El Campeonato de España Absoluto de Karate 2026, celebrado en Pontevedra, dejó una lectura clara del momento actual del karate nacional: hegemonía consolidada en kata, especialmente por parte de la Federación Madrileña, y una creciente igualdad competitiva en kumite, donde los títulos se repartieron entre múltiples territorios.
Durante tres jornadas, el Pabellón Municipal de Deportes acogió un campeonato exigente tanto en lo deportivo como en lo organizativo, con una alta densidad de competición concentrada en pocas horas y finales que se resolvieron en sesiones continuas.
Madrid impone su modelo en kata masculino
La categoría de kata sénior masculino confirmó el dominio estructural de la Federación Madrileña. Raúl Martín Romero se proclamó campeón de España, seguido por Iván Martín Montenegro, en un doblete que refuerza el liderazgo de esta comunidad.
El podio lo completaron Mario Parra Ramírez y Alejandro Galán Lacón, también representantes de Madrid, lo que evidencia la profundidad competitiva de esta federación.
Más allá de los resultados individuales, el dato relevante es la capacidad de Madrid para colocar a varios competidores en las fases finales, lo que apunta a un sistema de trabajo consolidado y sostenido en el tiempo.
Kata femenino: victoria extremeña y presencia madrileña
En la categoría femenina, Paola García Lozano (Extremadura) se alzó con el título nacional tras una actuación sólida en las rondas decisivas.
Sin embargo, la Federación Madrileña volvió a tener un papel destacado, con dos medallas de bronce a cargo de Carla Guardeño León y Gema Morales Ozuna.
Este resultado refleja un escenario algo más abierto que el masculino, aunque con la presencia constante de Madrid en las posiciones de podio.
Equipos: Madrid y Comunidad Valenciana marcan el nivel
En kata por equipos, Madrid se impuso en la categoría masculina, mientras que la Comunidad Valenciana logró el oro en la categoría femenina.
Estas pruebas, que exigen sincronización, precisión y una correcta interpretación del bunkai, sirven como indicador del trabajo colectivo de las federaciones. En este sentido, ambas comunidades mostraron un alto nivel de coordinación y preparación.
Para-karate: crecimiento competitivo y mayor presencia
El bloque de para-karate evidenció un avance significativo en términos de participación y nivel competitivo.
Madrid destacó en varias categorías masculinas, mientras que Castilla y León, Comunidad Valenciana y otras federaciones lograron posiciones destacadas en diferentes divisiones.
La consolidación de estas categorías dentro del campeonato refleja un desarrollo progresivo de esta modalidad, que gana peso dentro de la estructura competitiva nacional.
Kumite masculino: reparto de títulos y equilibrio
El kumite masculino presentó un escenario muy distinto al del kata, con una distribución de títulos entre varias federaciones.
Los campeones fueron:
Unai Chica Tolosa (Comunidad Valenciana) en -60 kg
Alex Ortiz de Zárate (País Vasco) en -67 kg
Izan Martín Peña (País Vasco) en -75 kg
José Rafael Ibáñez Sáenz-Torre (Andalucía) en -84 kg
Borja Gutiérrez Marques (Asturias) en +84 kg
Este reparto evidencia la ausencia de una federación dominante y una elevada competitividad en todas las categorías.
Kumite femenino: máxima igualdad
En categoría femenina, la distribución de títulos fue aún más amplia:
Mireia Vizuete Olivenza (País Vasco) en -50 kg
Ruth Lorenzo Couso (Galicia) en -55 kg
Eva Otero Luengo (Asturias) en -61 kg
María Isabel Nieto Mejías (Castilla y León) en -68 kg
Lara Macía Giménez (Aragón) en +68 kg
La diversidad de campeonas refleja un alto nivel competitivo y una igualdad creciente en el panorama nacional.
Kumite por equipos: Andalucía y Comunidad Valenciana destacan
En la competición por equipos, Andalucía se proclamó campeona en categoría masculina, mientras que la Comunidad Valenciana logró el título en categoría femenina.
Estas pruebas ponen de manifiesto la importancia de la planificación estratégica y la profundidad de los equipos, más allá del rendimiento individual.
Un campeonato exigente en formato y ritmo
El desarrollo del campeonato concentró las pruebas de kata y para-karate en la jornada del viernes, mientras que el sábado estuvo dedicado íntegramente al kumite.
Este formato permitió una alta intensidad competitiva, aunque también exigió un esfuerzo considerable a los deportistas debido a la acumulación de combates y la escasa recuperación entre rondas.
Conclusión
El Campeonato de España Absoluto 2026 confirma dos tendencias claras en el karate nacional.
Por un lado, el kata presenta una estructura dominante encabezada por la Federación Madrileña, que mantiene una notable superioridad en número y nivel de competidores.
Por otro, el kumite se consolida como una modalidad abierta, con un reparto de títulos que refleja una mayor igualdad y competitividad entre comunidades autónomas.
El campeonato deja una imagen de crecimiento deportivo, aunque también plantea el reto de mejorar la proyección y visibilidad de sus protagonistas más allá del ámbito federativo.
En el karate español hay nombres que aparecen una y otra vez cuando se habla de técnica, de estudio del kata y de transmisión del conocimiento. Uno de ellos es, sin duda, el de Paco Mayoral.
Durante décadas ha sido una figura de referencia para generaciones de karatekas. Maestro, formador y autor de diversos libros dedicados al análisis técnico del karate, su trabajo ha estado especialmente centrado en el estudio del kata: su estructura, su lógica interna y su relación con el combate real.
En un momento en el que el reglamento internacional está evolucionando y el kata de competición vive una transformación importante, hablar con alguien que lleva tantos años reflexionando sobre este aspecto del karate resulta especialmente interesante.
Por eso, desde dojodigital hemos querido conversar con Paco Mayoral para recorrer su trayectoria, conocer su visión sobre el kata y preguntarle también cómo ve el futuro del karate.
1. Paco, después de tantos años dedicado al karate, ¿recuerdas qué fue lo que te atrajo de este arte cuando empezaste? ¿Hubo algún momento o alguna persona que marcara especialmente ese inicio?
Como en aquellos años 70, a todos los chavales nos atrajeron las películas. Lo que me marcó especialmente fue la disciplina y el respeto que se tenía dentro del tatami, en relación con lo que había en el deporte que yo practicaba, como todos los jóvenes, el fútbol. Y la persona que marcó mis inicios fue mi maestro, D.E.P. Alonso Hernández Martos.
2. Cuando miras hacia atrás y ves todo el camino recorrido —años de práctica, de enseñanza y también de escritura—, ¿qué lugar ocupa hoy el karate en tu vida?
Bueno, cuando miro hacia atrás y pienso dónde he llegado, jamás hubiera imaginado mi estado actual dentro del karate. Parece que fue hace poco cuando llegué al gimnasio y me pidieron antecedentes penales para poder practicar.
Por mi inquietud de conocer y estudiar mucho más la escuela fue lo que me impulsó a plasmar mis conocimientos para futuros karatekas. El lugar que ocupa el karate en mi vida, aparte de mi familia, tiene prioridad ante cualquier otra actividad, mientras pueda seguir impartiendo mis clases y seminarios que lo soliciten.
3. A lo largo de los años has formado a muchos karatekas y también a instructores. ¿Hay algo que hayas aprendido de tus propios alumnos que haya cambiado tu manera de entender el karate?
Desde mis comienzos hasta el día de hoy he formado a más de 756 cinturones negros, entre ellos muchos campeones a nivel mundial, europeo y nacionales, y cada día con más ilusión que el primer día que impartí una clase de karate.
¿Y qué he aprendido de mis alumnos? Siempre los observo e investigo qué pueden mejorar, y eso es lo que siempre aprendes: cómo mejorar su trabajo y cómo aprender yo a mejorar mi karate, ya que es un aprendizaje constante.
4. Muchos te conocen también por tus libros. ¿En qué momento sentiste la necesidad de empezar a escribir y a ordenar todo ese conocimiento sobre karate?
Bueno, viene desde principios de los años 80, cuando llevaba muy poco tiempo como profesor. Como te comenté, la inquietud de investigar y dejar algo hacia las futuras generaciones de karatekas surgió porque había poca información en mis comienzos en los años 70.
Ese afán de dejar un legado que pueda ayudar está en los cuatro libros que he hecho hasta ahora, el último ya está a la venta en Amazon. Actualmente estoy en un quinto libro más científico/técnico, que es mucho más complejo, ya que conlleva más estudio físico/muscular y la evaluación de la composición corporal del deportista.
5. Después de tantos años observando la evolución del karate, ¿dirías que el karate que se practica hoy es muy diferente al que conociste cuando empezaste?
El karate que se realiza en la actualidad es totalmente diferente al que conocí en mis inicios. Está enfocado mucho más a lo deportivo y a la competición atlética.
Era mucho más duro en los entrenamientos técnicos y el entrenamiento físico no era tan específico como lo es en la actualidad.
6. Gran parte de tu trabajo ha estado centrado en el estudio del kata. Si tuvieras que explicárselo a alguien que empieza en karate, ¿qué es realmente un kata?
Se me conoce más como katero, pero yo siempre practicaba al 50% las dos partes del karate: kata y kumite. De hecho, en kumite logré medallas nacionales, europeas y mundiales.
En la competición de kata siempre me ha gustado más por la exigencia de perfección, de plasmar un sentimiento, un ritmo, velocidad y control del cuerpo en cada momento de su ejecución.
A una persona que se inicia, solo decir que el orden cronológico del aprendizaje del karate son tres factores muy visibles que, uno sin el otro, no tendría sentido: kihon, kata y bunkai, sin dejar a un lado el kumite como parte fundamental.
7. Hoy vemos katas muy complejos en competición, pero muchas veces se aprende la secuencia sin profundizar demasiado en lo que hay detrás de cada movimiento. ¿Crees que el kata se estudia hoy con la profundidad que merece?
Normalmente se aprenden los katas, unos por vídeo y otros por enseñanza directa para la competición, sin llegar a ver cuál es el sentido de lo que están haciendo y, en particular, para qué sirve cada movimiento.
Por este motivo vemos un kata sin sentido y sin sentimiento hacia el exterior. El kata hoy por hoy no se estudia para entender el porqué de las técnicas que conllevan las diferentes direcciones o líneas, ya que en los katas los antiguos maestros intentaron plasmar fases de combate real.
8. Cuando un karateka entrena kata durante muchos años, ¿qué aspectos crees que empiezan a cambiar en su manera de entenderlo?
Cuando se entrena un kata durante mucho tiempo, cada vez que empiezas a entrenar o corregir tienes una sensación diferente, ya que el entendimiento de su ejecución y de su expresión hace que te des cuenta de que siempre vas buscando algo que el día anterior se pasó por alto.
Intentas investigar cómo mejorar esa ejecución y llegar al entendimiento máximo, que para mí es llegar a la mejora del entrenamiento diario.
9. Desde tu experiencia, ¿cómo ha evolucionado el kata desde tus inicios hasta hoy?
El kata que yo conocí difiere del actual. No en sí, pero ha cambiado mucho, ya que es más físico.
No quiero decir que uno sea mejor que otro, pero a veces se echa de menos que el competidor o el instructor no demuestre o enseñe las raíces del verdadero kata.
Se sigue teniendo en cuenta el trabajo de kihon para conocer el movimiento, pero no para sentir para qué lo hago, y aquí tenemos un déficit hacia los que vienen detrás de nosotros, sobre todo en entender el porqué y para qué.
10. Cuando analizas un kata con tus alumnos, ¿qué aspectos sueles observar primero?
Los pasos que sigo cuando vemos un kata, ya sea nuevo o alguno que ya conocemos: primer paso y más importante, trabajar las técnicas que conlleva ese kata y comprender para qué hacemos esos movimientos; segundo, qué pasos hacemos y qué giros o combinaciones hay, si son dobles o sencillas en su ejecución; y por último, el trabajo final, que es la ejecución del kata.
11. El kata de competición ha evolucionado mucho en los últimos años y en algunos casos se ha vuelto muy espectacular. ¿Crees que esa evolución ha enriquecido el kata o que en algunos momentos ha podido alejarlo de su sentido original?
La competición de kata en la actualidad ha evolucionado hacia lo físico y no tanto hacia lo técnico en cierta forma. No quiero decir que se descuide la base, que es el kihon, pero sí hay veces que está en un segundo plano.
La evolución siempre es positiva, pero hay veces que perdemos la esencia del kata primario y el porqué se crearon.
12. Uno de los debates recientes dentro del karate ha sido precisamente la espectacularidad en los katas y en el bunkai. ¿Crees que ese camino ha ayudado a acercar el karate al público o que ha generado ciertas distorsiones?
Lo espectacular siempre atrae a más personas y, en relación con los bunkai, hay veces que quien entiende el kata no sabe en qué movimiento o secuencia están ejecutando.
Siempre es buena la espectacularidad en cierta medida, porque atrae.
13. El nuevo reglamento internacional ha introducido algunos cambios que afectan a la forma en la que se ejecuta y se valora el kata. ¿Te parece que estos cambios van en la dirección correcta?
Siempre que hay cambios, hay veces que son para mejorar y otras para ver carencias en la ejecución y en su valoración.
Evitar ruidos y golpes en el cuerpo para camuflar el kime o la potencia del movimiento hace que se vea en algunos ejecutantes que no saben aplicar la potencia y velocidad que requiere el movimiento.
14. Desde tu experiencia, ¿qué aspectos del kata de competición crees que todavía podrían evolucionar en el futuro?
Pufff… eso es complicado. La evolución está latente en el día a día, ya que siempre, si lo vives, se busca la mejora, pero también vamos en dirección a que sea más físico. Es la realidad.
15. En la actualidad, el karate convive con una enorme cantidad de información disponible: vídeos, seminarios, redes sociales… ¿Crees que esto está ayudando al estudio del kata o que, en algunos casos, puede generar más confusión que conocimiento?
Todo lo que tenemos de información siempre enriquece la práctica, aunque siempre digo que sea para información y mejora. Aunque últimamente los practicantes de karate quieren aprendérselos rápidamente y no comprenden el contexto ni el significado técnico de cada movimiento, giro, salto o cambio de dirección.
YouTube se debe emplear para informar, no para aprender.
16. ¿Qué diferencia a un karateka que ejecuta correctamente un kata de alguien que realmente comprende un kata?
El karateka que ejecuta bien un kata normalmente entiende correctamente el kata. La diferencia está cuando un practicante quiere profundizar en el sentido, en el para qué y por qué del kata, y luego está el que realiza movimientos sin saber el porqué.
17. Si un karateka tuviera que dedicar años a estudiar profundamente un solo kata, ¿cuál elegirías y por qué?
Sería aquel que me diera más trabajo y más conocimiento, no solo hacerlo mejor o peor, sino entenderlo mejor y que me enriquezca mi karate.
19. Después de toda una vida dedicada al karate, ¿qué es lo que todavía te sigue motivando a seguir estudiándolo?
El buscar en cada movimiento su significado, porque cada vez que estudias alguna secuencia siempre tienes alguna respuesta nueva, y de esta forma comprender en profundidad cada uno de estos movimientos o secuencias y poder transmitir mejor.
20. Y mirando hacia el futuro: ¿cómo te gustaría que las próximas generaciones se acercaran al estudio del kata?
Complicado, ya que no tienen paciencia en el desarrollo de lo que se aprende ni en el porqué se hace uno u otro movimiento, con su correspondiente respiración o velocidad adecuada a cada movimiento.
21. Si hoy tuviéramos que diseñar el sistema de enseñanza del kata desde cero, con todo lo que sabemos ahora, ¿cómo crees que debería enseñarse?
Bueno, esto es un trabajo de cada entrenador, ya que yo lo haría de una forma totalmente diferente o parecida, y siempre habría discrepancias.
Hablar con Paco Mayoral es, en cierto modo, detenerse a observar el karate desde otra perspectiva. Una mirada construida a lo largo de décadas de práctica, enseñanza y estudio, donde cada respuesta no solo habla de técnica, sino también de experiencia.
A lo largo de la entrevista aparece una idea de forma constante: la necesidad de comprender el kata más allá de su ejecución. Entender el porqué de cada movimiento, el sentido de cada dirección, el valor del trabajo constante en el tatami frente a la inmediatez actual.
En un momento en el que el karate evoluciona hacia lo físico y lo espectacular, su visión invita a no perder de vista aquello que dio origen a todo: el estudio profundo, la paciencia y la búsqueda de significado en cada gesto.
Quizá no haya una única forma de entender el kata, como él mismo reconoce, pero sí una responsabilidad común: no quedarse en la superficie.
Porque, como deja entrever en sus palabras, el verdadero avance no está en hacer más, sino en entender mejor.
La ciudad de Roma volvió a convertirse en uno de los grandes escenarios del karate mundial con la celebración de la Karate 1 Premier League, una de las competiciones más exigentes del calendario internacional. En un torneo que reunió a la élite del karate mundial, la delegación española cerró su participación con dos medallas de bronce, logradas por Paola García Lozano en kata femenino y María Torres García en kumite femenino +68 kg, además de otras actuaciones destacadas en varias categorías.
Paola García Lozano vuelve al podio en kata
El primer metal para España llegó en kata femenino, donde Paola García Lozano volvió a demostrar su regularidad en el circuito internacional. La española logró subir al podio tras completar un torneo sólido frente a algunas de las mejores especialistas del mundo.
La competición estuvo dominada por la hongkonesa Grace Lau Mo Sheung, que se proclamó campeona, seguida de la japonesa Maho Ono, que obtuvo la medalla de plata. El podio lo completaron Paola García Lozano y la también japonesa Kiri Mishima, ambas con el bronce.
La actuación de la española confirma su presencia habitual en las rondas finales de las grandes competiciones del circuito mundial.
Raúl Martín Romero, quinto en kata masculino
En kata masculino, Raúl Martín Romero se quedó a las puertas del podio tras finalizar en quinta posición en una categoría de enorme nivel técnico.
El título fue para el japonés Kakeru Nishiyama, que superó en la final al estadounidense Ariel Torres, mientras que los bronces fueron para el italiano Alessio Ghinami y el japonés Kotaro Ohata.
Martín Romero logró avanzar hasta las rondas finales, manteniéndose en la pelea por las medallas en una categoría marcada por el dominio de los competidores japoneses.
María Torres conquista el bronce en kumite +68 kg
La segunda medalla española llegó en kumite femenino +68 kg, donde María Torres García completó un torneo muy sólido para hacerse con la medalla de bronce.
La española comenzó con autoridad en la fase de grupos, donde consiguió dos victorias importantes frente a la croata Sara Tomic (7-4) y la austríaca Lora Ziller (5-1), resultados que le permitieron avanzar al cuadro final.
En la fase eliminatoria, Torres disputó un combate muy igualado ante Nikolina Golombos, antes de caer en semifinales frente a la kazaja Sofya Berultseva, que acabaría proclamándose campeona del torneo.
Lejos de acusar la derrota, la española reaccionó con contundencia en la repesca y se impuso por 6-1 a la turca Zeyna Gaballa, asegurando así su lugar en el podio.
El oro fue finalmente para Berultseva, mientras que la inglesa Rochelle Walters se llevó la plata. El podio lo completaron María Torres y la alemana Johanna Kneer.
Nieto Mejías compite con solvencia en -68 kg
En kumite femenino -68 kg, María Isabel Nieto Mejías protagonizó una actuación competitiva, aunque no logró superar la fase de grupos.
La española comenzó el torneo con una victoria clara ante la kazaja Daiyana Darenskaya por 7-2, pero posteriormente cayó en dos combates muy ajustados frente a la japonesa Mashiro Ikeda (7-5) y la alemana Hannah Riedel (3-2).
Dos derrotas por márgenes mínimos que terminaron dejando a la española fuera de las rondas finales en un grupo especialmente exigente.
Iker Leal Moreno, eliminado en la fase de grupos
En kumite masculino -84 kg, Iker Leal Moreno quedó encuadrado en un grupo complicado junto al neerlandés Brian Timmermans, el ucraniano Andrii Toroshanko y el finlandés Bjorn Kulovuori.
El español consiguió una victoria frente al finlandés Kulovuori por 2-1, pero las derrotas ante Timmermans (7-0) y Toroshanko (5-1) le impidieron avanzar al cuadro final.
La categoría terminó con victoria del italiano Matteo Fiore, que se proclamó campeón tras imponerse en la final.
Balance positivo para el equipo español
La participación española en Roma se cerró con dos medallas de bronce y varias actuaciones competitivas frente a rivales de primer nivel.
Las medallas logradas por Paola García Lozano en kata femenino y María Torres García en kumite +68 kg confirman la presencia del karate español entre las potencias del circuito internacional en una de las competiciones más prestigiosas del calendario.
El kata no es teatro. Pero tampoco es una coreografía vacía. Es un combate que solo existe en la mente del competidor… y el reto es conseguir que los jueces también lo vean.
Quien haya competido alguna vez en kata lo sabe bien. Cuando entras al tatami estás solo. No hay adversario frente a ti, no hay contacto, no hay intercambio real de técnicas. Sin embargo, cada movimiento tiene un oponente. Cada giro responde a un ataque. Cada pausa forma parte del ritmo de un combate que solo existe en la cabeza del competidor.
Ese es, probablemente, el mayor desafío del kata competitivo: hacer visible una batalla que nadie más puede ver.
Durante años, el kata de competición ha caminado por una línea muy fina: entre transmitir combate… y convertirse en espectáculo.
Porque cuando el nivel técnico se dispara —como ocurre hoy en el circuito internacional— las diferencias entre competidores se vuelven cada vez más pequeñas. Las posturas son sólidas, la velocidad es altísima, el equilibrio es impecable. En ese escenario, cualquier detalle que llame la atención puede marcar la diferencia.
Y ahí empezaron a aparecer ciertas tendencias.
Respiraciones cada vez más dramáticas. Golpes al karategi. Pisotones que resonaban en el tatami. Gestos exagerados que buscaban subrayar cada técnica. Recursos pensados para impactar visualmente, para captar la atención del juez en una competición donde, a veces, decenas de katas técnicamente impecables se suceden uno tras otro.
El problema es que esa frontera es peligrosa. Porque el kata siempre ha tenido un componente expresivo —es inevitable cuando se representa un combate imaginario—, pero cuando esa expresión se convierte en teatralidad, el riesgo es evidente: el combate desaparece y lo que queda es una actuación.
Ahí es donde parece situarse el nuevo reglamento de kata de la WKF para 2026.
Entre sus principios se insiste en algo que en realidad siempre ha estado en la base del karate: el kata no debe convertirse en una actuación teatral, sino mantener el realismo marcial, mostrando concentración, potencia y la sensación de impacto real en las técnicas. WKF Kata Competition Rules 2026…
De hecho, el reglamento señala de forma explícita que ciertos recursos teatrales —como pisotear, golpear el karategi o exagerar la respiración— deben considerarse faltas graves en la evaluación del kata. WKF Kata Competition Rules 2026…
El mensaje parece claro: el kata no necesita efectos especiales.
Lo que necesita es intención.
Intención en la mirada, que fija a un adversario invisible. Intención en el ritmo, que alterna explosión y control como en un combate real. Intención en el kime, ese instante en el que una técnica transmite la sensación de impacto.
Cuando eso ocurre, el kata deja de ser una sucesión de movimientos y se convierte en algo mucho más interesante: una pelea que el espectador empieza a imaginar.
Sin embargo, sobre el tatami la realidad es más compleja.
Porque si algo se percibe hoy en muchas competiciones es confusión.
El reglamento ha cambiado, sí. Pero muchos competidores todavía no tienen claro cómo aplicarlo en la práctica.
Algunos han optado por un enfoque prudente. Han reducido cualquier gesto que pueda interpretarse como teatralidad. Menos dramatización, menos recursos visuales, más sobriedad técnica.
Otros, en cambio, siguen compitiendo exactamente igual que antes. Respiraciones exageradas, golpes al karategi, dramatización en ciertos momentos del kata… con la sensación de que, en muchas competiciones, esos detalles todavía pasan desapercibidos.
Y ahí aparece la gran incógnita.
Porque mientras en algunas competiciones internacionales ya hemos visto sanciones claras aplicando la nueva normativa, en muchos torneos nacionales o regionales la sensación es que el nuevo reglamento todavía no ha terminado de llegar del todo al tatami.
El resultado es un escenario curioso: competidores que no saben si deben adaptarse ya… o esperar a que la aplicación del reglamento sea realmente uniforme.
En otras palabras: nadie quiere ser el primero en renunciar a algo que todavía puede dar ventaja.
Quizá estemos simplemente en una fase de transición. Los reglamentos cambian rápido, pero las tendencias competitivas tardan más tiempo en desaparecer.
Mientras tanto, el kata sigue caminando por esa línea tan delicada entre marcialidad y espectáculo.
Y el debate vuelve al mismo punto.
¿Debe el kata competitivo alejarse definitivamente de cualquier elemento teatral? ¿O ciertos recursos expresivos forman parte inevitable de transmitir combate?
Y sobre todo:
¿Está el nuevo reglamento cambiando realmente la forma de competir… o todavía estamos en un momento en el que cada tatami parece aplicar las reglas de forma diferente?
Porque al final el reto sigue siendo el mismo de siempre:
convencer a siete jueces de que la batalla que estás librando en tu mente… está ocurriendo de verdad.
Y ahora queremos leer vuestra opinión.
¿Creéis que el kata se estaba volviendo demasiado teatral? ¿Habéis notado cambios reales en las competiciones desde el nuevo reglamento? ¿O todavía se sigue premiando lo mismo que antes?
En el karate hay grados que marcan etapas, y hay otros que representan toda una vida dedicada al tatami. La concesión del 9.º Dan a Luis García Jiménez pertenece claramente a esta segunda categoría. No se trata únicamente de un reconocimiento técnico o simbólico: es la culminación de una trayectoria que combina competición, enseñanza, desarrollo de clubes y gestión federativa durante décadas.
Para muchos karatekas andaluces su nombre está ligado a su papel institucional como presidente de la Federación Andaluza de Karate, pero su historia dentro del karate comienza mucho antes de cualquier cargo. Antes de convertirse en dirigente, Luis García Jiménez fue un competidor de alto nivel y formó parte de una generación que vivió de primera mano el crecimiento del karate español en el ámbito deportivo.
A la actividad como instructor y formador se sumó la implicación en la estructura federativa. Este tipo de trabajo, mucho menos visible que el de la competición, resulta sin embargo fundamental para el desarrollo del deporte: organización de campeonatos, coordinación de clubes, formación de técnicos, representación institucional y consolidación de estructuras deportivas.
Dentro de ese proceso llegó su etapa al frente de la Federación Andaluza de Karate, desde donde ha participado en la organización y desarrollo del karate en una de las comunidades con mayor actividad dentro de España. Andalucía cuenta con una amplia red de clubes, una gran base de practicantes y una presencia constante en competiciones nacionales, lo que convierte la gestión federativa en una tarea especialmente compleja.
Además de su papel en la estructura autonómica, Luis García Jiménez también forma parte de la junta directiva de la Real Federación Española de Karate, donde ocupa el cargo de vicepresidente. Esta doble presencia —en la federación andaluza y en la estructura nacional— refleja el peso que su figura ha adquirido dentro del karate federado en España.
Su trayectoria también está vinculada directamente al desarrollo de clubes y a la enseñanza. En el ámbito andaluz aparece asociado al Club Deportivo Karate Luis García en Málaga y al Club Deportivo Karate Fuengirola, donde ejerce labores técnicas y de formación. Esta conexión con el trabajo de base es un elemento clave para entender su carrera: no se trata únicamente de un dirigente, sino también de un instructor implicado en la práctica cotidiana del karate.
Durante los últimos años, Andalucía se ha consolidado como una de las territoriales con mayor presencia en el karate español. Resultados deportivos, organización de competiciones y desarrollo del parakarate forman parte de esa evolución. En campeonatos nacionales recientes, la comunidad ha logrado resultados destacados, incluyendo un liderazgo claro en el medallero de parakarate y un papel relevante en competiciones de kata y kumite.
En ese contexto se entiende mejor la concesión del 9.º Dan, un grado reservado a figuras cuya trayectoria ha tenido una influencia prolongada en el desarrollo del karate. No se concede únicamente por antigüedad o práctica técnica, sino como reconocimiento a décadas de trabajo dedicadas a la enseñanza, la promoción y la organización del deporte.
El recorrido de Luis García Jiménez refleja precisamente esa combinación de facetas: competidor, instructor, responsable de club, dirigente autonómico y miembro de la estructura federativa nacional. Un perfil que ilustra bien la evolución del karate contemporáneo, donde el desarrollo del deporte depende tanto del trabajo en el tatami como de la construcción de estructuras organizativas sólidas.
La concesión de su 9.º Dan puede leerse, por tanto, como algo más que un reconocimiento personal. También representa el reconocimiento a una etapa del karate andaluz y al trabajo de quienes han contribuido a consolidarlo durante años.
Porque al final, más allá de grados o cargos, el verdadero legado de cualquier figura dentro del karate suele encontrarse en algo más simple y más difícil de medir al mismo tiempo: los dojos que siguen abiertos, los alumnos que continúan entrenando y las generaciones que mantienen vivo el camino del karate.