscar Botrán de Castro.

FOTOGRAFÍA: RFEK.

Fue una actuación seria, firme y sin concesiones.

Botrán, por su parte, volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los perfiles más técnicos y fiables del panorama máster. Se abrió paso por una mitad muy dura del cuadro, fue avanzando con solvencia y acabó llevándose una plata de muchísimo mérito. Su semifinal ante David Saorín Morote, resuelta con un claro 5-0, reforzó esa sensación de competidor que cuando entra en zona de medalla se mueve como en casa.

Los bronces fueron para David Saorín y David Aparicio, dos nombres que sostuvieron también mucho nivel competitivo durante toda la jornada. Saorín se rehízo en la repesca tras caer ante Botrán y derrotó a Sergio Felipe De Cabo Machín para subirse al podio. Aparicio, por su parte, encontró en la repesca un cruce de enorme valor simbólico ante Damián Veiga, al que terminó superando por 3-2 para cerrar el otro bronce.

Y ahí queda otra imagen potente de la categoría: Veiga fuera de las medallas en un cuadro que, sencillamente, no permitía un segundo error.

También merecen mención nombres como Sven Krings, Jesús Ruiz Alcolea, Rafael Fernández Luna, José Miguel Giráldez, Oumar Fall Ndao o el propio De Cabo, porque todos ellos contribuyeron a que Vet3 volviera a ser lo que parecía en la previa: una categoría de profundidad real, no de dos o tres nombres aislados.

Vet3 femenino: una de las categorías más densas del campeonato confirmó su dureza

Si Vet3 masculino traía cartel, Vet3 femenino traía densidad.

Y eso se notó en el desarrollo del cuadro.

Antes de competir ya era una de esas categorías que, al mirarla, obligaba a levantar la ceja. Diana Bagan llegaba fuerte, con muy buenos antecedentes recientes. Esther García venía encadenando crecimiento y podios. Rosario Álvaro Higueras regresaba con peso competitivo. Marta González mantenía nombre propio en la categoría. Teresa Muñoz de Galdéano subía después de haber sido campeona en la anterior. Y además faltaba la vigente campeona de España, un detalle que abría aún más el escenario.

No faltaban tampoco quienes, antes de empezar, señalaban Vet3 femenino como una de las categorías más densas y exigentes del campeonato. Entre ellas, Leticia Mateos, cuya lectura previa del cuadro resultó especialmente certera. El desarrollo de la categoría terminó confirmándolo.

La campeona fue Diana Bagan Manzanet, que firmó un campeonato excelente y remató el oro con un clarísimo 5-0 en la final ante Rosario Álvaro Higueras. Fue una victoria incontestable en el encuentro por el título y una demostración de que llegaba en un momento fuerte de verdad, no solo sobre el papel.

FOTOGRAFÍA: RFEK.

La plata de Rosario también tiene mucho valor. No solo por la medalla, sino por cómo sostuvo su lado del cuadro en una categoría llena de rivales peligrosas.

Los bronces fueron para Esther García González y Teresa Muñoz de Galdéano. En el caso de Esther, el podio confirma una tendencia: sigue apareciendo donde están las medallas. En el de Teresa, el resultado tiene un mérito añadido, porque llega al podio en una categoría nueva después de subir desde la anterior, y eso siempre exige una adaptación competitiva importante.

Detrás del podio quedaron también nombres de muchísimo nivel como Nuria López Molla, Maider Noguera, Mercedes Moreno Segarra o Alicia Balaguer Planelles, lo que refuerza todavía más la idea de que Vet3 femenino fue una de las categorías más duras y más completas de todo el campeonato.

Vet4 masculino: la categoría que rompió el guion

Si había una categoría que parecía llegar con una dirección bastante clara, esa era Vet4 masculino. Y, sin embargo, fue una de las que dejó una de las grandes sorpresas del campeonato.

Porque el oro no fue para el nombre que más miradas concentraba antes de empezar, sino para Carlos Antonio García Hernández, que firmó una actuación enorme y cerró la final con un 5-0 sobre Fernando Ruiz Hurtado.

La final se resolvió con ese 5-0, aunque el encuentro quedó condicionado por un desequilibrio que, en una categoría de este nivel, pesa muchísimo. Aun así, más allá de ese detalle, la final reunió a dos competidores de enorme nivel. Carlos Antonio supo competir con solidez y aprovechar su momento, mientras que Fernando Ruiz Hurtado volvió a demostrar por qué es una de las grandes referencias de la categoría: técnico, fiable y siempre competitivo. Fue, en cualquier caso, una final entre dos nombres fuertes de Vet4 masculino.

Los bronces fueron para David Toquero Alonso y José Ángel Rodríguez Castro, ambos después de recorridos muy serios en una categoría donde también aparecían nombres como José Antonio González Magadán, Edorta García Vega, Alejandro Cardona Mena, Fernando Fleírez Nieto o Pablo Aparicio Antón. Vet4 no fue una categoría estridente, pero sí una de esas en las que el oficio, la calma y la precisión marcaron diferencias enormes.

Vet2 femenino: Patricia Alonso Retamar se quedó con el oro

En una categoría donde el foco previo podía irse fácilmente hacia nombres de mucho historial, el oro terminó cayendo del lado de Patricia Alonso Retamar, que firmó una final impecable y derrotó 5-0 a Lidia Díez Herrero.

La victoria tiene peso porque no llegó en un cuadro sencillo. Paula Rodríguez Nieto, por ejemplo, aparecía como uno de los grandes nombres de la categoría, pero cayó antes de las medallas ante Irene Rotger Alzina, que acabaría subiendo al podio. Por el otro lado, Silvia Esther Reyes Hernández completó también un gran campeonato para cerrar el doble bronce.

Fue una de esas categorías donde el nombre más grande no bastó para gobernar el cuadro y donde la competición terminó premiando a quien mejor supo sostener cada ronda.

Vet1 masculino y femenino: dos aperturas con buen nivel y finales claras

En Vet1 masculino, el oro fue para Enrique Nieto Madruga, que se impuso 3-2 a Rubén González de Fez en una final ajustada. Fue una categoría con muy buenas señales desde el principio, con Jesús Consuegra Gómez y Damián Esquivel Sigut completando el podio. El recorrido de ambos confirma que Vet1 no fue solo una categoría de apertura, sino una de las que mejor nivel medio dejó entre los primeros cuadros.

En Vet1 femenino, la campeona fue Lucía García Gutiérrez, que cerró la final con un muy claro 5-0 ante Lara Herrero Merino. Los bronces de Alexandra Ledesma Alonso y Patricia Martínez Quintero completaron un podio sólido y dieron a la categoría una lectura clara: Lucía llegó, compitió y mandó.

Vet4 femenino y Vet5: campeonas y campeones con autoridad

En Vet4 femenino, la campeona fue Maribel Otiña Hernández, que superó con claridad 5-0 a Susana Beltrán Pérez en la final. Los bronces fueron para Marian Fiol Pastor y María del Rosario Peña Martín, en una categoría bien trabajada y con recorrido competitivo serio.

En Vet5 masculino, Miguel Ángel González Lozano se llevó el oro tras imponerse 5-0 a Agustín Tomás García Cuesta, confirmando una actuación muy sólida de principio a fin. Carlos Moltó Penche y Carlos León Mariezcurrena completaron el podio.

Y en Vet5 femenino apareció otra lectura interesante del campeonato: Gemma Rodríguez Pardo se llevó el oro, con Mónica Uriol Herrero como plata, en una categoría donde también subieron al podio Yolanda de la Roca Pascual y Carmen López Mena. Fue un cuadro con mucho nivel y una final que confirmó el gran momento competitivo de Gemma.

De Vet6 a Vet8: el máster no se apaga, se afila

Las categorías más altas volvieron a dejar una imagen muy valiosa del campeonato: el nivel no cae con la edad; cambia de forma.

Rafael Guerrero Maldonado se llevó el oro en Vet6 masculino, con Francisco Ortega Galán como plata. En Vet6 femenino, doblete madrileño con Rosa Cuevas González y Ángeles Cárdenas Mata.

En Vet7 masculino, el oro fue para Jesús Consuegra Peñuelas, con Ricardo Tapia Ramos como plata, mientras que en Vet7 femenino el título fue para María José Sanz Sánchez.

En Vet8 masculino, José Luis Cubería Martínez volvió a imponerse, con Gustavo Adolfo Reque CereiJo como plata. Y en Vet8 femenino, el oro fue para Hortensia Durán Ortiz.

Dúo y para-karate: otro nivel de atención y de respeto

El campeonato también dejó espacio para el kata dúo, donde Asturias y Euskadi firmaron actuaciones destacadas en +35, y Madrid y Euskadi se repartieron protagonismo en +51.

Y, como siempre, el para-karate volvió a aportar una dimensión imprescindible al campeonato. Félix Escribano Azabarte, Francisco Javier Berenguer Ruiza y Vicente Yángüez Santalla se llevaron los oros en sus respectivas categorías, recordando que el Campeonato de España Máster no se entiende solo por la profundidad del kata veterano tradicional, sino también por su capacidad para reunir diferentes realidades competitivas bajo el mismo respeto.

Un campeonato que deja algo más que podios

La lectura final es bastante clara: el Campeonato de España Máster 2026 de kata dejó campeones esperados, sí, pero también cuadros rotos antes de tiempo, categorías especialmente densas y algunas finales que cambiaron por completo la fotografía previa.

Vet3 masculino fue, seguramente, la categoría que más tensión traía desde antes de empezar, y el temprano encuentro entre Veiga y Mateos le dio un giro decisivo. Vet3 femenino confirmó que su nivel previo no era un espejismo. Vet2 masculino vio a Valentín Marcos cumplir como gran referencia. Y Vet4 masculino dejó una de las imágenes más llamativas del campeonato con el oro incontestable de Carlos Antonio García Hernández.

Eso es, seguramente, lo mejor que puede decirse de un Campeonato de España Máster: que no se limita a repartir medallas. Obliga a leerlo. Obliga a interpretarlo. Obliga a contarlo bien.

Y este, desde luego, lo merecía.

CAMPEONATO DE ESPAÑA MASTER – LA PREVIA –

CAMPEONATO DE ESPAÑA MASTER – LA PREVIA –

Si algo nos gusta en dojodigital, es un Campeonato de España Máster. Porque ahí no hay adornos. Hay trayectorias, oficio, regresos, cuentas pendientes y karatekas que siguen compitiendo porque todavía tienen nivel, hambre y cosas que demostrar.

La edición de 2026 se celebrará en La Nucía, en el Pabellón Camilo Cano, los días 11 y 12 de abril, con el kata máster masculino el sábado por la mañana, el femenino, el para-karate y el kata dúo el sábado por la tarde, y el kumite individual y por equipos el domingo.

Y basta mirar los cuadros para entender que esto no va de rellenar categorías. Va de competir de verdad.

En Vet1 masculino, por ejemplo, ya aparece una categoría con muy buena pinta. Nombres como Rubén González de Fez, Enrique Nieto Madruga, Damián Esquivel Sigut o Jesús Castillo Lorenzo dejan claro que aquí no hay espacio para entrar frío. Es una de esas categorías que, sin necesidad de tener el cartel más mediático, puede regalar cruces durísimos desde el principio. También en Vet1 femenino hay un bloque muy serio, con Lucía García Gutiérrez, Lara Herrero Merino, Patricia Martínez Quintero o Alexandra Ledesma Alonso, suficiente para esperar una categoría corta, pero muy exigente.

En Vet2 masculino aparece ya uno de esos cuadros que huelen a campeonato de verdad. Los cabezas de serie —Alejandro Gil Díaz, Rui Jorge Ferreira-Teixeira Jerónimo, Richard Idrogo García y Valentín Marcos Nieto— colocan la categoría en un nivel altísimo. Pero la clave aquí no es solo el sorteo: es el peso competitivo de los nombres. Y entre todos ellos, Valentín Marcos vuelve a ocupar un lugar central. No porque haya que forzarlo, sino porque su sola presencia eleva el listón. Valentín no es únicamente un favorito; es uno de esos competidores que marcan estándar. A su alrededor, además, siguen apareciendo nombres peligrosos como Bruno David Lorenzo Paiva, Juan Mari Otaño, Ricardo Mallada o Antonio Jesús López Frías, lo que convierte Vet2 en una categoría especialmente sólida.

En Vet2 femenino, el foco se enciende solo con leer un nombre: Paula Rodríguez Nieto. Campeona de Europa, campeona del mundo y referencia histórica del karate español. Su presencia cambia automáticamente la lectura de la categoría. Pero no está sola. El cuadro también reúne a competidoras como Lidia Díez Herrero, Virginia Rutete, Irene Rotger Alzina o Azahara Ruiz Domínguez, y eso impide cualquier lectura cómoda. Aquí no basta con el nombre. Aquí hay que competir muy bien. Precisamente por eso Vet2 femenino puede ser una de las categorías más interesantes de seguir: porque mezcla experiencia de élite con un cuadro que no regala nada.

En Vet3 masculino aparece, probablemente, una de las historias más potentes de todo el campeonato. Formalmente, los cabezas de serie son Óscar Botrán, David Aparicio, Jesús Rodríguez Conejero y Oumar Fall Ndao, todos ellos con argumentos de sobra para ocupar ese lugar. Pero en esta categoría el cuadro no explica toda la verdad. Porque a ese bloque hay que sumar la vuelta a la competición de José Mateos, y eso cambia la conversación por completo.

Mateos no entra como un nombre nostálgico. Entra como uno de los grandes nombres a mirar. Y si además se tiene en cuenta el antecedente con Damián Veiga, con aquel 3–2 para Mateos en su último enfrentamiento, la posibilidad de un nuevo cruce ya da a la categoría una tensión especial. Y claro, hablar de Vet3 es hablar también de Veiga, que sigue siendo uno de los nombres más fuertes del panorama máster, con potencia, ritmo y capacidad de impacto. A su alrededor, la categoría vuelve a ser una barbaridad: Botrán, técnico puro; Aparicio, explosivo y competitivo; Oumar, durísimo por presencia; Sven Krings, cada vez más consolidado; Jesús Ruiz Alcolea, uno de los nombres que más creció en la última lectura del circuito; Acedo, Fernández Luna, Giráldez, Saorín, Soler Ramos, Martínez Díaz, Sergio De Cabo, Cebrián… demasiados nombres serios como para pensar en una categoría amable. Vet3 vuelve a prometer una cosa: profundidad real.

En Vet4 masculino también hay una categoría de muchísimo nivel, aunque quizá no genere tanto ruido previo como otras. Y precisamente por eso conviene mirarla bien. Fernando Ruiz Hurtado parte como el gran nombre a seguir, un competidor sólido, experimentado y, probablemente, el principal favorito de la categoría. A su alrededor aparecen perfiles muy serios como José Antonio González Magadán, Carlos Antonio García Hernández o Edorta García Vega, que refuerzan la sensación de que no va a ser un cuadro cómodo para nadie. Vet4 no parece una categoría de estridencias, sino de oficio, control y detalles técnicos que pueden marcar diferencias importantes.

También en Vet4 femenino hay nivel suficiente para exigir atención, con nombres como Marian Fiol Pastor, Susana Beltrán Pérez, María del Rosario Peña Martín o Ángela María Mayoral Ambros, mientras que en Vet5 —tanto masculino como femenino— siguen apareciendo competidores y competidoras que sostienen la idea de fondo del campeonato: el máster no baja el nivel, lo transforma.

Y quizá esa sea la mejor forma de resumir esta previa. El Campeonato de España Máster no se explica por una sola categoría, ni por dos o tres nombres. Se explica por el conjunto. Por un bloque de categorías donde conviven figuras históricas, favoritos naturales, regresos con narrativa, cuadros muy duros y una enorme cantidad de karate serio.

Eso es lo que hace especial a La Nucía 2026.
Que no va solo de medallas.
Va de jerarquías que se ponen a prueba.
Va de experiencia convertida en presente competitivo.
Y va, sobre todo, de historias que merecen ser contadas.

Y si algo nos gusta en dojodigital, es precisamente eso.Cuando un campeonato no solo promete nivel.
Cuando promete historias.

Campeonato de España Absoluto 2026: Pontevedra reúne a la élite nacional del karate

Campeonato de España Absoluto 2026: Pontevedra reúne a la élite nacional del karate

El Campeonato de España Absoluto de Karate 2026, celebrado en Pontevedra, dejó una lectura clara del momento actual del karate nacional: hegemonía consolidada en kata, especialmente por parte de la Federación Madrileña, y una creciente igualdad competitiva en kumite, donde los títulos se repartieron entre múltiples territorios.

Durante tres jornadas, el Pabellón Municipal de Deportes acogió un campeonato exigente tanto en lo deportivo como en lo organizativo, con una alta densidad de competición concentrada en pocas horas y finales que se resolvieron en sesiones continuas.


Madrid impone su modelo en kata masculino

La categoría de kata sénior masculino confirmó el dominio estructural de la Federación Madrileña. Raúl Martín Romero se proclamó campeón de España, seguido por Iván Martín Montenegro, en un doblete que refuerza el liderazgo de esta comunidad.

El podio lo completaron Mario Parra Ramírez y Alejandro Galán Lacón, también representantes de Madrid, lo que evidencia la profundidad competitiva de esta federación.

Más allá de los resultados individuales, el dato relevante es la capacidad de Madrid para colocar a varios competidores en las fases finales, lo que apunta a un sistema de trabajo consolidado y sostenido en el tiempo.


Kata femenino: victoria extremeña y presencia madrileña

En la categoría femenina, Paola García Lozano (Extremadura) se alzó con el título nacional tras una actuación sólida en las rondas decisivas.

Sin embargo, la Federación Madrileña volvió a tener un papel destacado, con dos medallas de bronce a cargo de Carla Guardeño León y Gema Morales Ozuna.

Este resultado refleja un escenario algo más abierto que el masculino, aunque con la presencia constante de Madrid en las posiciones de podio.


Equipos: Madrid y Comunidad Valenciana marcan el nivel

En kata por equipos, Madrid se impuso en la categoría masculina, mientras que la Comunidad Valenciana logró el oro en la categoría femenina.

Estas pruebas, que exigen sincronización, precisión y una correcta interpretación del bunkai, sirven como indicador del trabajo colectivo de las federaciones. En este sentido, ambas comunidades mostraron un alto nivel de coordinación y preparación.


Para-karate: crecimiento competitivo y mayor presencia

El bloque de para-karate evidenció un avance significativo en términos de participación y nivel competitivo.

Madrid destacó en varias categorías masculinas, mientras que Castilla y León, Comunidad Valenciana y otras federaciones lograron posiciones destacadas en diferentes divisiones.

La consolidación de estas categorías dentro del campeonato refleja un desarrollo progresivo de esta modalidad, que gana peso dentro de la estructura competitiva nacional.


Kumite masculino: reparto de títulos y equilibrio

El kumite masculino presentó un escenario muy distinto al del kata, con una distribución de títulos entre varias federaciones.

Los campeones fueron:

  • Unai Chica Tolosa (Comunidad Valenciana) en -60 kg
  • Alex Ortiz de Zárate (País Vasco) en -67 kg
  • Izan Martín Peña (País Vasco) en -75 kg
  • José Rafael Ibáñez Sáenz-Torre (Andalucía) en -84 kg
  • Borja Gutiérrez Marques (Asturias) en +84 kg

Este reparto evidencia la ausencia de una federación dominante y una elevada competitividad en todas las categorías.


Kumite femenino: máxima igualdad

En categoría femenina, la distribución de títulos fue aún más amplia:

  • Mireia Vizuete Olivenza (País Vasco) en -50 kg
  • Ruth Lorenzo Couso (Galicia) en -55 kg
  • Eva Otero Luengo (Asturias) en -61 kg
  • María Isabel Nieto Mejías (Castilla y León) en -68 kg
  • Lara Macía Giménez (Aragón) en +68 kg

La diversidad de campeonas refleja un alto nivel competitivo y una igualdad creciente en el panorama nacional.


Kumite por equipos: Andalucía y Comunidad Valenciana destacan

En la competición por equipos, Andalucía se proclamó campeona en categoría masculina, mientras que la Comunidad Valenciana logró el título en categoría femenina.

Estas pruebas ponen de manifiesto la importancia de la planificación estratégica y la profundidad de los equipos, más allá del rendimiento individual.


Un campeonato exigente en formato y ritmo

El desarrollo del campeonato concentró las pruebas de kata y para-karate en la jornada del viernes, mientras que el sábado estuvo dedicado íntegramente al kumite.

Este formato permitió una alta intensidad competitiva, aunque también exigió un esfuerzo considerable a los deportistas debido a la acumulación de combates y la escasa recuperación entre rondas.


Conclusión

El Campeonato de España Absoluto 2026 confirma dos tendencias claras en el karate nacional.

Por un lado, el kata presenta una estructura dominante encabezada por la Federación Madrileña, que mantiene una notable superioridad en número y nivel de competidores.

Por otro, el kumite se consolida como una modalidad abierta, con un reparto de títulos que refleja una mayor igualdad y competitividad entre comunidades autónomas.

El campeonato deja una imagen de crecimiento deportivo, aunque también plantea el reto de mejorar la proyección y visibilidad de sus protagonistas más allá del ámbito federativo.

España suma dos bronces en la Premier League de Karate de Roma

España suma dos bronces en la Premier League de Karate de Roma

La ciudad de Roma volvió a convertirse en uno de los grandes escenarios del karate mundial con la celebración de la Karate 1 Premier League, una de las competiciones más exigentes del calendario internacional. En un torneo que reunió a la élite del karate mundial, la delegación española cerró su participación con dos medallas de bronce, logradas por Paola García Lozano en kata femenino y María Torres García en kumite femenino +68 kg, además de otras actuaciones destacadas en varias categorías.

Paola García Lozano vuelve al podio en kata

El primer metal para España llegó en kata femenino, donde Paola García Lozano volvió a demostrar su regularidad en el circuito internacional. La española logró subir al podio tras completar un torneo sólido frente a algunas de las mejores especialistas del mundo.

La competición estuvo dominada por la hongkonesa Grace Lau Mo Sheung, que se proclamó campeona, seguida de la japonesa Maho Ono, que obtuvo la medalla de plata. El podio lo completaron Paola García Lozano y la también japonesa Kiri Mishima, ambas con el bronce.

La actuación de la española confirma su presencia habitual en las rondas finales de las grandes competiciones del circuito mundial.

Raúl Martín Romero, quinto en kata masculino

En kata masculino, Raúl Martín Romero se quedó a las puertas del podio tras finalizar en quinta posición en una categoría de enorme nivel técnico.

El título fue para el japonés Kakeru Nishiyama, que superó en la final al estadounidense Ariel Torres, mientras que los bronces fueron para el italiano Alessio Ghinami y el japonés Kotaro Ohata.

Martín Romero logró avanzar hasta las rondas finales, manteniéndose en la pelea por las medallas en una categoría marcada por el dominio de los competidores japoneses.

María Torres conquista el bronce en kumite +68 kg

La segunda medalla española llegó en kumite femenino +68 kg, donde María Torres García completó un torneo muy sólido para hacerse con la medalla de bronce.

La española comenzó con autoridad en la fase de grupos, donde consiguió dos victorias importantes frente a la croata Sara Tomic (7-4) y la austríaca Lora Ziller (5-1), resultados que le permitieron avanzar al cuadro final.

En la fase eliminatoria, Torres disputó un combate muy igualado ante Nikolina Golombos, antes de caer en semifinales frente a la kazaja Sofya Berultseva, que acabaría proclamándose campeona del torneo.

Lejos de acusar la derrota, la española reaccionó con contundencia en la repesca y se impuso por 6-1 a la turca Zeyna Gaballa, asegurando así su lugar en el podio.

El oro fue finalmente para Berultseva, mientras que la inglesa Rochelle Walters se llevó la plata. El podio lo completaron María Torres y la alemana Johanna Kneer.

Nieto Mejías compite con solvencia en -68 kg

En kumite femenino -68 kg, María Isabel Nieto Mejías protagonizó una actuación competitiva, aunque no logró superar la fase de grupos.

La española comenzó el torneo con una victoria clara ante la kazaja Daiyana Darenskaya por 7-2, pero posteriormente cayó en dos combates muy ajustados frente a la japonesa Mashiro Ikeda (7-5) y la alemana Hannah Riedel (3-2).

Dos derrotas por márgenes mínimos que terminaron dejando a la española fuera de las rondas finales en un grupo especialmente exigente.

Iker Leal Moreno, eliminado en la fase de grupos

En kumite masculino -84 kg, Iker Leal Moreno quedó encuadrado en un grupo complicado junto al neerlandés Brian Timmermans, el ucraniano Andrii Toroshanko y el finlandés Bjorn Kulovuori.

El español consiguió una victoria frente al finlandés Kulovuori por 2-1, pero las derrotas ante Timmermans (7-0) y Toroshanko (5-1) le impidieron avanzar al cuadro final.

La categoría terminó con victoria del italiano Matteo Fiore, que se proclamó campeón tras imponerse en la final.

Balance positivo para el equipo español

La participación española en Roma se cerró con dos medallas de bronce y varias actuaciones competitivas frente a rivales de primer nivel.

Las medallas logradas por Paola García Lozano en kata femenino y María Torres García en kumite +68 kg confirman la presencia del karate español entre las potencias del circuito internacional en una de las competiciones más prestigiosas del calendario.